Literatura VII. las Revistas en la Literatura Universal. Primeros Tiempos. LIT.
Categoria:
Literatura
El nacimiento de la revista literaria coincide cronológicamente con la aparición del periodismo (v.), tal como se le concibe comúnmente. Ello no quiere decir que a ambos les fueran encomendadas tareas similares, sino que en el transcurso del tiempo lo que fuera una primitiva sección adquiriría propia independencia y, desde luego, entidad para tener vida propia. Ya es clásico decir que el periodismo primero fue mejor que la revista y que ésta, en la actualidad, ha rebasado con creces los límites de la mera información para convertirse, en muchos casos, en vehículo del ensayo de creación tanto literario como, incluso, filosófico. Estas características vienen siendo las comunes a cualquier revista del universo que se ocupe del fenómeno literario. No existe un patrimonio particular que nos permita dividir en la cultura una serie de compartimentos, sino que como máximo lo único que podemos distinguir en la producción mundial es el sello peculiar que puede acompañar a una determinada cultura o civilización.Hispanoamérica. Al igual que en España (v. VIII), la preocupación por el arte literario se inicia en América a fines del s. XVIII (v. IX). La cultura legada a las tierras de allende el océano hace nacer en Lima, impulsado por la Soc. Económica de Amigos del País, el Mercurio Peruano, creación ingente del pensamiento ilustrado, preocupado por la ciencia, el progreso y el desarrollo intelectual del virreinato. Esta primera revista tendría gran trascendencia en el nacimiento de la idea de emancipación americana. México, que había sido el abanderado en la cultura hispanoamericana, desarrolla los viejos pliegos del s. XVI y crea el famoso Diario literario, dirigido por Alzate en 1768. Una crítica literaria todavía incipiente se convierte en legado precioso para conocer loss de una L. virreinal en trance de adquirir mayoría de edad. En esta dirección se van pronunciando las distintas provincias ultramarinas. Ya en 1791 aparece en Ecuador las Primicias de la cultura de Quito y poco después, en 1812, la rev. Aurora de Chile, tan ligada al ideario emancipador.No podemos pedir a estas primeras producciones la especialización que hoy podemos observar en cualquier revista literaria, sin embargo, en muchas ocasiones estas publicaciones suplen la carencia del rigor científico con noticias de primera categoría, con poemas de primicia, que hacen que su valor no radique exclusivamente en el meramente histórico, ya que muchas de sus colaboraciones no fueron recogidas por sus autores en otras colecciones o libros. Es éste un fenómeno que volvería a repetirse con harta frecuencia en los escritores del ultraísmo (v.), tanto en España como en el extranjero. Revistas de corta vida, que insertando poemas o breves ensayos supieron dar aliento e impulso a jóvenes promociones de intelectuales.En Europa, la tradición cultural presenta un panorama mucho más extenso en la producción de revistas literarias, dedicadas a los temas universales. En los s. XVII y XVIII, Alemania había iniciado este tipo de publicaciones. Recordemos, a título de ejemplos, el primer ensayo de revista creado por el poeta Joham Rist titulado Erbauliche Monatsunterredungen (1663) o la famosa Ephemerides litterariae, escrita en francés y latín, llamada a ser la primera revista de L. universal unificadora de criterios en el Viejo Continente. La llegada del romanticismo, complicado con las ideas de la cultura popular y del acercamiento de los pueblos, trae consigo una proliferación de revistas en las que colaboran figuras como Lessing, Mendelssohn, Abbt y Herder. Los artículos publicados indistintamente en Briefe die neueste Literatur betreffend o en Der deutsche Merkür serán traducidos a todos los idiomas y se cónstituirán en el vehículo de introducción de las nuevas ideologías reinantes en el campo de la ciencia y la crítica literarias. Para algunos países, como España, la existencia de estas publicaciones será capital, pues dado su acontecer histórico en el s. XIX se limitará en muchas ocasiones a trasladar los moldes de las invenciones a los intentos de creaciones en el país. Acaso sea Francia la que sirva de’ modelo en muchos casos. En este capítulo merece destacarse la famosa Rev. des Deux Mondes, creada en 1829 por Segur-Dupeuron y Maurog, suspendida al poco tiempo y reanudada por F. Buloz.Muchas de las revistas nacidas al calor de las tesis idealistas perviven todavía y sus anales son muestras extraordinarias de los distintos pareceres que en materia ideológica y literaria ha mantenido el hombre a lo largo de casi siglo y medio. Dedicadas casi exclusivamente a los temas literarios y abarcando temas universales de L. comparada merecen citarse: la Rev. Bleue, editada en 1863; la Rev. de linguistique et de philologie comparée (1867); Rev. de philologie et d’ethnographie (1870); L’Art et la Vie (1892); L’Ermitage (1890); el famoso Mercure de France, reeditado a partir de 1890 y que da cabida en sus páginas a las ideas más diversas. La conocida Romania, avanzada en los estudios filológicos, ejemplar de la que sería Rev. de Filología Española. Por último, una de las más veteranas y aún existente Bibliothéque de 1’École des Chartes (1835), especializada en los temas de Paleografía y L.Quizá en el campo de la Filología haya sido Francia uno de los países que más han contribuido a los estudios de la L. española, o al menos sus ediciones de revistas han servido para promocionar, posteriormente, la que solemos llamar "escuela de filología española", cuya primera y señera figura fue Ramón Menéndez Pidal (v.). Destaquemos entre éstas: Bulletin des Humanistes f raneais (1894); Rev. de Métrique (1894) y el famosísimo Bulletin Hispanique (1899), crisol de las mejores opiniones sobre las L. hispánicas y auténtico difusor de los valores de estas Letras. Destaquemos, finalmente, la Rev. Hispanique -(1894), editada conjuntamente en París y Nueva York.El fenómeno de la aparición de los estudios románicos lleva a otros países a crear sus órganos de expresión en materia literaria. Así, en Italia y más aún cuando se quiere presentarla como la cuna de las lenguas neolatinas. La propia unidad política italiana será un acicate para impulsar estos estudios. Existía, por otra parte, una cierta tradición: en 1668 M. A. Rice¡ había creado la primera revista literaria universal titulada Giornali dei Letterari, que seguía muy de cerca la imagen francesa del lournal des Savants, de París. Pero, como en casi todos los países europeos, habrá que esperar el espíritu impulsor del s. xviii para que se produzca el fenómeno de la revista literaria. Siguiendo el impulso, del movimiento romanista iniciado en Alemania, Italia funda una revista importante, llamada a convertirse en el paladín de los estudios literarios y filológicos: Studi di Filología Romanza (1885). Tras ella, otros títulos de importancia son, entre otros, Giornale Storico della Letteratura Italiana (1883), Studi Medieval¡ (1904) y La Lettura.Coincidiendo con el renacer de las letras portuguesas en el s. XIX y dirigidas por sus más prestigiosos hombres, surgen importantes publicaciones literarias que pondrían la base de las actuales revistas. Recordemos, entre otras, las más calificadas: Rev. Universal Lisbonense (1841), Arquivo Pitoresco y jornal das Sociedades dos Amigos das Letturas (1857), vehículos del pensamiento liberal e ilustrado de la primera mitad del s. xix. Finalmente, las dos publicaciones más prestigiosas en la época contemporánea: Rev. Lusitana y Arquivo de Estudos Philologicos e Etlmologicos.Gran Bretaña sigue los mismos caminos que el resto de Europa en sus publicaciones; quizá la preocupación por su imperio colonial le lleve a incluir artículos literarios de índole más exótica para el lector medio. Abunda, por tanto, más preocupación por lo costumbrista y pintoresco. Lo puramente artístico o etnográfico se confunde con lo exclusivamente literario o de creación. Los polos de la revista inglesa recorren meridianos extremos: o bien una excesiva preocupación por lo anecdótico o una inclinación muy acentuada por lo puramente técnico o estructural, sobre todo en las publicaciones contemporáneas. Se sigue, insistentemente, la tradición impuesta en el s. XVIII por la Monthly Rev. Muchas de estas revista sirvieron de ejemplos a los literatos españoles; no olvidemos la estancia prolongada de intelectuales españoles en este país motivada por la política fernandina del s. XIX. Citaremos entre las más importantes: Literary Magazine (1756); British Rev. (1812), todavía ejemplares de mezcla entre las Letras, las artes y la política. Entre las más especializadas en temas literarios del universo: Atheneum (1828), Academy (1869) o el famosísimo National Observer (1888). En muchas de estas revistas, y no con gran dificultad, podemos encontrar trabajos de los españoles Blanco White, Miñano, Villanueva, etc. Una particularidad de la cultura inglesa ha sido la de preferir en muchas ocasiones las colecciones de artículos "tipo pequeña enciclopedia" a la periodicidad propia de una revista, tal como la podemos concebir hoy en día. Hasta cierto punto, de esta manera, se han podido expresar más homogéneamente los integrantes de un determinado círculo intelectual.La época contemporánea. Hoy se ha de entender de un modo más concreto el papel reservado a la revista literaria. Como dice F. Pérez-Embid: "...En el lenguaje corriente entendemos por revista cultural una publicación periódica, bastante de `minorías’, en la que se reflejan las ideas y los hechos contemporáneos referentes a la orientación del pensamiento, del arte, de las letras, y los avances y los principios generales del saber científico... Siendo, como es, nota distintiva de las revistas cuturales una clara tendencia a la elaboración y difusión de las doctrinas sociales y políticas, el esquema de aquéllas, en un país y tiempo determinados, esboza y prefigura el de las fuerzas intelectuales de su historia pública..." (o. c. en bibl. 3). Evidentemente, la inclinación de una revista por determinados temas y el enfoque preciso que de ellos haga, aun en el campo literario, será siempre un índice muy expresivo para su conocimiento. Como consecuencia, la aceptación y difusión de la misma por un determinado sector de lectores será también un buen elemento para conocer la opinión popular.Sean ejemplo de este tipo de revista literaria cultural en España: la Rev. de Occidente, cuya preocupación por los temas de literatura universal y de cualquier otro aspecto del ingenio humano queda reflejada en su declaración de "Propósitos", fechada en 1923: "... Traeremos a estas páginas la colaboración de todos los hombres de Occidente cuya palabra ejemplar signifique una pulsación interesante del alma contemporánea...". En esta misma dirección, aunque impulsadas por ideales distintos, salieron en la anteguerra civil española dos famosas revistas: Acción Española, fundada en 1931 por el conde de Santibáñez del Río y dirigida por Ramiro de Maeztu; y Cruz y Raya, capitaneada por José Bergamín. En ambas, y como recuerdo de los primeros tiempos de las revistas, se confundió, en algunas ocasiones, L., filosofía, arte y política, pero ganaron mayor amplitud en humanismo.En el panorama español de posguerra aparecen una serie de revistas especializadas en temas culturales y de L. universal o comparada, aunque den entrada en sus páginas, naturalmente, a temas específicamente españoles. Citaremos entre ellas: Escorial (1940), dirigida por D. Ridruejo y P. Laín Entralgo. Aparecen en ella firmas como: J. M. Alfaro, Zubiri, Rosales, L. F. Vivanco y R. Calvo Serer. En el camino de la cultura y especialización aparecen posteriormente: Arbor, publicada por el CSIC, como rev. cultural de tipo general; igualmente, Nuestro Tiempo, editada por la Univ. de Navarra, de gran difusión; Cuadernos Hispanoamericanos y Estudios Americanos (1949), estas dos más inclinadas a la problemática literaria y cultural de los países americanos; más tarde Atlántida, de elevada especialización cultural, dirigida por F. Pérez-Embid. Hay que destacar, por su dedicación a la L., la Rev. de Filología Española y la Rev. de Literatura, ambas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid, específicamente dedicadas a temas literarios españoles o de L. comparada.Indicamos finalmente una serie de revistas de diversos países en cuyas páginas han tenido cabida temas hispanos y de L. universal: Anales de la Acad. Nac. de Artes y Letras, La Habana (AANAL); Archivum Romanicum, Ginebra-Florencia; Bol. de Filología, Lisboa; Bol. del Inst. Caro y Cuervo, Bogotá; Bol. del Inst. Riva-Agüero, Lima; Cultura Neolatina, Roma; Filología Romanza, Nápoles; Hispania, Washington; Hispanic Rev., Filadelfia; ínsula, Madrid; La Torre, Puerto Rico; Modern Philology, Chicago; Nueva Rev. de Filología Hispánica, México; Papeles de Son Armadans, Madrid-Palma de Mallorca; Rev. del Ateneo, jerez; Rev. de Filología Española, Madrid; Rev. Hispanique, Nueva York-París; Rev. Portuguesa de Filologia, Coimbra; Studies in Philology, Chapel Hill; Spanish Rev., Nueva York; La Table Ronde, París; Vox Romanica, Zurich.A esta larga serie incompleta de revistas culturales y especializadas en temas literarios universales, y por ende también españoles, habría que sumar los anales y publicaciones semanales, mensuales o trimestrales, que suelen aparecer editados por organismos culturales y corporaciones, y que, en muchos casos, no llegan a fructificar. Sinembargo, todos ellos, más o menos importantes, sirven para difundir el pensamiento del hombre sobre su propia creación estética.M. RUIZ LAGOS.
V. t.: FILOLOGÍA para las revistas de esta especialidad. BIBL.: C. ALFAYA, Bibliographie historique de la presse espagnole, París 1934; P. ANDREWs, The history of British journalism, Londres 1854; E. Bo1VIN, Histoire du journalisme, París 1949; C. BRIGHAM, History and bibliography of American newspapers, Worcester 1947; H. CETTY, Le journalisme allemand, Reims 1907; E. GONZÁLEZ BLANCO, Historia del periodismo desde sus comienzos hasta nuestra época, Madrid 1919; F. PÉREZ-EMBiD, Revistas culturales de postguerra, Madrid 1956; G. WEILL, El Diario. Historia y función de la prensa periódica, México 194l.
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