Ludovico Pio
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Biografía GER
Hijo y sucesor de Carlomagno, Emperador del 814 al 840. N. en Chasseneuil (Francia) en el 778. L. P. tuvo la rara suerte de encontrarse único heredero del Imperio a la muerte de su padre en el 814, habiendo muerto prematuramente sus dos hermanos Carlos y Pipino. Había recibido una esmerada educación y, habiendo ejercido en vida de Carlomagno la función de rey de Aquitania, aprendió a gobernar. Tenía un espíritu profundamente religioso y sumiso a la influencia de la Iglesia. Adicto a las ideas de reforma eclesiástica, su primer gesto fue llevarse con él a Aix-la-Chapelle, en el 814, al reformador Benito de Aniano, el cual fue hasta su muerte, en el 821, su consejero más escuchado. Habiendo escogido como lema monetario la fórmula Christiana religio, como emblemas iconográficos la cruz y el escudo de la fe, habiendo establecido en el poder un gobierno de prelados, se consideraba el Emperador de la res publica christiana. Las primeras medidas que promulgó consistieron en dar carácter de ley a las decisiones de los concilios de Aix, desde el 816 al 819, que tendieron a reformar los monasterios y el episcopado. En el 817, garantizó al Papado la libertad de las elecciones pontificias, rompiendo así con la política de tutela que su padre había llevado a cabo con respecto a los Papas. Al mismo tiempo, prosiguió la obra de renovación intelectual. En su reinado se alcanzó el apogeo del "renacimiento carolingio".Pero si hay que ver en L. P. un espíritu muy cultivado, se deben igualmente señalar sus defectos y en particular su debilidad de carácter, que le ha valido en la historiografía francesa el sobrenombre de el Bondadoso. Esta debilidad sale a la luz por las crisis de su reinado. L. tenía una idea muy elevada del Imperio; para él, Iglesia e Imperio eran nociones muy próximas, casi sinónimas, y el título que adoptó desde su entronización, "Por la Providencia divina Emperador Augusto", es característico de ese estado de espíritu. Pero L. no tuvo fuerza suficiente para convertir en realidad su ideal. El Imperio, soporte de la Iglesia, debía ser uno, y, con esta perspectiva, L. promulgó en el 817 una constitución, llamada Ordinatio Imperii, a cuyo término su hijo mayor, Lotario, era proclamado único heredero del Imperio y asociado al gobierno de éste; los hijos menores, Pipino y Luis el Germánico, obtenían cada uno un reino (para Pipino, Aquitania; para Luis, Baviera), pero sometidos a la autoridad de Lotario (v. CAROLINGIOS I).Solamente tres años después de la entronización de L. P. la Ordinatio Imperii abría la época de las crisis. La oposición de todos los descontentos se agrupó en torno a Bernardo de Italia, sobrino del Emperador, que se sublevó contra él. La rebelión fue aplastada; Bernardo, cuya condena consistió en sacarle los ojos, murió a causa de este suplicio al cabo de dos días (818). L., atormentado por los remordimientos, concedió amnistía en el 821 a los cómplices del insurrecto; y en el 822 hizo penitencia pública ante los grandes del reino. En el 823, el problema de la sucesión imperial se agravó con el nacimiento de un nuevo hijo, Carlos, de las segundas nupcias del Emperador con una joven de la familia bávara de los Welf, Judit. Ésta se puso a la cabeza de los partidarios de la revisión "de la Ordinatio, mientras que una facción contraria, agrupada en torno al abad de Corbie, Wala, que ejercía de hecho las funciones de primer ministro, reunía a los defensores de la unidad del Imperio. Después de haber dudado durante mucho tiempo, L. P. decidió en la Asamblea de Worms (829) crear un nuevo infantado para su hijo menor Carlos (en Alamanía, Retia y Alsacia), sin derogar, por tanto, la Ordinatio. Esta posición ambigua puso en contra suya a la mayoría y tuvo por efecto que su hijo Lotario se pasara a la oposición, reducidas sus posesiones, al mismo tiempo que los partidarios del respeto integral de la Ordinatio, muy poderosos en el alto clero.Sacudido por continuos desórdenes, el Imperio no vive, en los diez últimos años del reinado de L. P., más que una existencia caótica. El Emperador hace primero frente a sus hijos menores, Pipino y Luis, a los cuales se atrae en el 831 al precio de un considerable aumento de sus respectivas partes, contra su hijo mayor Lotario. Pero, en el 833, la alianza de los tres hijos es resellada contra el padre y, en mayo de ese mismo año, en el Champ du Mensonge, cerca del Colmar, en Alsacia, L. P., abandonado por todos sus vasallos, es derrotado. Sus hijos obtienen de él el simulacro de una abdicación voluntaria. Restablecido en el trono por sus hijos Pipino y Luis, en guerra contra Lotario, el Emperador no goza ya de ninguna autoridad. Las luchas civiles se suceden sin interrupción, con la participación del heredero más joven, Carlos (a partir del 837), el futuro Carlos el Calvo. La confusión aumenta todavía después de la muerte de Pipino (838), cuando el hijo de éste, Pipino II, se apropia ilegalmente de Aquitania y tiene en jaque al Emperador. Finalmente, el 22 jun. 840, L. P. muere en una campaña contra su hijo Luis el Germánico.Del reinado de L. P., brillante en el plano intelectual, desastroso en el político, se puede retener la idea de la quiebra de la noción de Imperio. A su muerte, el título de Emperador no tiene ya ningún valor más que el simbólico, valor que se deprecia a través del tiempo. Hay que destacar el hecho de que, a pesar de sus fracasos, el nombre de L. P. ha sido venerado en Cataluña durante mucho tiempo, debido a su participación en la liberación de Barcelona en el 801, y también por sus donaciones a los obispados y a los monasterios catalanes, particularmente al monasterio de San Cugat.J. BARRIO GUTIÉRREZ.
BIBL.: No existe ninguna obra de conjunto sobre el reinado de L. P. Se pueden mencionar los estudios siguientes: P. E. SCHRAMM, Der Kónig von Frankreich, 2 ed. Weimar 1960; F. L. GANSHOF, Louis the Pious reconsidered, "History" XLII (1957); l. CALMETTE, L’ellondrement d’un Empire et la naissance d’une Europe, París 1941; R. D’ABADAL, La Catalogne sous 1’Empire de Louis le Pieux, "Études roussillonnaises", IV (1955) y V (1956). PIERRE BONNASSIE.
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