Miranda, Sebastián Francisco
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Biografía GER
Militar, figura prominente de la emancipación de Hispanoamérica; n. en Caracas, el 28 mar. 1750, hijo del comerciante español Sebastián de Miranda y de Francisca Antonia Rodríguez de Espinosa. Su vida de constante forcejeo queda dividida por los cambios de situación en que se coloca. Apenas abandonada la universidad, su padre se vio rechazado por la importante sociedad de Caracas, que se oponía a que ostentara el grado de capitán de milicias, por no ser criollo. Quizá fuera ello acicate para que el joven M. pasara a España (1771) para ingresar en el ejército real y alcanzar los empleos más prestigiosos. Buscó su origen noble y en 1772 obtenía grado de capitán, por compra, pero, aunque ansió ser seleccionado para ir a la Acad. de Ávila, de la que salían los principales mandos, no lo logró. Tomó parte en la defensa de Melilla, pero con su juvenil ingenuidad no advirtió que su deseo de destacar méritos para alcanzar ascensos o el hábito de Santiago que solicitó obligaba a moderaciones para que sus compañeros o superiores no se sintieran heridos, por lo que fue predisponiéndose contra sus jefes. Por sus lecturas y comentarios se originó una información que la Inquisición elevó. De la situación que se fue creando pudo salir en 1780 al pasar al ejército que se envió a Cuba, con ocasión de la guerra de independencia de las colonias de Norteamérica, para luchar con los ingleses. Intervino en las operaciones de Pensacola con Cagigal y fue ascendido a teniente coronel.Ruptura con España. Al atribuírsele influencia en las desavenencias entre Cagigal y el jefe de operaciones Bernardo de Gálvez, se dispuso su envío a España, al mismo tiempo que, acusado de contrabando, se ordenó su detención. Cagigal le dejó en libertad y, de acuerdo con él, decidió pasar a Estados Unidos (1783), para estar a cubierto de sus enemigos mientras se resolvía la representación que elevó al rey sobre su situación. Después del estudio de A. Boulton Miranda y la carta de los mantuanos, "Bol. de la Acad. Nac. de Historia", 173, Caracas 1961, 23-31, hoy no es posible admitir que tuviera ya antes propósitos de secundarle que se le hacía en esa carta, fechada en Caracas (1782), pues es más que dudosa su autenticidad.Tampoco es de creer que iniciara actividades en ese sentido en Estados Unidos, pues las ofertas del general Knox debieron responder a ideas personales de éste, que M. recordaría más tarde, pues aunque las autoridades españolas le consideraban peligroso, lo cierto es que parte para Inglaterra el 15 dic. 1784 y que en Londres se presenta al embajador español y que desde allí dirige escrito a Carlos III, alegando que su situación se debe al ministro Gálvez y a sus enemigos, por lo que pide al rey le haga justicia. A la espera de su resolución, pasa al continente, arrastrado por su sed de conocimientos. Así se desarrolla otra interesante fase de su vida (agosto 1785-junio 1789) en que recorre de Holanda a Hungría, de Italia a Turquía, para llegar a Rusia, donde sus dotes personales y su talento le permiten alcanzar el favor de Catalina II, que pensó retenerle en su corte. Protegido por la diplomacia rusa y favorecido económicamente,pasó a los países encandinavos, Hamburgo, ciudades renanas y Suiza, para llegar al Mediterráneo, desde donde volvió a París, para regresar a Londres.El contacto con los intelectuales europeos y el mundo de soberanos y embajadas, donde se dejaba llamar conde de M., le acreció su categoría. Quizá pensó que ello decidiría a la corte de Madrid a resolver su problema. Frecuentó al embajador español en Londres e incluso al mes de llegar escribió a Floridablanca dándole cuenta de sus viajes y diciendo que "ninguna resolución" había tomado hasta conocer el resultado de su apelación, forma hábil de ejercer presión con la velada alternativa de los servicios que podía prestar a otras potencias. No obstante los informes que en igual sentido cursó el embajador, el 6 abr. 1790 contestó Floridablanca diciendo que estando procesado nada podía hacerse sin acudir a su defensa. Ante ello, el 23 se dirigió al nuevo monarca, Carlos IV, repitiendo sus agravios y dándose ya como separado de España, decidido a "escoger una patria que me trate al menos con justicia y asegure la tranquilidad civil". Atraído por Pownall, antiguo gobernador de las colonias de América del Norte, y ante el incidente de Nutka que parecía preludiar la guerra con España, había visitado por vez primera a Pitt el 14 feb. 1790. Pero el plan de que los ingleses llevaran una fuerza a América para provocar la insurrección se disipó ante el arreglo de la cuestión de Nutka y ni siquiera obtuvo una pensión, pues, dada la situación creada con el estallido de la Revolución francesa, los ingleses deseaban la amistad de España.Contactos con Francia e Inglaterra. Rompe esta primera relación con los británicos mediante una carta muy digna, que envía a Pitt en 1792, y el 19 de marzo se embarca hacia Francia, para entrar en contacto con los jefes de la revolución. Los girondinos aceptan sus servicios, y el 5 sep. 1792 es nombrado mariscal de campo. Cosecha éxitos militares y es una de las claves que permiten el triunfo de Valmy, pero no acepta ponerse al frente de una expedición francesa para conquistar Santo Domingo y llevar la revolución a la América española.También en Francia choca con los jefes militares que se sienten emulados y que aprovechan los reveses que se siguen para achacar la responsabilidad a M. Es causa de un primer proceso, del que sale libre. En la pugna política, los jacobinos le toman como blanco y, triunfantes éstos, le encarcelan. El Directorio tampoco le ve con confianza, por lo que en enero de 1798 decide escapar a Inglaterra.Aureolado por su prestigio militar, inicia su segundo contacto con el Gobierno de Londres. Pitt le llama, pero teme que sus propósitos de promover la independencia de Hispanoamérica extiendan los principios de la revolución contra la que combatían. Para tranquilizarle le expone un proyecto constitucional con dos Cámaras, al estilo inglés, y un inca. No obstante, Pitt lo considera prematuro, aunque juzga útil retener a M. para las posibilidades del futuro.Ante tal inactividad, después del golpe de Brumario, marcha a La Hay á, para volver otra vez a Francia. Llegado a París en noviembre de 1800, se encuentra con el recelo de Fouché por sus contactos con los ingleses y, después de encarcelarle, termina por expulsarle de Francia. En abril de 1801 inicia su tercer contacto con el Gobierno británico, obtiene la deseada pensión, y sus proyectos entran en nueva vía después de romperse la paz de Amiens. Si bien el Gobierno no se decide a respaldarle abiertamente, con algún dinero que obtiene del tesoro inglés y de algunos comerciantes, se embarca en septiembre de 1805 para los Estados Unidos, donde prepara su expedición a Venezuela. Además de los fondos del comerciante Ogden, gira a cargo del financiero Turnbull y del político Vansittart. Pero ante Ocumare, el 27 abr. 1806, fracasa el primer intento. El almirante Cochrane le permite rehacerse, como le apoya el gobernador de Trinidad, al mismo tiempo que vuelve a girar gastos contra Vansittart, ya secretario del Tesoro, y el 1 ag. 1806 se presenta ante Vela de Coro. Pero el desembarco no es secundado y, ante los aprestos del capitán general Gevara Vasconcelos, tiene que reembarcar el 13 en el buque inglés Lily. Curiosamente, este fracaso es paralelo al que sufre Popham en Buenos Aires.Actividad propagandística. En diciembre de 1807, M. está de vuelta en Londres, donde reanuda su actividad. Ante la entrada de tropas francesas en España, como aliadas, se prepara una gran expedición para América, que dirigirá Wellesley y en la que iría M. Pero el levantamiento español contra Napoleón lo paraliza, al convertirse Inglaterra en protectora de la resistencia española, con lo que dichas fuerzas son enviadas a la Península. La actividad de M. es ahora de tipo propagandístico, para incitar a los hispanoamericanos a aprovechar la coyuntura. El 15 mar. 1810 inicia la publicación de El Colombiano, suspendido en junio. El movimiento del 19 de abril de Caracas, donde se forma una Junta que no se subordina a la Regencia de Cádiz, le llena de alegría. En julio llegan a Londres los comisionados del Gobierno de Caracas, uno de ellos Bolívar (v.), y aunque llevan instrucciones de tener prevención en sus relaciones con él, éstas se establecen cordialmente. Quiere regresar con Bolívar a Caracas, pero el Gabinete inglés demora su resolución, quizá porque su presencia dificultaría el deseo inglés de conciliar a la junta con España, al mismo tiempo que temería se le considerara agente suyo, según lo reconstruyó Carlos Pi Sunyer (La última fase de la vida del general Miranda, "Bol. de la Acad. Nac. de la Historia", 142; Caracas 1953, 193-215). Parte al finen octubre, pero también su recibimiento es receloso y no se le ofrece ningún cargo, aunque es elegido diputado por El Pao. Defensor ardoroso de que el Congreso decida la independencia, ésta es aprobada el 5 jul. 1811.Fracaso militar. Ante el levantamiento realista de Valencia, se confió a M. el mando del ejército que había de sofocarle, pero. luego fue criticado por su actuación. No obstante, ante el avance del ejército realista de Monteverde y la poca fortuna del marqués del Toro para contenerle, el 23 abr. 1812 se designó a M. general en jefe con facultades extraordinarias, quedando en mayo convertido en dictador. Pero las desconfianzas por sus medidas, los recelos por la preferencia dada a oficiales extranjeros y el levantamiento de los esclavos hicieron muy delicada su situación. Bolívar le pidió que atacara a los realistas para poder mantenerse en Puerto Cabello pero, al no recibir ayuda, perdió aquella base, lo que permitió avanzar a Monteverde. M. intentó entonces llegar a un armisticio para someterse a la mediación inglesa, pero al fin hubo de convenir en la capitulación de San Mateo (julio de 1812).M. se dirigió a La Guaira para embarcarse el 30 de julio, pero al amanecer el día siguiente fue detenido por Bolívar y sus irritados compañeros, con lo que pasó a manos de los españoles, cuestión ésta que han tratado de explicarse los distintos biógrafos. Monteverde le trasladó a Puerto Cabello, desde donde dirigió un memorial dignísimo a la audiencia; en 1813 fue enviado a Puerto Rico, donde elevó otro a las Cortes apelando a los principios de la Constitución gaditana, a la que se sometía. A fines de año fue trasladado a Cádiz e internado en el Arsenal de la Carraca. No deja de ser llamativo que el Gobierno inglés no diera ningún paso por él y, cuando parecía esperar el éxito de una proyectada evasión, m. en el hospital del Arsenal el 14 jul. 1816.D. RAMOS PÉREZ.
BIBL.: ARCHIVO DEL GENERAL MIRANDA, Caracas 1929-La Habana 1950; W. SPENCE ROBERTSON, La vida de Miranda, Caracas 1967; 1. NUGETE-SARDI, Aventura y tragedia de D. Francisco de Miranda, 4 ed. Caracas 1956; L. GARCíA, Francisco de Miranda y el antiguo régimen español, Caracas 1961; A. GRISANTI, El proceso contra don Sebastián de Miranda, padre del precursor, Caracas 1950; R. FERNÁNDEZ DE CASTRO, El sitio de Melilla de 1774, Tánger 1939; C. PARRA-PÉREZ, Miranda et la Révolution franpaise, París 1925; íD, Páginas de Historia y de polémica, Caracas 1943; M. BATLLORI, William Pitt y los proyectos constitucionales de Miranda y Viscardo, "Atlanteu 1, Londres 1954, 18-21; V. LECUNA, La tragedia de Miranda, "Bol. de la Acad. Nac. de la Historian 129, Caracas 1950, 90-111.
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