Maqqari, Al
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Biografía: Abú 1-°Abbás b. Muhammad b. Ahmad b. Yahyá al-Tilimsáni al-Maliki Siháb al-Din, jurisconsulto, tradicionalista e historiador literario magribí. N. ca. 159192 (1000 de la Hégira) en Tlemecén. Su familia era oriunda de una aldea próxima a Maqqara (de donde le viene su denominación), a poca distancia de la actual Msila en el Constantinado argelino. Procedía de una familia de intelectuales; uno de sus antepasados, Muhammad b. Muhammad al-Maggari, había sido cadí mayor de Fez y maestro de Lisán al-Din b. al-jatib (v.) de Granada. El principal maestro de M. fue su propio tío paterno, Abú `Utmán Sa’íd (m. en 1620-21), muftí de Tremecén, con el que leyó hasta siete veces el Sahíh de alBujári. Posteriormente abandonó su ciudad natal para viajar por Marruecos, donde visitó Marrakéch y la tumba de al-Mu’tamid (v.) y Rumayqiyya en Agmát, instalándose, finalmente, en Fez. En dicha ciudad residió durante cuatro años (1613-17) como imán y mufti (jurisconsulto) de la mezquita de al-Qarawiyyín. Lo verdaderamente importante de aquella . época son sus lecturas sobre historiadores y literatos hispano-árabes y la amistad que trabó con diversos intelectuales. Entonces acumuló (probablemente en una serie de fichas y apuntes) todos los conocimientos enciclopédicos sobre el tema que había de tratar en su Nafh.En 1617 deja el Magrib para cumplir la obligación religiosa de la peregrinación a La Meca, y desde entonces permanece en Oriente. En 1618 está de regreso en El Cairo, donde se casa; este lugar no le resulta especialmente grato ni acogedor a juzgar por sus quejas acerca de la avaricia e inhospitalidad egipcias y se dedica, en consecuencia, a leer vorazmente. Al año siguiente le encontramos en Jerusalén, aunque rápidamente se vuelve a El Cairo. En 1627 vuelve a visitar La Meca (en total lo hará seis veces) y Medina -(siete veces), donde da numerosos cursos sobre hadiz (v.) (tradiciones proféticas), con gran éxito. En ese mismo año, pasa de Jerusalén a Damasco, donde reside un mes y medio dando un curso que tiene una aceptación extraordinaria. Parece ser que, a su llegada, sus compatriotas magribíes le alojaron en una casa de muy poca categoría, por lo que el prof. Ahmad b. labro le ofrece las llaves de la Madrasa Yaqmaqiyya. El curso que sobre el Sahih de al-Bujári da M. congrega además de los estudiantes a cuantos notables y personas cultas había en Damasco; al terminar la última lección, que arranca lágrimas a sus oyentes, la gente se abalanza, tras una ovación clamorosa, a besarle las manos. Tal vez por esto conserva siempre un extraordinario recuerdo de dicha ciudad y nunca pierde la ocasión de ensalzar a sus habitantes. En 1630 vuelve a Damasco para dar otro curso, que tiene el mismo éxito que el anterior y a su vuelta a El Cairo repudia a su mujer. Muere en El Cairo en 1632 (1041 de la Hégira), cuando se dispone a partir para Damasco de nuevo, para fijar definitivamente allí su residencia.Producción literaria: La larga permanencia de M. en Oriente no parece haber influido en su formación intelectual, entre otras razones porque gran parte de sus obras son de tema occidental, cuyo material fue recogido en Fez, como indicamos, o en Marrakech, en la biblioteca de los sultanes sa’díes (que en parte se encuentra en El Escorial debido a la captura de un barco que la transportaba). El motivo inmediato por el que redactó la obra que le ha dado celebridad, el Nafh, fue la sugerencia de Ahmad b. lábin de que escribiese un libro sobre Lisán al-Din b. al-Jatib y los sabios y literatos de su época. M., tras excusarse por la falta de materiales en Oriente, empezó su redacción en 1627, a su regreso de Damasco, y afirma haberla terminado al año siguiente, concluyéndola definitivamente con considerables adiciones en 1629. Este trabajo no hubiera sido posible, si no se supone que durante su época magribí acumuló los apuntes y notas que luego no tuvo más que organizar y copiar.De hecho, el Nafh al-tib min gusn al-Andalus al-ratib wa dikr waziriha Lisán al-Din Ibn al-fatib tiene muy poca aportación personal, unas cuantas páginas de introducción, algunos versos y una serie de frases para unir más o menos los diversos extractos que componen el libro. Éste se puede dividir en dos partes: una enciclopedia o, mejor dicho, compilación de datos y extractos de tema histórico y literario, citas textuales de crónicas, anécdotas, poemas, versos, frases ingeniosas o brillantes, una especie de "cajón de sastre" del Islam español, y una monografía acerca de la vida y producción de Lisán al-Din b. al-jatib. La primera parte del Nafh (Perfume que exhala el fresco ramo de al-Andalus y biografía del visir Ibn al-fatib) está estructurado de la siguiente manera: 1) una introducción; 2) descripción física de alAndalus; 3) la conquista de al-Andalus por los árabes y sus gobernadores; 4) historia de los califas y reyes hasta la caída de al-Andalus; 5) descripción de Córdoba y sus monumentos, su historia; 6) hispano-musulmanes queviajaron a Oriente; 7) árabes que vinieron a al-Andalus; 8) historia literaria, cualidades morales e intelectuales de los hispano-musulmanes; 9) reconquista de al-Andalus por los cristianos y expulsión de los musulmanes. La segunda parte abarca: 1) antepasados de Ibn al-jatib; 2) biografía y conocimientos de Ibn al-jatib; 3) biografía de sus maestros, sus poesías; 4) alocuciones y epístolas; 5) prosa rimada y versos; 6) sus composiciones literarias; 7) sus alumnos y casi todas las moaxayas (v.) de Ibn al-jatib; 8) sus obras, recuento bibliográfico.Del Nafh se tienen diversas ediciones: la de Bliláq, El Cairo 1279 de la Hégira; 1302 de la Hégira (10 vol.). La primera parte, referente a al-Andalus, R. Dozy la publicó en Leiden en 1855-69. Gayangos hizo una traducción extractada de esta parte en The history of the Muhammadan Dynasties in Spain (Londres 1840).De sus otras obras sobre temas religiosos y literarios como son Un comentario de la "Mugaddima" de Ibn faldun, Historia de la ciudad de Damasco, Sabios de Marrakus y Fas, Compendio de historia, etc., la única publicada es Azhar al-Riyad f ajbar al-Q.ádi `Iyad (Túnez 1322 de la Hégira, El Cairo 1939-42).Valoración de su obra. M., que fue esencialmente un tradicionista (a ello debió fundamentalmente la fama que gozó entre sus contemporáneos) y un lector del Corán, no hubiera pasado de ser uno de tantos alfaquíes si no hubiera poseído cierta dosis de gusto literario y una vocación de recopilador. En efecto, el gran valor de la obra de M. estriba en la redacción de su enorme Nafh al-tib y éste carecería casi de interés para nosotros a no ser por el hecho de que no nos han llegado la mayoría de las obras que M. pudo manejar para su redacción; es decir, no se trata de un valor de creación sino de conservación y de trasmisión, pero es muy considerable por cuanto acostumbra a dar varias versiones (de diversos autores) de un mismo hecho.P. CHALMETA GENDRAN.
BIBL.: Además de la citada en el texto, C. DUGAT, "Introduction" del Nafh, I-XCVI, Leiden 1855; F. PONS BOIGUEs, Ensayo biobibliográfico, Madrid 1898.
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