Lombardos HIST.
Categoria:
Historia
Orígenes. L. o longobardos, pueblo germano del grupo de los ingevones, junto con los frisios, anglos y sajones. Tuvo por lugar de origen más antiguo el Bajo Elba, donde comenzaron a distinguirse de los otros pueblos germanos; allí se encuentran instalados ya en el s. I de nuestra Era. Sus comienzos son muy oscuros. Las escasas fuentes clásicas refieren que fueron sometidos por Tiberio, aunque muy pronto debieron caer en poder de los marcomanos. El único historiador que trata este periodo es Paulo Diácono, quien recoge las leyendas tradicionales desde suemigración de Escandinavia, hasta que bajo la guía de Gudeoc se asentaron en tierras de los rugios. Hacia finales del s. V la Historia de los l. sale de las nebulosidades de la leyenda, al avanzar hacia el SE y alcanzar a principios del s. VI el Danubio medio. Aquí adquieren un gran poder venciendo a los hérulos, dominando a los suabos y aliándose con los turingios y visigodos. Las fuentes hacen amplia referencia a un rey de este periodo llamado Wacone (510-ca. 540), que quiso alterar las normas de sucesión (no se sabe bien cuáles fueron) a favor de su hijo Waltari. Wacone se aproximó políticamente a Bizancio y aceptó el arrianismo, dando de esta manera al poder real un carácter teocrático. Pero la mayoría de su pueblo no le secundó en la conversión y permaneció pagano.A la muerte de Wacone, su hijo Waltari, todavía niño, quedó bajo la tutela de Audoino, que será coronado rey, y bajo cuyo gobierno los l. pasaron a Panonia (546) como federados de Justiniano. De esta manera el Imperio seguía la política de enfrentar a los bárbaros entre sí. La misión de los l. era detener el avance de los gépidos, extendidos después de la muerte de Atila desde el río Theis al curso inferior del Save. La lucha contra los gépidos fue dura, hasta que Alboino, hijo y sucesor de Audoino, se alió a los ávaros. Atacados los gépidos en dos frentes, fueron vencidos (567), su rey Cunimundo muerto, y su hija Rosamunda obligada a casarse con Alboino. Esta victoria animó a los l. a lanzarse sobre la rica llanura del Po y conquistar Italia. Así abandonaron Panonia (v. PANONIA II), donde comenzaba a peligrar su integridad a causa del creciente poder de los ávaros, sus antiguos aliados, y se asentaron en tierras más fértiles.La conquista de Italia. La invasión de Italia (v. ITALIA IV) acaudillada por Alboino se inició a principios de abril del 568. No fue, como muchos autores han supuesto, una marcha caótica de gente desorganizada, sino una migración preparada metódicamente con un itinerario previsto y unos jefes, aunque la masa se movió con gran lentitud, debido al gran número de mujeres, niños y ancianos. Por invitación de Alboino se habían unido a los l. 20.000 sajones, grupos de gépidos, búlgaros, sármatas, etc. El camino seguido fue la antigua vía romana que unía Panonia con la península itálica, pasando por el Friul. La ciudad de Forum Julü fue ocupada rápidamente; los l. la llamaron la civitas por antonomasia, nombre que todavía recuerda la actual Cividale del Friul. La conquista fue devastadora. Una tras otra cayeron Vicenza, Verona, Milán, Mantua y Pavía, esta última después de un asedio de tres años. La crueldad de los invasores obligó a muchos habitantes a buscar refugio en las tierras pantanosas y lagunas de Venecia, donde poco después surgiría esta ciudad; mientras que muchos milaneses, con su obispo al frente, huyeron a Génova. Los bizantinos se hicieron fuertes al Sur del Po, en tanto que los l. consolidaron sus posiciones al Norte. Lo irregular de la conquista se acentuó con el asesinato en Verona de Alboino (572), víctima de una conjura palatina, en la que no fueron extraños su esposa Rosamunda y los bizantinos, como lo demuestra el que aquélla buscara refugio en Rávena (la tradición habla de una venganza personal de Rosamunda obligada por Alboino a beber en el cráneo de su padre).El nuevo rey elegido, Clefo (572-574), fue pronto asesinado, abriéndose un paréntesis de 10 años, en que los l. fueron gobernados por duques, que en número de 35 dominaron reducidos territorios y prosiguieron anárquicamente la conquista de las ciudades bizantinas. , Dos de estos duques, el de Benevento y el de Espoleto, se extendieron hacia el S, quedando separados por una franja de territorio bizantino de sus compañeros del Norte; de ahí su plena autonomía y posterior aislamiento de la monarquía lombarda. Antes de finalizar el s. VI, Italia se hallaba repartida en forma muy irregular entre l. y bizantinos. Estos últimos, merced a su escuadra, conservaron durante mucho tiempo las zonas costeras: Génova, Venecia, Rávena y su región, que se denominará Romaña (de Romania), frente al territorio ocupado por los I. (Lombardía; v.). Rávena mantendrá una dificultosa comunicación con Roma por una estrecha franja de terreno muy insegura a los ataques l. de los ducados de Espoleto y Benevento; mientras que en el Sur de la Península, Nápoles y sus inmediaciones, Apulia, Calabria, además de Sicilia, permanecieron bajo dominio bizantino (v. BIZANCIO I).Apogeo de la monarquía lombarda. Los l., ante las presiones exteriores ejercidas por un contacto entre bizantinos y francos, restauraron la monarquía en la persona de Autario (584-590), hijo de Clefo, con quien la dominación l. queda asegurada en el Norte de Italia. Para facilitar más la misión del rey, los duques decidieron entregarle un patrimonio con los dominios e ingresos necesarios; para ello cada duque, excepto los de Benevento y Espoleto, renunció a la mitad de sus tierras, convirtiéndose de esta manera el rey en el más rico propietario del reino, a la vez que formaba un ejército adicto a la corona y no a los duques como hasta entonces. Autario adoptó el título de Flavius a la vez que iniciaba acciones militares contra los bizantinos en la Emilia (v. EMILIA-ROMAÑA II), y compraba la paz a los francos con un tributo y la cesión de los valles de Aosta y Susa, después de varias peligrosas invasiones francas. En su busca por asegurarse las espaldas, Autario casó en el 589 con Teodelinda, hija del duque Gaubaldo de Baviera y descendiente de la antigua casa real l. de los Letingos. Este matrimonio reforzó la legalidad de su corona, a la vez que era visto con buenos ojos por los católicos.La inesperada muerte de Autario dejó en el trono a Teodelinda, que casó con Agilulfo (591-616), nuevo rey elegido por la asamblea general; éste permitió bautizar católicamente a su hijo Adaloaldo, hecho que muestra la influencia de la católica Teodelinda, quien luchaba por la creación de una Iglesia nacional católica, independiente de la bizantina; a la vez que se nota la paciente y diplomática labor del pontífice S. Gregorio Magno (v.), que mantuvo correspondencia con la soberana l. También durante el reinado de Agilulfo llegó a Italia el monje irlandés S. Columbano (v.), fundador con el permiso real de un monasterio en una posición sumamente estratégica que articulaba las comunicaciones entre Liguria y Lombardía en el corazón de los Apeninos, este nuevo centro de cultura y de fe será Bobbio, en el valle del Trebbia. A pesar de todo, el catolicismo tendrá que sortear difíciles momentos y esperar todavía para consolidar definitivamente su posición con Ariberto (v. ITALIA VI, B). En el aspecto militar, Agilulfo reemprendió la conquista de la Italia bizantina, tomando Padua, Parma y Mantua al Exarcado, que solicitó una tregua (605) a cambio de un tributo.El reinado de Adaloaldo (615-627), hijo y sucesor de Agilulfo, fue crítico, debido a la política filo-bizantina del rey, que en una situación nada clara fue depuesto, no sabiéndose cómo acabó sus días. Esta deposición colocó en el trono a Ariovaldo (627-636), hombre fuerte del partido arriano; su reinado marca el momento de la máxima depresión cultural, aunque estaba en formación una nueva cultura ítalo-l. que florecería en tiempos de su sucesor Rotario (636-652). Este, duque de Brescia, al ser elevado al trono, para legitimar su posición casó con Gundeberga, viuda de su predecesor e hija de Teodelinda y Agilulfo.A pesar de ser arriano, Rotario permitió que se restableciese la jerarquía católica en el reino. Para recompensar a sus partidarios, conquistó Génova a los bizantinos. La fama de Rotario proviene del Edicto que se publicó en el 643, esencialmente germánico, redactado en latín y que constituía la primera codificación sistemática de las leyes l.; su fin principal fue garantizar la paz y la justicia evitando los abusos y venganzas privadas, al tiempo que fijaba a los l. al país y consolidaba el prestigio de la monarquía.Después del breve reinado de Rodoaldo (653), hijo de Rotario, fue elegido Ariberto (653-661), hijo de Gundoaldo, duque de Asti, hermano de Teodelinda y católico, bajo cuyo gobierno el catolicismo consolidó posiciones. Su muerte dejó vacante el trono ante las pretensiones de sus dos hijos, Bertarito y Godeberto: el primero, católico, sostenido por los católicos y la ciudad de Milán, centro de la tradición católica; mientras que el segundo, arriano, que contaba con las fuerzas tradicionales, eligió como residencia Pavía, capital tradicional del reino l. La división del reino entre los hijos no era tradición entre los l. Godeberto, para consolidar su posición, pidió ayuda al duque de Benevento, Grimoaldo, quien aprovechando la confusa situación se apoderó del reino (662-671). Su misión consistió en rechazar los ataques que conjuntamente llevaron a cabo francos y bizantinos. Grimoaldo defendió Benevento de los ejércitos del emperador Constante II, que se vio obligado a trasladarlos a Sicilia, donde los árabes ya habían desembarcado (663).Los esfuerzos realizados por Grimoaldo para formar una dinastía real no dieron sus frutos, pues a su muerte volvió del exilio Bertarito (671-688), que se apoderó del trono y desposeyó al joven Gaulardo, hijo de Grimoaldo, mientras que en el Sur otro hijo de Grimoaldo, Romualdo, quedaba como duque de Benevento. Ambos gobernantes l. eran católicos; en la oposición quedaba el arrianismo agonizante; definitivamente, el catolicismo estaba consolidado, aun cuando a la muerte de Bertarito, el duque Alachis de Trento usurpó la corona apoyado por los arrianos y cismáticos, pero el hijo de Bertarito, Cuniberto (688-700), subió al trono mediante una conjura palatina, ayudado por los obispos católicos y los neustrianos. Esta ascensión supuso la victoria de la realeza sobre el poder de los duques, y del catolicismo sobre los cismáticos; al mismo tiempo que se llegaba a un statu quo con el Imperio bizantino, que desde entonces reconocía al reino l. como una legítima potencia extranjera.La muerte de Cuniberto abrió una crisis dinástica que duró 12 años, tiempo en el que sangrientos episodios marcaron la sucesión al trono, con los monarcas Liutperto (700), Ragimberto (700-701), Ariberto (701-712) y Ansprando (712). La crisis finalizó cuando comenzó a reinar Liutprando (712-744), hijo de Ansprando, hombre prudente que había sido tutor del niño Liutperto a la muerte de Cuniberto. Durante el reinado de Liutprando se pueden distinguir dos periodos: en el primero, del 712 al 726, no hay sucesos notables, pero se realiza una intensa labor legislativa; en el segundo, del 726 al 744, hay una serie de guerras y paces, de tratados con los Pontífices, los exarcas y los: duques de Espoleto y Benevento, que en su compleja y contradictoria concatenación decidieron la suerte del reino l. y de Italia. Las leyes dictadas por Liutprando supusieron un reordenamiento del Estado, que aparece fuertemente centralizado, con un sentido de lo católico y la civilización, ya que el propio rey en sus leyes se intitula Christianus ac catholicus princeps. Las influencias romanas y de la Iglesia son notables en esta nueva legislación, quepor otra parte muestra una vida económica articulada de manera más compleja y rica de como aparecía en el Edicto de Rotario. En lo político conquistó Bolonia (727) al Exarcado, y Sutri al ducado romano.
Las últimos treinta años del reino lombardo. Con la muerte de Liutprando, el reino l. se desvanece por la desunión interna y la falta de una política coherente. Hildebrando, sobrino de Liutprando y asociado al trono desde el 744, fue depuesto por Rachis (744-749), duque de Friul (v.), que dirigía un partido pacifista y contaba con el apoyo de la Iglesia. Pero pronto éste a su vez fue depuesto por su hermano Astolfo (749-756), soberano de carácter belicoso que conquistó definitivamente Rávena y la Romaña (751). Con ello, a Bizancio sólo le quedaban Venecia, Nápoles, Amalfi y Gaeta, mientras que el Papa era el verdadero señor del ducado de Roma, teóricamente bajo soberanía imperial. El nuevo objetivo de Astolfo, una vez conquistada Rávena, era Roma, y con ello se atrajo la intervención y la conquista franca. El pontífice Esteban II continuó la política de aproximación a los francos, iniciada por su antecesor Zacarías, ungió rey a Pipino el Breve y le nombró Patricio de los Romanos (754). Astolfo, ante las presiones de Pipino, cedió al Papa gran parte del exarcado de Rávena (V. RÁVENA lI), que fue unido a través de Perugia con el ducado de Roma, constituyendo el núcleo del futuro Estado de la Iglesia o Patrimonio de San Pedro, que con diversos cambios perduraría hasta 1870 (V. ESTADOS PONTIFICIOS).En el 756 moría Astolfo, al que sucedía Desiderio, duque de Toscana (756-774). Este nuevo soberano, hábil diplomático, centró su política en evitar nuevas intervenciones de los francos y en organizar un partido filolombardo en la Curia romana, al tiempo que emparentaba con la familia real franca por el matrimonio de una de sus hijas con Carlos, hijo mayor de Pipino. Esta política permitió mayor arrogancia del l. ante la Santa Sede; pero el repudio de la hija de Desiderio por Carlos y la muerte de Carlomán dejaba a aquél dueño absoluto de los francos, mientras que la viuda y los desheredados hijos de Carlomán huían a Lombardía, donde contaban con la protección de Desiderio. Este gesto desagradó a Carlos, que invadió Italia por Susa, rindió Verona y al soberano lombardo en Pavía después de sitiarlo por hambre (774).Desiderio fue desterrado a Francia y Carlomagno (v.) se coronó rey de los l., iniciándose con ello la transformación de los ducados l. en condados francos (v.). De esta manera se extinguió el reino de los l. y se inició el reino de Italia, como parte integrante del renacido Imperio de Occidente.SALVADOR CLARAMUNT.
BIBL.: PAULO DIÁCONO, Historia lagobardorum, ed. M. G. H. WAITz, Hannover 1878; Caratteri del secolo Vll in Occidente, en V Settimana di Studio di Spoleto, Espoleto 1958; G. PEPE, Il Medio Evo barbarico d’Italia, Turín 1963; G. FASOLI, l longobardi in Italia, Bolonia 1965; O. BERTOLINI, Ordinamenti militar¡ e strutture social¡ de¡ longobardi, en XV Settimane di Studio di Spoleto, Espoleto 1968; E. BARTOLINI, I Barbari. Test¡ de¡ secoli IV-XI scelti, Milán 1970, 831-119l.
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