Marechal, Leopoldo
Categoria:
Biografía GER
Poeta, novelista, ensayista, crítico, autor teatral, profesor argentino, n. en Buenos Aires el 11 jun. 1900, donde m. en septiembre de 1970. En esta ciudad hizo sus estudios hasta graduarse en la Escuela Normal de Profesores "Mariano Acosta". Hijo de padres uruguayos, a su vez hijo de inmigrante francés y madre vasca, trabajó en fábricas, enseñó en escuelas y universidades y alternó su temática literaria entre la poesía pura (v.) y la de intención social (v.). Formó parte del grupo literario que se reunió en torno a las rev. Proa y Martín Fierro, junto a Borges (v.), Girondo y otros vanguardistas de la década de 1920. Pero se separó de ellos al inscribirse en el Partido Socialista, y, luego más todavía, cuando militó en las filas del catolicismo nacionalista, el justicialismo peronista y el izquierdismo simpatizante con la Revolución Cubana. De 1944 a 1946 fue Inspector Técnico General de Escuelas de la ciudad de Buenos Aires. Con el triunfo de Perón pasó a ocupar diversos cargos públicos. En 1930 obtuvo el premio Municipal de Poesía; en 1940 el premio Nacional de Literatura, y en 1953 el premio Nacional a la producción teatral del bienio 1951-52, con Antígona Vélez, estrenada en el Teatro Nacional Cervantes en 1951. La posición sociopolítica y religiosa de M. fue, en gran parte, la causa de que el sector liberal y antitotalitario argentino tratara de negarlo como escritor, mediante una especie de declaración táctica de "guerra de silencio". Pero escritores y críticos como Murena, Cortázar, Prieto, litrik, Ghiano y otros han elogiado su obra, especialmente a partir de su novela Adán Buenosayres (1948), diez años después de haber sido publicada. Ernesto Sábato (v.) resume esta reivindicación al decir que M. "es uno de nuestros más notables narradores, injusta y perversamente olvidado por la literatura oficial".M. ha destacado por igual en el campo de la poesía, del ensayo y de la novela. Menos significación parecen tener sus tres obras de teatro: Antígona Vélez, donde el mito que encarna la Antígona de Sófocles (ideal de libertad antes que de obediencia) es transferido a un drama equivalente de la Pampa argentina; Las tres caras de Venus (1966) y La batalla de José Luna (1970), con igual tema de lucha y liberación social, ahora en forma de "sainete de humor metafísico, poema dramático y verdadero auto sacramental de nuestros días". Como ensayista ha dado un libro de ontología del Ser y la Belleza en Ascenso y descenso del alma por la belleza (1939), libro de ascendencia plotiniana donde se afirma: "Toda hermosura resplandece sobre una verdad. La criatura, con su belleza relativa, nos propone alguna verdad con la intención de cierto bien". Como en la estética clásica, M. busca el vínculo trascendente de Verdad, Bien y Belleza. En su poesía y en sus novelas trata de realizar ese ideal como una lucha entre el bien y el mal,lo de arriba y lo de abajo, el alma (o espíritu) y el. cuerpo, la rebeldía y la obediencia, la igualdad y la injusticia y otros dualismos de base teológico-metafísica.Señalaré tres épocas (y grupos temáticos) en su poesía: la primera (Los aguiluchos, 1922; Días como flechas, 1926; Odas para el hombre y la mujer, 1929, y Cinco poemas australes, 1937) es una integración de la imagen ultraísta (v. ULTRAÍSMO) y la metáfora libre con la temática nacional, como lo proponía el grupo "Martín Fierro". Su poesía va de una poética "pura", basada en el goce sensorial, la destreza técnica, el lenguaje autorreferente de colores y sonoridad rotundas (aunque no falte, como en el poema dialogado Serick, la intención socializarte), a otra de búsquedas de esencias humanas universales o de fundación de una patria elemental en el hombre argentino, la tierra americana y la justicia social. Borges dijo de Días como flechas: "...tierra imaginada que puede volvérsenos patria". Las Odas... y los Cinco poemas australes son cantos que atraviesan alegóricamente los múltiples signos del llamado telúrico y se proponen ir más allá de la patria elemental: fundar un espacio espiritual eterno, "patria de la Belleza" de los "hombres del Sur" como diáfana realidad del alma. Luego de la conquista de ese mundo del ser y del arte, de la geografía y de la humanidad que la vive y la crea, inicia una segunda etapa (Laberinto de amor, 1936; Sonetos a Sophia, 1940; El centauro, 1940), como otro itinerario que va en busca del ser en sí, por la vía que asciende del amor humano al amor divino, del hombre a Dios, de lo relativo a lo absoluto, de lo fragmentario a la Unidad. Es el Viaje de la primavera (1945), cuyo simbolismo se adensa en estructuras y significaciones de tradición platónico-agustiniana. El viaje se inicia en Laberinto de amor y El centauro y continúa su ascendencia ideal hasta la Sabiduría (Sonetos a Sophia). El poeta empieza por desentenderse del Magno Laberinto del mundo (orgía de los sentidos) mediante la unión del alma con la criatura divina: "de todo laberinto se sale por arriba"; una mano celeste lo abre y ella es el signo de Dios que toca la frente de la dicha cuando la criatura humana busca salir a la luz. El centauro, los sentidos, lo sensual, lo inmediato quedan vencidos por el Espíritu, el Bien, la Cruz, la Verdad, la Belleza. Y así se llega a la Sophía, que es la Sabiduría Eterna de Dios. Luego, con esa verdad, el poeta vuelve a aquella patria primera, elemental, geográfica, humana, para establecer en ella la paz, la justicia, la felicidad, mediante una corrección de las imperfecciones del mundo y de las flaquezas del hombre. Ya no más elegía, llanto, perversión, engaño, dolor, angustia (Haptamerón, poemario de 1966), gracias a esa "Didáctica de la alegría" que enseña el triunfo de lo "vertical" sobre lo "horizontal". El lenguaje "florido" de la época ultraísta se ha hecho severo, "intelectivo", en la segunda época; de modo que podemos decir que con Haptamerón y El poema de Robot (1966) se establece una nueva época, con una poética vuelta hacia el mundo y los hombres, donde el trabajo industrioso del obrero humano, con la gracia divina, quema "teorías y cisnes literarios" y comienza a transformar el "bien" en bienestar mediante una nueva función de la industria, el comercio, la ciencia, la técnica, obras de amor y no de destrucción, de justicia y no de explotación, etc. Vuelve el socialista de antes por los predios en donde el demonio utilitario ya ha desaparecido, por lo menos en la ilusión de este poeta a la vez tan vital y tan evadido hacia una certeza de lo imposible.En las novelas hay las mismas búsquedas, sólo que con un simbolismo y una estructura muy complicados y poco comunicables, donde el lector espera mayor claridad e integración del dualismo de M. De ahí la dificultad de interpretarlas, entenderlas y juzgarlas. Con paradigmas de Homero (v.), teologías a lo Dante (v.) y técnicas narrativas y juegos lingüísticos a lo Joyce (v.), Adán II Buenosayres expone una autobiografía del hombre de Buenos Aires en la situación por la que atravesó M. Alegorías, simbolismos, novela en clave, radiografía de almas y ambientes: todo cabe en el enjuiciamiento de esta novela. Con El banquete de Severo Arcángelo (1965) y Megafón o la guerra (1970) completa la trilogía, dentro de una línea de la novela universal, y otra argentina, que se inicia con Roberto Arlt (v.) y Macedonio Fernández (1874-1952) y es continuada, en alguna medida, por Cortázar (v.) y otros. Otras obras publicadas por M. son: Cuaderno de navegación (1966), estudios críticos con la inclusión de Claves de ’Adán Buenosayres’; Palabras con Leopoldo Marechal, reportaje y antología de Alfredo Andrés (1968), Historia de la calle Corrientes (1967) y Vida de Santa Rosa de Lima (1943). También firmaba como Antonio Marechal.ALFREDO ROGGIANO
BIBL.: L. MARECHAL, Antología poética, Buenos Aires 1950; Poemas de Marechal, Buenos Aires 1966; J. M. ALONso GAMO, Tres poetas argentinos: Marechal, Molinari, Bernárdez, Madrid 1951; J. L. BORGES, Leopoldo Marechal, Días como flechas, "Martín Fierro" 36; J. CORTÁZAR, Adán Buenosayres, "Realidad" 14,V, 232-238; J. C. GHIANO, Poesía argentina del siglo XX, Buenos Aires-México 1957; C. A. GóMEZ, ’Megafón o la guerra’, por Leopoldo Marechal, "La Nación", suplemento dominical, 4 oct. 1970; N. JITRIK, ’Adán Buenosayres’: La novela de Leopoldo Marechal, "Contorno" 5-6 (1955) 38-45; D. LAGMANovicH, Lo extraordinario sin naturalidad, "Sur", 302 (1966) 77-80; S. MONTERo DíAZ, La poesía de Leopoldo Marechal, "Antología" 1 (1944) 14-20; A. PATERNAIN, Leopoldo Marechal o la alegría, "Cuadernos Hispanoamericanos" 229 (1969) 111-130; N. OSORIO, ’El banquete’ de Leopoldo Marechal, "Cormorán" febrero-marzo 1970, 8-10; A. ROGGIANo, Diccionario de la literatura latinoamericana. Argentina, II, Washington 1961; G. DE SOLA, La novela de Leopoldo Marechal: ’Adán Buenosayres’, "Rev. de Literatura Moderna", 2, Univ. de Cuyo (Mendoza), 45-126; R. SQUIRRU, Leopoldo Marechal, Buenos Aires 1961
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.