Lombardia II. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Históricamente, el nombre de Longobardia lo emplearon los bizantinos para denominar el territorio ocupado por los lombardos. En la época romana, la región carecía de fisonomía propia, de manera que en la división territorial llevada a cabo por Augusto la parte occidental se incorporó a la Transpadana y la oriental a la Venetia. Invadida primero por los hérulos de Odoacro y más tarde por los godos de Teodorico, L. sirvió de escenario a la calamitosa guerra greco-gótica (535-553). El Gobierno de Bizancio fue incapaz de resolver los problemas de la región, más bien los agravó, facilitando de esta manera su rápida conquista por parte de los lombardos (568), que establecieron en Pavía la capital de la monarquía. A raíz de la dominación por Carlomagno y de la derrota de los lombardos (774), L. se fraccionó en una serie de ducados, que más tarde se convirtieron en condados francos y finalmente, en el 888, en los condados de Milán, Como, Pavía, Seprio, Bérgamo, Lodi, Cremona, Brescia, Mantua, Piacenza, Parma, Reggio y Módena, que constituyeron la marca de L.Más adelante, al poder condal sustituyó el de los obispos, con ayuda del emperador Otón I (v.), que buscaba en el clero un apoyo contra el feudalismo laico. Este sector trató entonces de recuperar su antiguo predominio, con la reconstrucción de un reino de Italia, independiente del Imperio, bajo el marqués Arduino de Ivrea. Pero los obispos de las ciudades lombardas prestaron su apoyo al Emperador. La facción laica reemprendió la lucha contra el poderosísimo arzobispo de Milán Ariberto de Intimiano. Las diferencias entre grandes señores y pequeños vasallos se resolvió en un cambio de alianzas; el partido clerical unido a la alta nobleza y con él apoyo de la burguesía fue vencido por la baja nobleza, agrupada en la Liga de la Motta (1036). Requerido por uno y otro partido, el emperador Conrado II se presentó en L., poniéndose de parte de los subvasallos, que asediaron a Ariberto en Milán, sin éxito. Recurrió entonces a la astucia y estableció en la Constitutio de feudos (1037) la hereditariedad de los feudos menores, lo cual significó un cambio en la estructura del mundo feudal lombardo.Surge mientras tanto un nuevo elemento en la escena política, el pueblo de las ciudades que, a raíz de la reconciliación de Enrique III con la alta feudalidad eclesiástica, se levanta contra Ariberto y los nobles, y, bajo el mando de Lanzone de la Corte, logra expulsarles de Milán. No obstante, ante la amenaza por parte del Emperador de ocupar la ciudad, la nobleza y el pueblo llegan a un acuerdo y constituyen un Gobierno mixto, primer germen de la nueva institución comunal (1045). La sustitución del principio jerárquico por el asociativo se extiende de Milán a Bérgamo (1080), Cremona (1101), Como (1109), y otras ciudades. El apoyo del clero a los intereses de la alta aristocracia sirvió para minar la autoridad de ésta, al suscitar la crítica entre las clases artesanas y mercantiles, entre las que se difundieron doctrinas heréticas que culminaron en el gran movimiento milanés de la Pataria.Por razones demográficas y el incremento de las áreas de mercado, las ciudades de L. entraron en una fase de expansión territorial, que trajo consigo enfrentamientos mutuos: Bérgamo contra Brescia, Pavía contra Tortona, Cremona contra Crema, etc. Por encima de todas ellas destaca Milán, que forma un pequeño Estado a su alrededor (v. MILANESADO). Esta primacía suscita el recelo de Federico I, que confía en poderlo abatir fomentando la discordia de la facción perjudicada; pero después de una primera victoria se ve obligado a ceder ante la presión ejercida por la Liga lombarda (batalla de Legnano, 1176). Libres de nuevo, las ciudades de L. reemprenden la lucha entre ellas, y comienza dentro de cada ciudad el enfrentamiento entre las familias más poderosas para la conquista del poder ciudadano. El poder comunal desemboca en la formación de señoríos, y la herejía vuelve a extenderse por L.Federico II aprovecha la discordia y derrota a la segunda Liga lombarda en Cortenova (1237). Después de su muerte, las ciudades emprenden de nuevo la lucha, enfrentándose unas con otras y debilitándose a causa de las rivalidades familiares. Los Visconti (v.) de Milán se imponen a todas ellas, y después de reducir a la familia Della Torre inician la conquista de toda L., destruyendo las barreras del particularismo feudal en función de una unidad geográfica más amplia, base de un gran Estado. Con Gian Galeazzo Visconti (1378-1402), L. inicia una fase política de expansión, continuada más adelante por Filippo Maria Visconti (1402-47), que extiende sus fronteras hasta Génova (v.). Semejante expansión provoca la guerra contra Florencia y Venecia, que trae como consecuencia el resquebrajamiento del ducado y la revancha de los particularismos locales (1433).Francisco Sforza (v. SFORZA, FAMILIA) logra de nuevo reagrupar el ducado, dándole la unidad por la que tanto se había luchado, si bien Bérgamo y Brescia habían caído ya en poder de Venecia (1454). A raíz de la muerte de Francisco Sforza, el ducado entra en una etapa de decadencia; la razón de esta precariedad constante reside en el hecho de la falta de correspondencia entre una consolidada situación económica y uná ausencia de posibilidades concretas que hicieran posible su defensa, motivo por el cual estaba constantemente expuesta a un posible ataque extranjero. En 1500, L. capitula frente al ejército de Luis XII. En 1512, Suiza impone un auténtico protectorado militar. En 1529, cae en poder de España. Después de la guerra de Sucesión española (v.), L. pasa a Austria (tratado de Rastadt, 1714). El Gobierno austriaco, al subordinar la producción y el comercio lombardos a los intereses de Trieste (v.) y de la monarquía danubiana, provoca el descontento de las clases burguesas de L., que acogen como un liberador al ejército revolucionario de Napoleón (1796). Convertida en República Cisalpina, L. se integra posteriormente en el reino de Italia. Con la Restauración (1815), entra a formar parte del nuevo reino austriaco lombardo-veneciano, convirtiéndose en una de las regiones más activas en la lucha por el resurgimiento nacional. Después de un fracaso inicial en 1821, la revolución triunfa en 1848, pero desde la derrota del Piamonte (v.) los austriacos ocupan otra vez L. y llevan a cabo una durísima represión. Un nuevo levantamiento, encabezado por Mazzini (v.), fracasa en 1853. Solamente a raíz de la victoria franco-piamontesa de 1859, los austriacos ceden la región a Napoleón III, que, a su vez, la entrega a Víctor Manuel II (v.). L. se integra así en el nuevo reino de Italia, con las provincias de Bérgamo, Brescia, Como, Cremona, Mantua, Milán, Pavía, Sondrio y Varese.GIOVANNI STIFFONI.
BIBL.: L. PARPAGLIOLO, La Lombardia negli scritti itallani e stranieri, Roma 1929; C. CATTANEO, Lombardia antica e moderna, Florencia 1948.
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