Logos FIL.
Categoria:
Filosofía
Transcripción literal del término griego logos, proveniente de lego (decir), y que los latinos tradujeron por verbum (palabra). Por extensión, pero en sentido propio, se aplica también al concepto (v.), que es como la palabra interior, y, ya en sentido traslaticio e impropio, se aplica a la razón (v.) misma, de donde proceden los conceptos.La Teología sobrenatural se ha servido del vocablo "Logos" para designar a la Segunda Persona de la Trinidad, al Hijo, al Verbo de Dios (v. JESUCRISTO III; TRINIDAD, SANTíSIMA); aquí nos limitaremos a un plano estrictamente filosófico.Atendiendo a los dos sentidos propios que tiene el término l., encontramos con que el primero y más manifiesto es el de palabra exterior (oral o escrita); en cambio, el principal es el de palabra interior (concepto, ya simple, ya complejo). Que el sentido de palabra exterior es más manifiesto se ve claro porque la palabra exterior es algo sensible (audible o visible) y lo sensible nos es conocido antes y más fácilmente que lo inteligible. Pero asimismo el sentido de palabra interior es más principal, porque la palabra exterior se ordena a la interior y .la significa o manifiesta. La palabra exterior tiene como fin a la interior, pues proferimos aquélla para manifestar ésta.Yendo, pues, a la palabra interior hay que decir que ella no se identifica con la razón, ni con la operación de la razón, ni con la cosa misma conocida, sino que es algo formado por la razón mediante sus operaciones y que representa o significa a la cosa conocida. Ello se echa de ver en que la palabra exterior, que es manifestación de la interior, no significa a la razón o facultad intelectiva, ni a la operación de la razón (al acto de razonar o de entender), ni tampoco, de una manera directa, a la cosa misma, sino que significa algún concepto nuestro, o, si se quiere, alguna cosa conocida, pero en tanto que concebida por nosotros y del modo como es concebida. O sea, las palabras exteriores son signos (v.) de las cosas pero a través de nuestros conceptos, y así significan inmediatamente a nuestros conceptos, y mediatamente, a las cosas.La palabra interior (el verbo mental o el concepto) dice orden, ya al entendimiento (v.) del que procede, ya a la cosa misma que representa. Del entendimiento procede mediante un acto de él (ya sea de simple aprehensión, ya de juicio, ya de raciocinio) y se comporta como algo constituido o formado por la operación del entendimiento, como originado, como nacido (y por ello se le llama propiamente concepto, es decir, concebido o dado a luz), aunque habría que añadir que, en el conocimiento (v.) humano, el concepto no nace del entendimiento sólo, sino del entendimiento fecundado por la "especie impresa" o semejanza recibida previamente de la cosa (v. APREHENSIÓN).Por otro lado, el concepto representa a la cosa misma y lo hace de una especial manera. En primer lugar, penetra en lo que la cosa es, va a lo esencial, sin desparramarse por lo accidental o accesorio, y por eso se puede decir que recoge o selecciona lo esencial, apartando lo accidental, y reúne las notas fundamentales en unidad. De aquí que el vocablo lego (de donde viene logos), tanto en griego como en latín, signifique también reunir, recoger y seleccionar. En segundo lugar, el concepto representa a la cosa en universal (v.), sin sus características singulares, sino según aquello que es multiplicable o repetible. Por eso no se pueden identificar los conceptos con las cosas mismas; reproducen o representan a las cosas, pero de una especial manera. En todo caso, el concepto, traslaticiamente, podría valer por la esencia (v.) de las cosas, pero no por las cosas sin más.Por lo demás, la palabra interior (o el concepto) puede ser simple o compleja; simple, cuando procede de un acto de simple aprehensión en el que nada se afirma o niega; compleja, si procede de un juicio (v.) o de un raciocinio (v.), en los que se afirma o se niega o se extraen conclusiones. También puede ser el concepto especulativo o práctico: especulativo si representa lo que es, y práctico si dice lo que ha de hacerse y cómo ha de hacerse. Asimismo hay conceptos directos y reflejos, ya representen a las cosas, ya a nuestros propios actos. Y por último, conceptos reales o lógicos, ya se refieran a una realidad, ya a un concepto anterior de aquella realidad.V. t.: CONCEPTO; RAZÓN; IDEA.L. GARCÍA LÓPEZ.
BIBL.: Aparte de la bibl. indicada en los art. CONCEPTO, SIGNO y RAZÓN, se puede consultar l. M. RAMfREz, De analogía, Madrid 1971, 483-753.
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