Logistica Militar HIST.
Categoria:
Historia
Generalidades y evolución histórica del concepto. La l. es la tercera parte del Arte militar (las dos primeras son la estrategia y la táctica) y trata de las actividades que permitan a las fuerzas armadas vivir, combatir y mantenerse en las mejores condiciones de eficacia. Abarca, pues, los problemas de su movimiento y estacionamiento, del abastecimiento y de las evacuaciones. El norteamericano lames L. Walsh explica que así como la estrategia (v.) se ocupa de los planes y la táctica (v.) de los métodos, la l. atiende a los medios del combate. Hasta hace poco se consideraba a la l. como algo complementario de las operaciones militares, con sus actividades dispersas entre todos los hombres que hacían la guerra. Su escasa evolución le dio carácter de rutina. Sólo en la II Guerra mundial adquirió categoría de verdadera ciencia aplicada de los movimientos y abastecimientos militares. Las materias de que trata son tan variadas que indirectamente queda afectada por el desarrollo de otras muchas disciplinas, tales como la estadística, la electrónica y la economía. Hoy sobrepasa los límites militares, invadiendo campos civiles de gobierno y empresa.Para el Arte militar, la era atómica es también la era logística. Casi todos los países consideran hoy que la l. es básica para las fuerzas armadas. Ella acerca cada vez más a hombres militares y civiles, y sus estudios, a nivel gubernamental, han permitido a los estadistas comprender la esencia de los problemas de defensa nacional e incluso que tales problemas sean percibidos por el pueblo.Muchos biógrafos de caudillos, atendiendo sólo a aspectos más vistosos de la personalidad de los biografiados, descuidaron destacar las acciones logísticas, que fueron siempre condición indispensable para el éxito en el choque de las armas. La l. fue mal interpretada por muchos tratadistas: mientras que unos la dejaban inmersa en la estrategia, otros le adjudicaban acciones que son tácticas y aun estratégicas.El término l. fue introducido por el general francés nacido en suiza barón de Jomini (1779-1869) en su obra Précis de l’art de la guerre (Compendio del arte de la guerra), 1837, como tercera parte de las cinco en que dividía a éste, derivando su sentido de las responsabilidades del antiguo cargo de "mariscal de logis" o cuartelmaestre general, y definiéndola como "el arte de mover los ejércitos, disponer los pormenores materiales de las marchas y formaciones y establecer los campamentos y acantonamientos sin atrincherar; es decir, de ejecutar las combinaciones de la estrategia y de la táctica sublime". La voz había sido utilizada ya por el coronel inglés H. Lloyd en su Philosophy of war (Filosofía de la guerra), 1813, y por el general francés marqués de Chambray en su Progrés de l’Art de la guerre, 1700-1815, publicada en 1829, para designar lo que hoy es filosofía de la guerra. El tratadista inglés J. W. Bourscheid en su Strategy (Estrategia), 1872, la aplicó al actual concepto de estrategia. El general español Almirante la derivaba del griego logistikos (arte de calcular) y en su Diccionario militar (1873) satirizaba sobre la nueva acepción, proponiendo suprimirla. El general francés barón de Bardin (1774-1840) y otros la derivan del logista latino, que era administrador o intendente en los ejércitos romano y bizantino. En controversia con Jomini, el coronel suizo W. Rüstow (1821-78), apoyado en la etimología griega, la definió como "ciencia del Estado Mayor", explicando que entre el pensamiento estratégico y su desarrollo táctico, está el cálculo de las condiciones de tiempo y espacio en que han de ejecutarse las decisiones del mando. Adjudicaba a la l. una función demasiado subalterna, sin adivinar que algún día la "idea estratégica" podría nacer como consecuencia de cálculos logísticos y que el progreso técnico la haría crecer hasta el nivel de sus ciencias hermanas en el Arte militar. En cambio Jomini predijo a la l. el lugar privilegiado que hoy ocupa, pues la conducción de las operaciones tiene actualmente dos elementos básicos: el logístico y el operativo y las funciones del Estado Mayor son auxiliar al jefe en ambos ámbitos y no sólo en el de movimientos y abastecimientos.Exigencias de la guerra moderna. Hasta la I Guerra mundial la l. era el arte de mover y estacionar las tropas sin contacto con el enemigo y fuera del alcance de sus armas. Atendía especialmente a la comodidad y al descanso de las tropas para permitir llegar al choque con las máximas energías. Luego, con el peligro de ataques aéreos profundos, se hizo más importante la seguridad, que se buscó en el secreto, la ocultación y la diseminación, gracias al enmascaramiento y las marchas nocturnas. Desde la II Guerra mundial el concepto se ha ampliado enormemente comprendiendo además lo relativo a la producción y transporte de todo lo que las tropas necesitan para vivir y combatir, teniendo sobre sí el complejo problema que crean las características de la guerra moderna.La II Guerra mundial fue un enfrentamiento de medios, una "guerra logística", que acabó con los viejos conceptos de marchas y suministros del ejército, ante los problemas logísticos de la marina, la aviación y los transportes en proporciones gigantescas. El gran arsenal norteamericano tuvo que suministrar ingentes cantidades de material de guerra, víveres, prendas y medicamentos a las tropas aliadas y a la población de los países conquistados o liberados. Envió hombres y material a 127 puertos dispersos por todo el mundo, en una red de rutas de más de 90.000 Km. Los aliados, en conjunto, tuvieron que efectuar el mayor esfuerzo de la Historia y experimentaron las consecuencias de carecer de una doctrina logística en momentos de dramática urgencia. El general Eisenhower explicó la lección aprendida: "Las pérdidas se reducen enormemente si se logra tener una poderosa máquina de guerra, que, colocada en el lugar clave de la zona de operaciones, consiga derrotar al enemigo." Los éxitos norteamericanos en las dos guerras mundiales, en Corea y en Vietnam se debían más que a la táctica y la estrategia, al planteamiento y ejecución de sus problemas logísticos y, a la inversa, el ejército alemán, con los mayores éxitos tácticos, perdió la última guerra por falta de base logística suficiente.No hay divisorias clásicas entre estrategia, táctica y l., pero es importante deslindarlas por la tendencia mimética a copiar del vencedor y en l. lo bueno para un país puede ser desastroso para otro. No pueden tomarse como principios de l. pura lo que sólo sea l. aplicada en el país que brinda su experiencia al estudio.Las características universales de la última Guerra mundial y la interdependencia de los distintos beligerantes, mediante la trama de alianzas intercontinentales, complicaron el problema logístico para poder atender las exigencias derivadas de una estrategia de grandes espacios. En estas circunstancias, la batalla exige enormes recursos y una organización eficaz para crearlos, almacenarlos y transportarlos a vanguardia. Complicadas así las funciones de la l., ’legó a crearse una confusión de su concepto hasta tomara algunos por un comodín para todo lo referente a administración y abastecimiento. Aunque los límites de su contenido son aún imprecisos, puede afirmarse que se ocupa de todo lo referente a facilitar la vida y el combate de las tropas y a desembarazarlas de lo que las entorpezca.Mientras la estrategia y la táctica atienden a las operaciones bélicas, la l. se ocupa de los medios para su ejecución. Su campo es inmenso. Abarca todo cuanto se dispone y ejecuta para encauzar los recursos nacionales al sostenimiento de la guerra cuando ésta ha sido declarada. y se ocupa, en sus últimos pormenores, de que el último soldado reciba su ración diaria y el último cartucho para entrar en combate. En etapas sucesivas plantea y resuelve problemas en todos los escalones del mando. En situación de guerra, se analizan primero a nivel estatal, luego en sus derivaciones a los altos organismos militares y civiles y, sucesivamente, en todos los escalones militares. En tiempo de paz, el problema tiene menor complejidad por la ausencia de la dinámica de la guerra. Para cada plan estratégico o táctico, existe otro logístico minucioso, teniendo en cuenta que las operaciones a nivel estratégico o táctico necesitan su soporte logístico ineludible. Por ello surgió la necesidad de un mando logístico, organización permanente de las tropas combatientes, en contacto íntimo con el mando táctico, gracias a lo cual se consigue acelerar la corriente abastecedora y economizar personal en los Servicios.El problema logístico es la base de la defensa nacional y requiere solución unitaria y conjunta para todas las fuerzas armadas y la población civil. Exige también armonía de las técnicas con la política interior y exterior, regulada por el gobierno. La l. tiene unos principios ya formulados y generalizados en algunos países. Son los de la l. pura o teórica, de la que ha de partir la l. aplicada a cada nación y a cada guerra. Esta l. aplicada tiene relación directa con la orgánica (V. ESTRATEGIA MILITAR) y, como ésta, puede dividirse en l. operativa o militar y l. de la movilización o nacional. El mayor norteamericano Beishline dice: "La logística produce y encuentra eco en actividades civiles, industriales y comerciales. No será extraño que en un futuro próximo llame la gente sostén logístico a los preparativos de cualquier acción intrascendente, como hoy se habla de su estrategia. Entonces habrá que definir el concepto amplio del término, más allá del ámbito militar."V. t.: ESTRATEGIA MILITAR; TÁCTICA MILITAR.J. M. GÁRATE CÓRDOBA.
BIBL.: F. BARRERA ORO, Logística conjunta, Buenos Aires 1963; Montgomery; Historia del Arte de la guerra, Barcelona 1969; E. MUNILLA y A. BUELTA, Logística, Madrid 1955; Mayor BEISHLINE, Military Direction lor the National Delence, Nueva York 1958; J. WALSH, Logística, Madrid 1963; Coronel THORPE, Logística, Buenos Aires 1959; LóPEZ MuÑiz, Diccionario Enciclopédico de la Guerra, Pamplona 1964.
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