Mallea, Eduardo
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Biografía GER
Escritor argentino, n. en Bahía Blanca (prov. de Buenos Aires), el 14 ag. 1903. Pertenece a una familia de la alta burguesía argentina. Su padre era "sobrino en segundo grado de Sarmiento", y, lo mismo que su madre, estaba emparentado con el antiguo linaje provinciano, lo cual puede explicar el sentido fundamental de su obra. Pasó la infancia en su ciudad natal. A los siete años de edad sus padres le llevaron a Europa por breve tiempo. Cuando cumplía los 13 años, fue a Buenos Aires, mas no se radicó en la capital sino varios años después. Estudió leyes hasta el cuarto año, pero los abandonó en 1927, un año después de sus primeros éxitos como escritor con sus Cuentos para una inglesa desesperada. En 1928 y en 1934 volvió nuevamente a Europa. Posteriormente realizó otros viajes a este continente y también a Estados Unidos, ya como representante diplomático de su país, ya como invitado para dar conferencias. En Notas de un novelista, Historia de una pasión argentina, La guerra interior y en diversas entrevistas y publicaciones, M. da datos sobre su biografía y su formación cultural: S. Agustín, Spinoza, Pascal, Kirkegaard, Spengler, Unamuno, Ganivet, Pérez de Ayala, Ortega y Gasset, Melville, Faulkner, Waldo Frank, figuran entre quienes más le influyeron. En 1931 fue designado director del "Suplemento Dominical" del Diario La Nación, de Buenos Aires, y cuando se fundó la revista Sur pasó a formar parte de su Comité de Colaboración, con lo cual se situó en dos de los sitios más influyentes de la intelectualidad argentina. Junto con su prestigio literario se suceden premios y honores: Primer Premio Nacional (1945), Premio "Severo Vaccaro" (1960); ministro plenipotenciario en París, etc. En 1944 casó con la escritora Helena Muñoz Larreta. La obra de M. ha sido traducida a varias lenguas.Escribió una tragedia, El gajo de enebro (1957), pero su obra debe ser juzgada según sus cuentos, novelas y ensayos. El cuentista empieza en 1922, con El Señor Hamlet (La Nación), primer intento que será revelador de su personalidad, de su actitud humana y de un nuevo modo de narrar, basado en el buceo interior y el escarceo metafísico. Con Cuentos para una inglesa desesperada entra de lleno en la vanguardia de la prosa argentina, vanguardia afirmada y hasta superada en la poesía por Borges y los martinfierristas. Influidos por Giraudoux (v.) y Pierre Girard, estos cuentos de juegos de imaginación, con motivos intrascendentes, finezas de estilo y aristocrático esnobismo, están lejos de la seriedad angustiada y los hondos conflictos humanos y problemas éticos y ontológicos de su obra posterior. Esta preocupación por la búsqueda y conocimiento esencial del ser argentino primero, y luego del ser en sí, se inicia con Conocimiento y expresión de la Argentina (1935), en el ensayo, y con Nocturno europeo (1936), en la novela. En el cuento se continúa con La ciudad junto al río inmóvil (1936), El vínculo (1946), La sala de espera (relatos con unidad temática, 1953), Posesión (1958) y La barca de hielo (1967).M. había vivido hasta sus 33 años de edad encandilado por las luces del Viejo Mundo; pero su viaje a Europa le despertó como de un sueño fatídico, no ya de una ilusión, sino de una falaz realidad. Y entonces vuelve a conectarse con sus antepasados hispánicos y empieza a deslindar la realidad de una América profunda y otra hecha de liviandades, espejismos y exterioridad progresista. Sus meditaciones se ciñen al ámbito argentino, pero son válidas para una geografía cultural que, en algún sentido, puede abarcar a toda Hispanoamérica, interferida desde las luchas por la independencia con la acción de poderosas dominaciones antihispánicas. Hacia 1936 la crisis europea había sido denunciada en todas las lenguas y por todas las actitudes filosóficas. El joven argentino, hijo de aquella patria espiritual en cuestión, volvió a la suya con esa denuncia y la hizo portavoz -en tercera persona (tipo agonismo unamuniano), en Adrián, personaje de validez ecuménica- de su propia angustiada concepción de la vida y del drama nacional. Además, la oportunidad era propicia para hacer una llamada a la mejor "argentinidad" en momentos en que el nacionalismo se acentuaba en movimientos derechistas, con los que empezó a comulgar un sector del conservadurismo argentino (e hispanoamericano) a partir del golpe de Estado de 1930. En Nocturno europeo dio la primera verídica novela de su actitud mental y humana, pues, a la vez que juzga un mundo que se le viene encima, como fatal derrumbe, la caída en el vacío y la total desesperación del ser solitario, enajenado y sin salida, pulsa la necesidad de asirse a una nueva y auténtica realidad. La cosmopolita Buenos Aires no podía responder con más conciencia a su madre cultural en la voz del hijo que así sufre tan dolorosa liberación. Las nueve "novelas cortas" de La ciudad junto al río inmóvil tienen el propósito de radiografía implacable: penetrar los secretos de Buenos Aires y descubrir su corazón oculto tras la falsedad de relumbrantes apariencias, en personajes, tipos, actitudes, hechos: todos unidos por una especie de constante o fondo común, como la consciente soledad, la desesperación, la falta de un asidero moral, de un ser propio y auténtico, perdidos en la vida y desorientados en un callejón sin salida.Más tarde, en las tres narraciones de El vínculo y, después, en Posesión (también tres cuentos largos), M. se cierne agorero sobre almas en soledad, se interna en sus procesos psíquicos, en sus conflictos espirituales, dramas de conciencia, ensimismamientos del ser. El vínculo y Posesión atan los cabos de esas búsquedas humanas, existenciales, que resultan del fondo dialéctico de un existir luchando entre la "donación" y la "posesión". La reiteración del motivo hace que la vivencia se diluya cada vez más en módulos repetidos de su peculiar estilo barroco: "Pero de una cosa no es dueño el dueño, y es de ser dueño de su condición de dueño. Él arbitra y asuela; pero algo de superior a él lo está esperando para arbitrarlo y asolarlo" (Posesión). En Sala de espera, que el autor califica de "narración poemática escrita como un mero ejercicio al margen de una obra novelística con otras preocupaciones y otros rasgos, que no la incluye necesariamente en su sistema", mantiene, sin embargo, esa problemática inquisitiva en siete "monólogos de conciencia" de personajes que se encuentran casualmente en una estación de ferrocarril, a la espera de un tren que llega retrasado.El núcleo central del pensamiento de M. se encuentra en sus ensayos (Conocimiento y expresión de la Argentina, 1935, Meditación en la costa, 1937, El sayal y la púrpura, 1941), en el relato autobiográfico titulado Historia de una pasión argentina (1937) y en un grupo de novelas que responden a la esencia de aquel pensamiento: Fiesta en noviembre (1938) y La bahía del silencio (1940), como representativas de lo que podríamos llamar la primera época de M., y el ciclo de Las águilas (1943), La torre (1950) y La tempestad, anunciado como tercer libro de la serie. A éstos debemos adscribir Todo verdor perecerá (1945), en cuanto que se integra en la temática general de crítica y búsqueda de lo argentino, porque desde el punto de vista más preceptístico esta obra significa el tránsito del relato-ensayo a lo que Guillermo de Torre ha llamado la "novela novelesca". Se podría proponer otro grupo para las que M. llama "Memorias poemáticas de un desconocido": Rodeada está de sueño, con sus dos libros: El alejamiento (1945) y El retorno (1946). Los enemigos del alma (1950), Chaves (1953) y Simbad (1957), aunque diversos en su contenido, caen dentro de este tipo de realización poemática particularizadas en una especie de individuo ideal. Si en el primer grupo M. realiza su designio de formular el drama de la realidad argentina sobre una antinomia que tiene su historia en un periodo no lejano de la cultura europea y en la propia evolución nacional (el problema de las dos Españas, la antítesis maurrasiana de un "país legal" y de un "país real", lo "representativo" y lo "auténtico", lo "visible" y lo "invisible"), y en el segundo lo describe en el plano concreto de una familia propuesta como caso ad hoc, en el tercer grupo se libera del tema nacional y apunta a una ontología pura del ser, por la vía estética libre de apriorismos.La obra del primer grupo es, sin duda, la más significativa como resonancia de época, como término y eco de un proceso de crisis y por la pasión y oportunidad del mensaje: Argentina, según él, hecha a imagen y semejanza de la Europa moderna, ha crecido, absorta en la rapidez de un progreso material, sobre el principio de una sustitución de su ser real. De acuerdo con el nacionalismo conservador e hispanista que a partir de 1930 empezó a atacar la Argentina de Mitre y de Sarmiento, M. "descubre", tras ese artificio y los falsos valores de la "Argentina visible", una raíz salvadora: la que todavía perdura en las reservas hispánicas del pueblo menos contaminado por el progresismo y el cosmopolitismo aburguesado de las grandes ciudades. En suma, la Argentina que quiere M. es la opuesta a la de Sarmiento (v.). Se participe o no de su ideología, de su modo de novelar, de su estilo, que va de la tautología conceptual al más delicado lirismo, varias de sus novelas son representativas de este género en Hispanoamérica.ALFREDO ROGGIANO.
BIBL.: P. DUDGFON, Eduardo Mallea: A Personal Study of his Works, Buenos Aires 1949; H. GILLESEN, Themen, Bilder und motive im Works Eduardo Mallea, Ginebra-París 1966; M. I. LICHTBLAu, El arte estilístico de Eduardo Mallea, Buenos Aires 1967; A. MORSELLA, Eduardo Mallea, Buenos Aires 1957; J. H. R. POLT, The Writings of Eduardo Mallea, Univ. de California 1959; C. RIVELLI, Eduardo Mallea. La continuidad temática de su obra, Nueva York 1969; E. RODRÍGUEZ MONEGAL, Narradores de esta América, I, Montevideo 1969; L. E. SOTO, Critica y estimación, Buenos Aires 1938.
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