Ming, Dinastía HIST.
Categoria:
Historia
Reinó en China desde 1368 a 1644. Su nombre significa esclarecida. Se origina a causa de la oposición de tipo nacionalista contra los mongoles (v.), que desde principios del s. XIV acentuaron su política de desconfianza y discriminación. En el Sur de China estallaron revueltas; al frente de una de ellas se encontraba Chu Yuan-chang, un monje de humilde origen, pero dotado de excelentes condiciones para el mando. Su ejército expulsó a los mongoles de Nankín (1358), de Pekín (1368) y de China (1371), instaurando la nueva dinastía. Durante su reinado (1368-98) se ocupó de la reorganización interior, la supresión de las sociedades secretas, la promulgación de un nuevo código, el restablecimiento de relaciones con las potencias vecinas y la reparación de los sistemas de riego. La capital fue instalada en Nankín (v.). A Chu Yuan-chang le sucede su nieto, Kien Wen, cuyo breve reinado se vio ensombrecido por una guerra civil entre el Emperador y su tío Chu Ti, príncipe de Yen, proclamado Emperador con el nombre de Yung Lo (140324), trasladándose entonces la capital a PekínSu época es una de las más gloriosas de la historia china: se efectúa una inmensa labor de recopilación literaria y filosófica, se restablece la paz y se emprenden expediciones marítimas a los mares del Sur, a la India y al golfo Pérsico. La primera expedición partió en 1405; la flota constaba de 63 navíos, algunos de ellos de gran calado, al mando de un eunuco, Cheng Ho. Otras siete expediciones, que se hicieron a la mar entre 1406 y 1431, regresaron con embajadores, tributos y curiosidades, y obtuvieron gran cantidad de informes sobre vías marítimas, puertos y costumbres extranjeras. Se ignoran las razones que impulsaron a los chinos a tan inusitados y largos viajes, aunque se ha sugerido, como posibles causas, el deseo de expansión, el desarrollo de nuevas rutas de comercio, la importación de drogas y especias y la persecución del sobrino del Emperador, tal vez refugiado en un país vecino. Sea como fuere, lo cierto es que las expediciones cesaron tan súbitamente como habían empezado, también por razones desconocidas. China no volvió a aventurar sus barcos fuera de las aguas costeras, y quedó a merced de las incursiones del poder naval más próximo, el Japón, en tanto que el dominio del Indico pasaba a los árabes, y 75 años más tarde a los portugueses
Después de este breve momento de esplendor, la historia de las relaciones exteriores de China es desdichada. En el reinado de Siuan Tsong (1425-35), se independiza el Annam y comienzan los ataques de los piratas japoneses al litoral, desde la península de Shantung hasta el S. En el reinado de Tai Tsong (1449), los mongoles vuelven a atacar el Imperio y hacen prisionero al Emperador. La política china estaba dominada por los eunucos, que iniciaron grandes campañas de persecución contra los intelectuales, apoyándose en una policía secreta que operaba con extrema dureza. La corrupción y los desórdenes internos son la nota característica de los reinados de Hien Tsong (1464-87), Hiao Tsong (1487-1505), y Wu Tsong (1505-21). En 1514 los navegantes portugueses llegan por vez primera a las costas de China, pero ocho años más tarde son expulsados por su conducta codiciosa. Durante el s. XVI, los japoneses arrecian en susataques: en 1523 incendian Ning Po, y en 1555 ponen sitio a Nankín
En 1565 los españoles conquistan el archipiélago filipino y poco después inician sus contactos comerciales y evangelizadores. La decadencia de la dinastía, puesta de manifiesto en los débiles reinados de Che Tsong (152166), Mu Tsong (1566-72) y Chen Tsong (1572-1620), se acentúa a partir de esta fecha. En las últimas décadas, dos abusos precipitaron el fin de los M.: uno fue el control absoluto de la administración y el gobierno por los eunucos; otro, el desorbitado aumento de los impuestos que empobrecieron a la población. Los reinados de Hi Tsong (1620-27) y Seu Tsong (1627-44) fueron impotentes para contener la decadencia. Bandas de descontentos, que vivían desperdigados, dedicados al bandidaje, arrasaban las provincias del centro y Sur. Uno de estos bandoleros, más afortunado, entró en Pekín al asalto, el Emperador se suicidó y la ciudad vivió días de terror. El general que en la Gran Muralla luchaba contra los manchúes hizo la paz con los enemigos, y solicitó su ayuda para vengar la muerte del Emperador; pero una vez en la capital, los manchúes se apoderaron del poder instaurando una nueva dinastía en 1644 (v. MANCHÚ, DINASTÍA)
Los M., por reacción contra los mongoles, restauraron las tradiciones nacionales, tomando como modelo los periodos Tang y Sung. China se encierra en el más estricto confucianismo, y, replegada sobre sí misma, se vuelve hostil a las influencias exteriores. La literatura presenta pocas obras originales; como novedad puede mencionarse la aparición de la novela, y la madurez que alcanza el drama, después de las grandes realizaciones de la dinastía Yuan. El contacto con los europeos, especialmente con los eruditos de la Compañía de Jesús (entre los que destaca Matteo Rice¡; v.) influye en el desarrollo de la ciencia china, especialmente en la astronomía y en las matemáticas. En el campo de las bellas artes, la dinastía M. carece de originalidad y encierra en sí los gérmenes de la decadencia espiritual que conducirá a la revolución en los albores del s. XX. La pintura se encamina hacia el academicismo, y sólo la cerámica conoce un periodo de esplendor, con magníficas realizaciones. Aunque el fundador de la dinastía había sido sacerdote budista, no favoreció a esta religión más que a las otras. Después de él, los Emperadores protegieron el confucianismo, en tanto que el taoísmo se señala por la publicación de su enorme cuerpo de escritos, entre 1506 y 1521. En los últimos tiempos de la dinastía, hizo su aparición el cristianismo, que progresó en la corte bajo la influencia de Ricci. La filosofía no da más que un nombre de relieve, el del neoconfuciano Wang Yang-ming
V. t.: CHINA V, 2C. L. DE LA VEGA Y DE LUQUE
BIBL.: Hasta el momento, no se ha emprendido en Occidente ningún estudio profundo de la dinastía M. Pueden consultarse, empero, las siguientes obras: R. L. HOBSON, The Wares of the Ming Dinasty, Londres 1923; 0. SIREN, A History of Later Chinese Painting, Londres 1938; v. t. la bibl. de CHINA V
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