Método
Categoria:
Varios
La palabra m. procede del griego methodos, que quiere decir camino o sendero. Un m. es, pues, el procedimiento para conseguir algo, y puede ser desde un m. de fabricación o producción hasta un m. de conocimiento.En el primer caso, son m. las distintas técnicas de la industria (v.) y del arte (v.); aquí más que de métodos se habla de técnicas y de tecnología (v.). No cabe duda que hay una estrecha relación entre el conocimiento o teoría y la técnica o método, y que eJ uno y el otro se apoyan mutuamente, aunque en la práctica se puedan separar o darse en un sujeto el uno muy desarrollado y el otro apenas incipiente (para la técnica y las relaciones ciencia-técnica en general, v. CIENCIA lI, 2).Hay también métodos de enseñanza (v. PEDAGOGíA; EDUCACIóN; DIDÁCTICA; cte.), m. de estudio (v.) y aprendizaje (v.), y m. de trabajo (v.), en los que se propugna y procura cada vez una mayor racionalización (v.), ventajosa entre otras cosas por razones de economía. Igualmente hay m. de investigación (v.), y m. de exposición (v. ORATORIA; GÉNEROS LITERARIOS; etc.).Aquí se va a tratar más bien de los m. de conocimiento (v.) o mejor dicho de los m. de pensamiento (v.), es decir, de los caminos o procedimientos para pensar o razonar de tal modo que se alcance una verdad. Las formas, clases o m. de conocimiento vienen dados ya por la misma naturaleza de éste; y así se dan la sensación (v.) y el conocimiento sensitivo, la abstracción (v.) y el conocimiento intelectual, y entre ambos la simple aprehensión (v.), la intuición (v.), el conocimiento por connaturalidad, cte. (V. CONOCIMIENTO; ENTENDIMIENTO; INTELIGENCIA; RAZóN); todo ello es objeto de estudio de Psicología (v.) y sobre todo de la Gnoseología (v.). Propiamente en Filosofía se habla de m. para referirse a las formas o procedimientos de pensar, de modo que de una clase de conocimiento se llegue a otro, de una verdad ya conocida se obtenga otra nueva, de un conocimiento directo se llegue a otro que será indirecto; el estudio de estos m. es la Metodología, que es una parte de la Lógica general (v. LÓGICA I), y que estudia, por tanto, los m. de las ciencias.Los métodos de pensamiento o métodos de las ciencias. Históricamente se ha hablado de método deductivo (V. DEDUCCIÓN), inductivo (V. INDUCCIÓN), hipotético (v. HIPÓTESIS), axiomático (V. AXIOMA), analítico (V. ANÁLISIS), sintético (v. SÍNTESIS); últimamente ha alcanzado gran importancia el método fenomenológico (V. FENOMENOLOGÍA). También se habla de método histórico (V. HISTORIA), de método escolástico (v. ESCOLÁSTICA), de método estructural (V. ESTRUCTURALISMO), método semiótico (V. SIGNO; SIMBOLISMO), método existencial (V. EXISTENCIALISMO), Método dialéctico (V. DIALÉCTICA), etc. Son todos m. de investigación y de exposición, aplicables cada uno a distintos aspectos de la realidad, útiles para llegar de un conocimiento a otro, de una verdad a otra, dentro del campo en el que cada uno se puede aplicar (v. INVESTIGACIÓN I-VI).El principio básico de la metodología es que el m. depende del objeto o del aspecto de la realidad que se pretende conocer. Por consiguiente, el m. se explicita según se ha ido conociendo algo. En contra de la opinión de Descartes (V. DESCARTES I, 2), no se puede formular el m. con anterioridad a emprender el estudio del objeto, porque un m. descrito a priori suele ser inadecuado al objeto (v. APRIORISMO). Tampoco se puede llegar lejos en el estudio del objeto sin adquirir un m., porque se procedería de modo desorganizado.Un corolario del principio citado es que el m. de una ciencia no será frecuentemente el de otra, porque los objetos de ambas serán distintos. P. ej., la Física (v.) estudia ciertas propiedades de los cuerpos; no le interesa ningún cuerpo en particular, más bien pretende averiguar lo que es común a todos (V. MATERIA II, 1); por ello, usa un m. experimental, haciendo pruebas una y otra vez (V. EXPERIMENTACIÓN CIENTÍFICA; METODOLOGÍA CIENTÍFICA). En cambio, la Historia (v.) estudia acontecimientos singulares, es decir, sucesos que realmente tuvieran lugar en cierta ocasión; puede que muchos fenómenos del mismo tipo hayan acontecido, puede ser que su estudio ilumine un hecho poco claro; pero interesa un acontecimiento concreto y sus causas concretas. La repetición de hechos, si fuera posible, no es significativa en el mismo sentido que en la Física, ya que se trata esencialmente de estudiar lo que ya pasó.Igualmente, la Sociología (v.) tiene que observar la conducta humana. Puesto que su objeto es la sociedad humana, al estudiarla, no debe interferir con lo que estudia; esta limitación es, por supuesto, moral, pero también es de m. El físico construye con todo el detalle posible las circunstancias materiales de sus experimentos en la seguridad de que las leyes seguirán rigiendo igual que siempre y que su interferencia sólo servirá para clarificar. Pero las personas no se portan igual cuando son conscientes de la observación, de forma que una preocupación metódica importante de la Sociología es no afectar lo que quiere conocer. Por otro lado, la Sociología se interesa por los rasgos típicos o generales de la conducta humana y sólo secundariamente por casos concretos que son objetos de la Historia. Otra ciencia que estudia la conducta humana es la Ética (v.), que intenta decir lo que debe ser; pero, puesto que lo que debe ser a menudo no es, la constatación empírica carece para la Ética de la importancia metódica que tiene para la Sociología.Con esto, no pretendemos dar una explicación completa de los m. de las ciencias citadas, sino sencillamente ilustrar la idea básica de que el objeto o aspecto de la realidad estudiado es lo que determina el m., de forma que cada ciencia normalmente tiene su m. peculiar. Rechazaron este principio los positivistas, en particular, los del Círculo de Viena (V. NEOPOSITIVISTAS LÓGICOS), que deseaban que todas las ciencias se adaptasen al m. de la Física (V. CARNAP). Con ello se niega la Filosofía y las distintas especies de ciencias: filosóficas o trascendentales, positivas o categoriales, y prácticas o sociales (V. CIENCIA VII), queriendo reducir todas a una sola, a las positivas. Esta pretensión, conocida con el nombre de fisicalismo, supone apriorísticamente que la realidad (v.) y el ser (v.) son unívocos, que no hay más que una clase de seres y de realidad; implícita o explícitamente no acepta la real analogía (v.) del ser, es decir, las diversas clases o especies de seres en la escala de la realidad, con lo que incide fácilmente en un peligroso monismo materialista de tristes consecuencias (V. MATERIALISMO 1, 1-3).La verdad (v.), como el ser (v.), es análoga, es decir, se realiza y se encuentra en distintos planos o aspectos, lo que exige distintos métodos; así la ciencia no es tampoco unívoca, no hay una y única ciencia, sino varias específicamente distintas. Y ninguna de ellas agota toda la realidad a todos los aspectos de la realidad; el conocimiento humano completo de un objeto se da por conjunción de todas las ciencias sobre ese objeto, es decir, estudiándolo con los distintos m., lo q,.le produce no sólo una acumulación de datos, sino una visión desde distintos ángulos y a distintos niveles del ser (v. CIENCIA vn, 6; INVESTIGACIÓN VI, l).Método en concreto. Todo conocimiento humano es directo o indirecto. Entre los conocimientos indirectos hay una clase que no se suele considerar en Filosofía sino en Teología, que son los conocimientos que se trasmiten por autoridad. En este caso, el esfuerzo del cognosciente versa sobre el testigo y su credibilidad. Los teólogos suelen hacer cuestión de la autoridad divina como preliminar al estudio de la Revelación (V. REVELACIóN III). En eso quizá son más rigurosos que los filósofos, ya que no sólo los conocimientos sobrenaturales, sino una enorme parte de los naturales proceden por autoridad. Pese a la desconfianza que muchos sienten actualmente hacia la autoridad, la proporción de nuestros conocimientos que depende de la autoridad aumenta cada vez más debido a los medios de comunicación y, paradójicamente, al desarrollo de la educación. A nuestro modo de ver, y en contra de lo que generalmente se piensa, un campesino analfabeto posee mucha mayor parte de sus conocimientos por experiencia y menos por autoridad de lo que ocurre en el caso de un joven universitario.Históricamente, los filósofos se han hecho la pregunta de cómo ir de la evidencia (v.) a lo que se podía desprender de esa evidencia. Por consiguiente, han hablado de la deducción, donde mediante pasos lógicamente necesarios y seguros se expresan conclusiones a partir de principios generales (v. SILOGISMO; LÓGICA II-III). Cuando el conocimiento es completamente deductivo, se ha construido un sistema axiomático. Muchos científicos, aunque llegan a sus resultados primero por otros medios, luego los estructuran axiomáticamente, por la claridad y economía de pensamiento que permite el m. axiomático. El m. axiomático es característico de la misma Lógica, de la Matemática (v.) y de las ciencias que dependen de la Matemática como su instrumento principal.Cuando se parte de datos particulares y a partir de ellos se pretende llegar a una conclusión general, se emplea el m. inductivo. Este m. no tiene el rigor lógico del m. deductivo, porque hay que saltar de lo particular a lo general. Los científicos no suelen usar un m. puramente inductivo, sino hipotético o, como se llama a veces, hipoteticodeductivo. Este m. es muy antiguo; lo vislumbró Platón(v.) en la República. Se formula una generalización mediante la inducción, la analogía o simplemente por adivinación; luego se deducen unas conclusiones o predicciones concretas de esta generalización; si resultan falsas, la teoría queda rechazada; si son ciertas, la teoría queda confirmada, y su probabilidad aumenta con cada confirmación sucesiva (V. TEORÍA CIENTÍFICA; HIPÓTESIS II; METODOLOGíA CIENTÍFICA). Generalmente, los científicos comienzan con unas hechos a explicar o buscan su explicación. Bochenski llama a está variante del m. hipotético "método reductivo". No se usa sólo en las ciencias naturales sino también en la Historia e incluso en la investigación de actos criminales. El término "seductivo" no goza de aceptación general.Señalemos la importancia de la distinción entre m. analítico (que descompone) y m. sintético (que construye), importante para la Filosofía; el primero va del ente concreto a sus componentes intrínsecos (material y forma, sustancia y accidentes, esencia y propiedades, etc.) y causas extrínsecas (causa eficiente, ejemplar, finalidad, etc.), el segundo procede a la inversa reconstruyendo la realidad a partir de sus elementos (y no es la misma diferencia, entre los llamados juicios analíticos y sintéticos; v. juicio). Hay que notar, que el análisis metafísico, si bien va de lo inferior a lo superior, del ente a sus causas, no es una inducción; la Filosofía procede casi siempre por deducción, la cual va del análisis a la síntesis (v. METAFíSICA; FILOSOFíA i). Las ciencias positivas, en cambio, utilizan más la inducción o el método hipotético, como hemos dicho.Los fenomenólogos han subrayado la necesidad de precaución en el conocimiento directo, es decir, en lo que normalmente se llama "evidencia". Muchas veces, sin los cuidados que recomiendan los fenomenólogos, se puede desviar la interpretación de los datos porque ya se posee una teoría sobre el tema o porque se pretende reducir un tipo de fenómeno a otro, etc. Los fenomenólogos exageran, a veces, negando la legitimidad de cualquier inferencia aun después de examinar cuidadosamente los datos.Señalemos, para terminar, estas indicaciones, que en todo método y en toda ciencia es fundamental el uso de la lógica (v.), y el tener en cuenta o partir de la experiencia (v.). Por eso no es exacto decir que las ciencias se dividen en especulativas y experimentales, para aludir a la diferencia entre las ciencias filosóficas o trascendentales y las positivas o categoriales; ambas clases de ciencias son experimentales en el sentido de que en una forma u otra han de contar y cuentan con la experiencia.Se debe recordar que describir un m. no es lo mismo que practicarlo. Muchas veces, los filósofos e incluso los científicos esquematizan y empobrecen los recursos de la inteligencia humana con sus descripciones que, sin embargo, son necesarias para poder enseñar el m.V. t.: CIENCIA VII; INVESTIGACIÓN VI; LÓGICA I; ANÁLISIS; SÍNTESIS; DEDUCCIÓN; INDUCCIÓN; AXIOMA; HIPÓTESIS; INTUICIÓNJAMES G. COLBERT, JR
BIBL.: Hay que citar en primer lugar las obras generales de Lógica; para ello, v. la Bibl. de LóGICA I, así como las de CIENCIA VII, INVESTIGACIóN VI. Además, hay que indicar aquí: ARISTÓTELES, Primeros Analíticos; I. M. BOCHENSxI, Los métodos actuales del pensamiento, 7 ed. Madrid 1971; íD, On Authority, en "Memorias del XIII Congreso Internacional de Filosofía", V (1963) 45-46; J. MARITAIN, Los grados del saber, Buenos Aires 1968; L. E. PALACIOS, Filosofía del saber, Madrid 1962; É. GILSON, La unidad de la experiencia filosófica, 2 ed. Madrid 1966; íD, El realismo metódico, 3 ed. Madrid 1963; J. DE VRIES, Pensar y ser, 2 ed. Madrid 1952; N. HARTMANN, Metafísica del conocimiento, Buenos Aires 1957; E. HussERL, Investigaciones lógicas,METODOLOGÍA CIENTIFICAMadrid 1967; N. BALTHASAR, La Méthode en métaphysique, Lovaina 1943; E. MEYERSON, De l’explication dans les sciences, París 1921; 1. MARITAIN, Ciencia y filosofía, Madrid 1958; A. DEMPF, La unidad de la Ciencia, Madrid 1959; R. SAUMELLS, La ciencia y el ideal metódico, Madrid 1958; E. SIMARD, Naturaleza y alcance del método científico, Madrid 1961; E. NAGEL, SUPPEs, A. TARSKi, Logic, Methodology and Philosophy of Science, Standford (Cal.) 1962; H. NIELSON, Methods of Natural Science, Englewood Cliffs (N. Y.) 1969; A. D’ORS, Sistema de las ciencias, Pamplona 1969-70; A. D. SERTILLANGES, La vida intelectual, Barcelona 1944; 1. GUITTON, El trabajo intelectual, 5 ed. Buenos Aires 1965; 1. LASSO DE LA VEGA, Manual de Documentación, Barcelona 1969; J. ROGER, Metodología de la documentación científica, Madrid 1969; P. ComEs, Guía para la redacción y presentación de trabajos científicos, informes técnicos y tesinas, Barcelona 1971.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.