Mercantilismo HIST.
Categoria:
Historia
Consideraciones preliminares. Como dice Blaug, la palabra m. adquirió por primera vez significado con A. Smith (v.). Cuando este autor investigaba acerca del desarrollo realizado en la riqueza de distintos países y en distintas épocas, llegaba a la conclusión de que el progreso de la riqueza había dado origen fundamentalmente a dos sistemas distintos de economía política: "el sistema de la agricultura" y el "sistema del comercio" o "sistema mercantil"Ambos sistemas tuvieron sus defensores teóricos. Pero mientras el sistema de la agricultura obtuvo su tratamiento analítico a través de una escuela bien definida -la fisiocracia (v.)- el sistema mercantil fue "analizado" por un conjunto de escritores, que más que abogados, eruditos o funcionarios públicos, eran rectores de la actividad económica, es decir, comerciantes. Y bajo la denominación de m. se ha agrupado el conjunto de teorías que durante los s. XVI a XVIII explicaron la conducta de los estadistas y más aún, les sirvieron de fundamento. Hay que tener presente, sin embargo, que estos escritores de opúsculos no tenían conciencia de estar contribuyendo a una corriente definida de ideas. No tenían ni principios, ni instrumentos analíticos comunes. Sin embargo, del conjunto de escritos aparecidos, prácticamente a lo largo de tres siglos -escritos que reflejaban una gran variedad de circunstancias y que manifestaban un esfuerzo intelectual incoordinado y lleno de controversias-, se puede inferir ciertos principios doctrinales que se manifestaron repetidamente. Son estos principios los que se agrupan bajo el concepto de mercantilismo
Es difícil precisar no sólo la definición del término m., sino su vigencia histórica (aproximadamente desde mitad del s. XV hasta mitad del XVIII). Muchos autores identifican el m. con la estructuración del Estado. En opinión de Heckscher, el m. debe ser considerado como "una fase de la historia de la política económica" que contiene un conjunto de medidas encaminadas a conseguir la unificación política y el poderío nacional. E. Cannan, por su parte, sostiene que hay que hacer una diferencia entre "metalismo" que existió durante gran parte de la Edad Media y m. propiamente dicho, que no aparece hasta el s. XVII. Sin embargo, A. Gray, afirma que hacia finales del s. XIV y principios del XV empiezan ya a aparecer, aunque de forma rudimentaria, ciertas teorías mercantilistas. En lo que todos están de acuerdo, es en que no se puede hablar de m. como de una escuela en el sentido propio del término, es decir, con unas líneas de pensamiento claras y definidas o con un cuerpo de doctrina común
Características. Parece adecuado preguntarse, en primer lugar, dado que la política mercantilista tuvo una larga vigencia histórica, sobre cuáles fueron los fines de esta política. La investigación histórica ha destacado dos objetivos fundamentales. Por un lado, "procurar la total trasformación de la sociedad y su organización", sustituyendo una política local y regional -típica de la Edad Media- por una política estatal y nacional. Y por otro lado, conseguir la "afirmación del poder del Estado". Bajo esta- óptica, el m. se nos presenta como un sistema de fortificación del poder del Estado
Pero si éstas son las pretendidas finalidades de los escritores y políticos mercantilistas, ello exigía, de una parte, la multiplicación de la riqueza nacional, y de otra, el afianzamiento del Estado como unidad económica. Por un lado el dinero y el comercio exterior fue tema central de la investigación. Por otro, el objetivo del aumento de la riqueza exigía una preocupación por los factores reales de la economía. Así, la variación de la estructura ocupacional de la población activa y el aumento de la provisión de factores productivos y la forma más eficaz de utilizarlos constituyeron un segundo y tercer orden de problemas
Lograr una abundancia de dinero, es quizá, el objetivo más sobresaliente del mercantilismo. ¿Por qué esta actitud? A. Smith intenta explicarla aduciendo -su gran crítica al pensamiento de los mercantilistas- que en el fondo de este anhelo no hay otra cosa que la confusión entre riqueza y dinero. Sin embargo, de esta opinión no participan todos los autores. Viner y Heckscher, p. ej., defienden que no todos los escritores del m. confundían dinero y riqueza, sino que la- mayoría de ellos sustantivan el papel del dinero como elemento esencial para el desarrollo de la riqueza y el bien de las naciones. La abundancia de dinero permitía el mantenimiento de los tipos de interés en cotas bajas, y esto servía de incentivo para la inversión. Por otro lado, el dinero, además de estimular el comercio, podría resolver cualquier situación deflacionista
Pero, ¿cómo podría acumularse este medio, de cuya abundancia podían obtenerse tan buenos efectos? Los mercantilistas veían la mejor forma a través de un saldo positivo en la balanza comercial, hecho que permitía unir dos grandes aspiraciones del mercantilismo. Por un lado, la acumulación de metales nobles, que al aumentar la oferta monetaria y con ello dotar a la economía de circulación suficiente, permitía obviar cualquier situación deflacionista. Por otro, el pleno empleo, dado que ese saldo podía conseguirse animando la actividad económica interna y protegiendo el mercado nacional de la competencia extranjera. Con ello, además, se eliminaba la abundancia de mercancías que tanto temor infundía en los mercantilistas
Pero en el pensamiento mercantilista estas medidas de acumulación de dinero y de proteccionismo comercial, con ser necesarias, no eran suficientes para el crecimiento de la riqueza. Era necesario además dotar a la economía de una estructura ocupacional de la mano de obra adecuada. De aquí que calificasen a la industria y el comercio -fundamentalmente al comercio exteriorcomo los sectores dinámicos de la economía, cuya expansión era necesaria para el logro del desarrollo de la riqueza. La agricultura quedaba configurada como un sector pasivo
La segunda gran tarea de la política mercantilista era, pues, crear las condiciones precisas para el desarrollo de la industria y el comercio. Un tercer objetivo se iba a unir a los dos expuestos anteriormente. Dado que otras de las causas determinantes del aumento de la riqueza era el incremento en las provisiones de factores productivos y la forma más eficaz de utilizarlos, el m. iba a proponer un amplio campo de intervención estatal, cuyo cometido fundamental se centraría en la ayuda a los empresarios nacionales a través de un conjunto de medidas de política monetaria, comercial e industrial
Así, pues, del enfoque realizado por el m. del tema del desarrollo de la riqueza, se desprende que éste presenta dos caras. Una que apuntaba al liberalismo (v.) -el interés por los nuevos empresarios, la emancipación de la moral y la religión, su tendencia a poner la iniciativa privada al servicio de la política económica-; y otra que representaba justamente lo contrario -el afán de poder del Estado (v. INTERVENCIONISMO)- el sistema de protección a la economía nacional, el sistema monetario
J. GUARDIA ROJAS
BIBL.: E. F. 14ECKSCHER, La época mercantilista, México 1943; J. A. SCHUMPETER, History of EConomic Analysis, 1954; M. BLAUG, Teoría económica en retrospección, Madrid 1968; E. ROLL, Historia de las doctrinas económicas, México 1942; É. JAMES, Historia del pensamiento económico, Madrid 1963
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