Lombardo Radice, Giuseppe
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Biografía GER
N. el 29 jun. 1879 en Catania y m. el 16 ag. 1938 en una excursión por los Alpes dolomíticos. Pedagogo italiano, autor de la reforma de la escuela elemental de su país y promotor de una escuela serena; ha sido muy estudiada en todo el mundo su teoría sobre la importancia de una educación predominantemente estética en la escuela primaria.Vida y obras. Tras grandes esfuerzos económicos pudo finalizar sus estudios de segunda enseñanza en Mesina. Después ingresó en la escuela normal de Pisa y concurrió a la Univ. de Florencia. Su vida profesional empezó de maestro en Arpino. De 1906 a 1910 fue profesor de pedagogía en las escuelas normales de Foggia, Palermo y Mesina. En 1911 era catedrático de pedagogía en la Univ. de Catania. Durante algún tiempo, enseñó en el Inst. Superior Femenino de Roma.De joven se interesó por la política y expuso sus ideas en algunas publicaciones. Interesado por la redención del campo italiano, intervino activamente en la Asociación para los intereses del Mediodía, fomentando y dirigiendo la creación de las escuelas necesarias para aquella zona italiana. La comunión en los mismos principios de la filosofía idealista le unió en estrecha amistad con G. Gentile. Cuando éste fue nombrado ministro de Instrucción Pública en el primer gobierno fascista de Italia, llamó a L. R. para que se hiciera cargo de la Dirección General de Instrucción Elemental. De 1923 a 1924 ocupó ese puesto y llevó a cabo la reforma escolar italiana, cuyos principios pedagógicos han vuelto a inspirar nuevos planes después de la II Guerra mundial. Mandado matar el líder socialista Matteotti por el partido en el poder, L. R. dimitió y se separó del fascismo, lo que le acarreó graves disgustos y echó sobre él el pesado manto del olvido. Desde 1924 hasta su muerte dedicó su actividad a dar clases de pedagogía en el Inst. Superior del Magisterio de Roma y a colaborar en publicaciones pedagógicas extranjeras.En 1907 fundó la rev. "Nuovi Deveri", que dirigió hasta 191l. En 1912-13 salió a luz la publicación periódica "Rassegna di pedagogia e di politica scolastica". Desde 1919 a 1933, en que el fascismo intervino.en ella, dirigió "L’Educazione Nazionale", revista de gran difusión en el extranjero. Por las mismas fechas aproximadamente atendió también a la publicación de los "Quaderni Pestalozziani". A partir de 1933, enviaba a las revistas extranjeras sus colaboraciones, apareciendo la mayor parte de las mismas en la revista suiza "Minerva". Creó la Biblioteca de pedagogos y educadores antiguos y modernos y la de Scuola e vita, colecciones editoriales que dieron a conocer en Italia varias obras cumbres de la pedagogía patria y extranjera.Doctrina. Benedetto Croce y Giovanni Gentile fueron sus maestros en filosofía. Su concepto del espíritu arrancaba de la noción de Fichte que lo considera como un hacer, una actividad que es en sí misma un hacerse, un autocrearse. El movimiento es de plena reacción contra el positivismo y en la lucha se desprecia toda empireira. La piedra de toque de la Filosofía es la Historia, y se conceptúa al espíritu como historicidad, como algo autóctono. La filosofía se confunde con la pedagogía, porque en realidad no hay más que filosofía. Y esta filosofía ocupa un puesto en el proceso dialéctico hegeliano. Con la diferencia de que, para estos italianos, la dialéctica es sobre el pensante, sobre el pensamiento en acción, y no sobre lo pensado.L. R. se diferencia bastante de Croce y Gentile, entre otras razones por su tendencia innata a la acción e igualmente por su preocupación por lo social, de lo que aquéllos se habían olvidado al quedar borrada toda sombra de clase social en el devenir y continuo progresar del espíritu. Estas distinciones le condicionaron para ser el gran pedagogo de Italia. Pero siempre conservó en la base de sus ideas los principios del idealismo y del historicismo. En unas conversaciones que mantuvo en Bellinzona, en el Ticino, en 1923, declara expresamente: "la escuela no es materia de empirismo y sólo una sana filosofía puede ser capaz de reavivarla, dándole aquella suma de elevación espiritual que no se tiene donde falta al pensamiento su base, que, con cualquier nombre que se le dé, es siempre una filosofía". Y a continuación añade: "La obligación de la escuela es investigar la vida educativa de la nación, teniendo conciencia de su desarrollo histórico". Así será la pedagogía piedra de toque de la filosofía, pero sin apartarse del sentido historicista de Croce (La reforma escolar italiana, Madrid 1927, 153).Dedicó siempre una atención especial a los experimentos de escuelas nuevas en Italia, pero es curioso que protegió de forma particular el ensayo de La escuela serena de Agno, dirigido por María Boschetti-Alberti en el cantón Ticino, donde dos principios fundamentaban el hacer escolar: el de libertad de manera y el de libertad de tiempo. En realidad, son principios suyos propios, que se dirigen tanto al alumno como al maestro. Incluso cuando era director general programó como una condición indispensable para el cumplimiento de su reforma la máxima libertad para los maestros y profesores en la utilización de sus particulares procedimientos didácticos. La escuela ha de ser una familia donde presida el amor y en la que se logren las metas mediante una aportación de cada uno de sus integrantes al quehacer total. El idealismo había barrido la comunicación maestro-discípulo, porque consideraba que el actuar del exterior no es en realidad más que momentos del espíritu, historia del propio yo. El maestro y el alumno se funden en el devenir de la verdad, que es única.Las enseñanzas artísticas deben ocupar el primer lugar en el conjunto de materias a estudiar "como elemento serenador del alma que dé gracia y viveza a los pequeños trabajadores y los eleva a una atmósfera de gozoso recogimiento, despertándoles a la vida espiritual y dándoles, como podría decirse, el sentimiento de las fuerzas interiores, de aquellas fuerzas misteriosas y divinas que duermen en nosotros y que a la educación corresponde despertar" (L. Luzuriaga, Ideas pedagógicas del siglo XX, Buenos Aires 1954). Tendrán en este sentido una importancia especial el canto, considerado como la respiración de la vida interior del niño; y el dibujo, lenguaje gráfico decisivo para la enseñanza del idioma y forjador del espíritu de investigación y de los hábitos de la exactitud y de la justeza.Valoración. Su labor para la pedagogía italiana tuvo un valor fuera de toda duda. Sin embargo, como teoría de la educación aislada, presenta el lastre de ir unida a una filosofía equivocada y a un momento político y nacional determinado. No se puede aceptar al niño ni como todo bondad ni como un ser artista en exclusividad, pero la importancia de lo estético y el no enfrentarse al alumno como a un enemigo son aspectos necesarios en el principio de toda actuación pedagógica. Otro acierto considerable en L. R. es el llevar la vida a la escuela y la escuela a la vida, lo que le sitúa como miembro importante del movimiento pedagógico de renovación llevado a cabo en las escuelas de todo el mundo a principios de este siglo. Su concepto de la enseñanza de la religión busca el respeto para la providencia y el amor a un Ser supremo, sin apoyo a confesionalidad alguna.M. Á. GALINO CARRILLO.
BIBL.: G. LOMBARDO RADICE, Lecciones de Didáctica, Barcelona 1933; íD, Líneas generales de filosofía de la educación, "Rev. de Pedagogía", Madrid 1928; íD, Athena fanciulla: scienza e poesía della scuola serena, Florencia 1925; íD, Vita nuova della scuola del popolo, Palermo 1925; íD, Didáctica viva, Florencia 1951 (recopilación por E. CODIGNOLA); F. CAFARO, Un grande educatore: Giuseppe Lombardo-Radice, "Nuova Rivista Pedagogica" VIII, 3-4, Roma 1958; G. CALÓ, Directrices contemporáneas de la pedagogía `italiana, "Rev. Española de Pedagogía" X,40, Madrid 1952; G. CATALFAMO, Lombardo-Radice, Brescia 1958; A. FERRIERE, Trois pioners de 1’éducation nouvelle, París 1928; S. HESSEN, La "Scuola serena" di G. Lombardo Radice e la "Scuola del lavoro" di G. Kerchensteiner, Roma 1954.
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