Medos HIST.
Categoria:
Historia
Como los arios del a. 2000 a. C., aunque con mayor densidad y carga política que ellos, los m. forman parte de la nueva emigración aria que desde la región entre los ríos Oxus (Amu Daria) y Yaxartes (Syr Daria) se introdujeron en la meseta iraní hacia el a. 1200 a. C. Alcanzaron esta meseta en masa y en oleadas sucesivas y por las mismas rutas de penetración que utilizaron aquéllos: Cáucaso y Transoxiana. Escogieron como base el Nordeste de los montes Zagros, lindando con las antiguas civilizaciones de Elam, Babilonia y Asiria. En un principio, esta penetración debió de ser lenta y pacífica y al servicio mercenario de los príncipes locales a cambio de tierras y pastos donde apacentar su ganado, para con el tiempo terminar mezclándose con los autóctonos y sustituyéndoles políticamente. No obstante, no hay huella escrita. "Son pueblos braquicéfalos que, como en Europa los celtas e italiotas, reemplazaron al dolicocéfalo autóctono". Es la época de expansión del uso del hierro y de la caballería que tanto contribuiría al éxito de su empresa.Su nuevo hábitat meseteño, donde les precedieron los gutis y cassitas, debido a lo heterogéneo de su estructura física, no ofrece áreas vitales coherentes, sino que se fracciona en oasis a lo largo de los cursos de agua. Por ello, si el territorio, por su aislamiento físico-espacial individualizado de los contiguos, es propicio a la constitución de un mundo político aparte, no presenta caracteresde Estado unitario, y siempre revive en él la tendencia a la dispersión política, tanto más cuanto el espacio iraní no constituyó tampoco unidad étnica, de ahí su organización en tribus, según Heródoto, subdivididas a su vez en clanes y familias. Pronto acudirían a ellos pacífica o militarmente los asirios en busca de su hierro y de sus excelentes caballos, producto de la estepa, tan necesario para realizar sus hordas contra las caballerías escitas y cimerias, y para someter a los montañeses de los Zagros. De este tipo debieron de ser las expediciones que realizaron entre otros: 1) en el 837 a. C. Salmanasar III (en cuyos anales es mencionada por primera vez "la tribu iraní de los poderosos medos" situándolos al SE del lago Urmia sobre territorios del antiguo reino de Mari; 2) bajo la regencia de Semíramis, hacia el 810 a. C.; 3) la fructífera de Tiglalpileser en el 735 a. C. con el botín de 5.000 caballos y más de 5.000 prisioneros. Por tanto, los testimonios escritos, generalmente asirios, no dan sino un conocimiento tardío y subjetivo de tal penetración irania, ya que la tradición m. conservada en el Avesta es del s. vi d. C.Organización. Los primeros anales muestran a los m. subdivididos en varias tribus autónomas entre el Caspio y el lago Urmia, desde la llanura de Ecbatana al lago Van, con ciudades fortificadas y en lucha constante entre sí o combatiendo a reinos sedentarios como los de Urartu en torno al lago Van y el ya citado de Mari, que terminarían por absorber. Mientras, sus hermanos persas (v.) se desplazaban hacia el S, hacia el actual golfo Pérsico. A lo largo del s. viii a. C., alcanzan cierta unidad política, llegando sus seis grandes tribus autónomas a coaligarse (714 a. C.), quizá como respuesta de fuerza a los ataques de los asirios. Fue elegido jefe supremo uno de los jefes locales, Deioces (708-655), "de gran justicia y valor". A él se remonta el establecimiento de la capital federal en Ecbatana (actual Hamadán) a 1.890 m. de altura, "a la que rodeó de siete murallas concéntricas". Bajo su jefatura, reunió o sometió tribus hermanas como las de los cimerios y persas (según Heródoto estos últimos no pasan a ser vasallos de los m. sino bajo su hijo Fraortes). El hecho de que el Norte de Asiria bajo Sargón estuviese vigilado por grandes guarniciones indica el temor hacia estos meseteños poco seguros.Desde el comienzo, la monarquía m. se presenta con todas las características de una institución suprahumana, como lo demuestra el severo protocolo que separaba al rey del pueblo e incluso de los nobles, y que una policía estatal se encargaba de cumplir. Pronto se sentirán atraídos por la fértil Mesopotamia, al pie de sus fronterizas montañas, pero hasta Senaquerib mantuvieron el pago del tributo asirio como reconocimiento de su soberanía. Así lo confirman los textos reales asirios donde se relata la presentación espontánea en Nínive de tres jefes m. que pidieron ser reinstalados en sus ciudades rebeldes. Su hijo y sucesor Fraortes (655-633) ve en las revueltas internas asirias la posibilidad de arrancarles parte de Mesopotamia. La respuesta asiria fue brutal. El rey m. perece, y su ejército y estructura militar son aniquilados. Este desastre será aprovechado por los escitas (v.) de Azerbaiyán, típico ejemplo de pueblo saqueador antiguo, que depredarán la Media y la mantendrán avasallada durante 28 años.Reinado de Ciaxares. Tal afrenta será vengada por su hijo Ciaxares (633-584) que, tras librarse del vasallaje escita (625), restableció el poder m. en la en aquel tiempo descentralizada meseta iraní. A partir de entonces, perfeccionó el ejército para intentar presentar batalla al poderoso asirio. Será el primero en ordenar un ejército en cuerpos según sus armas (lanceros, arqueros y caballeros). Para combatir al decadente poder asirio, llevó a cabo una política exterior de colaboración con los caldeos de Nabopolasar. Así, Ciaxares, siguiendo a la inversa la ruta de penetración comercial asiria en la Media, Bagdad-Krimánsáh-Ecbatana, saquearía consecutivamente Asur y Nínive (612, a cuyas puertas había fracasado tres años antes, según relata Diodoro Sículo), que quedarían demolidas hasta los cimientos. Un pacto territorial y político cerraría la crisis, fijando el reparto del hinterland político asiria entre los dos vencedores: los m. se atribuyeron los países al E y N del Éufrates, nominalmente la parte oriental del Elam, Asiria, Armenia y Mesopotamia septentrional, hasta el río Halys en Asia Menor, lindando con el poderoso reino lidio de Sardes; los caldeos recuperaron, por su parte, el dominio al O y S del Éufrates, es decir, Palestina, Siria y resto de Mesopotamia; el aspecto político radica en la alianza mutua que quedaría consolidada con el matrimonio del príncipe heredero de Babilonia, Nabucodonosor, con la hija de Ciaxares. El contacto entre dos países en expansión como la Lidia del rey Aliate y la Media de Ciaxares tenía que terminar en choque armado. No obstante, tras seis años de lucha (591-585), el eclipse de sol que relata Heródoto llevó a la paz y a la consolidación de la frontera del río Halys (actual Kizil Irmak) con un nuevo matrimonio político, el de Astiages, hijo y sucesor de Ciaxares, y Arienes, hija del rey lidio.Decadencia. El equilibrio político alcanzado por Ciaxares con Caldea y Lidia duraría hasta el 546 a. C., pero en gran medida es un nuevo periodo oscuro de la historia m. por no narrarla los anales asirios. Es la época pacifista del culto Astiages (584-555), que se mantuvo fiel a los acuerdos con Babilonia, aun cuando la muralla m. al N de Babilonia sea indicadora de unas difíciles relaciones. Su caída vendrá por el descontento interior de una parte de su dominio federalista: Persia (v. IRÁN IV). Según Nicolaos de Damasco, Heródoto y la crónica babilónica, se produjeron dos o tres batallas de varia suerte hasta el triunfo final de su nieto Ciro II (v.), tras el cual la Media pasó a ser satrapía de segundo orden. No existió la apoteosis sangrante propia de asirios o elamitas sobre sus predecesores dominadores, pero tampoco hay demasiada base para sostener la teoría, en vigencia, de que sólo hubo un cambio de nombre, de que ambos Estados se mantendrán unidos y asociados en la dirección del Estado iraní, de que Ecbatana (v.) se mantuviese, de que Pasagarda (v.) fuese capital de la nueva dinastía, de que el cambio de dinastía fuese pacífico y buscado por Media para dar savia nueva a la nación.Sólo hay dos detalles que sostengan tal teoría; primero, que las otras capitales del Oriente Próximo no viesen en esta sustitución más que una simple crisis interior y, segundo, que en Grecia se diese el nombre de Guerras médicas (v.) al capital conflicto con los persas aqueménidas (v.). Los m. mantendrían cierta influencia cultural y espiritual a través de la casta de los sacerdotes o "magos", que mantendrán en Media un foco de intranquilidad para Ciro y sus sucesores. No obstante, perdieron su independencia política hasta el punto de ser con Darío I (v.) fragmentada entre dos satrapías: la meridional en la II con capital en Ecbatana y la septentrional en la XVIII, lo que repercutirá después en el reparto posalejandrino que llevará al Norte a formar parte del Azerbaiyán y al Sur al Imperio seléucida (v.). Unos relieves del palacio de Sargón nos presentan un retrato de este pueblo caballero. Sus barbas contrastan con las de lospersas. Su vestimenta es típica del jinete, túnicas hasta las rodillas ceñidas por un cinturón, bajo las cuales aparecen largos pantalones y botas altas atadas con cordones. Nos los presentan con larga lanza y escudo cuadrado, pero no arco.Cultura. En el aspecto espiritual, como habitantes que son de la estepa, donde las cosas no son duraderas, todo se concibe como movimiento. El alma del nómada muerto "perdura como lobo por las soledades de la estepa o como halcón tras las nubes". Como todo pueblo antiguo que no conoce la limitación del espacio, tiene creencias chamanistas y, por ello, sus sacerdotes o magos (palabra de origen desconocido y sin etimología satisfactoria), gracias al éxtasis, conjuraban a los animales salvajes y obligaban a los espíritus a bajar a la tierra para que les indicaran el buen camino en la estepa infinita. Por Heródoto se sabe que los magos tenían gran influencia en la corte m. como consejeros e intérpretes de sueños, y como cantores de teogonías en el momento del sacrificio.Los restos artísticos son escasos y de difícil identificación. El único de cierto tamaño es un torso de león, pero su estado de deterioro impide establecer deducciones estilísticas. No obstante, por no encontrarse bajo la actual Hamadán, no se ha iniciado la excavación clave de Ecbatana. Si tenemos en cuenta la palabra "meda" que tomaron los griegos, significativa de "jardín del placer" o "paraíso", y la confirmación que nos otorgan los jardines colgantes de Babilonia realizados en época de Nabucodonosor para complacer a su esposa m. que añoraba la frescura de sus antiguos palacios, se podría pensar en una creación m. Pero la estructura fue tomada de la civilización de Urartu, pues los m., como nómadas, carecen de supuestos para tales originales creaciones. Las fuentes asirias confirman la abundancia de tales lujosas moradas al pie de los Zagros. Por otro lado, un relieve del palacio de Asurbanipal en Nínive nos ofrece una vista de conjunto de la robusta arquitectura exterior de sus fortalezas. El mismo Heródoto, aunque ofrece una descripción legendaria de las murallas de Ecbatana realizadas a base de oro, plata, hierro, bronce, cristal y lapislázuli, por la policromía que presenta nos hace pensar en un enlace estilístico entre las babilónicas puertas de Isthar y las del palacio de Persépolis (v.). El hecho de que Alejandro mandase acuñar millones de dracmas con las tejas de plata de su palacio nos acerca en consideración a la descrita por Heródoto.En cuanto a las tumbas rupestres, están situadas, como las de Sakhna o Kiskapan, a considerable distancia de sus ciudades y no son sino una adaptación de su arquitectura doméstica vertical a la roca, cuyas fachadas se adornan con unos bajorrelieves estilísticamente situados entre los excelentes relieves asirios y las figuras rupestres aqueménidas. Su arte decorativo tiene cierto enlace con los problemáticos bronces del Láristán, los cuales, por no haberse encontrado pieza alguna en yacimiento científicamente realizado, carecen de base para un estudio de autentificación cronológica. El arte típico de los m., como el de todo pueblo caballero, es el de pequeñas piezas como las del tesoro de Ziwiye en Sakked, al sur del lago Urmia. Encontrado tras la II Guerra mundial con gran cantidad de objetos de oro, plata, bronce y marfil, ofrece una gran mezcla de estilos artísticos. Los relieves y placas de marfil son, según Godard, del s. ix a. C. e influidos por el naturalismo asirio de la época de Asurnasirpal (A. Godard, Le trésor de Ziwiye, Haarlem 1950). Los brazaletes y placas de oro muestran estilo escita y también ciertas reminiscencias de los bronces del Láristán, hasta el punto de ser considerado por algunos especialistas el tesoro como propio de un rey escita. Lo más verosímil es que se trate de parte del botín de alguna de sus incursiones en territorios limítrofes o bien de piezas compradas o cambiadas por sus codiciados caballos.J. RODRÍGUEZ MÁRQUEZ.
BIBL.: Fuentes: HER6DOTo, Historia; D. D. LUCKENBIEL, Anales ol the Kings of Assyria and Babilonia, Chicago 1926-27; LEnMANHAUPT, Corpus inscriptionum Chaldaicarum, Berlín-Leipzig 1928. Estudios: J. V. PRASEK, Geschichte der Meder und Perser, Goiha 1906; E. BENVENIsTE, Les mages dans Vancien Iran, París 1938 l. M. DIAKONOV, Istorija Midii, Moscú 1958; E. H. MINNs, The art of the northern nomads, Londres 1942
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