Masaccio (tommaso Di Mo-ne Cassai)
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Biografía GER
Pintor florentino del s. XV, representa para la pintura lo que sus amigos y maestros Brunelleschi (v.) y Donatello (v.) para la arquitectura y escultura respectivamente; son los grandes innovadores que rompen definitivamente con el Medievo, con el gótico tardío y abren las puertas al Renacimiento. Sus obras son la expresión del ideal humanístico del hombre consciente de su dignidad, de su virtud, de su poder. Logran plasmar la nueva manera de sentir el espacio dominando por completo el problema de la perspectiva. El arte se humaniza con ellos y se ennoblece al mismo tiempo. M. introdujo el estudio del desnudo en la pintura, siendo un verdadero maestro del modelado por el claroscuro. Sus figuras son angulosas, fuertes; sus personajes reconcentrados, a veces distantes, tienen una dignidad que impresiona. Tomó las últimas sugerencias de Giotto (v.) y las continuó en solitario haciendo una pintura naturalista, fuerte y humana. Su obra es de una enorme coherencia estilística, logrando la plenitud en poquísimos añosComienzos artísticos. Tommaso di Mone Cassai, apodado M. quizá a causa de su tristeza o su mal genio, n. en el actual S. Giovanni Valdarno, a mitad de camino entre Florencia y Arezzo, el 21 dic. 1401. Se trasladó con su familia a Florencia hacia 1417 y no se sabe en el taller de qué pintor pudo formarse. La opinión de la crítica moderna es unánime en refutar la tradición que le consideraba discípulo de Masolino (v.); y ya la primera obra que se le atribuye con casi absoluta certeza, el Tríptico de San Juvenal de Cascia es estilísticamente muy diferente a la pintura coetánea del supuesto maestro. Consta de tres tablas: en la central aparece la Virgen entronizada con el Niño de pie en el regazo y dos ángeles arrodillados delante; y en las laterales, los santos Bartolomé y Blas en la de la izquierda, y S. Juvenal y S. Antonio Abad en la derecha. Se aprecian en el tríptico tres novedades importantes, a más de la rigurosa aplicación científica de la perspectiva, que fue el caballo de batalla de la pintura de la época: el Niño aparece completamente desnudo, muestra del afán naturalista de M., se está comiendo una uva, alusión eucarística muy repetida en la iconografía posterior pero que aparece aquí por primera vez, y, la más importante: es la primera pintura europea en que la inscripción (ANNO DO/MINI MCCCCXXII A DI VENTITRE D’ AP [RILE1) está en letras capitales humanísticas o "letra antigua" y no en caracteres góticos. Aún es la obra de un principiante, pero impregnada de un espíritu nuevo, sin ninguna influencia del estilo gótico internacional (v.) que daba los últimos estertores en la pintura florentina. Así, pues, a los-20 años ya aparece M. como un pintor independiente de la escuela local
Se cree que en 1423 hizo un viaje a Roma y que, al año siguiente, pintó Santa Ana Triplex (Uffizi), una tabla que representa a S. Ana con la Virgen, el Niño y cinco ángeles, en colaboración con Masolino, que pensaba marcharse a Hungría y necesitaba un colaborador para terminar esta tabla que le había encargado la iglesia de S. Ambrosio y los frescos de la capilla Brancacci en la iglesia del Carmine. Esta colaboración fue plenamente positiva pues, al fin y al cabo, Masolino era un "avanzado" en el ambiente artístico de Florencia, y su estilo, siempre abierto a las influencias imperantes, podía adaptarse a la fuerte personalidad del joven e intransigente renovador que era M. Apenas en dos años, su arte ha dado un gran paso. En esta obra, la composición piramidal en la que S. Ana, la Virgen y el Niño forman un bloque unitario, absolutamente compacto, da a las figuras una presencia física y una fuerza psicológica enormes. Los efectos luminoso-colorísticos están muy estudiados. La opinión más general atribuye a M. la composición de la obra y las figuras de la Virgen, el Niño y el ángel de la derecha que sostiene la cortina
Entre 1424 y 1425 se cree que pintó la Sagra (consagración) de la iglesia del Carmine de Florencia, acaecida en 1422, en una de las puertas del claustro de dicha iglesia. Fue destruida al hacer unas reformas arquitectónicas entre 1598 y 1600, pero, gracias a unos dibujos que copian esta pintura, aunque fragmentariamente, se ha podido reconstruir. La escena transcurriría en la plaza del Carmen; una procesión de laballeros en filas de cinco o seis vendría por la izquierda y, hacia el centro de la composición, giraría hacia el fondo para dirigirse a la puerta de la iglesia; en el extremo de la derecha, un grupo de figuras contemplaría la escena. Esta obra causó gran admiración en Vasari por lo magníficamente que estaba lograda la perspectiva con las figuras que iban disminuyendo de tamaño a medida que se alejaban hacia el fondo. Aparte de sus excelencias técnicas, esta obra tenía importancia por ser testimonio histórico de un suceso contemporáneo y representar a la alta burguesía, a los magnates de la ciudad, que encarnaban el nuevo ideal humanístico de la época
Para la iglesia del Carmine de Pisa pintó, entre 1425 y 1426, un Políptico, que fue desmembrado a finales del s. XVI y cuyos fragmentos guardan distintos museoseuropeos. Gracias a la descripción que hizo Vasari (1568) se ha podido hacer una reconstrucción ideal. Las piezas principales son: en la parte superior una Crucifixión (Galería de Capodimonte, Nápoles) de composición semicircular, en la que contrastan la emoción contenida de la Virgen y S. Juan, figuras casi estatuarias, con la expresividad de la Magdalena que, postrada ante la cruz, con los brazos abiertos, se abandona al dolor. La tabla central representa la Virgen entronizada con el Niño (National Gallery, Londres) y debajo, en la predela, la Adoración de los Magos (Staatliche Museum, Berlín). En los paneles laterales, varias efigies e historias de santos (Museos de Pisa, Viena y Berlín)
Obras más importantes. Pero la obra más importante de M. la constituyen, sin duda, los frescos de la capilla Brancacci en la iglesia del Carmine de Florencia, en cuya decoración intervinieron también Masolino y Filippino Lippi (v.). Representan escenas de la vida de S. Pedro, cinco de las cuales pintó M. y colaboró en otras dos. La Expulsión de Adán y Eva del Paraíso se toma siempre como ejemplo para contrastar el sentido renacentista de M. con el tardo-gótico de Masolino, patente en su Tentación de Adán. La psicología de los personajes de este último resulta indefinible, y el dibujo de la anatomía es sintético, genérico, propio del gótico. En las de M. hay, en cambio, una enorme carga dramática, que esta vez no quiere contener. El rostro de Eva se contrae hasta el espasmo, deformándose, mientras que Adán, destrozado por el dolor y la vergüenza, lo oculta tras las manos. La figura femenina está probablemente inspirada en una Venus púdica greco-romana, y la de Adán en la de un Marsias o un Laoconte helenístico. Aparecen los dos completamente desnudos, cosa insólita hasta la fecha, y se acusa un profundo estudio del cuerpo humano cuyo modelado logra gracias al claroscuro. En El bautismo de los neófitos uno de éstos se encoge temblando de frío, nota naturalista muy celebrada en la época. La del Tributo es la historia más famosa de la serie. En ella se representan tres escenas, sirviendo la central de lazo de unión. En el grupo formado por Cristo y los Apóstoles que le rodean, los personajes, de un individualismo físico y psicológico muy acusado, están al mismo tiempo unidos, no sólo en el espacio, sino espiritualmente, formando un bloque compacto, lleno de majestad y fuerza, frente al recaudador que aparece de espaldas. Este fresco es una de las piezas cumbres de la pintura universal. Se cree que alude, junto con los de La distribución de riquezas a los necesitados y S. Pedro que cura con su sombra, también de M., al nuevo impuesto o tributo que en la primavera de 1427 habían acordado pagar los florentinos, dato que sirve para fecharlos. Pintó también el fondo arquitectónico de La resurrección de Tabita, cuyas figuras son de Masolino, y parte de la Resurrección del hijo de Teófilo y S. Pedro en cátedra, que terminó Filippino Lippi
Al mismo tiempo que en el Carmine, trabajó M. en S. Maria Novella, pintando un fresco llamado La Trinidad, probablemente la realización más completa y expresiva de la nueva pintura. En ella hay un riguroso constructivismo, un perfecto estudio de la composición, bien ordenada y equilibrada, un predominio del dibujo y, sobre todo, ha llevado a sus últimas consecuencias el estudio de la perspectiva en el fondo arquitectónico que encuadra la pintura, digno del mejor discípulo de Brunelleschi, como efectivamente lo era. En 1428 fue a Roma para colaborar con Masolino, y allí murió, de manera repentina, a los 27 años. Fue un solitario, un rebelde que luchó contra el gusto de su tiempo y logró establecer, en seis años solamente, los fundamentos de la pintura moderna
V. t.: RENACIMIENTO V, 1; MASOLINOE. SANTIAGO PÁEZ
BIBL.: L. BERTI, Masaccio, Milán 1964; P. VOLPONI y L. BERTI, Lopera completa di Masaccio, Milán 1968 (con completa bibl.); U. PROCACCI, Tutta la pittura di Masaccio, 4 ed. Milán 1961; A. PARRONCHI, Masaccio, Barcelona 1968
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