Malta II Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Su magnífico emplazamiento y sus excelentes puertos naturales favorecieron su pronta ocupación por pueblos navegantes procedentes de Europa, Asia y África. Numerosos son los vestigios paleolíticos -yacimiento de Ghardam- y neolíticos, representados en innumerables y variados monumentos pétreos, construidos con técnicas avanzadas -Hal Safieni, Hal Tarxien-,necrópolis, pinturas murales, armas y cerámica. Igualmente son interesantes los restos correspondientes a la primera Edad del Hierro. A partir de ese momento, con el establecimiento de las primeras factorías fenicias, M. entra en la Historia. Plinio y Diodoro hablan de las colonizaciones efectuadas en la isla por griegos y cartagineses; y Tito Livio, entre otros, de las sucesivas ocupaciones, en el transcurso de la I Guerra púnica (v.), por las legiones romanas de Atilio Régulo, Amílcar y Tiberio Sempronio. Finalmente, M. fue incluida en la provincia romana de Sicilia.Atribuida al Imperio de Oriente (s. IV), M. fue invadida por los vándalos (454-464) procedentes de África, y los godos (494), y recuperada por Belisario para el Imperio bizantino en el 533. Tras las primeras incursiones musulmanas (869), la conquista de la isla que llevó a cabo un año después el emir aglabí de Sicilia, Mohamed ibn Khafagiah, alejó M. de la civilización cristiana por más de dos siglos, hasta 109l. En ese año, un ejército normando dirigido por Roger de Sicilia impuso su autoridad y, desde entonces hasta 1530, la historia de M. se mantuvo unida a la de Sicilia (v.).Bajo la dependencia de la Orden de San Juan. Carlos I de España la cedió como "feudo noble, libre y franco", tras la pérdida de Rodas, a la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, que entonces cambió su primitivo nombre por el de Orden de Malta (v. ÓRDENES MILITARES). Bajo su autoridad (1530-1798), M. se embelleció con numerosos monumentos y su nivel cultural se elevó considerablemente, a pesar de los innumerables ataques que sufrió por parte de turcos y berberiscos. Tras el gran asedio de Solimán el Magnífico (1565), M. fue sólidamente fortificada y, gracias a ello, pudo resistir los posteriores ataques. Hasta 1754, se mantuvieron buenas relaciones políticas y comerciales con Sicilia. En esa fecha, como la Orden rechazase a un visitador eclesiástico procedente de Siracusa, los puertos sicilianos fueron cerrados para las naves maltesas, que tuvieron que volver sus ojos a Cerdeña y Berbería. En cuanto a las relaciones entre la Orden y la población local, fueron cordiales hasta bien entrado el s. XVIII, cuando los conceptos de libertad e igualdad llegaban de Europa; la conspiración del presbítero Mannarino (1775) o la de Vasalli (1797), ambas sofocadas, son frutos de ello. Sin embargo, la decadencia del poderío de la Orden fue fruto tanto de los conflictos internos como de las apetencias de las potencias europeas, pues Francia, Rusia e Inglaterra se habían dado cuenta del estratégico emplazamiento de M.En 1798, Napoleón la ocupó para que le sirviera de base en su campaña contra Egipto, y el gran maestre, F. von Hompesch, tuvo que renunciar a sus derechos de soberanía en favor de Francia. Nápoles, heredera de los privilegios que sobre M. se reservara Carlos V al ceder la isla, consideró el acto francés como casus belli y, con apoyo de la escuadra de Nelson y de los propios malteses, dirigidos por F. Caruana, declararon la guerra a Francia, que hubo de abandonar la isla en 1800, aunque su lugar fue ocupado por los ejércitos ingleses.La soberanía británica. Poco después, por el tratado de Amiens (1802), M. se convertía en país neutral y recobraba su independencia bajo la autoridad de la Orden; mas, como Gran Bretaña se negó a abandonar sus bases, se llegó al tratado de París, firmado entre Francia e Inglaterra (1814), que reconocía la plena propiedad y soberanía británica sobre la isla. Pese a las importantes industrias navales establecidas por los ingleses y al incremento del movimiento de sus puertos, por cuanto servían de escala en la ruta hacia la India, en el s. XIX se registró en el país un amplio movimiento migratorio. Fue entonces cuando M. obtuvo su primera Constitución (1849). Sin embargo, los malteses no aceptaron la situación, la determinación metropolitana de sustituir su idioma por el inglés como lengua oficial (1880) fue la chispa que desencadenó la protesta del partido nacionalista, dirigido por Fortunato Mizzi. Las reivindicaciones se acentuaron tras las medidas inglesas desnacionalizadoras (Order in Council, 1899), incitadas por G. Strickland, primer secretario del Gobierno maltés desde 1888, y se prolongaron a lo largo del s. XX.Los problemas planteados en el trascurso de la I Guerra mundial acallaron las luchas políticas interiores; pero las dificultades posteriores a la contienda hicieron rebrotar la inquietud nacionalista, expresada en motines y manifestaciones populares, y apoyada por la Iglesia católica. El Vaticano, tras enviar a mons. Robinson, súbdito inglés, para que investigara sobre la actitud del Gobierno frente a la Iglesia, autorizó a que los obispos de M. y Gozo redactaran una pastoral condenando la política del partido constitucional de Strickland e invitando a los fieles a negarle sus votos. Cuando en las elecciones de junio de 1932 el partido nacionalista, presidido por Hugo Mifsud, obtuvo una resonante victoria, el Gobierno británico impuso su veto a la política por ellos emprendida y encargó la dirección del país a un gobernador con plenos poderes. Algo semejante ocurrió en 1958, cuando Inglaterra declaró de nuevo el estado de emergencia tras la dimisión del laborista Dom Mintoff, por los conflictos planteados en torno a la independencia del país.La independencia. En 1961, una nueva Constitución llevó al poder al partido nacionalista presidido por G. Borg Olivier (1962), que logró, tras la conferencia de Londres y un referéndum popular, la declaración de M. como Estado independiente, miembro de la Commonwealth, y su entrada en las Naciones Unidas (1964). La política conformista mantenida con Londres, durante los nueve años de gobierno de Olivier, dejó paso, con la subida al poder (1971) de Dom Mintoff, líder del partido laborista, a otra más independiente. El 13 dic. 1974 M. abandona la Commonwealth y cambia a República. Mintoff, dada la estratégica posición de M., pide más ventajas económicas por las bases de la NATO en su país, pero el 29 abr. 1979 la NATO abandona M. y le sustituye Libia.M. A. LÓPEZ OLLERO.
BIBL.: L. M. UGOLINI, Malta e la civiltd mediterránea, Roma 1933; l. GODECHOT, Histoire de Malte, París 1952.
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