Manuelino, Estilomanuelino, Estilo ARTE
Categoria:
Arte
Aspecto portugués de la época final del gótico, que abarca el primer tercio del s. XVI. Le fue dado ese nombre por haberse desarrollado durante la época del reinado de Manuel I el Afortunado (1495-1521) y haber patrocinado y promocionado este mismo soberano la mayor parte de los edificios de esta expresión artística. El aspecto que lo individualiza y caracteriza es el naturalista: los motivos arquitectónicos son interpretados, por no decir trasplantados, en formas que, son sacadas, esencialmente, de la flora y de la temática marítima.Precedentes. Su preparación fue difusa y en obras de pequeño volumen. En la segunda mitad del s. XV la construcción en Portugal (v. PORTUGAL X) no tuvo encargos de gran relieve y forma, en los cuales los artistas pudiesen manifestar sus posibilidades y marcaran nítidamente un estilo de transición. Con la llegada de Manuel I (V. MANUEL I DE PORTUGAL) al trono este aspecto se modificó, por su afán constructivo ya puesto de relieve cuando era duque de Beja y maestre de la Orden de Cristo; en la iglesia de Soure (1490) una inscripción recuerda que la mandó construir siendo gobernador del maestrazgo de la Orden de Cristo, sin estar la Orden por eso obligada y sólo por su devoción. A principios del s. XVI se extiende por todo el país un deseo de renovación que alcanza hasta las modestas casas de la pequeña burguesía; fuera de las obras reales no procede de un aumento general de las rentas sino de un clima de confianza general creado por la tranquilidad y la paz interior del país.La carencia de fechas dificulta hacer deducciones a través de los elementos premanuelinos. En los principales centros, la evolución se puede entrever no sólo en las obras realizadas en el s. XV sino en las del XVI que continuaren los procesos de aquéllas paralelamente a las novedades que ejecutaron los maestros extranjeros. p. ej., en Coimbra, tanto decorativa como constructivamente. La tendencia se acentuó durante el reinado de Juan II de Portugal (v.; 1481-95). En el área de influencia de Lisboa se puede apuntar como referencia la iglesia del Pópulo en Caldas de Rainha (ca. 1500), mandada construir por la reina viuda Leonor de Lancaster. Se ha indicado, erróneamente, la iglesia de Jesús de Setúbal como la primera del estilo m. Aunque es verdad que Boitaca había trabajado allí en 1498, la capilla mayor, pilares y complementos se deben a una reforma algo posterior, ya comenzadas las obras de los Jerónimos. La verdadera demostración m. de Boitaca está en S. Cruz de Coimbra (comenzada ca. 1507 y abovedada en 1513), donde se encuentra su estilo decorativo y arquitectónico, bastante diferente del de la otra iglesia.El manuelino puro. El m. se desarrolla plenamente en las obras ordenadas por Manuel I. El verdadero registro del nacimiento de este estilo es la magnífica portada de las Capelas Imperfeitas del monasterio de Batalha, acabada en 1509, siendo maestro de obras Mateus Fernandes (1490-1515). Arquitectónicamente es ya una superación del gótico flamígero; los pilares se multiplican, las basas se entremezclan y se desarrollan, los arcos siguen trazados de centros múltiples sucediéndose variadamente, presentando el conjunto un aspecto más diversificado en la cara vuelta al octógono central, pero más rico en el lado opuesto. Predomina, pues, el ornato, variando siempre las formas, que son tomadas del mundo vegetal. El aspecto típico del m. naturalista está, sin embargo, en la parte superior de las mismas Capelas Imperfeitas. Las bóvedas de las siete capillas radiales estaban aún por realizarse; se iniciaron éstas, se comenzó la parte del lucernario, las ocho ventanas y la bóveda central, pero ni se ejecutaron aquéllas ni se terminó ésta (de ahí el nombre por el que se conoce a las Capillas). Las bóvedas repiten alternadamente dos tipos, uno de ellos con claves colgantes, que demuestran una gran capacidad técnica y aspectos nuevos, pero que existían ya en obras anteriores. En la zona de las ventanas se da la trasmutación total de los motivos arquitectónicos en vegetales; debían fortalecer los ángulos unos robustos contrafuertes, que fueron interpretados como conjuntos de troncos de árboles aparentando estar unidos por fuertes cuerdas y anillos variados y que fueron proyectados para subir mucho más arriba que los tejados (que serían bajos, aunque sin dar esta sensación) y expandirse en ocho puntas, como ramos gigantescos y exuberantes de follaje de la selva virgen y del tipo de los cimborios burgaleses, aunque interpretados naturalísticamente y fuertemente desarrollados. En el claustro del mismo monasterio de Batalha faltaban los coronamientos de los arcos y se repitieron también dos motivos de ramos vegetales entrecruzados sobre el esquema geométrico flamígero.El segundo centro m. fue Tomar. El rey mandó añadir a una pequeña iglesia octogonal románica un coro. Como el terreno estaba en declive, hizo debajo una pequeña sala, llamada hoy del capítulo. Fue su arquitecto Diogo de Arruda, que comenzó las obras en 1510, pero tuvo que abandonarlas para marchar a las construcciones militares de la costa de Marruecos, siendo Joáo de Castilho quien las completó. Levantó las paredes envolventes, dejando patente la más maravillosa trasmutación de elementos arquitectónicos naturalistas. El coro es una nave de tres tramos, marcados externamente por robustos contrafuertes. La ornamentación se acumula, sin embargo, en la fachada del final: en los dos contrafuertes angulares, en la ventana de la parte baja, que es la del capítulo, y en el rosetón alto correspondiente al coro, y aun en otra ventana lateral del mismo capítulo. Los motivos decorativos están tomados del mundo vegetal, de la flora marítima y de los elementos de la marinería. En los contrafuertes, a una base de tipo más arquitectónico, siguen raíces y troncos de árboles imaginados sujetos por fuertes maromas y gigantescos anillos. Los pilares siguientes son ramos de concreciones de coral, formas que se renuevan en la parte final. La ventana, que lógicamente sería un vano encuadrado de grupos de pilaretes y arcos policéntricos, vio todos esos elementos trasformados en las más variadas interpretaciones vegetales y oceánicas, teniendo incluso el paño terminal, en vez de una decoración flamígera, un enorme caparazón de tortuga. Ese mismo ventanal es también, en su interior, una gran creación. La otra ventana tiene, como temas fundamentales, alcachofas unidas por una ancha cinta y capiteles simulados por gruesos nudos de maromas. El rosetón alto semeja una vela de navío hinchada por el viento y sujeta por fuertes cordajes. La terminación de Joáo de Castilho pertenece al gótico final que le caracteriza.En Coimbra, la renovación de la iglesia del monasterio de S. Cruz, que comienza con el nombramiento del nuevo prior mayor, el obispo de Guarda Pedro Gaviáo (1507), se debe a la intervención de Boitaca y sus obreros, que concluyen las bóvedas en 1513. Pero no fue por estas obras por las que el m. hizo entrada en la ciudad, ya que el movimiento había sido puesto de manifiesto anteriormente no sólo por los constructores regionales sino también por los canteros ornamentistas. Pero los trabajos del monasterio supondrán un nuevo aspecto. S. Cruz es el lugar donde se revelan las cualidades y el estilo de Boitaca. Las bóvedas de la nave, de la capilla mayor, capítulo y capilla de Jesús, marcan bien su sistema, de nítido estilo peninsular. La entrada del capítulo define su estilo decorativo. Se piensa que Boitaca sería natural de Batalha, donde existe un lugar del mismo nombre en el que poseía bienes y donde murieron él y su mujer. Su obra principal podría haber sido la de los Jerónimos, en Belém. La dirigió desde 1502 a 1517; levantó las paredes maestras y definió el espacio del claustro. Había proyectado una obra en el tipo tradicional, de tres naves, transepto y capilla mayor. Pero abandonó su dirección para ocuparse de las fortalezas de Marruecos y le sucedió Joáo de Castilho, que alteró fundamentalmente el proyecto, dándole el gran carácter que muestra, como más adelante se indicará.En Coimbra, Marcos Pires, natural de Batalha, sucedió a Boitaca, ya que había sido su principal colaborador. Aunque se refleja una orientación de Boitaca, se advierte un arte individualizado, aunque de un nivel inferior a aquél. El claustro de S. Cruz es exclusivamente suyo. Ejecutó además otras obras, algunas de las cuales dejó incompletas por su prematura muerte, como las del palacio real de Coimbra, hoy universidad.Irradiación del arte de Coimbra es la terminación de las obras de la catedral de Guarda (fachada, pilares y bóvedas), debida a los hermanos Henriques (Pero y Felipe), que habrían llegado a Coimbra para trabajar en S. Cruz -donde era prior, como se ha indicado, el obispo de Guarda- y pasaron después a Guarda. Otros trabajos menores de este m. naturalista hay en Coimbra y su región; destacan las iglesias de S. María de Alcacovas y Montemor-o-Velho, y el palacio de Sobre-Ripas.En Lisboa puede citarse, en primer lugar y de modo especial, la hermosa torre de Belém, del arquitecto Francisco de Arruda, que la ejecuta de 1514 a 1521. Se compone de una torre de tipo medieval y de un baluarte de los comienzos de la pirobalística. Es muy interesante en la evolución del arte militar, por esa reunión de torre y baluarte. Sin embargo, debe su fama a la ornamentación.El m., en este aspecto naturalista, alcanzó un agrado e interés tan general en el país que se evidencia en el crecido número de edificios que lo emplean, desde monumentos de categoría media a simples fachadas de iglesias y casas particulares. Los forzados límites de un estudio de esta naturaleza sólo permiten un simple enunciado de los principales ejemplos. En el Sur de Portugal se encuentran ejemplares fundamentales, enteramente abovedados, como la catedral de Elvas y la iglesia de la Magdalena de Olivenza (Badajoz) (portuguesa entonces); más austeras, las iglesias de Viana do Alentejo y Alvito, igualmente de tres naves abovedadas. Se destaca la iglesia de Arronches, de tres naves de la misma altura, sobre pilares monocilíndricos y la de Pavía, con bóvedas sobre pilares octogonales. Évora, además de su aspecto mudéjar que se tratará a continuación, tiene los complementos de las iglesias de S. Francisco y S. Benito de Cástris y bastantes obras menores. Mértola muestra la originalidad de haber trasformado el espacio interno de la antigua mezquita en iglesia de cinco pequeñas naves de cuatro tramos, con bóvedas a la misma altura, soportadas por columnas. Otras iglesias, de tres naves y cubierta de madera, son S. Juan de Moura y, en el Algarve, la de Alvor, con una bella portada naturalista, y S. Bartolomé de Messines.El manuelino mudéjar. La modalidad del m. amoriscado o mudéjar es un conjunto de fórmulas decorativas inspiradas en el Sur peninsular, que aparecen con más frecuencia en las edificaciones civiles que en las religiosas, limitadas esencialmente a la decoración de los vanos. Se inicia en el reinado de Juan II, como se comprueba en el castillo-palacio de Alvito, comenzado a construirse el 13 ag. 1494. En Évora y su región, que es la zona principal, están los ejemplos de los Papos’ de D. Manuel, el pórtico de S. Francisco, la casa Cordovil, la portada del capítulo de los Loios, además de otros ejemplos menores: las casas de la Sempre Noiva y la de Agua de Peixes, etc. Otro polo importante es el palacio real de Sintra.Hubo otras dos importaciones importantes de Sevilla que hay que destacar. Azulejos de arista, que se trajeron para la decoración interior del palacio de Sintra y de la catedral vieja de Coimbra, volviéndose esta ciudad centro de difusión de los mismos en el centro del país, y empleándose mucho en las iglesias sobre todo para recubrir el frontal de los altares y pequeños capiteles y columnas de mármol para los ajimeces de las ventanas de las casas nobles, de los que aún existen numerosos ejemplares, incluso in situ.El manuelino renacentista. El Norte de Portugal estuvo más influenciado por el flamígero con ornato renacentista, que se denomina m. renacentista y que proviene del Norte de Castilla, importado, preferentemente por artistas vizcaínos, que llegaron junto con los comerciantes que exportaban hierro. María Fernández de Quintanilla, hija según parece de un refugiado de las guerras civiles castellanas, casó en Freixo de España-a-Cinta con el gran arquitecto vasco Joáo de Castilho, del que luego se trata.La iglesia de Freixo, revelando ya una cierta nacionalización, es un edificio de tres naves, de bóvedas que nacen a la misma altura, y pilares monocilíndricos. La capilla mayor de la Misericordia de la misma ciudad es más tardía, de mediados de siglo, y se debe a Joáo Martins, que ejecutó además otra iglesia abovedada, la de Torre de Moncorvo, también tardía. Sin embargo, la de Vila Nova de Fozcoa es de la misma época que la de Freixo. La fachada de la catedral de Lamego fue ejecutada en 1508 por Joáo Lopes, auxiliado por Joáo de Vargas y Joáo de Pamenes. La iglesia de Caminlia, aunque comenzada a fines del s. XV, se construye en su mayor parte en el s. XVI, siendo sus portadas de un primer renacimiento. En Viana do Castelo se conserva la fachada, con esculturas de apóstoles, de comienzos de siglo.Las figuras cimeras de este aspecto del m. son Joáo de Castilho y su hermano menor Diogo. Eran naturales de la junta de Cudeo, en la inerindad de Trasmiera (Santander), entonces provincia de Vizcaya, y de noble linaje como demostraron documentalmente. Joño levantaba en 1509 la capilla mayor de la catedral de Braga. Debe también pertenecerle la iglesia de Vilar de Frades; en su portada empleó, como pilares de encuadramiento, dos fuertes troncos de árbol, en perfecta comprensión del m. nacional. En 1511 se encargó de la conclusión de la iglesia de Vila do Conde, habiéndola reformado casi totalmente. El abovedamiento de la catedral de Viseu le es atribuido tradicionalmente por los tratadistas; en esta obra aparecen los nervios trasformados en maromas con fuertes nudos. En 1515 estaba en Tomar, donde cubría la bóveda del coro m. y hacía la portada. En 1516 se encuentra en el monasterio de los jerónimos de Belém (Lisboa). En cuanto al claustro, capítulo y sacristía "tal vez se hubiesen lanzado solamente los cimientos cuando él se encarga de la obra". Las paredes de la iglesia iban adelantadas. Boitaca había proyectado una iglesia de tipo tradicional, evolucionado conforme al tiempo, tanto en alzado como en planta. Castilho lanzó los esbeltos pilares, con una atrevida bóveda, alteró fundamentalmente lo que estaba hecho del transepto y cabecera y realizó el admirable conjunto; construyó en dos fases el claustro y en la segunda robusteció los contrafuertes para poder colocar la bóveda del piso superior. Joáo de Castilho demostró ser uno de los mayores técnicos de la construcción m. Habiendo sido reformada la vida monástica en el convento de Tomar, en 1533, Castilho comenzó la gran ampliación de los edificios; en ese tiempo ya había adoptado las formas del primer Renacimiento.Su hermano Diogo, si bien a principios de 1518 trabajaba en los Jerónimos, pasa en ese mismo año a Coimbra. A él debe pertenecer la arquitectura del panteón real de S. Cruz. Las obras de S. Cruz, provocadas por la reforma monástica de 1527, fueron dirigidas por él, con bóvedas del sistema gótico. Hacia 1537, cuando debió proyectar la obra inicial del convento del Pilar en Vila Nova de Gaia, incluyendo el claustro circular, ya se había pasado, como su hermano, a las nuevas formas del primer Renacimiento.El manuelino extraeuropeo. El m. no se redujo al área geográfica del Portugal europeo, sino que fue llevado a Ultramar, acompañando la expansión lusitana. En las ciudades ocupadas en la costa de Marruecos, la obra fue esencialmente de fortificaciones militares. De la catedral de Safim aún queda la bóveda de la capilla mayor. En Mazagón, la gran cisterna (34X33 m.) de bóveda apoyada en 25 columnas. En la isla de Madeira, la catedral de Funchal; en las Azores, las iglesias de Ponta Delgada y de Praia da Victoria; en Goa, la iglesia del Rosario, ligada a la noble figura del gran jefe militar Alfonso de Albuquerque.A. NOGUEIRA GONO;ALVES
BIBL.: R. DOS SANTOS, O estilo manuelino, Lisboa 1952; M. CHicó, História da Arte em Portugal, 11,5, Oporto 1948; V. CoRREIA, As obras de Santa Maria de Belém de 1514 a 1519, Lisboa 1922; F. PÉREZ-EMBID, El mudejarismo en la arquitectura portuguesa de la época manuelina, Sevilla 1944; T. EsPANCA, Bvora, Bvora 1949; R. DOS SANTOS, Historia del arte portugués, Barcelona 1962
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