Metodologia Científica CIENCIA
Categoria:
Ciencia
1. Distinciones previas. La m. c. es aquella parte de la Teoría general de la investigación (v.) científica que se ocupa de los métodos seguidos y a seguir por la Ciencia (v.). Dentro de esta afirínación general cabe distinguir entre los trabajos históricos encaminados a reconstruir los métodos seguidos por las ciencias y los análisis hechos sobre la actividad científica misma, con el fin de, reflexionando sobre las técnicas de experimentación y elaboración de teorías en uso, llegar a la obtención de vías de investigación más exactas y eficaces. Esta última actividad es la que se podría llamar con propiedad m. c., teniendo, sin embargo, en cuenta que esta disciplina no es una ciencia más, sino un conjunto de orientaciones y sugerencias encaminadas a ordenar y facilitar la actividad científica.Dados los diversos, aunque parecidos, sentidos con que puede usarse la palabra ciencia (v.), es preciso aclarar también a qué ciencias se alude aquí al hablar de m. c. La distinción y clasificación de las ciencias puede hacerse por su método y por su objeto; diversos métodos dan lugar a diversas ciencias, las cuales a su vez pueden estudiar diversos objetos o aspectos de la realidad. Asimismo, la naturaleza de los objetos estudiados puede imponer condiciones o limitaciones al método con que se estudian; no se pueden estudiar con los mismos métodos la naturaleza de la libertad, del conocimiento o de la justicia que la naturaleza del agua, del calor o de una célula. Así se puede llegar a la consideración de tres grandes grupos de ciencias: 1) las llamadas ciencias humanas, a veces ciencias del espíritu, donde pueden incluirse la Filosofía, el Derecho, la Historia, cte.; 2) las llamadas ciencias positivas, o también experimentales, o ciencias de la materia, que incluyen entre otras la Física, Química, Biología, cte.; y 3) un tercer grupo donde vienen a confluir métodos y objetos de los otros dos grupos, y que sería el conjunto de las ciencias sociales (v. CIENCIA VII).Todas las ciencias utilizan su m. c. propia, según los objetos que estudian, o según el nivel o aspecto de la realidad al que dirigen su atención; y, aunque a las ciencias del segundo grupo considerado se las llame a veces experimentales, sin embargo, todas parten de o tienen en cuenta la experiencia, aunque la utilizan o consideran de diversa manera. Así, el objeto de la Filosofía (v.) es toda la realidad, todo el ser, y tiene en cuenta la experiencia, pero con un sentido o método omniabarcante, tratando de llegar al nivel profundo de la misma, al primer por qué y al último para qué de cada ser. El método de las ciencias positivas, en cambio, se dirige a lo sensible y material, a la descripción y relaciones de los fenómenos medibles; la Naturaleza que estudian ya la que se refieren queda circunscrita a lo material; la naturaleza última del ser de las cosas, o del mismo conocimiento humano, así como las realidades espirituales quedan fuera del campo de objetos abarcable por su método (v. INVESTIGACIÓN VI). Y ello se deducirá de su misma m. c., que es la que se va a estudiar aquí; así, pues, las palabras ciencia y método científico en general se entienden aquí en el sentido de las ciencias positivas.2. Definición aproximada de método. Método (v.) es la vía técnica o el modo ordenado que se sigue en una determinada actividad humana. Esta definición es, por su generalidad, aplicable a cualquier método, sea científico o no; pero esto no quiere decir que se haya entendido siempre el método como mera orientación. De hecho, se ha entendido por método las cosas más diversas: desde la preceptiva férrea preconcebida como único medio para descubrir la verdad, al plan más o menos consciente, pero no dogmático, para conseguir resultados determinados.Ya desde la Antigüedad el hombre ha intentado des cubrir el "método" o "arte de inventar" (ars inveniendi) por creer en la existencia de un, por decir, "camino real", único e indispensable, para llegar al verdadero conocimiento (v.) de las cosas. El mismo Descartes (v.) creyó haber dado por fin con las reglas del método que, seguidas rígidamente, conducirían irremediablemente a la verdad. En esta misma línea se movió, más o menos, toda la corriente racionalista, segura de que la realidad, por ser de estructura racional e intrínsecamente inteligible, era susceptible de estudio y comprensión, con tal de encontrar el método adecuado.Pero el hecho de que toda disciplina haya seguido su método con más o menos conciencia de él y que sea éste casi siempre reconstruible no impide que se pueda mostrar detalladamente el método científico como un camino con caracteres propios y específicos. Al hablar de método científico, pues, nos referimos a un camino especialísimo que es siempre proyecto preconcebido, no tanto por su carácter apriorístico, cuanto por su aspecto de táctica y estrategia conscientes; porque el científico sabe bien lo que quiere y lo que busca cuando se pone a investigar.3. El método científico positivo. Difiere el método científico positivo de otros métodos como, p. ej., el científico filosófico, por no partir nunca de un a prior¡ inmutable e imprescindible. Aunque todo método científico está abierto a reformas y complementos, la propiedad más esencial del método positivo es la de estar abierto a toda reforma: desde la posibilidad de ser rectificado al extremo de ser eliminado por ineficacia. Dice Popper (o. c. en bibl., 360): "Enfrentado con cierto problema. el científico ofrece, a modo de tanteo, algún género de solución: una teoría. La ciencia sólo acepta provisionalmente esta teoría, si la acepta, y es muy característico del método científico el hecho de que los científicos no ahorren en esfuerzos por criticar y someter a prueba la teoría en cuestión...". No se trata, pues, de un método único e indiscutible "que si se lo practica, se tiene éxito; o que si no se tiene éxito, no se lo ha practicado; vale decir, no es una manera definitiva de obtener resultados: un método en este sentido no existe". El método científico positivo es, por naturaleza, sensible a su funcionamiento pero no a su estructura (Paniker, o. c. en bibl. 48), y de aquí que toda m. c. tenga que contar con el carácter especial de su objeto -el método científico, que es intrínsecamente transformable-, intentando orientar más que prescribir.El poder hablar, no obstante, de método científico en singular se debe a ciertas constantes que, por su eficacia, se repiten en todos los métodos seguidos por la ciencia hasta el presente. Se pueden apreciar, en efecto, constantes que aparecen en todos los métodos propiamente científicos. Tales son, p. ej., el previo planteo de los problemas y la verificación o comprobación de las hipótesis.Ambos momentos del método científico, que no son ni el punto de partida absoluto ni el término de la actividad científica, se desdoblan en otros momentos que, siendo todos ellos importantes, cambian según las circunstancias. Entre éstos cabe contar las técnicas inmediatas de experimentación -cuyo carácter positivo consiste, precisamente, en poder cambiar y perfeccionarse-, y los métodos de elaboración y definición de conceptos que se han de introducir en la teoría. El empleo o el abandono de estas técnicas está, casi siempre, justificado históricamente, por. haberse mostrado su conveniencia o disconveniencia a través de los años. Ésta es la causa de que, sin dejar de ser científicas por cumplir todas ellas con ciertas bases, haya habido tantas teorías; éstas no son sino la expresión de los métodos empleados en su elaboración. Por lo mismo, las conclusiones a que llega la ciencia experimental han de considerarse como el resultado del método empleado, cuya efectividad culmina en someter continuamente a crítica aquellas mismas conclusiones.No se olvide, sin embargo, el carácter dependiente de los métodos en uso, por basarse ellos, a su vez, en la previa concepción que se tenga de la ciencia. Así, si se entiende por ciencia "el arte de, basándose en observaciones y su interpretación, poder prever sucesos futuros", entonces, el método deberá tener en cuenta esta concepción para cumplir con ese fin. Por ello se ha dicho que la ciencia, a medida que avanza, va construyendo su método. El método científico es, por lo mismo, inseguro; pero es esencialmente progresivo. En él se hace patente aquella dimensión que hace de la ciencia una disciplina nueva frente a otros saberes: la exigencia de que todo resultado obtenido no se considere como fin, sino como fuente de nuevas investigaciones.4. Actitud científica. El método científico es el resultado de una actitud especialísima del científico ante el objeto que investiga. Esta actitud implica, entre otras cosas, "curiosidad impersonal, desconfianza por la opinión prevaleciente y sensibilidad ante la novedad" (Bunge, o. c. en bibl. 19), cualidades aplicables a cualquier clase de investigación. A esto habría que añadir unos supuestos que todo científico positivo, como tal, lleva consigo, y sin los cuales su quehacer no se distinguiría de otras actividades humanas:1) La seguridad de la existencia del objeto en cuestión. El científico no se plantea problemas que van más allá de sus métodos de observación o comprobación. La existencia de su objeto está para él más que asegurada, mientras pueda observarlo, medirlo, cuantificarlo o, por lo menos, deducirlo de su teoría; la existencia del objeto de ciencia no es, pues, objeto de discusión. De aquí que sus preguntas se refieran, no al por qué, sino al cómo de esta existencia. Cabe destacar aquí que hasta las posturas científicas más críticas y escépticas en materia de conocimiento -como la representada por los teóricos de la Mecánica cuántica (v. MECÁNICA IV)-, dudan, no ya de la existencia del objeto estudiado, sino de los datos arrojados por el experimento y de la coincidencia entre los símbolos y los objetos que se trata de simbolizar.
2) La creencia de que en el comportamiento de tales objetos se pueden apreciar regularidades. Esto es: el científico .cree que el orden natural está de alguna manera regulado y no duda de poder constatarlo mediante observaciones.3) Finalmente, la confianza objetiva en el experimento mismo que se podría formular de la manera siguiente: por mucho que el experimento modifique el objeto, siempre se podrán ordenar e interpretar los datos conseguidos, de tal manera que posibiliten resultados congruentes; las regularidades no tienen por qué ser la expresión de las cosas en sí; éstas pueden muy bien ser entendidas como regularidades de las perturbaciones ocasionadas por el experimento.A esta actitud general habría que añadir dos aspectos que tienen que estar presentes en toda actividad para ser científica:a) Desconfianza de las opiniones y concepciones vulgares o cultas sobre el mundo material; desconfianza del "sentido común" de las gentes y de los conocimientos que se aceptan por ser evidentes (actitud ésta también aplicable a todas las ciencias). Esta desconfianza se muestra positivamente, intentando buscar relaciones entre las cosas aparentemente no relacionadas; buscando regularidades donde el sentido común dice que no las hay, nota ésta que, a partir de mediados del s. XIX, se hace cada vez más relevante al intentar hacer compatibles teorías aparentemente incompatibles; viendo, finalmente, la complementariedad que suponen unas respecto a otras. Fue Galileo (v.) quien, a pesar de la dificultad que suponía para él arremeter contra el sentido común, las evidencias y la tradición de su tiempo, empezó a postular que a toda afirmación debía preceder la observación.
b) Preparación previa del objeto de investigación. Esta preparación va encaminada a dos cosas: 1º) eliminar del experimento el azar, manipulando la Naturaleza de tal modo que los datos obtenidos sean el resultado preciso y unívoco de un proceso natural determinado; y 2°) hacer posible, de este modo, la repetición del experimento; esto es, establecer con tal precisión las condiciones en las que se llevó a cabo el experimento, que sea posible repetirlo, bajo las mismas condiciones, en cualquier tiempo y lugar. Este es uno de los momentos más genuinamente científicos del método; por él adquiere el experimento su relieve y valor científicos (v. EXPERIMENTACIóN CIENTÍFICA).5. Evolución histórica del método científico. Nunca se pudo decir tan cabalmente como en el caso de la ciencia experimental que algo "era cuestión de método". En efecto, todos los progresos y desviaciones que han sufrido esta clase de ciencias, desde que Galileo puso sus cimientos, han sido la consecuencia del método empleado. El método científico positivo no es único e invariable, ni está dado definitivamente con Galileo; la historia de la ciencia y su desarrollo es la historia de su método. Precursores y preparadores de este método son Cardano, Telesio, Campanella, Bruno, Kepler, Bacon y otros. Su pensamiento es todavía una mezcla de elementos filosóficos, teológicos, matemáticos, etc., pero se pueden apreciar en ellos ciertas características comunes: la convicción de que el conocimiento verdadero de los fenómenos nos viene dado por los sentidos y que la forma más adecuada para expresar tales conocimientos es la expresión matemática. Pero esto fue para ellos más un ideal que un método, sin que ninguno de ellos pusiera en práctica lo postulado.Bacon (v.), contemporáneo de Galileo y hombre dedicado más a la filosofía especulativa que a la experimentación, postula de una manera radical el camino experimental para llegar al conocimiento de la Naturaleza: el análisis (v.). El análisis consistirá, según él, en operar directamente sobre las cosas, desmembrándolas (dissecare naturam) y mostrando uno a uno todos sus elementos; es, con otras palabras, el método de ir hacia lo general partiendo de lo particular, siguiendo una concatenación determinada de causas y efectos; es la aplicación del método inductivo (v. INDUCCIÓN).Galileo (v.) opta por otro camino: sintetizar conocimiento sensitivo y conocimiento teórico. Ni la inducción -que infiere lo general desde lo singular -ni la deducción (v.) -que intenta explicar lo singular desde premisas generales- pueden darnos, por separado, un conocimiento verdadero de la Naturaleza. El verdadero método científico, dirá Galileo, consiste en la síntesis (v.) de dos momentos: a) la enunciación de axiomas generales que son la expresión de relaciones matemáticas capaces de abarcar y explicar lo singular o método sintético ("compositivo"); b) el análisis -la disección de que hablaba Bacon- métrico de lo singular para comprobar si se cumple la ley previamente enunciada o método analítico ("resolutivo"). Debido a este método se puede afirmar que Galileo es el iniciador de la Ciencia, entendida ésta como la disciplina exacta que, basándose en observaciones y previa su interpretación, permite adelantar sucesos futuros.Aunque tampoco Galileo pudo ir muy lejos con su método por falta de técnicas adecuadas, se dan en él dos circunstancias originales plenamente científicas: a) ir al estudio de los fenómenos no por las vías de la intuición, sino contra ella; el hecho de que Galileo estudie, p. ej., el problema del movimiento por su "máxima afinidad con el tiempo" supone una ruptura con el pensar tradicional intuible de la afinidad entre espacio y movimiento; b) postular el estudio cuantitativo de las cosas cuyo principio metódico fue: "medir lo que es medible y tratar de hacer medible lo que todavía no lo es". Este postulado del método científico será la meta para aquellas disciplinas que, como la Química hasta el siglo pasado y la Biología de hoy, intentan abandonar sus conceptos cualitativos y llegar a la formulación de leyes exactas.Pero el método científico no es siempre la expresión de postulados y caminos puramente científicos experimentales. El ejemplo más notable de la intromisión de elementos no científicos en el método de la ciencia lo constituye, precisamente, aquella teoría que, por su congruencia y consistencia matemática interna, se ha considerado como el modelo de toda teoría netamente científica: la Mecánica de Newton (v.). Este sistema es el resultado metódico de una concepción no científica experimental, que estuvo presente durante la elaboración teórica del mismo, conocida por concepción mecanicista del mundo y cuyo principal defensor fue Descartes. La distinción establecida por Descartes (v.) entre alma (res cogitans, la cosa pensante) y cuerpo (res extensa, la cosa extensa) repercutió enormemente en la Filosofía y en la Ciencia. Ésta hace suya la concepción cartesiana de la materia según la cual todos los cuerpos -todo lo que implica materia- son máquinas que operan con independencia del espíritu y cuyas operaciones son inteligibles desde ellas mismas. El Mundo de la Mecánica clásica (v. MECÁNICA I) será también autosuficiente, creyendo poder explicar todos los fenómenos siguiendo un método causal por estar determinada la materialidad causalmente (v. MECANICISMO).La concepción mecanicista del mundo pudo ser de tanlarga vida gracias al sistema cerrado construido por Newton; su Mecánica representa hasta el s. xix el sistema físico por excelencia. Este sistema representa un cuerpo inconmovible de axiomas, definiciones y leyes apto para explicar y describir un número enorme de fenómenos y predecir incluso, fenómenos todavía no observados. El revestimiento matemático que dio a su sistema -"Principios Matemáticos de la Filosofía Natural" llamó a éste- le confiere congruencia interna y seguridad. Es, precisamente, en esta suficiencia interna del sistema donde se hace patente la influencia que ejerció sobre Newton la concepción mecanicista del universo. Debido a ella tuvo que ser más fiel de lo que él quería al método iniciado por Galileo. A pesar de afirmar que no hacía uso de hipótesis ("hipotheses non Pingo"), hubo de recurrir a postulados hipotéticos e inobservables. El sistema newtoniano es, en efecto, congruente y cerrado, pero, por ello mismo, su método exige que las leyes estén formuladas con exactitud y concreción; esto es: el método exige que las leyes estén formuladas dentro de un sistema de referencia determinado. La ley de la inercia (v.), p. ej., según la cual un cuerpo en movimiento sobre el que no repercuta fuerza alguna seguirá moviéndose indefinidamente con movimiento uniforme y rectilíneo, necesita un sistema de referencia apropiado que le dé sentido y validez. Al quedar excluidos todos los sistemas de referencia móviles, o que -como las estrellas- podrían serlo, excluía todos los puntos de referencia empíricos. El resultado es bien conocido: Newton tuvo que introducir en su Mecánica dos elementos extraños a su lema: el tiempo y el espacio absolutos.El sistema físico de Newton posibilitó durante dos siglos el gran desarrollo de la ciencia experimental, llegando a entenderse por ciencia sólo el ámbito de la Mecánica clásica (v. MECÁNICA I). El mismo Newton veía en la Mecánica la encarnación de las leyes matemáticas, y el hecho de haberse valido de la geometría de Euclides como base y modelo parecía demostrar que la geometría euclidiana era la formulación matemática de la verdadera y única estructura del universo (v.).Pero el método clásico lleva en sí la semilla de su propia trasformación. Así, al aparecer las geometrías no euclidianas, se ve claramente que el mundo (v.) se puede estudiar desde otros ángulos y con otros métodos. Es, además, regla fundamental del método científico no admitir con carácter definitivo ningún resultado; tratar de demostrar y verificar todo enunciado. Los experimentos y estudios de Faraday (v.) y Maxwell (v.), entre otros, empiezan por someter a crítica aquellos aspectos de la Mecánica clásica que se daban por indiscutibles, como la teoría de la gravitación (v.). Los estudios sobre el concepto de "campo" (de fuerzas) como función de espacio y tiempo, y la necesidad de tener que admitir, para explicarlo, la acción por contacto, lleva consigo el abandono del postulado central de la teoría de la gravitación: la acción a distancia (v. CAMPOS, TEOUíA DE LOS). Casos semejantes se repitieron con la aparición de las teorías de la relatividad (v.) y de los cuantos (v.). Estas teorías pudieron aprovechar los conocimientos deducidos de las nuevas geometrías y los nuevos cálculos matemáticos (análisis matemático, teoría de conjuntos, etc.) llegando así a poder describir fenómenos no previstos en la teoría newtoniana.La época moderna de la ciencia experimental se caracteriza por intentar ampliar el método a todos los campos posibles. La eficacia mostrada por el método de la Mecánica clásica hace que otras ramas del saber empírico, como la Química y la Biología, se sirvan de él para el estudio de sus objetos. Las ciencias químicas, que en un primer momento operaban con conceptos cualitativos, consiguen adoptar el método de la Física (v.), con tal éxito que desde finales del s. xtx se puede hablar con propiedad de ciencia fisicoquímica. Resultado de la axiomatización de la Química (v.) es la reconstrucción de la Tabla de los elementos (v. ELEMENTOS QUÍMICOS t). Jamás hubiera podido realizar la Química tal tarea de no haber superado su estado primitivo de observación directa y explicación cualitativa; la existencia de algunos elementos de la Tabla ha sido deducida de la teoría misma mucho antes de haberse tenido noticia experimental de ellos.La Biología (v.) está pasando hoc por aquel estadio de acercamiento a la Física que ya superó la Química. Pese a la opinión extendida entre los científicos modernos de la posibilidad de reducción de todas las ciencias de la Naturaleza, la Biología sigue trabajando con métodos distintos de los de la Física. El objeto de su estudio es, además, de una complicación tal, que hasta se duda, no sin cierta razón, de poder llegar a aplicar los métodos analíticos de la Fisicoquímica. La Biología estudia procesos vitales e intenta llegar a conocer sus formas y condiciones de desarrollo, reproducción y decadencia, clasificando los organismos por especies y tratando de hallar regularidades en sus procesos. Pero tropieza con una dificultad, al parecer insalvable, de poder aplicar los métodos de la Física: no se puede estudiar un organismo descomponiéndolo en sus partes constitutivas. El organismo es un todo que no se puede entender desde sus elementos constitutivos porque éstos, separadamente, no tienen sentido: una célula no es como la piedra, aunque ambas estén bajo las mismas leyes físicas; para explicarla hace falta ver en ella un momento de finalidad que no se puede cuantificar; se hace necesario introducir el concepto de historia para comprender el estado que se trate de explicar.El intento más serio de reducir todas las ciencias naturales viene representado, precisamente, por los pensadores de la Física moderna. Cabe nombrar, entre otros, a Hertz, Planck, Einstein, Bohr, Heisenberg, Dirac y Schródinger. Pese a las diferencias que existen entre pensadores como Einstein (v.) y Heisenberg (v.) -por lo que se refiere a la concepción que cada cual tiene del mundo-, su método es similar, pudiendo decirse que el método de la ciencia moderna no difiere esencialmente del de la ciencia clásica. Se ha dicho acertadamente que a Galileo y a Einstein les separa, no el método, sino el tiempo.El siglo xx se destaca por dos aspectos: la producción de técnicas de experimentación cada vez más refinadas y la actividad teórico-especulativa que reflexiona sobre la ciencia misma y sus métodos. Esta reflexión va encaminada, sobre todo, a fijar los límites del método científico y su aplicación, para ver la forma de aplicarlo a otros saberes como la Biología, la Psicología, la Sociología, etc. En estas reflexiones se basa el paradigma que sigue del método científico.6. Descripción del método científico. "La misión más inmediata -ha dicho Hertz- y también, en cierto sentido, la más importante de nuestro conocimiento consciente de la naturaleza, consiste en que nos permita prever experiencias futuras para poder ajustar a esta predicción nuestros actos futuros. Ahora bien, el método de que nos valemos... es el siguiente: nos formamos una serie de imágenes aparentes internas o símbolos de los objetos exteriores, de tal modo que las consecuencias especulativamente (lógicamente) necesarias de las imágenes sean siempre las imágenes de las consecuencias naturalmente necesarias de los objetos representados" (o. c. en bibl. 1). Con otras palabras: las consecuencias que se deducen lógicamente de la teoría con que queremos describir los procesos naturales, y los procesos físicos en su actuar según leyes naturales necesarias, deben coincidir; un proceso debe ser la imagen del otro.Los modelos así conseguidos tienen por fin describir y aclarar procesos que, de pronto, no se entienden; tienden a resolver los problemas que nos plantea el estudio de la Naturaleza. La coincidencia o no coincidencia nos revelará si los símbolos son adecuados o no. De aquí que se puedan fijar, como base del método científico, tres momentos: 1) planteamiento de los problemas, 2) construcción de modelos teóricos, y 3) verificación de los supuestos teóricos.1) El planteamiento del problema es la manera que se elige de ir a los hechos; de él depende, en gran parte, el futuro proceso de experimentación y su éxito o fracaso. A esta fase del método pertenece todo lo referente a preparación de instrumentos de experimentación, limitación de los problemas, esto es: formulación exacta e intencionada de las preguntas, excluyendo aquellos aspectos que puedan distraer los esfuerzos y estableciendo las condiciones precisas que tienen que acompañar al experimento.El planteamiento es una estrategia que se vale de las más diversas técnicas, manipulando la Naturaleza para que ésta responda cuando quiere el científico. Esto no trasforma las leyes naturales; lo que hace es forzarlas para que expresen su comportamiento. Que el planteamiento es táctica lo expresa claramente un ejemplo de la Física moderna. La pregunta que se hacía la Mecánica cuántica para ver hasta qué punto tenía aplicación la Mecánica clásica para explicar fenómenos observados en el campo atómico era la siguiente: ¿Cómo se puede describir una situación experimental dada, dentro del esquema hasta ahora conocido?, pero toda respuesta estaba condenada a moverse dentro de un círculo vicioso: querer explicar fenómenos con un lenguaje inadecuado. Hubo que formular la pregunta de otra manera: ¿Es posible que sólo se den en la Naturaleza aquellas situaciones experimentales que pueden expresarse también con el formalismo de la Teoría cuántica?; esto llevó a la solución conocida por "la relación de incertidumbre" o "principio de indeterminación" (v. MECÁNICA IV, 2).El planteamiento no es nunca lo que inicia la actividad científica. Se puede decir que viene sugerido por multitud de problemas, tanto prácticos como teóricos; antes del planteamiento está dada siempre la situación problemática.2) El segundo momento se refiere a la construcción de modelos teóricos y a la traducción formal matemática de las regularidades observadas en el comportamiento de los fenómenos. El científico trata de elaborar modelos teóricos que den sentido a los datos recogidos, sin olvidar que los modelos no son más que tentativas de aproximación al objeto. Es la tarea de formar aquellos símbolos de que hablaba Hertz y de precisar, mediante definición, tanto los conceptos que se toman de la lengua corriente, como aquellos introducidos ad hoc para la denominación de situaciones nuevas. Aquí entra de lleno el método lógico-matemático con el fin de conseguir que el modelo teórico sea un sistema congruente; para poder deducir después de él consecuencias que no se conocían ni habían sido observadas. Con ello habrá adquirido el modelo tal grado de generalidad y abstracción, que permitirá trascender la singularidad del experimento mismo.Fiel al sentido que daba Galileo al estudio de la Naturaleza, afirma Hertz que la Física no trata de lo material, del contenido de la realidad; lo que trata de reconstruir es la estructura formal de la realidad, tanto menos semejante a esa realidad, cuanto mayor sea el grado de abstracción alcanzado. La matematización de la ciencia lleva esto consigo: aumento de poder descriptivo y pérdida de semejanza con el objeto descrito. Los enunciados matemáticos, decía Einstein, en tanto que se refieren a la realidad dejan de ser seguros; pero, en tanto que son seguros, no se refieren a la realidad.Al igual que la Matemática, que intenta ampliar su campo valiéndose de analogías (v.) -como en el caso de la ampliación de los números naturales para poder realizar indefinidamente operaciones- la ciencia experimental, al encontrarse con fenómenos extraños, intenta introducirlos en una teoría y darles sentido o, de no ser esto posible, ampliar la teoría para dar cabida a tales fenómenos. Pero, para que tal ampliación sea justificable, tiene que superar a la teoría ampliada en simplicidad extensión y posibilidad de predecir el futuro. La formalización matemática de las teorías hace posible otra de las exigencias del método científico: el lenguaje empleado debe ser interindividual; esto es, una teoría científica debe estar redactada en caracteres universales para que pueda ser entendida y comprobada por cualquiera.3) El fin de la ciencia es poder describir fenómenos observados y predecir otros que pueden no haber sido observados nunca; pero esto mal lo podría conseguir si, con la elaboración de teorías, diera su tarea por acabada. El científico "necesita, además, desarrollar los razonamientos y deducir las fórmulas con las que se expresa el contenido... de la idea directriz. Necesita comparar... las consecuencias deducidas de los razonamientos y las previsiones obtenidas de las fórmulas... Cuanto más progresa la ciencia, más deben penetrar sus teorías en las capas profundas de la realidad: resulta de ello que estamos forzados a introducir en nuestras teorías conceptos cada vez más alejados de los que nos sugería la experiencia vulgar" (L. de Broglie, o. c. en bibl. 82-83). Pero resulta que es la experiencia la que, en última instancia, aprobará o desaprobará las teorías (V. TEORÍA CIENTÍFICA). De aquí las dificultades que se plantean a la hora de querer establecer criterios fijos de comprobación.El método científico postula, de hecho, que toda teoría científica sea lo más simple posible; pero la simplicidad lleva consigo la pérdida de evidencia y el distanciamiento de los hechos observados y observables. La simplicidad a que tiende toda ciencia se consigue aumentando y refinando el aparato matemático, cuyos símbolos permitirán describir un gran número de fenómenos si el grado de abstracción alcanzado por ellos es igualmente grande. Cuando se intenta verificar tales símbolos es obvio que resulte dificilísimo darles contenido empírico o declarar que tal o cual fenómeno se puede enmarcar en un contexto determinado de leyes; es difícil constatar con precisión la coincidencia o discordancia de los enunciados teóricos con las observaciones experimentales. Saber cómo y cuándo queda comprobada una teoría (v.) o una hipótesis (v.) es, pues, fundamental, pero no hay método científico que indique con exactitud cuáles son los pasos a seguir. Si se tiene, además, en cuenta que la explicación de un fenómeno es la tarea que trata de reducir lo conocido -el fenómeno- a lo desconocido -que es lo formulado por la ley todavía no interpretada-, se verá la dificultad enorme que supondría querer comprobar exactamente las teorías. Cuanto mayor sea el contenido informativo de unateoría -cuanto mayor sea su simplicidad- tanto menor será el grado de poder comprobarla. No debe desistir, por ello, la teoría de intentar conseguir un máximo de información, aunque su comprobación -como sucede con casos que se pueden deducir de la teoría de la relatividad- se haga prácticamente imposible.El grado de comprobación que se exige de una teoría es algo en lo que los científicos no están de acuerdo. Los criterios son dispares y hay toda una teoría de la comprobación y verificación de teorías cuyas discusiones no se han dado por terminadas. Esta tendencia crítica de las teorías está representada, principalmente, por los filósofos del Círculo de Viena en el que cabría destacar dos de las posiciones más representativas y que más eco han tenido en el ámbito de la ciencia (v. NEOPOSITIVAS LÓGICOS): la posición de Carnap (v.), para quien una teoría está justificada si se pueden verificar algunas hipótesis de la misma, y la más radical de Popper, que exige de toda teoría científica -para serlo- la nota de su refutabilidad, esto es, una teoría será científica si está formulada en términos que puedan ser refutados por cualquiera, si éstos no fueran verdaderamente empíricos.Pero estas exigencias vienen más bien del campo de la Filosofía empirocriticista, sin que el científico las tenga muy en cuenta (v. EMPIRISMO). El científico se dará por contento si puede describir y explicar muchos fenómenos con sus modelos teóricos y los puede comprobar de vez en vez, aunque queden en el cuerpo de su teoría muchos enunciados aparentemente flotando por no poder asignarles contenido empírico. Lo que se ha convertido en una verdad del método científico es la afirmación siguiente: un solo caso empírico, en disonancia con la teoría, bastaría para rectificarla e, incluso, para refutarla.V. t.: CIENCIA 1-II y VII; CONOCIMIENTO 1 y 11; EPISTEMOLOGÍA; EXPERIMENTACIÓN CIENTÍFICA; HIPÓTESIS; INVESTIGACIÓN; TEORÍA CIENTÍFICAROBERTO SAUMELLS
BIBL.: R. SAUMELLS, La ciencia y el ideal metódico, Madrid 1958; I. M. BOCHENSKt, Los métodos actuales del pensamiento, 7 ed. Madrid 1971; A. D’ORS, Sistema de las ciencias, Pamplona 1969-70; L. E. PALAcios, Filosofía del saber, Madrid 1962; K. R. POPPER, El desarrollo del conocimiento científico, Buenos Aires 1962; R. PANIKER, ontonomía de la ciencia, Madrid 1961; M. BUNGE, La Ciencia, su método y su filosofía, Buenos Aires 1966; H. HERTZ, Die Prinzipien der Mechanik, Leipzig 1894; E. CASSIRER, El problema del conocimiento, 2 ed. México 1963 ss.; E. NAGEL, La estructura de la ciencia, Buenos Aires 1968; L. DE BROGLIE, Continuidad y discontinuidad en Física moderna, Madrid 1957; C. E. PRÉLAT, Epistemología de las Ciencias físicas, Buenos Aires 1948; H. POINCARÉ, Science et méthode, París 1909; A. EINSTEIN, L. INFELD, Die Evolution der Physik, Hamburgo 1962; M. HARTMANN y W. GERLACH, Naturwissenschaftliche Erkenntnis und ihre Methoden, Berlín 1937; W. HEISENBERG, Das Naturbild der heutigen Physik, Hamburgo 1962; ID, Physik und Philosophie, Darmstadt 1963; E. SIMARD, Naturaleza y alcance del método científico, Madrid 1961; H. WEYL, Filosofía de las Matemáticas y de la Ciencia natural, México 1965; P. DUHEM, La théorie physique, París 1914; A. EDDINGTON, The philosophy of physical science, Cambridge 1939; P. FONT PUIG, Significación de Descartes como promotor de la Ciencia fisicomatemática y del espíritu crítico de la Filosofía, "Rev. de Filosofía" (1950) 645 ss.; C. BERNARD, El método experimental y otras páginas filosóficas, Buenos Aires 1947; 1. ROGER, Metodología de la documentación científica, Madrid 1969
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.