Mexico XIII. Etnografia y Folklore.
Categoria:
Cultura
Introducción. Piedra angular de la etnografía en M. fue Nicolás León (1859-1929), bibliófilo, lingüista y folklorista. En 1910 se fundó la Escuela Int. de Arqueología y Etnografía Americanas, por cuya dirección pasaron destacados antropólogos, que en la actualidad orientan sus estudios a las culturas campesinas (sin ceñirse sólo a los indígenas) y a las comunidades urbanas. Existen los Institutos Nac. de Antropología e Historia, Indigenista Interamericano y Nac. Indigenista, la Soc. Mexicana de Antropología y la Escuela Nac. de Antropología. Publicaciones: revistas, "Ethnos" (1929-35), "México Antiguo", "Mexicana de Estudios Antropológicos", "Acta Anthropologica", "Tlatoani", "América Indígena"; y "Anuario Indigenista", "Anales del Inst. Nac. de Antropología e Historia".Sobre folklore, hay precedentes en M. desde el s. xvi a la fecha (fray Bernardino. de Sahagún, Cervantes de Salazar, Balbuena, Fernández de Lizardi, Guillermo Prieto, Antonio García Cubas, etc.). Antes de 1945, R. M. Campos, P. González Casanova y otros. En ese año se inicia el estudio sistemático del folklore, con el Seminario impartido por Ralph Steele Boggs, en el que han destacado figuras eminentes. La Soc. Folklórica de M. publica su Anuario, así como obras sobre aportaciones a la investigación folklórica de M.; se publica también la "MexicanFolkways" y un buen número de estudios en obras especializadas y revistas.Expresiones de vida material y espiritual. M. es un país de contraste, y su estilo de vida va desde los rasgos indocoloniales, hasta los de un alto grado de modernización. Casa, traje, alimentación y formas de trabajo (industrias, agricultura, ganadería), así como manifestaciones espirituales, se condicionan, en parte, por el medio ambiente. De modo general, en el Norte predominan grupos de ascendencia española, sin excluir la intensa emigración del Centro. En éste, la población es mestiza y en el Sur mayormente indígena. El medio cultural ofrece fuertes contrastes: campo-ciudad. Esto da una connotación determinada a las formas de vida material y espiritual; hay desequilibrios en lo económico y social, siendo el sector indígena el más marginalizado. En las ciudades hay grupos, al margen del desarrollo del país, que conservan patrones tradicionales.En la casa rural, con variantes según la región, persisten la simple choza o el jacal (palma, adobe, zacate y carrizo), y en otras se emplean piedra, madera y cemento. En las ciudades hay casas con todo el confort contemporáneo. La acción del Estado se extiende al campo, mediante una política de vivienda y modernización de laarquitectura civil. El traje, en el Norte y Centro, está influenciado por Occidente; en el Sur se han conservado más líneas de la indumentaria prehispánica (Oaxaca y Chiapas). En el hombre, desde el guarache, calzón y camisa de manta y sombrero de palma, hasta el traje de corte moderno; y en la mujer, desde el huipil, y el "enredo", hasta el vestido actual. La alimentación es generalmente mestiza (maíz, fríjol, chile y diversos vegetales). Hay supervivencias indígenas, como el tamal, el atole e insectos, aves y peces de las regiones lacustres. Ha sido una bebida tradicional el pulque, y hay licores derivados de ágaves, como mezcal, zotol, tequila, bacanora y charanda. Las formas de trabajo varían: grandes núcleos obreros y campesinos y burguesía, la mayoría mestiza. El trabajo del campo (agricultura, pastoreo, etc.) presenta serios problemas de desajuste y aún se emplean en algunos lugares técnicas rudimentarias.La manifestación externa de vida espiritual reviste diversos aspectos: hay fiestas civiles y religiosas, estas últimas de fecha fija o movible, como La Candelaria, La Santa Cruz, Semana Santa, Difuntos y "Posadas". Entre las profano-religiosas están las de Guadalupe, de proyección nacional; Los Remedios, y de Santos Patronos, locales. Se representan dramas tradicionales (Ixtapalapa, Taxco) de carácter religioso; y en Oaxaca hay suntuosas fiestas, como la Guelaguetza, y las Velas de Tehuantepec, a las que concurren las mujeres lujosamente ataviadas (huipiles con flores bordadas de vistosos colores, clanes plisados, tocados de "resplandor", y collares, aretes y pulseras de oro). La marimba, las bandas pueblerinas y aun orquestas modernas, animan estos festejos. En otras festividades, como la del Santuario de Guadalupe de la capital, hay danzas indígenas de gran colorido ("Concheros", "Moros y cristianos") con uso de plumas, máscaras, cascabeles y otros adornos. A veces se dan fenómenos de sincretismo religioso (Huizquilucan), y en general se combinan en estas fiestas elementos tradicionales y occidentales. Además de las prácticas religiosas, en los medios mestizos y sobre todo en los índigenas, hay toda una gama de creencias y supersticiones: brujería; "limpias" para alejar males; ciertas formas de bautizos, matrimonio y ritos funerarios; medicina popular, quiatlaxques ("los que hacen llover"), y variados motivos de narración tradicional. Hay poesía (el "corrido", habla popular, pregones, adivinanzas y refranes); música (canciones rancheras, sones, "jarabes", etc., ejecutados con instrumentos de cuerda y de viento); juegos de ascendencia prehispánica como el "Mano fría", en Oaxaca, en que se pega a la pelota con la palma de la mano en un guante, y juegos de salón. Los tianguis, de acentuado sabor indígena, dan un típico aspecto con sus toldos de lona, en donde se venden variedad de productos alimenticios. Algunos indígenas tienen temazcales (baños y vapor), y cuexcomates (trojes), de origen prehispánico. En fiestas y verbenas populares se expenden múltiples golosinas y se prenden cuetes y "castillos" (fuegos de artificio, orgullo de la pirotecnia).Abundan las artesanías: lacas de Michoacán; cerámicas (Oaxaca, Puebla, Tzintzuntzan, Coyotepec), figuras polícromas (Metepec); juguetes populares, de barros, chicle, cera y petate; papel picado; ofrendas, portadas y alfombras florales (Huamantla); dulcería (Puebla, Morelia); "panes de muerto", figuras mortuorias de azúcar (Toluca); textiles, como sarapes, rebozos, fajas, etc.; instrumentos musicales (Paracho); mobiliario de vara, cuero, tule, etc.; forjas (Amozoc); vidrio soplado; tecalli (alabastro), etc. En suma, la vida indígena se conjugó con la occidental y produjo un sello mestizo, que es el mexicano.F. ANAYA MONROY
BIBL.: R. STEELEBOGGS, Bibliografía del folklore mexicano, México 1939; UNiv. NAc. AUTÓNOMA, La canción mexicana, México 1961; V. RODRÍGUEZ RIVERA, La comida en el México antiguo y moderno, México 1965; Soc. FOLxtóRICA DE MÉXICO, Nuevas aportaciones a la investigación folklórica de México, México 1958; M. LEóN PORTILLA, Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares, México 1961; G. MOEDANo GABRIEL, El folklore como disciplina antropológica. Su desarrollo en México, México 1963
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