Mexico VIII. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
La historia del arte en M. es divisible en épocas muy diferentes: el prehispánico o indígena, desde 1000 años a. C. hasta la llegada de los españoles en 1521; el hispanoamericano, desde la conquista hasta mediados del s. XIX (porque la independencia política no influyó por lo pronto en las formas artísticas); y el moderno y contemporáneo.El arte indígena comienza con las primeras culturas de que tenemos noticia (v. III, 1). En esta parte de América se ha llamado "arcaico" al estilo en diferentes regiones del país, pero sobre todo en los valles del Altiplano. En este arte arcaico destaca el olmeca (v.). La arquitectura más importante, en la región que los arqueólogos han llamado Mesoamérica, porque comprende parte de M. y de Guatemala, y Nicaragua, es la maya (v.). Algunas pirámides son escalonadas, con adornos de nichos en cada cuerpo, como la de El Tajín (v.; Veracruz). Estas pirámides fueron adoratorios, pero también, como las egipcias, sirvieron algunas veces de sepulcro, como .la famosa de Palenque (v.). En Bonampak se han encontrado los más grandiosos frescos de la época prehispánica.Sigue en importancia la arquitectura teotihuacana, que se extiende desde la ciudad de Teotihuacán (v.) hasta Cholula, en el Estado de Puebla. Las dos pirámides más grandes y solemnes son la del Sol en Teotihuacán y la de Quetzalcoatl en Cholula. Tanto las ciudades mayas como las teotihuacanas obedecen a un estilo urbanístico rectilíneo. También en Monte Albán puede observarse la armónica distribución de líneas rectas y cuadrángulos, con la disposición masiva de los edificios que circundan la plaza.De la cultura mixteco-zapoteca (v.) son sobre todo importantes las joyas de oro halladas en la tumba 7 de Monte Albán, En el sur de Veracruz se encuentra la cultura totonaca (v.).Los aztecas (v.), que fundaron la ciudad de M. Tenochtitlán, fueron el último pueblo que produjo una importante cultura antes de la llegada de los españoles. De sus pirámides, adornadas con relieves, esculturas y pinturas, casi no queda rastro. Abunda la escultura, grandiosa y llena de vigor. La escultura azteca comprende además figuras de animales-totems como serpientes, coyotes y águilas, que formaban parte de los ritos mágicos y religiosos. El gran calendario azteca, representación del Sol con todos sus atributos y beneficios, es una de las muestras más perfectas del bajorrelieve de esta cultura. Entre los tarascos o habitantes de Michoacán es significativo el arte plumario, verdaderas pinturas hechas a base de pequeñísimas plumas pegadas en tela.El arte hispanoamericano comienza con la edificación de la nueva ciudad de M. ordenada por Cortés al ser ganada el 13 ag. 1521. Como la ciudad azteca era de calles rectilíneas, el alarife Alonso Bravo edificó una ciudad "moderna" en su sentido urbanístico, pero con edificios que aún eran medievales, con torreones y almenas (v. MÉXICO, ESTADO Y CIUDAD, tv). Mas la obra realmente grandiosa de la arquitectura novohispana del s. XVI es la de los conventos de las tres órdenes evangelizadoras: franciscanos, agustinos y dominicos. Estos conventos constan de una iglesia enorme, de una sola nave con techumbres eóticas o mudéiares de artesonados: unamplio claustro generalmente de formas renacentistas y un enorme atrio con barbas almenadas, en donde iban dos elementos de creación mexicana: las capillas de indios, o sea, unas capillas abiertas consistentes en una gran bóveda o verdaderas iglesias con una arquería frontal abierta. Dos ejemplos son elocuentes: Teposcolula en Oaxaca (v. OAXACA III) y Tlalmanalco, cerca de M. Las capillas posas son también un invento de los frailes para la evangelización indígena; constan de cuatro capillas pequeñas, también abiertas por medio de dos arcos, que se situaban en los ángulos de los atrios y servían para las procesiones; las más hermosas son las de Calpan y Huejotzingo. El uso de estas capillas se extendió hasta la hoy República de Bolivia. En estos conventos comienzan los estilos arquitectónicos o decorativos que forman principalmente sus fachadas, que son platerescos a veces o severamente renacentistas en otros casos.La pintura mural al fresco inundaba estos conventos, desde las porterías hasta las cocinas y, por supuesto, las naves de los templos. Parece que se quiso seguir la costumbre de polieromarlos como las pirámides antiguas, para que los indígenas no mostraran tanta extrañeza en el cambio de la arquitectura. Es interesantísimo el caso de Ixmiquilpan (Estado de Guerrero), en donde hay una serie de combates de indígenas con atributos y adornos europeos. La escultura religiosa del s. XVI está representada en piedra en las fachadas, y en madera, espléndidamente estofada, en los retablos, de los cuales quedan como ejemplo los de Huejotzingo (Puebla) y Xochimilco, muy cercano a la ciudad de M. También en la arquitectura civil se usaron los frescos, como en el caso extraordinario de la Casa del Deán, en Puebla (v. PUEBLA IV), donde están representados "los Triunfos" de Petrarca y las Sibilas, con formas y elementos de la antigua cultura indígena. La pintura de caballete, siempre el temple en el s. XVI y a veces con un poco de óleo, la ejecutaron algunos maestros europeos en sus principios. Los más importantes de ellos fueron el flamenco Simón Pereyns (v.) y el vascongado Baltasar de Echave (v.). Es también el s.XVI el de las grandes catedrales mexicanas, aún de estructura dórica las de M., Puebla y Oaxaca, de techumbre gótica la de Guadalajara (v. GUADALAJARA [México] IV), y de artesonado la de Chiapas, pero, en realidad, estas catedrales se concluyeron uno o dos siglos después, ya con formas renacentistas y barrocas.El barroco en M. es principalmente decorativo, ya que está en fachadas, torres, retablos y mobiliario. No hay plantas propiamente barrocas. Durante el s. XVII se usaron formas manieristas y un renacimiento tardío con profusos adornos que ya es el comienzo del barroco. Sin embargo, la verdadera floración de este estilo es a partir de 1640 con el barroco salomónico. Siguiendo el ejemplo de Bernini (v.) se hacen grandes retablos como el de los Reyes de la catedral de Puebla, que tuerce sus columnas de alabastro a la manera salomónica. Pasa después a la catedral de M. en sus exteriores y triunfa en todo el país durante una centuria. El s. XVII es el de las parroquias, que no se habían construido porque los frailes ejercían las funciones de curas en sus monasterios. Es también el siglo de los conventos de monjas con sus dobles portadas a eje de la calle, y de los preciosos frontispicios de los coros en los interiores; otro elemento de gran categoría es usado por el barroco del s. XVII: la cúpula que, gracias a los azulejos de Puebla, cubre sus medias naranjas de policromía en forma única. A partir de 1718, una nueva modalidad del barroco surge en la Nueva España. Es el estilo que en M. se llama churrigueresco, o sea, el que basa sus elementos formales en el uso del estípite, siguiendo las normas del gran arquitecto José Benito de Churriguera (v.).El introductor de este barroco con estípites es en M. el escultor y arquitecto jerónimo de Balbás, quien hizo los tres grandiosos retablos de la catedral, el de los Reyes -a imitación del que había hecho en el Sagrario de Sevilla-, el del Perdón y el Altar Mayor; con estos ejemplos se olvidaron las formas salomónicas y todo se usó con estípites. De ahí las hermosas fachadas del Sagrario de la catedral de M., dibujadas por Lorenzo Rodríguez (v.), arquitecto de Guadix pero con todo su desarrollo intelectual y artístico logrado en M. Los ejemplos de este barroco churrigueresco son múltiples. Baste recordar los de Tepozotlán -fachada, torre y retablosValenciana, en Guanajuato (v. GUANAJUATO II); Ocotlán,en Tlaxcala (v. TLAXCALA II); y los más ricos retablos que se hayan podido imaginar en el mundo hispánico, como son los de Salamanca en Guanajuato y los de Taxco.La pintura que. acompaña a la época barroca mexicana tiene su. apoteosis en pintores como Sebastián López de Arteaga, Luis y José Juárez (v.), Juan Correa (v.) y Cristóbal Villalpando (v.), todos ellos influidos por grandes maestros europeos como Rubens, Murillo o Valdés Leal. En el s. XVIII se distinguen, como pintores, los hermanos Rodríguez Juárez, Antonio de Torres, Francisco Vallejo, José Alcíbar y, sobre todos, Miguel Cabrera, fecundo autor dé muchos cientos de lienzos que llenaron todo el país. Un ejemplo ilustre basta para calificar su maestría como pintor: el retrato de sor Juana Inés de la Cruz, que se conserva en el Museo de Historia. En cuanto a arquitectura civil es muy poco lo que queda del s. XVI, como, p. ej., el mutilado palacio de Cortés en Cuernavaca. Las casas del s. XVII fueron, en las ciudades de M. y Puebla, de estilo mudéjar en sus fachadas, es decir, con arabescos y alicatados. En Puebla es notable el empleo de azulejos como adorno de las fachadas y hubo casos, como en la iglesia de San Cristóbal Acatepec, en que toda la fachada es un paño completo de azulejos como en ninguna parte del mundo se había hecho. Llegan éstos aun a cubrir totalmente la torre y la espadaña. En la ciudad de M. los palacios coloniales son ya barrocos, hechos con cantera y tezontle o piedra roja volcánica muy ligera. En los interiores de muchos templos de Puebla y Oaxaca, los adornos de yeserías policromadas son alucinantes, como en la famosa Tonantzintla o en Santo Domingo de Oaxaca.A fines del s. XVIII se establece la R. A. de San Carlos, por medio de la cual se instaura el estilo neoclásico, enemigo y destructor del barroco. En M. tiene importancia el arte neoclásico sobre todo por algunos de sus arquitectos, como Miguel Costansó, Ignacio Castera y especialmente Manuel Tolsá (v.), autor del imponente palacio de Minería y escultor de una de las estatuas ecuestres más bellas del mundo: la de Carlos IV. En Guanajuato sobresalió Francisco Eduardo Tresguerras (v.), que ejecutó el famoso templo del Carmen de Celaya. En pintura, el más notable fue José Luis Rodríguez Alconedo, de Puebla, quien dejó admirables retratos -en particular su autorretrato- y fue también excelente cincelador.Arte moderno y contemporáneo. A mediados del s. XIX lo mas notable del arte en M. es la pintura, sobre todo bajo la dirección del académico catalán Pelegrín Clavé (1811-80), quien dejó una extensa obra, especialmente enretratos. Otros pintores notables fueron Juan Cordero (1824-84), Félix Parra, Obregón, etc., pero el grado más alto de arte pictórico mexicano del s. xix fue la obra de José María Velasco (1840-1912), paisajista, que hizo un verdadero "retrato" del valle y de la ciudad de M. con sus pinturas. En arquitectura, a fines del mismo siglo, hubo un eclecticismo de formas europeas, sobre todo francesas e inglesas y así se hicieron las casas y templos de la época. Lo más notable fue el art nouveau, instaurado en M. por el italiano Adamo Boari, constructor del gran Teatro Nacional, hoy Palacio de Bellas Artes.Con la revolución política de 1910 se amplió el panorama de los artistas mexicanos, que buscaron y encontraron una manera nacional de expresarse; sobre todo en pintura, el grandioso muralismo comenzado por Gerardo Murillo (firmaba Dr. Atl; 1875-1964) y Roberto Montenegro, siguiéndoles después, y con gran vigor, el pintor conocido internacionalmente que fue Diego Ribera (18861957). Compañero suyo y con mayor profundidad fue el apasionado y expresivo pintor José Clemente Orozco (v.; 1883-1949). A éstos hay que añadir la fecunda labor de David Alfaro Siqueiros (v.; n. 1898), que trabaja en el mural más grande y atrevido del Poliforum de la ciudad de M. Rufino Tamayo (n. 1899), colorista admirable, de auténtico vigor moderno y vital, ha hecho su obra pictórica principalmente de caballete. Francisco Goitia es notable como ejemplo de gran pintor nacionalista de tipos populares. El grabador José Guadalupe Posada (anterior a estos grandes pintores, 1852-1913) contribuyó con su fecunda obra a esta cultura revolucionaria. Imposible sería citar los nombres de todos los pintores notables jóvenes; baste recordar el doloroso mundo de José Luis Cuevas, con sus trágicos y a veces sarcásticos dibujos. Los pintores abstractos como Coen y García Ponce, y los figurativistas como José García Ocejo, Francisco Corzas y los hermanos Pedro y Rafael Coronel. No pueden olvidarse las dos grandes pintoras surrealistas Remedios Varo y Eleonora Carrington.Por último, en grabado ha sido M. el país de gran fecundidad artística. En la Nueva España, se realizaron muchos hermosos grabados casi todos religiosos; en el s. XIX, la litografía, introducida por el italiano Claudio Linati, produjo un buen número de excelentes litógrafos de los cuales destacamos a Tomás triarte, Casimiro Castro y Villasana. Modernamente, Leopoldo Méndez ha sido el mejor representante del arte del grabado.V. t.: Además de las ciudades a las que se ha remitido en el texto, CHIHUAHUA IV; MÉRIDA (México) III; MONTERREY IV.FRANCISCO DE LA MAZA
BIBL.: S. TOSCANO, Arte precolombino de México y de la América Central, México 1944; 1. G. KiMBALL, L’art de l’ancien Mexique, París 1954; S. G. MORLEY, The ancient Maya, Stanford 1956; G. KUBLER, The Art and Arquitecture ol Ancient America, Harmondsworth 1962 (con amplia bibl.); M. TOUSSAINT, Arte colonial en México, México 1954; P. DE GANTE, La arquitectura en México en el siglo XVI, México 1954; DR. ATL y M. TOUSSAINT, Iglesias de México, México 1924-27; D. ANGULO, La arquitectura neoclásica en México, Madrid 1958; J. MORENO VILLA, Le escultura colonial mexicana, México 1942; F. DE LA MAZA, Los retablos dorados de Nueva España, México 1950; E. W. WEISMANN, México in Sculpture, Cambridge (Mass.) 1950; M. ToussAINT, La pintura en México durante el siglo XVI, México 1936; A. VELÁZQUEZ CHÁvEZ, Tres siglos de pintura colonial mexicana, México 1939; G. KUBLER y M. SORIA, Art and Arquitecture in Spain and Portugal and their American Dominions. 1500-1800, Harmondsworth 1959 (con amplia bibl.); L. CORDOZA, México: pintura de hoy, México 1965; J. FERNÁNDEZ, Arte mexicano, México 1968
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.