Mesopotamia IV. Arqueología. HIST.
Categoria:
Historia
1. Exploración e identificación de yacimientos arqueológicos. Perdidas las informaciones de los geógrafos árabes sobre M., a pesar de los esfuerzos de la escuela de traductores de Toledo, hubo que empezar de nuevo en el s. XVI la ubicación de los famosos lugares de la civilización de M. Los relatos de Benjamín de Tudela (v.), en la segunda mitad del s. XII, y de Petahiah de Ratisbona fueron las guías usadas por los primeros viajeros, entre los que pueden citarse J. Eldred, Leonhart Rauwolff, Tavernier y D’Anville, además de los religiosos PP. Manuel de S. Albert y Vicente María de S. Catalina de Siena, que les precedieron. Sus conocimientos de historia preclásica eran exclusivamente de origen bíblico.Mientras Eldred situaba Babilonia en Bagdad y en Aqarquf la torre de Babel (v.), Pietro Della Valle fue seguramente el primero en localizarla en Hilla (v. BABILONIA II), en una elevación a dos leguas, probablemente Birs Nimrúd. También Nínive (v.) fue reconocida por Della Valle, quien habla de sus murallas, que formaban un rectángulo, aunque ya a fines del s. XVI Rauwolff la ubicara en Nabi Yunus, siguiendo a Benjamín de Tudela, pero sin apreciar los restos de las murallas. En el s. XVIII el abate P. J. Beauchamp, hombre de gran cultura, volvió a visitar Babilonia, Nínive y otros lugares, e incluso recogió algunos elementos, como ladrillos inscritos, que provocaron en Europa un gran interés por el desciframiento de la escritura cuneiforme.A fines del s. XVIII la Compañía de Indias estableció una residencia en M., primero en Basora y luego en Bagdad, que ya en el s. XIX promovió con gran vigor los descubrimientos en M. Entre los nombres de residentes de la Compañía de Indias destaca en primer lugar el de Claudius Riclr con su meticulosa visita a Babilonia, en la que reconoció, diseñó y anotó los tultrl (sing. tell), que encerraban los principales templos y palacios de la margen izquierda del Éufrates y observaba a los árabes de la vecina ciudad de Hilla que sacaban adobes y ladrillos de las ruinas. Incluso se animó a excavar en las ruinas del Palacio de Verano. Buckingham, Mignan y Fraser siguieron explorando y describiendo cuanto veían.Los trabajos individuales de estos exploradores promovieron la intervención de la administración inglesa, que organizó la célebre expedición del Tigris y Éufrates, dos pequeños vapores que mandados por el coronel Chesney navegaron por los dos ríos, canales y afluentes, reconociendo y recogiendo materiales y restos de todo orden. Mientras tanto, en Europa se estudiaban los restos, especialmente las inscripciones ya llamadas cuneiformes. Fueron un danés, Niebuhr, y un joven alemán, Grotefend, quienes iniciaron con paso seguro cl desciframiento de las inscripciones comenzando por el persa antiguo. Fue, sin embargo, G. Rawlinson, brillante oficial destacado en Afganistán e Irán en 1840, quien copió minticiosamente la inscripción trilingüe de Behistun y sobre ella trabajó en los años siguientes en Bagdad. En 1847 descifró los primeros signos de lo que él llamó babilónico y hoy se sabe que era acadio (v.). Con Rawlinson deben ser citados también el francés J. Oppert y el inglés E. Hincks.2. Excavaciones. Por esos mismos años se inició la arqueología mesopotámica con las primeras excavaciones: el cónsul francés en Mosul, P. E. Botta, excavó en Khorsabad (v.), en 1843. Sir H. Layard siguió su ejemplo en 1845 excavando en Nimrúd y Nínive. Así se estableció el primer contacto con la civilización asiria. A ellos se unieron muy pronto otros pioneros de la arqueología de M.: Sarzec, Loftus y Smith. Como es lógico, estos hombres carecían de experiencia, y sus métodos de excavación eran casi rudimentarios. Por otra parte, la meta de sus trabajos era exclusivamente recuperar obras de arte y objetos llamativos para los museos de sus respectivos países. No tuvieron tiempo ni tranquilidad para ocuparse de los pequeños hallazgos, ni para levantar planos, etc. Destruyeron mucho, pero iniciaron un camino que había de llegar a experiencia y perfección de método años más tarde, cuando la popularidad de M. llenaba los ambientes cultos de Europa. Sarzec en 1877 excavó por vez primera unas ruinas sumerias, Tello, donde descubrió estatuas y relieves. Rassam, Place y otros muchos sucedieron a Botta y Layard en sus excavaciones tanto en el Norte, como en el Sur de M.R. Koldewey en Babilonia y W. Andrae en Asur introdujeron con el cambio de siglo (1899-1917) una técnica estricta: el método sustituirá a la intuición anteriormente reinante. Con las nuevas técnicas se descubrieron los muros de adobes; se estudió la estratigrafía y se pudieron correlacionar los hallazgos de distintos lugares. El método alemán se impuso en todas las misiones y en los años de entre guerras se excavaron con seriedad multitud de lugares interesantes en grandes extensiones. Los nombres de sir L. Wooley, A. Parrot, H. Heinrich, H. Frankfort, A. Falkenstein, C. J. Gadd y M. E. L. Mallowan quedaron vinculados a la "edad de oro" de la arqueología de M.3. Prehistoria. Los restos más antiguos se han encontrado en los valles de los afluentes de los dos grandes ríos de M., en zonas submontañosas. En la cuenca del Pequeño Zab, en la llanura de Chamchamal, en un lugar llamado Barda Balka, se descubrieron gravas talladas, pebble-todos, y bifaces de pedernal, de aspecto musteriense local. En cuevas de las montañas vecinas al Gran Zab, Pequeño Zab, y cuenca alta del Diyala se hallan cuevas que han conservado restos paleolíticos, más o menos musterienses: Hazar Mard, Sanidar, Babhal y Bisetun. Se ha podido datar un depósito musteriense superior de Sanidar por el Carbono 14, que ha dado una fecha de 50.000 años de antigüedad con el error de casi un 10%. Fecha que es coherente con las levalomusterienses del próximo Levante. Tres esqueletos hallados en el mismo yacimiento son del mismo tipo que el Homo Carmelitanus (v. PALESTINA II).El Paleolítico superior conocido por los hallazgos de Sanidar es distinto del ya conocido en Levante y ha sido llamado Baradostense, por el nombre del monte en que se abre la cueva. Para su datación hay dos análisis de Carbono 14 que lo sitúan entre 33.000 y 27.000 años de antigüedad desde su comienzo a su fin: última glaciación. Tras un hiatum de casi 20.000 años, una nueva cultura, Zarzense, constituye el más reciente desarrollo del Paleolítico superior de M.: 12.000 a 10.650. Esta última cultura se caracteriza por la elegancia de su talla, abundancia de puntas de flecha y pequeñez de todos sus elementos.El Mesolítico aparece como una evolución del Paleolítico superior en sus formas más recientes y avanzadas, cual son las de Zarzi. Puede considerarse su forma más primitiva la descubierta en Pawli-Gawra, en conexión con los yacimientos de Irán, que corresponde a hombres que vivían fundamentalmente de la caza de gacelas, onagros, antílopes y aves, con una industria lítica en la que abundan microburiles, raederas y otros microlitos. A esta cultura corresponde también el estrato B de Sanidar, que ha podido ser datado por el Carbono 14: 10.000 años a. C., mientras el estrato A de la misma cueva, hacia el 9000 a. C., y los estratos más antiguos de Jarmo presentan una cultura más centrada en la recolección de plantas. Al Mesolítico se atribuyen los yacimientos de Zawi Chemi, Karim Sabr, Malefaat y Gird Chai, correspondientes todos a la misma área geográfica y que revelan, con menudas variantes, la misma cultura. Incluso puede verse la evolución hacia el Neolítico, ya totalmente sedentario y productor de alimentos, desde el Mesolítico aún nómada y sólo colector de alimentos. Llama la atención la presencia de instrumentos de obsidiana, que ha tenido que ser traída desde muy lejos: alrededores del lago Van.El primer yacimiento de M. que brindó el Neolítico precerámico fue Jarmo, excavado por R. J. Braidwood desde 1951, cuya estratigrafía es muy clara: 10 niveles de Neolítico precerámico de los 14 que componen el yacimiento. Las fechas de C 14 centran la vida de Jarmo hacia 6500 a. C. y ofrecen los restos de una comunidad que cultiva cereales, trigo -muy próximo al silvestre- y cebada; usa pistachos como fuente de grasas vegetales, y planta lentejas, guisantes, etc.; domestica la cabra y seguramente el perro y tal vez el cerdo; pero sigue cazando ovejas, gacelas, toros y osos. Siguen comiendo caracoles en gran cantidad. Construyen sus casas en forma rectangular con algo parecido a tapial (en árabe tauf), que enlucen, pero no pintan. También enlucen los pavimentos sobre cañizos. Usan cañas para las techumbres, soportadas por rústicas vigas y cubiertas de una espesa capa de barro. Al comercio de la obsidiana se une el del bitumen, probablemente originario de Kirkuk, usado para fijar en sus mangos las hojas de las hoces. La vida sedentaria exige una proliferación de instrumentos líticos. A los tradicionales "aperos de labranza" se unen los necesarios para la carpintería, hachas pulimentadas o azuelas, martillos perforados, goznes, etc., y el tallado de piedras exigido por la joyería: anillos, cuentas de collar, pulseras, etc. Continúa en uso el instrumental de hueso. Por vez primera aparecen figuras de barro, seco al sol o apenas cocido, de la diosa-madre y de pequeños animales.En los niveles superiores de Jarmo se halla ya la cerámica. Se pueden distinguir dos estratos cerámicos. El más antiguo presenta una cerámica pintada en rojo sobre leonado y muy perfecta. Sin duda procede de los lugares de Irán, especialmente Tepe Guran, relativamente cercanos. En Jarmo aparece hacia 6100 a. C.; pero hacia el 6000 a. C. surge otra cerámica, local, muy burda, sin pintar y que puede relacionarse con la descubierta en los más antiguos niveles de Hassunah. Esta cerámica cesa, aproximadamente, antes del 5800 a. C. cuando se inicia la cultura de Hassunah.4. Las culturas de la llanura mesopotámica. Hassunah, al S de Mosul, fue el primer lugar en la llanura que ofreció restos del Neolítico cerámico. Su más antiguo nivel IA no es más que los restos de campamentos sin construcciones propiamente dichas. Desde 1962, en T. Sawwan, al S de Samarra, se han hallado restos contemporáneos de la primera cultura de Hassunah IB, que se corresponden con una arquitectura depurada de adobes y una gran riqueza de vasijas de piedra, especialmente alabastro, bien labrada y artísticamente decorada. Las casas se alinean en calles y constan de varias habitaciones que rodean patios interiores. Incluso se ha identificado una construcción con un templo por la presencia de figurillas de la diosa-madre, unas figuras, no acabadas, de alabastro y vasijas de piedra. La agricultura ha progresado; se conoce ya el regadío como lo acredita el cultivo del lino, y se mejoran las especies de cereales. El C 14 permite datar el principio de la cultura de Hassunah a principios del VI milenio a. C. La cerámica de Hassunah en sus primitivos niveles (IA-III) es de tres clases: autóctona, bastante burda y utilitaria, ornamentada con cuidado pulido (burnish), de origen turco-sirio; y la pintada con elementos geométricos en rojo, común en Meggido y Jericó. Estas últimas variedades indican la extensión del comercio en tan lejana antigüedad, basado probablemente en una cierta unidad racial en toda la "Media Luna Fértil". En los estratos posteriores se encontró la cerámica ya conocida con el nombre de Samarra, primer lugar donde fue descubierta, y que destaca por el arte de su pintura: mezcla sorprendente de realismo y abstractismo geométrico que en ocasiones se conjuntan, como en la cruz de Malta, formada por cuatro cabras, o la svástica, por cuatro danzarinas con su cabellera suelta. Esta cerámica no gozó de la extensión de la anterior; solamente se halla en el alto Tigris y un lugar del Éufrates (Baguz). ¿Se trataba de un reducido grupo de artistas ambulantes de la cuenca del Tigris? Su origen se halla probablemente en los yacimientos de Irán.La cultura de Halaf, descubierta por vez primera en el homónimo lugar, junto a la frontera actual de Turquía y Siria, en 1911, por Ven Oppenheim, pero publicada en 1931, sigue siendo neolítica. En el yacimiento de Hassunah se inicia esta cultura en el estrato VI, inmediatamente después del 5300 a. C. Durante algunos siglos coexiste con la última evolución de la cerámica de Samarra. Se extendió mucho más que esta última: desde el pie de los montes Zagros hasta las inmediaciones del Taurus, penetrando en regiones anatólicas como en los alrededores del lago Van. Se desconoce el origen de esta cultura, que no es evolución de las anteriores. M. Mallowan piensa que pueda ser de origen "alto Éufrates", entre este río y el labur. La arquitectura sigue usando el tapial como material fundamental, pero en el Halaf medio se construyen unos edificios llamados tholoi, por su relación con los de Micenas (v.). Son de grandes dimensiones; la sala circular llega a los 9 m. de diámetro precedida por la antesala, rectangular, que tal vez no era cubierta.Se desconoce su uso al haberse hallado completamente vacíos. En Apachiyah además de estos tholoi, se descubrieron en el Halaf tardío calles pavimentadas y una casa con muchas habitaciones de planta rectangular. Aunque las dimensiones de los diversos lugares de esta cultura son aún de pueblos, los trabajos comunes y especialización de oficios sugieren un progreso dentro de un ambiente fundamentalmente mixto: agrícola y pastoril. Abundan en esta cultura las figurillas de "diosas-madres", ordinariamente de terracota, con trazos característicos: cuerpo crudamente naturalista, en postura de alumbramiento; pero la cabeza solamente está sugerida por un apéndice completamente amorfo del tronco. También se han hallado amuletos, como cabezas de toro, palomas, dobles hachas y unas placas incisas de esteatita que pueden ser antecedentes de sellos.La cerámica de Halaf es la más perfecta de M.: fina, bien cocida, de formas muy variadas y elegantes, siempre hecha a mano, y con perfiles a veces carenados. El engobe suele ser de color crema, u ocre amarillo, y sobre él, en rojo y negro, negro, o blanco y rojo, aparecen los dibujos, que son geométricos: círculos, triángulos, cuadrados, etc.; y realistas: bucranios, pájaros, flores, o simbólicos: hacha doble y el cuadrado de Malta.Las formas carenadas, especialmente en el típico bol, o escudilla, profundo, indican el principio de la metalurgia en M. Halaf tardío, ciertamente, y Halaf medio probablemente, inician el calcolítico: 5000 a. C.La cultura de Ubaid (v.) u Obeid se inicia ca. 4300 a. C. y recibe su nombre del primer lugar excavado enque se encontró. Esta cultura se extendió por toda M. e incluso llegó a las costas del Mediterráneo: Ras Samrah (v. UGARIT). En Arpachiya, la más antigua instalación de Ubaid, significa un cambio total de la anterior de Halaf, que sugiere la presencia de nuevos pobladores ante los que huyeron o fueron destruidos los halajianos. La cerámica de Ubaid es, artísticamente, un retroceso, tanto en formas como en decoración; pero técnicamente hay una cerámica de lujo hecha a torno y bien cocida en hornos cerrados, muy superior a la anterior. Junto a ella queda una cerámica burda, hecha a mano para usos más vulgares. Aunque el cobre ya se ha generalizado, sigue usándose utillaje lítico, especialmente en los oficios pacíficos: agricultura, carpintería, etc. Se desconoce exactamente el origen del mineral de cobre.En este periodo, la arquitectura se especializa. Ya desde sus orígenes se distingue el templo, p. ej., en Eridu, de todos los demás edificios. A medida que progresa esta cultura se desarrolla el templo tanto en tamaño como en complejidad; alrededor del santuario propiamente dicho, con su estatua de la divinidad, se agrupan otras dependencias. El templo es el centro de la ciudad. Otra novedad es la creación de cementerios fuera de la ciudad. Respecto a la construcción en M. del Sur no hay madera, y se da solidez a las paredes por medio de cañizos revestidos por ambas caras con arcilla. Los templos, sin embargo, fueron construidos con enormes adobes y mortero de arcilla. Las figurillas de diosas-madres son abundantes. Sus cabezas estilizadas difieren de las de Halaf, incluso abundan las pelucas de bitumen. Se perfeccionan los sellos en forma y decoración. Esta cultura se extendió por el Norte de M., donde destaca el yacimiento de Tepe Gawra.La cultura de Uruk (v.) se inicia mediado el IV milenio: Uruk IVb. Con esta cultura aparecen por vez primera tabletas escritas, no muy lejanas del origen de la escritura. Se inicia, pues, con Uruk IV la protohistoria, ca. 3500 a. C., que finaliza cuando la escritura es suficientemente inteligible y usual para proporcionar una coherente descripción de la vida toda de la sociedad. Antes, en la protohistoria, sólo ofrece textos económicos, por lo general muy sencillos, que no permiten reconstruir el ambiente más que fragmentariamente. La historia propiamente dicha comienza en el periodo primitivo dinástico III, hacia el 2800 a. C.Arqueológicamente hablando, esta cultura está centrada en el templo, que preside la vida de la ciudad, nota que se inicia en la cultura anterior. Surgen las ciudades como desarrollo de los pueblos antiguos. Su economía, centrada en el templo, tiene como fuente el regadío, con la construcción de canales, que exige concentración de poder y recursos económicos en pocas manos. En las culturas anteriores ya hubo templos, pero su preponderancia aparece arqueológicamente en Uruk. Su elevación sobre el terreno circundante por medio de la terraza artificial convierte al templo blanco en el antecedente de los zigurats (v.). Su forma de acceso es la clásica de los templos-torres. Contemporáneamente existe el templo de Eana con su peculiar arquitectura: columnas adosadas para fortalecer los muros y decoración mural de mosaicos, de grandes teselas negras, rojas y blancas, modeladas en forma cónica y dispuestas geométricamente. En esta época se descubre la técnica de la pintura al fresco, hallada en los estratos contemporáneos de Te] Uqair, en el templo construido sobre una plataforma. El vaso de alabastro descubierto en Uruk describe en sus relieves el culto que se daba a los dioses en estos templos, concretamente a la diosa Innin, simbolizada por sus emblemas. Los portadores de ofrendas se dirigen al templo, a cuya entrada les recibe la gran sacerdotisa. Una mascarilla femenina de mármol, casi de tamaño natural, es una obra maestra. La cerámica pierde su decoración. Los sellos pasan a ser cilindros-sellos, que dejan unas bandas ricas en sus relieves artísticos sobre la arcilla en que se imprimen.La época más reciente de este periodo suele conocerse por el nombre del lugar en que fue descubierta primero: Yemdet Nasr, pequeño yacimiento entre Bagdad y Babilonia. Pero es en Uruk donde está mejor representada.Hay autores que denominan a este periodo con el nombre de protoliterario, en base a la presencia de documentación escrita. Pero no hay unanimidad todavía sobre la nomenclatura. Normalmente se suele ver en los cambios de cultura que consiguen estos logros la presencia de una nueva aportación humana: los sumerios, que ocupan el Sur de M. y extienden su influencia de forma irregular hasta Mari en el medio Éufrates, y Tel Brak en el río Kabur (v. SUMEUIA). Contemporánea de esta cultura en la M. del Norte aparece una situación cultural muy distinta que atestigua los límites de la cultura sumeria. Nínive, Tepe Gawra y Tel Billa en los estratos contemporáneos de Uruk y Yemdet Nasr siguen la evolución de la cultura de Ubaid en el desarrollo de la cerámica, glíptica -y arquitectura.Aproximadamente del 2800 al 2400, ya en la historia, M. estaba dominada por alguna de las ciudades reales de Sumer: Ur, Uruk, Lagas y Kis (v. tt). Al principio, su dominio se circunscribía al país de Sumer, pero pronto llegó su influjo a M. central, más tarde Asiria (v.), y M. del Norte: Mari, cte., en la época presargónica o antiguo-dinástica. En arquitectura destacan los templos, evolución de los antiguos, y los palacios, desarrollo de las viviendas comunes. Los templos siguen la tendencia iniciada en Uruk y pronto aparecen los zigurats de varias plantas, aunque son contemporáneos de templos que se alzaban sobre plataformas ovaladas y de poca altura. En la estructura de los mismos destaca la habitación de la divinidad con su idealización del hogar común. Los palacios, especialmente los de Kis y Mari, son de arquitectura horizontal, reproducción de las viviendas del ciudadano, pero en mayor escala y con aditamentos y lujo propios de la realeza: pórticos, escaleras de acceso, salas columnarias, etc. Faltos de piedra y madera, los arquitectos usaban el ladrillo crudo, o adobe, para la construcción de tan grandes edificios, con la consiguiente complejidad de planificación y uso masivo de mano de obra. En este tiempo, los adobes suelen ser planoconvexos.La escultura, iniciada en el periodo anterior, aparece con tal riqueza de ejemplares que resulta difícil su estudio y clasificación. Suelen ser orantes hallados en los templos. Predominan los de posición erecta. Las manos juntas y la mirada, con sus enormes ojos postizos, dirigida a lo alto, describen al orante, hombre o mujer. Suelen ir vestidos con su kaunakes, el vestido "nacional", probablemente las guedejas de una piel de cordero. Los hay estereotipados, fruto de talleres artesanos, junto a algunos mejor trabajados y que deben ser auténticos retratos, obra de verdaderos artistas. La tradición de los relieves persiste en las estelas y placas perforadas. Coexisten dos técnicas: el grabado a punzón y el bajorrelieve. En ambas técnicas aparece el dominio del dibujo. Sirven de ejemplo la "estela de los buitres" de Tello y la placa de Kis con el león atacando a un ciervo. A veces, en lugar de representar una escena, con el recurso de registros, ofrecen toda una narración. Temáticamente son variadas: mitología total o parcial, historia, ritual, etc. También se hallan totalmente herméticas.Los sumerios tallaron también el marfil y el nácar con una perfección admirable. El principal lote recuperado procede de Mari. Los cilindros-sellos, tallados con técnica que rivaliza con la de marfiles y nácar, representan narraciones o personajes fantasmagóricos. Decae la industria de la cerámica ante el apogeo de los metales y la labra de la piedra. Entre las vajillas de piedra dura, las hay adornadas con dibujos simplemente geométricos (trenzados, ángulos, etc.) o de animales en su estado natural, al lado de representaciones quiméricas de difícil interpretación. Semejante motivación aparece en los brazos de tronos tallados: cabezas de toro o de hombre-toro.En el orden pictórico destacan los mosaicos. De los simples ornamentos se pasa a verdaderas representaciones policromas en paneles narrativos, o en sencillos tableros de juego. Entre los primeros destaca el célebre "estandarte de Ur" con sus dos paneles, que representan la guerra y la paz con minuciosidad y hasta osadía al querer plasmar el movimiento de los onagros que tiran de los carros. Las pequeñas teselas sirven también para decorar instrumentos de música o muebles de gran riqueza. Al difundirse el uso del metal, junto a utensilios que reemplazan a los realizados con otros materiales más frágiles, aparecen obras de arte puro, como pequeñas esculturas, generalmente halladas en templos y tumbas. Dentro de este uso religioso destaca la ausencia de orantes, y la presencia de "hombres-clavos". Las representaciones de animales son de gran realismo, como los leones, los toros o el carnero apoyado sobre un arbusto hallado en las tumbas de Ur (v.). Entre los objetos útiles destacan las vasijas en oro y plata y el casco de la misma procedencia.Las tumbas reales de Ur, halladas intactas, plantean un grave problema: el sacrificio ritual de dignatarios o familiares en cantidades que varían de 3 a 74 individuos. La huella sumeria en M. es tan grande que los sucesivos cambios en su historia apenas varían el horizonte arqueológico. Los acadios (v.), en su época sargónida, humanizan los rasgos excesivamente hieráticos de los personajes dentro de la tradición semita que ya apuntaba en las comunidades no sumerias de la época anterior. La segunda mitad del III milenio a. C. está dominada por los acadios, cuya capital no ha sido identificada.Entre las obras más destacadas de su época pueden mencionarse la estela de Naram-Sin y la cabeza de bronce, probable retrato del propio Sargón (v. SAUCÓNIDA, DINASTÍA).Con la invasión de los bárbaros guti, hacia el 2211 a. C., desaparece el imperio sargónido y reviven las ciudades sumerias, aunque no vuelven a su rigidismo hierático. Las esculturas de Gudea lo acreditan. En este tiempo surgen con gran auge los zigurats, como los de Ur, Lagas y Uruk. Aparecen en este tiempo los primeros códigos: Lipit Istar y Esnuna. Una nueva invasión, los amurru (v. AMOUaeos) y los elamitas, acaba definitivamente con los sumerios, a principios del II milenio a. C. A esta época corresponde el palacio real de Mari, una de las maravillas del mundo. Los kasitas de los montes Zagros introducen los kudurru, hitos con representaciones e inscripciones de carácter religioso, ya en el s. XVI a. C., y también los ladrillos moldeados. Ya algo antes se habían introducido las placas de piedra o cerámica que se centran en la diosa de la fecundidad e inundan todo el Oriente. Los asirios y neobabilónicos aumentan en tamaño los logros anteriores y recogen textos y obras en bibliotecas y museos.V. VILAR HUESO
BIBL.: V. CHRISTIAN, Altertumskunde des Zweistromlandes, Leipzig 1940; G. CONTENAU, Manuel d’Archéologie orientale, París 1927-39; A. PARROT, Archéologie Mésopotamienne, París 1947-53; íD, Sumer, Madrid 1960; íD, Asur, Madrid 1961; íD, Suplemento, Sumer-Asur, Madrid 1970; M. A. BEEK, Atlas of Mesopotamia, Londres 1962; 1. B. PRITCHARD, La sabiduría del Antiguo Oriente, Barcelona 1966; E. CASSIN, 1. BOTTERO y 1. VERCOUTTER, Los Imperios del Antiguo Oriente, I, Madrid-México 1970
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