Mauriac, François
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Biografía GER
Escritor francés, n. en Burdeos el 11 oct. 1885, y m. el 1 sept. 1970, en París. Uno de los literatos franceses de primera fila en el s. xx y uno de los que mayor notoriedad ha alcanzado en el ámbito universal. Originario de una familia acomodada de la región bordelesa, quedó huérfano de padre muy pronto y su infancia, como él mismo reconoce, condiciona toda su obra literariaComienzos literarios. Después de haber estudiado la carrera de Letras en París, se da a conocer en el campo de la literatura con un libro de poemas titulado Les mains jointes (Las manos juntas), 1909, que provocó grandes elogios en los ambientes católicos de la época. Después de algunos ensayos menos afortunados, es en la novela donde desarrolla plenamente su personalidad con Le baiser au lépreux (El beso al leproso), 1922, que revela su temática y su estilo. A partir de este momento, su celebridad aumenta con novelas como Genitrix (1923), sombrío drama de la maternidad dominante, Le désert de Pamour (El desierto del amor), 1924, y, sobre todo, con sus dos obras maestras Thérése Desqueyroux (1927) y Noeud de Vipéres (Nudo de víboras), 1932, que le valen su consagración definitiva y la entrada en la Acad. Francesa en 1933. En ese mismo año publica Le Mystére Frontenac (El misterio Frontenac), la más autobiográfica de sus novelas y, más tarde, La fin de la nuit (El fin de la noche), 1935, y Les anges noirs (Los ángeles negros), 1936. Con La pharisienne (La farisea), 1941, se clausura la primera etapa eminentemente novelesca de su producción antes de que la II Guerra mundial y los acontecimientos políticos posteriores orienten su inspiración hacia otros géneros literarios
Escritor de novelas. M. se ha considerado a sí mismo, en repetidas ocasiones, no como novelista católico sino como "un católico que escribe novelas". En efecto, no hay nada más lejos del tono edificante y moralizador, que estos tumultuosos relatos interiores, que estas descripciones de los abismos pascalianos del alma sin la Gracia. Sus novelas, breves en su mayoría, son la narración apretada de una crisis, de un conflicto entre la fe y el pecado, entre una oscura ansia espiritual y los apetitos humanos sensuales y cerebrales (la soberbia, la avaricia, el ansia de poder, etc.). Como Bernanos (v.), M. cree que lo único auténticamente desesperanzador es la tibieza y el conformismo, y por eso presenta el lento y a veces inesperado camino que abre la Gracia a través del alma de grandes pecadores. Thérése Desqueyroux, impulsada al crimen por un fatal vértigo, el viejo abogado de Nudo de víboras, consumido por el odio y la avaricia, Brigitte Pian en La f arisea, encerrada en su orgullo y en su hipocresía, son otras tantas figuras inolvidables en que el exceso de pasión suprime la conciencia, pero deja la puerta abierta al toque sobrenatural. Todos ellos terminan saliendo de su soledad y de su remordimiento, para encontrar finalmente la serenidad y la salvación. Aunque para ello (como en el caso de Thérése Desqueyroux). Se precisa un largo proceso, que M. describe en una segunda novela: La fin de la nuit
Paralelamente al análisis individual se desarrolla un conflicto externo, en cuya descripción M. es un consumado maestro. El marco de sus novelas es el que tan bien conoce el propio autor: familias de grandes terratenientes girondinos, ambientes burgueses provincianos, que contribuyen con su culto a la forma a sofocar los ecos externos de la pasión y a provocar un ambiente enrarecido donde ésta estalla más fácilmente. Es éste uno de sus meiores aciertos literarios, que le viene de sucondicionamiento geográfico y vital, y a la vez de su intenso sentimiento de la naturaleza. En efecto, acordándose de sus vacaciones infantiles en el pueblecito de Saint-Symphorien, de su adolescencia en Malagar (después su propiedad y su retiro) intercala M. extraordinarias descripciones de los paisajes entrañables de pinos en las Landas, de los inmensos viñedos de la región de Burdeos, etc. Como Alain Fournier (v.), como Proust (v.), un poco sus contemporáneos, parte literariamente en busca de su infantil paraíso perdido, aunque su aventura se quede muchas veces en una mera, aunque perfecta, descripción ambiental
Por todo lo dicho anteriormente cabe situar a M. dentro de los novelistas de signo clásico. Al servicio de su temática personal pone todos los recursos de la técnica realista en su doble aspecto de narración objetiva y de análisis psicológico, depurándolos y sirviéndose de ellos, de acuerdo con las necesidades del relato. M. no es ni pretende ser un renovador formal y, por otra parte, sus novelas probablemente no alcancen grandes cimas de coherencia ni de densidad externa. Mucho se le ha reprochado, desde que Sartre publicó su polémico artículo M. Fran~ois Mauriac et la liberté ("Situations", vol. 1), su carencia de sentido temporal, la mezcla arbitraria de técnicas y puntos de vista, lo artificioso de algunos desenlaces. Paradójicamente resulta que, sin abrir nuevas dimensiones de tiempo y espacio novelescos, el instrumento literario se ciñe con más precisión a la materia novelable. El resultado son obras breves, condensadas, elípticas, con violentos avances y retrocesos, como el curso de la crisis que reflejan. Si M. no ha aportado a la novela contemporánea ninguna profunda renovación, la ha enriquecido al menos con una de las visiones más intensas y poderosas de la interioridad humana, en una literatura, como la francesa, donde el análisis psicológico es precisamente una de las más prestigiosas tradiciones
Nueva etapa literaria. La guerra y la ocupación señalan una nueva etapa en su quehacer literario; en esta época se ponen de relieve sus compromisos personales más directos y cotidianos. Militante de la Resistencia, escribe durante estos años, con el seudónimo de Forez, un diario clandestino de guerra que aparece en 1943 con el título de Le cahier noir (El cuaderno negro). Al mismo tiempo, y como otros muchos escritores contemporáneos, se siente tentado por el género dramático que había abordado ya en 1938 con Asmodée (Asmodéo) y escribe tres obras: Les mal aimés (Los mal amados), 1945, Le passage du malin (El paso del maligno), 1948, y Le feu sur la terre (El fuego sobre la tierra), 1950, que, como puede apreciarse por los títulos, presentan la misma conjunción de turbias pasiones y de cerrada atmósfera familiar que sus novelas. Teatro estático, discursivo y de amplias resonancias racinianas (Racine fue gran dramaturgo sobre estos tipos de crisis), y que ha conocido muy variada suerte escénica, triunfal para las dos primeras obras y francamente mediocre para las posteriores. En todo caso es la brillante confirmación, juntamente con las dos novelas de esta época, Le Sagouin (1951) y GaligaY (1952), de una constante fidelidad a sí mismo o de una imposibilidad de evasión de su propio universo
Como ensayista publica en 1953 un libro de teoría literaria Le romancier et ses personnages (El novelista y sus personajes) en el que trata con gran agudeza de algunos problemas de este género literario. Pero probablemente su obra reciente más atractiva es la que se sitúa en el terreno autobiográfico y que con el título de Mémoires interieurs (Memorias interiores), 1959, y Nouveaux mémoires interieurs (Nuevas memorias interiores), 1965, muestran a un M. en pleno dominio de su talento de analista lúcido y valiente y de prosista de extraordinaria riqueza lírica
Sin embargo, su dedicación más constante la acapara el periodismo político a través de las páginas de su Bloc-notes donde, primero en el semanario izquierdista L’Express y después en Le Figaro Littéraire, comenta la actualidad política con su habitual independencia unida a la ardorosa devoción que siente por la figura del general De Gaulle. M. fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1952
FRANCISCO HERNÁNDEZ
BIBL.: P. H. SIMON, Historia de la Literatura francesa contemporánea, Barcelona 1958; G. TRuc, Historia de la Literatura católica contemporánea de lengua francesa, Madrid 1963; W. GRENZMANN, Problemas y figuras de la Literatura contemporánea, Madrid 1963; 1. ROBICHON, FranVois Mauriac, Buenos Aires 1953; G. HOURDIN, Mauriac, romancier chrétien, París 1945; P. H. SIMON, Mauriac par fui méme, París 1961; M. ALYN, FranCois Mauriac, París 1960; X. GRALL, Mauriac journaliste, París 1960; F. MAURIAC, Oeuvres complétas, 12 vol. París 1951-56; íD, Obras completas, 3 vol. Barcelona 1953-54
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