Megaliticos, Monumentos
Categoria:
Cultura
Construcciones realizadas a base de piedras de gran tamaño, sin desbastar o ligeramente trabajadas. Los primeros estudios, hechos en monumentos del Occidente europeo, han dado al megalitismo una visión especial. Presentan estos monumentos cierta variedad en sus formas, pudiéndose reducir a dos tipos fundamentales: el dolmen y el menhir.El término menhir deriva del bajo bretón, en el que men significa piedra, e hir larga; con él se designa un monolito de gran tamaño, hincado directamente en tierra, en posición vertical. Aparecen frecuentemente agrupados en número de dos, tres o más. La agrupación de varios menhires en hilera se denomina alineamiento; si el conjunto delimita una superficie, recibe el nombre de cromlech (crum, curva, y lech, piedra). Los cromlech pueden adoptar en su agrupación plantas circulares, simicirculares, elípticas, rectangulares, etc. Otros formando doble fila concéntrica. La forma y altura de los menhires es muy variable; algunos son de una regularidad casi geométrica en su forma, como el menhir de Malves (Aude). Otros disminuyen de tamaño en su parte inferior. Los alineamientos más conocidos en Europa se encuentran en Francia, en la región de Bretaña, y se distribuyen también por otras zonas europeas.Los cromlech de planta semicircular se dan en algunas ocasiones en uno de los extremos de los alineamientos, pero el caso más general de este tipo de construcciones es el de planta circular, repartido por diversos puntos del viejo mundo. El papel desempeñado por este tipo de monumentos es un tanto desconocido. En muchos casosse les cree relacionados con cultos solares, especialmente en lo que respecta a los alineamientos, dada su especial orientación hacia los equinoccios o solsticios. Cabe también la posibilidad de que pueda tratarse de indicadores de enterramientos, ya que se han hallado algunos menhires sobre túmulos de sepulturas megalíticas en Francia, Inglaterra, Suecia, etc. En ciertos casos, muy contados en verdad, se han encontrado en su pie huesos humanos, la mayoría quemados. Sin embargo, estos datos no permiten una conclusión clara y sólo en líneas generales se les podría atribuir un carácter religioso indefinido. La distribución geográfica de los menhires no coincide siempre con la de los dólmenes, aunque ambos estén repartidos por extensas zonas.El término dolmen, derivado también del bajo bretón, significa "mesa de piedra" (dol, mesa; men, piedra). Consisten éstos en piedras, generalmente de gran tamaño, hincadas verticalmente en tierra para soportar otras que hacen de cubierta. Sus dimensiones son muy variables, lo mismo que su tipología, que puede adoptar diversas formas en su planta. Fundamentalmente, pueden reducirse a tres tipos. En el primero, el simple, la planta puede ser cuadrangular, rectangular, etc., abierto en uno de sus lados para permitir el acceso al interior de la construcción. El tipo segundo o dolmen de corredor consta de una cámara formada por un dolmen simple y de un corredor de acceso a ella. En ocasiones, junto a la cámara principal se abren otras laterales. Las cámaras se disponen a veces con cubierta de falsa cúpula, utilizando para ello un aparejo de piedras de menor tamaño. Este tipo se encuentra en el Mediterráneo oriental, en tumbas premicénicas y micénicas, en España, Francia e Irlanda. El tercer tipo es el de galería cubierta y consiste en un dolmen de tipo simple, cuya entrada se alarga, formando de este modo planta rectangular de largura variable; uno de sus lados menores queda abierto para permitir la entrada al interior. En caso de que sean necesarias para la cubierta lajas de piedra de grandes dimensiones, se instalan pilares centrales para contrarrestar el peso. En ocasiones las galerías cubiertas forman codo, como en algunos casos hallados en Bretaña.En este último tipo se subdivide a veces el espacio interior por medio de lajas transversales, al igual que ocurre en algunos dólmenes de corredor en los que aparecen lajas perforadas, en número variable, cerrando la entrada de la cámara. Los tipos de todas estas construcciones se interfieren de tal modo y las variantes y combinaciones posibles de plantas son tantas que a veces se hace muy difícil la distinción y clasificación exacta de las tipologías. A los dólmenes simples de reducidas dimensiones se les da el nombre de cistas megalíticas. En la tipología pueden distinguirse diversas facetas regionales, con predominio de un tipo y variantes en una zona determinada, dentro de la gran área de difusión geográfica alcanzada por el megalitismo. Las construcciones dolménicas aparecen, aunque no siempre, cubiertas por un túmulo de tierra, encontrándose en algunos casos varios dólmenes agrupados bajo un solo túmulo, tal como ocurre en Fontenay-le-Marmion (Calvados), donde se encontraron hasta 12 enterramientos en dolmen bajo un mismo túmulo.La función de los dólmenes es exclusivamente funeraria. Son tumbas de carácter colectivo, en las que domina el rito de la inhumación, si bien se dan también casos de cremación. En ocasiones los huesos están fragmentados, con indicios de haber sido rotos intencionadamente. Este hecho, unido al que repetidas veces se hayan encontrado los restos en desorden dentro de la tumba, hace pensar que los cadáveres hayan sufrido varios traslados hasta su enterramiento definitivo, o bien, en ciertas prácticas de canibalismo relacionadas con un ritual especial. En los dólmenes aparecen enterrados individuos de diferentes razas, de todas las edades y de ambos sexos, según han demostrado los estudios llevados a cabo. Los cadáveres se encuentran en posiciones diversas, tumbados, sentados, en posición fetal y con las espaldas apoyadas en la pared. En ocasiones, la disposición de loscadáveres entre sí permite entrever un premeditado plan de ordenación. A los difuntos les acompaña su ajuar, cuya riqueza varía según los casos, y que consiste en cerámicas, hachas de piedra, adornos, ídolos, cte., pudiéndose observar diferencias regionales.Distribución geográfica. Se hallan prácticamente en el mundo entero. En Asia se encuentran en Irán, Tibet, Manchuria, Japón, Corea, India (sólo en el Decán se han encontrado unos 2.200 dólmenes), Pakistán y Ceilán. En Arabia aparecen trilitos y menhires. En Oriente Próximo se conocen dólmenes en las zonas montañosas de Siria, Líbano, Jordania y Palestina; en cada tumba hay pocos cadáveres, de dos a cinco; por su tamaño y forma resultan unas construcciones poco espectaculares; se agrupan constituyendo necrópolis. En África se localizan en el Alto Egipto, Abisinia, Madagascar (aunque relativamente recientes), Alto Níger y Sur del río Senegal, donde hay un extenso grupo de monumentos, con predominio de los cromlech. La mayor concentración megalítica de África se sitúa en Marruecos, con menhires, cromlech y dólmenes, que se extiende por Argelia y Túnez, y forman grupos compactos en verdaderas necrópolis.En Europa aparecen en la parte meridional y occidental; no existen, a excepción de Escandinavia, en el centro, Norte y Este. Se encuentran al Sudeste de Crimea, en Bulgaria; en el Cáucaso los dólmenes son muy numerosos y su carácter es el de tumba individual, al menos en sus principios, si bien hay varios casos de colectividad; en el Kubán hay tumbas principescas, cosa que no ocurre, al menos palpablemente ni con tanta riqueza, en Europa occidental. El Occidente de Europa presenta los grupos más variados y ricos hasta ahora estudiados. En Suecia han aparecido buen número de megalitos, que son más escasos en Noruega. En Dinamarca el número es crecido; ocupan las islas de Seeland, Laaland y Fionia, y la península de Jutlandia. En Alemania se han hallado más de 1.000 m. m., especialmente dólmenes, repartidos por la zona oeste de Prusia, Mecklemburgo, Magdeburgo y hasta Turingia, agrupándose especialmente en las cercanías de Zwickau. Desde Hannover pasan al norte de Westfalia, con varios grupos, entre ellos los de Oldenstadt y Osnabrück. De Hannover alcanzan la parte este de Holanda. En Bélgica son poco abundantes.En Italia no son muy numerosos; se conocen algunos cromlech en Lombardía y algunos dólmenes y menhires ya muy al Sur, en Otranto. Se encuentran en Córcega, Cerdeña, Malta y la pequeña isla de Gozo. Suiza presenta varios m. m., entre ellos menhires, emparentados con las regiones limítrofes francesas del jura y los Alpes. En Francia se encuentran prácticamente repartidos por todo el país, pero en las partes occidental y sudoriental son más abundantes, con fuertes concentraciones en las regiones del Hérault y Aveyron. Al este del Ródano, cerca de su desembocadura, se desarrolla un tipo de galería cubierta. Las regiones adyacentes a los valles del Garona y Loira presentan fuertes concentraciones, así como la provincia de Bretaña. La mayor concentración francesa se encuentra al oeste de una hipotética línea trazada desde el oeste de Normandía hasta las bocas del Ródano. En toda Francia hay dólmenes, menhires, cromlech y alineamientos. En Gran Bretaña, los m. m. se extienden en cadena continua prácticamente de N a S del país; por las islas Orcadas y Hébridas, por Escocia con una concentración en los Grampianos; ocupan primordialmente la parte occidental, con densos grupos en Cornualles y Devon. Los dólmenes, menhires y cromlech alcanzan gran densidad en esta zona. En Wilt Shire existe otro fuerte grupo, cuyo máximo exponente es la construcción de Stonehenge. En las islas Sorlingas aparece también otra agrupación. En el país de Gales, las mayores concentraciones se dan en las partes norte y sudoccidental. Irlanda es rica también en m. m., que se extienden, en general, por sus costas orientales y meridionales.Península Ibérica. Presenta gran número de monumentos ele este tipo, aunque en líneas generales puede decirseque se trata siempre de dólmenes. Los menhires aislados, alineamientos y cromlech son extraños. El estudio de estos monumentos se debe a los esfuerzos del matrimonio Leisner, a L. Pericot y a C. Morán. Se encuentran prácticamente repartidos por todo el ámbito peninsular, a excepción del Levante y algunos otros puntos de Castilla y Aragón. En Andalucía se localizan los más ricos ejemplares; son famosos los dólmenes malagueños de El Romeral, con corredor y dos cámaras de falsa cúpula, y de Menga y Viera, ambos de galería cubierta y con pilares centrales de soporte el primero, en Antequera; los de Matarrubilla y la Pastora, de falsa cúpula, en Sevilla; etc. De galería cubierta es el dolmen de Soto (Trigueros) en Huelva y varios más de la provincia de Cádiz. A Almería se le puede considerar, aun dentro de Andalucía, como grupo aparte. Además de las importantes construcciones ya citadas, son múltiples los dólmenes sencillos o de corredor en la región andaluza, como los de la zona del río de Gor y Gorafe en Granada y otros en Córdoba, Cádiz y Huelva; estos últimos enlazan con los portugueses.En Portugal, los dólmenes de mayor interés y riqueza se sitúan en el Tajo y Algarbe. Hacia el N del país se dan tipos dolménicos más sencillos y una mayor pobreza en los ajuares. Entre los dólmenes de cúpula portugueses destacan los de San Martinho, en Cintra, y Serra dos Mutelas, en Torres Vedras. En Galicia, los dólmenes cubren toda su área geográfica, excepto en las zonas limítrofes de León y Zamora. El ajuar de los dólmenes gallegos es muy pobre; sus plantas varían, predominando el tipo poligonal sin corredor y con puerta. En Asturias los dólmenes son muy pobres y mal conocidos, pudiéndoseles considerar como una continuación de los gallegos, a través del grupo del alto curso del río Navia.En los Pirineos se encuentran también construcciones dolménicas, quizá enlazadas con las asturianas a través de Santander, aunque por el momento la cuestión no está demostrada. La zona abarca desde Álava a Cataluña, ocupando las sierras de las estribaciones de los Pirineos en la provincia vasca citada y en Navarra, Huesca y Cataluña. A partir de Lérida, la línea dolménica desciende por las montañas interiores hasta la desembocadura del Llobregat, en la provincia de Barcelona. Esta zona pirenaica presenta diferencias entre su parte oriental y occidental, sirviendo de puente la parte de la provincia de Huesca. El grupo occidental o vasco-navarro es más pobre en sus manifestaciones que el oriental o catalán, y ofrece formas muy simples, en mayoría cistas. El grupo oriental, aunque formado primordialmente por cistas de pequeñas dimensiones, presenta un material mucho más rico. En el interior de la Península aparecen construcciones dolménicas en Extremadura, algunas de gran interés, y en las provincias de Salamanca y Zamora, estudiadas, especialmente las salmantinas, por C. Morán. En la provincia de Guadalajara hay otro grupo de dólmenes, si bien muy reducido.Origen, significado y cronología del megalitismo. El problema planteado por el origen y significado ha dado lugar a diversas teorías. Los trabajos de excavación llevados a cabo en un elevado número de m. m. han proporcionado datos suficientes para poner de manifiesto que el megalitismo no corresponde a una cultura o a un pueblo determinado; es más conveniente considerarlo como un fenómeno común, extendido por diversas zonas geográficas del mundo y en distintos momentos. Los monumentos más antiguos parecen corresponder al Próximo Oriente, con una cronología de finales del IV milenio es del III, coincidiendo en esa zona con los periodos del Eneolítico final y Bronce inicial. En el Cáucaso se encuentran megalitos del final del III milenio los más antiguos, continuándose hasta principios de la Edad de Hierro en esa zona, o sea, hasta el fin del II milenio a. C. Al megalitismo europeo en general se le atribuye una antigüedad del III milenio y primera mitad del II a. C., según datos del C 14, en correspondencia con el Eneolítico y llegando hasta la Edad del Bronce en su parte primera; perduran más en unas zonas que en otras, según los niveles e inflúencias culturales de cada una de ellas. En Europa occidental corresponde a la primera aparición del cobre, seguida muy de cerca por la aparición y desarrollo del bronce. Sin embargo, bajo ningún punto de vista puede considerarse al megalitismo como única característica de estos periodos. La primacía cronológica de unos tipos o de otros continúa desconocida y plantea ciertos problemas.El fenómeno megalítico no obedece en su dispersión a motivos geográficos, ya que se encuentra en zonas de distintas características morfológicas. Aparece tanto en zonas de montaña como en valles, e incluso en otras carentes de piedras idóneas para las grandes construcciones, viéndose obligados los constructores a transportar los materiales. necesarios desde lugares situados a veces a gran distancia. Tampoco responde tal distribución a causaseconómicas, al parecer, ya que se encuentran en zonas aptas para la agricultura o ganadería y en otras de gran pobreza para su desarrollo.El estudio antropológico de los cadáveres enterrados en los dólmenes ha dado a conocer que éstos pertenecían a razas distintas. El megalitismo, por tanto, fue adoptado por gentes diversas, pertenecientes también a diferentes culturas. Sin embargo, hay pueblos o grupos culturales que no adoptaron el megalitismo aun a pesar de estar en contacto o rodeados por otros grupos que lo aceptaron plenamente, de lo cual se infiere que el fenómeno no fue general. No obstante, en su enorme expansión, actuó de lazo entre distintas regiones con sus características propias. En el Noroeste de Europa, el megalitismo se desarrolló entre numerosos tipos culturales que, aunque muy divergentes entre sí, tienen al menos la misma cronología; en Cerdeña y Baleares (v.) representaría la manifestación más tardía, ya en pleno Bronce, de la construcción megalítica.A la difusión del megalitismo se le han buscado también causas de tipo comercial. En esta línea está G. Childe, que a su vez lo cree portador de una nueva religión. G. Daniel explica la difusión como consecuencia de la expansión de un pueblo colonizador. Para M. Almagro se debe a aportaciones culturales, con origen en el Mediterráneo oriental, que llegaron a Occidente trayendo una nueva religión con culto a la fecundidad representado en la diosa madre, incluyendo a la vez un culto a los muertos con especiales ritos funerarios y enterramientos colectivos de inhumación, e importando a la vez el conocimiento de la metalurgia. Pero, en realidad, el problema no está resuelto. Unos pueblos adoptan el megalitismo y otros no; otros sólo" la religión, como ocurre en el caso del Levante español, en el que no aparecen dólmenes por toda su área geográfica y, sin embargo, se encuentran ídolos y símbolos de la diosa madre, como los ídolos de Torremanzanas, en Alicante, y de la Ereta del Pedregal, en Valencia, y los motivos esteliformes aparecidos en cerámica del Castillarejo de Moros, también en la provincia valenciana. El megalitismo es un fenómeno mucho más complejo de lo que a primera vista parece, y en su difusión habría que ver una serie de causas, conjugadas entre sí, de tipo hasta ahora indeterminado, actuando sobre diferentes grupos de diversas manifestaciones culturales por el amplio margen de un extenso marco geográfico. A Europa llegó desde el Mediterráneo oriental, y su foco parece haber sido el Próximo Oriente.Centrándonos exclusivamente en las construcciones megalíticas de la península Ibérica subsiste el problema de saber qué tipo de dolmen llegó antes, si el de la falsa cúpula que originaría en sus tipos degenerados el dolmen simple, o bien si el movimiento fue al contrario, lo cual parece más verosímil. En opinión de L. Pericot, las construcciones dolménicas debieron de llegar en su forma más simple, evolucionando con el tiempo hacia formas más complejas y perfectas arquitectónicamente; una nueva aportación mediterránea traería consigo las construcciones de falsa cúpula. Las conclusiones obtenidas por los Leisner, tras su estudio del megalitismo en la península Ibérica, parecen desembocar en que la técnica de las construcciones megalíticas, en el más estricto sentido del término, es anterior a los sepulcros colectivos construidos a base de piedras pequeñas, pudiéndose, por tanto. considerar con primacía cronológica los dólmenes megalíticos y que éstos, en su evolución, ocasionaron los tipos degenerados que imitan algunas plantas y siguen siendo enterramientos colectivos, a pesar de que la técnica constructiva deje de ser megalítica, es decir, a base de grandes piedras.I. L. COMELLAS GARCÍA-LLERA
BIBL.: N. ABERG, La civilisation énéolithique dans la Péninsule Ibérique, Upsala 1920 M. ALMAGRO, Las culturas prehistóricas europeas, Barcelona 1941; L. PERICOT, Historia de España. Épocas prehistórica y romana, Barcelona 1942; G. y V. LEISNER, Die megalithgrüber der Iberischen Halbiusel, 1 (Der Süden), II (Der Wester), Berlín 1943; 1. MARTÍNEZ SANTAOLALLA, Esquema paletnológico de la península Ibérica, Madrid 1946; V. G. CHILDE, L’áube de la civilisation européenne, París 1949; L. PERICOT, La España primitiva, Barcelona 1950; G. E. DANIEL, The prehistoric chamber tombs o/ England and Wales, Cambridge 1950; L. PERICOT, La civilización megalítica catalana y la cultura pirenaica, Barcelona 1950; G. y V. LEISNER, Actas do Concelho de Reguengos de Monsaraz, Lisboa 1951; V. G. CHILDE, L’Orient préhistorique, París 1953; S. PIGGOT, The neolithic cultures of the British Isles, Cambridge 1954; F. NIEL, Dolmens et Menhirs, París 1958; M. ALMAGRO, Prehistoria, en Manual de Historia Universal, I, Madrid 1960; G. E. DANIEL, The megalith builders of Western Europe, Suffolk 1963
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