Mesopotamia III. Historia Medieval. HIST.
Categoria:
Historia
Encrucijada entre Persia y Bizancio, la M. de la Edad Media está marcada por el sello de la rivalidad entre estos dos poderosos Imperios.Entre Persia y Bizancio. El emperador Teodosio II (v. TEODOSIANA, DINASTÍA) había firmado una paz con Persia (442) para defender entre ambos Imperios los pasos del Cáucaso contra los hunos heftalíes, pero el emperador Anastasio, al negarse a pagar la parte que le correspondía en la defensa, provoca la guerra. El rey persa Kavad (v. SASÁNIDA, DINASTíA) la inicia (502) invadiendo M.; triunfador, ocupa algunas ciudades mesopotámicas, pero un ataque de los hunos le obliga a pedir la paz. Por el tratado que se estipula (506), Persia devuelve las ciudades ocupadas, construyendo Anastasio, frente a la ciudad persa de Nisibis, la fortaleza de Dara, para mejor defender las fronteras.Al subir al trono Justiniano I (v. 527), la larga paz se quiebra a consecuencia de la rivalidad en el mar Negro; pese a las victorias persas, la muerte de Kavad y la -ubida al trono de Cosroes I precipita la firma de la llamada "paz perpetua" (532), que entra en vigor al año siguiente y por la que se devuelven las mutuas conquistas territoriales; Bizancio renuncia a M. y se compromete a pagar 11.000 libras de oro, importe de las 20 anualidades estipuladas en el tratado del 506. Sin embargo, la paz la rompe pronto Cosroes 1 (540) al atravesar de improviso la frontera del Éufrates y penetrar a través de M. en Siria. La guerra dura cinco años y concluye con una tregua (535), por la que Justiniano se compromete a pagar 2.000 libras de oro a Persia. Las hostilidades continúan con intermitencias en el Cáucaso, hasta que en el 562 se acuerda una paz por 50 años, comprometiéndose Justiniano a pagar a Persia 30.000 sueldos de oro.El sucesor de Justiniano, Justino II (v. IUSTINIANEA, DINASTíA) provoca de nuevo la guerra al negarse a pagar este tributo. Cosroes I, en la cumbre de su poder, conquista la fortaleza de Dara y se apodera de M., si bien tras su derrota de Mitilene (575), concierta una tregua por tres años (575-578). El asesinato del emperador Mauricio (602) provoca la intervención de Cosroes II, que lanza su ejército contra M. Ocupa la fortaleza de Dara y toda la Alta M. Sin embargo, la subida al trono del emperador Heraclio I (610) cambia el rumbo de los acontecimientos. Tras ardua preparación, atraviesa con su ejército M. y avanza por el valle del Tigris (627), vence al ejército persa en Nínive y se aproxima a Ctesifonte (628), mientras por el Norte de M. un ejército persa trata de devolver el golpe y se dirige hacia Constantinopla. Con la definitiva derrota de Persia, M. se libra de un enemigo organizado y tenaz, si bien otro inesperado no tardará en aparecer.La ocupación árabe. La conquista musulmana se inicia durante el califato de Omar (634-644). Tras la victoria de Oáclsiyya sobre los persas (637) cae en su poder la Baja M., a la que denomina `Iraq al-`Arabi, y la Alta M. o Yaz-Ira. Siguiendo los valles fluviales, ocupa Rakka (639) sobre el Éufrates, y Mosul (641) sobre el Tigris. Para asegurar lo conquistado funda dos ciudades, Basora y Kúfa, a modo de campos atrincherados que sirven de refugio a la población musulmana e introducen el sistema judicial y fiscal musulmán. Durante el califato Omeya (v.), M. es gobernada a través de visires, pero después de la proclamación solemne del primer califa Abbasí (v.), Abú-1-`Abbás, en la gran mezquita de Kúfa (749), se inicia un periodo de preeminencia política y cultural de M. como reacción contra el largo predominio sirio, el sostenedor de la dinastía Omeya. El segundo califa Abbasí, al-Mansúr, traslada la capital a Bagdad (v.; 762), con lo que la preeminencia política y cultural pasará a los iranios.Durante el traslado de la capital a Samarra (836-892), coincidiendo con la decadencia del poder de los sultanes Abbassíes, se desencadena la revuelta de los esclavos negros de la Baja M., niciada en el 869 en las salinas de Basora. Protegidos por el terreno pantanoso, logran hacerse fuertes y construir la ciudad de Mukthatara, desde la que dominan la zona hasta la desembocadura del Tigris. Alentados por las predicaciones de `Ali Muhammad, un persa que había prometido redimirles de la miseria, darles la libertad y abundantes riquezas, se atraen a los beduinos de los alrededores y mantienen en jaque a los califas, hasta que son sometidos en el 883. La decadencia del califato Abbasí permite en el s. x la erección de dinastías locales. Una de éstas, la de los Hamdáníes, se instala en M. y Siria, gracias a la capacidad de Abul-Haycha, nombrado por el califa Almuqtadir gobernador de Mosul (905-929), desde donde extiende su poder por toda M. Sus sucesores se mantienen hasta 1003.Bajo turcomanos y mongoles. La extrema debilidad del califato Abbasí permite a los turcomanos, convertidos al Islam y capitaneados por Tughril Beg, apoderarse de Bagdad (1055) y extender su poder a toda M. El sultanato selyucí (v.) proporciona orden y prosperidad al país y permite la puesta en marcha del sistema de irrigación; pero su dominio se descompone en 1092. De nuevo se extiende la desolación cuando las hordas mongolas de Húlágn saquean Bagdad (1258) y se dispersan por todo el país cegando los canales de irrigación y paralizando el comercio. Éste es el peor momento de la historia mesopotámica, reducido el país a una extrema pobreza y expuesto a los ataques de los beduinos del desierto, mientras los gobernantes oficiales no dominan más allá de los núcleos urbanos. Hacia 1340, los emires Jalair, una dinastía mongola, fuertemente influida por la cultura persa, se apodera de Irán (v. IRÁN v) y M., brindando media centuria de paz y prosperidad, hasta que las armas mongolas de Tamerlán (v. 1387-1401) asolan de nuevo el país. A partir de 1410, los jefes de los principados turcos de Anatolia ejercen un control efectivo- sobre M., si bien sus continuas luchas y su desastrosa administración empobrecen el país, que a principios del s. xvi entra en la órbita de la dinastía Safawí.M. I. ALVAREZ PANTOJA
BIBL.: LE ESTRANGE, The Lands ol the Eastern Caliphate: Mesopotamia, Persia and Central Asia, Cambridge 1930; L. CAHUN, Turcs et Mongols, París 1907; S. LLOYD, Mesopotanzia, Londres 1936; Cx. L. W. WOOLLWY, Mesopotamia y Asia Antexior, Barcelona 1963
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