Metapsicología
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Varios
Origen y concepto. Freud empleó, públicamente y por primera vez, el término m. en 1901, pero no se ocupó de elaborarlo conceptualmente hasta 1915; escribió entonces doce ensayos para un libro que proyectaba titular "Introducción a una Metapsicología" y que nunca llegó a editarse; de estos doce ensayos sólo se publicaron cinco: Los instintos y sus destinos, El inconsciente, La represión, Adición metapsicológica a la teoría de los sueños y Dítelo y melancolía, que han sido recogidos en la edición castellana de sus obras completas bajo el título Metapsicología. Se trata de una serie de aportaciones de psicología teórica, orientadas a describir los movimientos anímicos (punto de vista dinámico), a estudiar los desplazamientos de energía psíquica (punto de vista económico) y a determinar su localización (punto de vista tópico).Instintos. Los instintos(v.) , según Freud (v.), están constituidos por estímulos que provienen de nuestro cuerpo, y se distinguen de los estímulos ambientales en que no podemos escapar a su influencia hasta que se produce su satisfacción. Los instintos primitivos son dos: los de conservación o del yo y los sexuales. En todo instinto hay que distinguir un aspecto cualitativo, que viene dado por la idea o representación mental, y un aspecto cuantitativo, que es su energía o carga afectiva; conviene mantener estos dos aspectos separados, ya que, como se verá más adelante, están sometidos a movimientos dinámicos independientes. Los instintos tienen su fuente de origen en un proceso somático que se desarrolla en una parte del cuerpo, son perentorios, tienen como fin la satisfacción por supresión del estado de excitación que produce la fuente y tienen su objeto en aquello lo cual o mediante lo cual se produce su satisfacción. La satisfacción de un instinto produce placer, pero en ocasiones puede, al mismo tiempo, producir displacer, por motivos éticos o culturales; cuando el placer es menor que el displacer, los instintos son desviados de su fin, siendo sometidos a movimientos dinámicos que están regidos por las tres grandes polarizaciones de la vida anímica: la dimensión de la realidad (sujeto-objeto), la dimensión biológica (actividad-pasividad) y la dimensión económica (placer-displacer); según esto, los instintos sexuales pueden transformarse en su contrario, como en el caso del amor en odio; pueden orientarse contra la propia persona, como en el caso del masoquismo; pueden ser sublimados o reprimidos.Sistemas inconsciente-preconsciente-consciente. Por inconsciente (v.) entendemos toda representación (v.) que sin ser objeto de nuestra percepción (v.) tenemos algún fundamento para sospechar que se halla contenida en nuestra vida anímica, basándonos en pruebas e indicios de orden no perceptivo, p. ej., la libre asociación de ideas (v.) y la hipnosis (v. SOFROLOGíA). Lo importante de las ideas inconscientes es que son eficaces, es decir, que influyen en la vida anímica de una forma decisiva; están sujetas en su dinámica a leyes completamente distintas de las que rigen para las conscientes; ideas opuestas coexisten sin influirse mutuamente, se producen desplazamientos del afecto de una idea a otra libremente, carecen de ordenación cronológica superponiéndose recuerdos pertenecientes a edades distintas y carecen de sentido de la realidad; en conjunto forman el sistema inconsciente. Entre éste y el sistema consciente se encuentra el preconsciente, regido por leyes más similares a las del sistema consciente y susceptible de devenir consciente en determinadas circunstancias. Los tres sistemas se encuentran separados por una barrera o censura que impide el desplazamiento libre de las ideas de una sección a otra; en rigor, el paso de un sistema a otro no se produce por desplazamiento y nueva inscripción de la idea, sino por un cambio de estado en su lugar de origen. El sistema inconsciente se ramifica por medio de conexiones asociativas, que cuanto más alejadas están de las ideas reprimidas en el inconsciente, más próximas se encuentran del sistema consciente; a través de estas ramificaciones, las experiencias conscientes pueden influir sobre el inconsciente. Freud se mostraba muy escéptico en cuanto a la existencia de una relación entre los sistemas consciente e inconsciente y la anatomía del cerebro (v.).Represión. Toda idea es en principio inconsciente; la represión es uno de los mecanismos fundamentales quedeterminará su paso al preconsciente o su estancamiento en el inconsciente. La represión se realiza sobre las ideas o las representaciones de los instintos y sobre su energía o carga afectiva de una forma independiente. El primer paso consiste en arrebatar la carga afectiva a la representación y desviarla hacia el inconsciente; en una segunda fase, se mantiene la represión por medio de una contracarga cuya energía es derivada del inconsciente o del preconsciente y cuya función estriba en mantener la representación alejada del sistema consciente. En ocasiones, una nueva representación con distinta carga se adhiere a la representación reprimida o la reemplaza (ideas sustitutivas o compensatorias). La carga afectiva puede ser reprimida completamente, puede aparecer bajo la forma de cualquier afecto o puede transformarse en angustia; estas dos últimas posibilidades nos fuerzan a considerar la transmutación de las energías psíquicas de los instintos en afectos.Hay dos formas de represión: una represión primitiva, que se realiza durante la primera infancia y que determina la fijación permanente del instinto a la idea reprimida, y una represión posterior, que tiene lugar a partir de entonces cada vez que una idea procedente de cualquier origen entra en conexión asociativa con la idea primitivamente reprimida.En la Adición metapsicológica a la teoría de los sueños, Freud no contribuye con nada importante que no hubiese expresado ya en la Interpretación de los sueños escrita 17 años antes. En el ensayo sobre el duelo y la melancolía, Freud explica las diferencias entre estas dos formas de reaccionar ante la pérdida de un objeto amado. En eJ duelo, el sujeto se queja por la pérdida del ser querido: mientras que en la melancolía, las quejas van dirigidas al propio yo, llevándole en ocasiones a su autodestrucción; ello se explica porque el sujeto había desarrollado una identificación (v.) narcisista con el ser querido y al perderlo, todas las agresiones que deberían estar destinadas al objeto sexual se vuelven contra el yo, tendiendo al suicidio en un intento de destruir al yo y con ello al objeto simultáneamente amado y odiado.V. t.: FREUD, SIGMUND SALOMON;INCONSCIENTE Y SUBCONSCIENTE; SUEÑOSM. GÓMEZ BENEYTO
BIBL.: S. FREUD, Obras completas, 2 ed. Madrid 1948; E. JONES, Vida y obra de Sigrnund Freud, 2 ed. Buenos Aires 1960; R, G. MANDOLINi, Los cuatro aspectos del psicoanálisis, Buenos Aires 1965; D. WYss, Las escuelas de psicología profunda, Madrid 1964
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