Maqama LIT.
Categoria:
Literatura
Género literario propio de la literatura árabe desde la cual pasó a otras, como la persa, la hebraica y la siriaca. Consiste en una serie de narraciones breves, independientes unas de otras, que tienen un mismo protagonista.Origen del género: Este género tuvo su origen en el ambiente provocado por la fragmentación del imperio abbasí a partir de mediados del s. IX. Los soberanos locales y las personas importantes procuraron imitar las tertulias científico-literarias de la corte y escucharon con agrado los chismes y anécdotas que sus huéspedes les contaban y que muchas veces estaban protagonizados por personas -de vida fácil que, por esa época, estaban ya agrupadas, según sus especialidades, en verdaderas cofradías regidas por un jefe (gitdi) que tenía autoridad para zanjar las querellas surgidas entre sus subordinados. Entre estas cofradías descuellan las de los mendigos y los místicos, no mal vistos por la alta sociedad, que se reía de sus picardías, bufonadas e ingenio (cfr. la historia del tercer hermano del barbero en Las mil y una noches, noche 32). Por tanto, no es de extrañar que al-Yáhiz (m. 868; v.) dedicase a estas gentes que vivían en el linde de la ley dos opúsculos (de los cuales sólo conservamos el nombre) y los hiciese figurar en un capítulo de su libro Al-Bujalú’ (Los avaros). Al mismo género picaresco hay que atribuir uno de lbs libros más curiosos producidos por la literatura árabe, el Hikávñt Abi-1-Qásim (Historia de Abi-1-Qásim) de Abú-1-Mutahhar al-Azdí.Las historietas que de estos granujas se contaban fueron centralizadas, en cierto momento, en torno de una figura principal, generalmente un gorrón y pícaro a la vez, a la cual se atribuyeron toda una serie de chistes y anécdotas, tal y como ocurre hoy con los cuentos de Yehá en el folklore árabe, turco, italianp o los de Otto y Fritz en el español, etc. Estas historietas no tenían más nexo que el de la figura del protagonista y el estar escritas en un árabe clásico impecable, en prosa rimada y con frecuentes incrustaciones en verso. Así nació la magáma (sesión, tertulia, descanso; esta última palabra se emplea en el Marcos de Obregón).Desarrollo histórico del género: La fecha en que se constituye la primera colección de m. no puede determinarse con exactitud. Zaki Mubárak, recogiendo una hipótesis lanzada por Margoliouth, creyó poder afirmar que Ibn Durayd (m. 934) fue el creador del género. Perdida esta primera colección, Mubárak buscó sus huellas en el Kitáb al-amár (Libro de los dictados), de Abú `Al¡ al-Qáli (m. en Córdoba en 967), discípulo de Ibn Durayd. Blachére y Masnou, mucho más prudentes, admiten las relaciones que este género puede tener con la anterior literatura árabe en prosa corriente (natr) de adab (v.), puesto que la m. reúne en sí dos rasgos que aparecen en ésta: 1) el que el protagonista, bajo la figura de beduino, vagabundo o anciano, aparentemente poco diserto, encontrado al azar por gentes pudientes, las admira con su elocuencia en prosa rimada (say’), y 2) la insistencia por parte del protagonista en predicar las buenas costumbres y la moral más estricta aunque él sea un sinvergüenza. A estas amonestaciones las llama Ibn Qutayba (m. 889) magám y este tema y con el mismo nombre es introducido en España por lbn `Abd Rabbihi (m. 940) y lo encontramos en toda la literatura árabe.Pero el primer testimonio escrito de unas m. lo constituye la obra de al-Hamadáni (v.), que tuvo un éxito extraordinario y fue objeto de innumerables imitaciones. Ibn Nágiyá (m. 1092) compuso una serie en torno a distintos narradores y pícaros; gramáticos, teólogos y místicos emplearon estos cuadros para enmarcar algunas de sus producciones. Así, el teólogo Algacel, el filólogo Zamajsari, el místico Suhrawardi, el polígrafo Ibn alVawzi y muchos otros.Sin embargo, quien dio su forma definitiva . a la m y la vació de todo interés temático, sacrificándolo en aras de una lengua artificial, fue al-Hariri (v.), filólogo de valía, que encerró en su colección las palabras más raras y las construcciones más exóticas de que dispone la lengua árabe. Este nuevo estilo, en que la forma predomina sobre el fondo, tuvo muchísimos imitadores, tales como el andaluz al-Astarkawi (el de Estercuel; m. 1143); el persa Hámid al-Din Balji (m. 1164); el metropolitano de Nisibe Ebedyecho’ (m. 1318), que escribió en siriaco, y el judío español Judá Harizi, que tradujo al hebreo las m. de al Hariri y luego, tomando como base éstas y las de al-Hamadáni, compuso una imitación titulada Sef er ha-Tahkkémoni (Libro del sabio). Algunos de los continuadores de al-Hariri introdujeron nuevos desarrollos: al-Tilimsáni (m. 1289) basó las suyas, en verso, en temas amorosos; al-Suyútl (m. 1505) trasformó la m. en un diálogo o polémica (munázara) entre flores u objetos simbolizando cualidades opuestas (Polémica entre las flores o magáma de la rosa; Polémica entre las estaciones del año, etc.).Los últimos literatos que han utilizado la m. son Násif al-Yáziyi (m. 1871), en cuya obra Mayma` al-bahravn (La confluencia de los dos mares), 1856, saca a colación los inmensos conocimientos que tiene de la lengua árabe, y al-Muwaylihí (m. 1930), quien con su Had-tt ’lsá b. Hisám (Historia de ’lsá b. Hisám), 1907, pareció que iba a renovar el género revitalizándolo al prescindir de la obsesión estilística predominante desde la época de al-Haríri. El éxito inicial de este libro llevó a Háfiz Ibráhim (m. 1933) a escribir sus Layár Satih (Las noches de Satih), 1908, pero este resurgimiento fue fugaz, ya que las generaciones jóvenes, educadas en Occidente, se sentían cada vez más inclinadas a un género literario desconocido en su sentido moderno en el mundo árabe: la novela.J. VERNET GINÉS
BIBL.: 1. VERNET, Literatura árabe, Barcelona 1966, 92-96; R. BLACHÉRE y P. MASNOu, Al-Hamaddn% Choix de maqamat (Séances), París 1957; J. VERNET, "Las mil y una noches" y su influencia en la novelística medieval española, Barcelona 1959
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