Lister, Joseph
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Biografía GER
Médico cirujano inglés, n. el 5 abr. 1827 en Upton, Essex. El descubrimiento de la antisepsia quirúrgica como método a utilizar en el tratamiento de las heridas está directamente ligado a su obra. Hijo de un destacado microscopista, tuvo por maestro, en sus años de formación médica, a William Sharpey, quien le inició en los trabajos histopatológicos; posteriormente trabajó en Edimburgo con Syme. En 1860 fue nombrado profesor de Cirugía en la Univ. de Glasgow; donde, en el Royal Infirmary, utilizaría por vez primera el método antiséptico. Más tarde se trasladó de nuevo a Edimburgo, desempeñando allí también el cargo de profesor de Cirugía clínica hasta 1877, fecha en que obtiene el nombramiento de catedrático de Cirugía en el King’s College de Londres.El estudio de las más importantes publicaciones científicas de L. revela su creciente preocupación por el entonces grave problema planteado por las frecuentes y siempre muy graves infecciones hospitalarias que sufrían los heridos y, asimismo, por las casi inevitables complicaciones sépticas tras cualquier tipo de intervención quirúrgica. Aquel interés, que se patentiza ya en sus trabajos sobre la inflamación (1858), le conducirá a elaborar la doctrina que expuso en su escrito On a new method of treating compound fracture, abscess..., with observations on the conditions of suppuration (1867), con el que se inicia una nueva época en la historia de la Cirugía. La importancia de la contribución de L. iba a ser pronto confirmada.En la obra de L. ejercieron indudable influencia los descubrimientos bacteriológicos de Pasteur (v.), siendo Thomas Anderson, un profesor de Química, quien llamó su atención sobre la labor del investigador francés. Existe una ligazón indudable entre los hallazgos de Pasteur, estudiando los procesos de fermentación y descomposición, y las indagaciones de L. sobre el problema clínico de la inflamación (1858); investigaciones ulteriores le llevaron, ya en 1861, a importantes conclusiones acerca del proceso de supuración, las que, finalmente, le permitieron formular y mantener las tesis que expone en la obra de 1867, anteriormente citada. En consecuencia, frente al criterio tradicional ("pus bonum et laudabile") preconizará enérgicas medidas antisépticas, basadas sobre todo en el empleo del ácido fénico o carbólico, el cual, justo es señalarlo, había sido previamente utilizado de modo empírico por los cirujanos Bottini y Lemaire. A diferencia de estos precursores, L. propugna la utilización del ácido fénico apoyándose en unas previas formulaciones doctrinales, lo que explica que, si bien ulteriormente tal sustancia fue sustituida por otras menos irritantes, ello no supuso el derrocamiento de las concepciones listerianas (V. ANTISÉPTICOS).Los notables resultados que permitió alcanzar la utilización de la antisepsia (p. ej., en casos de fracturas abiertas, supuso la reducción de la mortalidad del 50% a cifras inferiores al 15%) explican la aparición de tempranos y fervorosos partidarios del método listeriano, los cuales, resulta anecdótico recordarlo, no se reclutaron en principio entre los cirujanos ingleses.Uno de los primeros partidarios de L. fue el profesor danés Saxtorph, quien ya en 1870 proclamó su total aceptación de la antisepsia. Postura favorable al método adoptaron, también tempranamente, los cirujanos germanos, destacando entre ellos el profesor de Halle Richard von Volkmann, al que siguieron Hagedorm, de Magdeburgo; Nussbaum, de Munich, y Bardeleben, de Berlín; años después, el cirujano berlinés Ernst von Bergmann daría nuevo e importante paso en el desarrollo del quehacer quirúrgico con la doctrina de la asepsia, en la cual el calor pasa a cumplir el papel que L. confiere a determinadas sustancias químicas. Defensores de la antisepsia fueron, igualmente, figuras tan representativas de la cirugía de la época como Gustav Neuber, de Kiel, y Theodor Billroth, de Viena. En Francia, el más ilustre propagador del método listeriano fue Lucas Championniére, a quien siguieron, entre otros, Ollier y Létiévant, ambos de Lyon, y Gross, de Nancy. En Italia, Margary y Novaro, de Turín. Entre los españoles destacan Juan Creus y Manso y Federico Rubio, y tras ellos, de modo aún más decidido, Salvador Cardenal.Las más acerbas críticas al método listeriano surgieron en la propia Inglaterra; contrarios al uso de la antisepsia se mostraron los cirujanos británicos Simpson, Lawson Tait y Spencer Wells; el primero mantuvo con L. una enconada polémica. En Francia destacó como enemigo del método Guérin, defensor de la denominada cura algodonada. El triunfo definitivo del listerismo en Inglaterra llegó cuando aceptaron el método un grupo de cirujanos, entonces jóvenes, entre los que figuraban Sir Watson Cheyne, Joseph Bell y ,Berkeley Hill. La aceptación plena de la antisepsia, el reconocimiento de la contribución hecha por L. a la Cirugía, tuvo lugar en 1879, cuando el gran cirujano inglés fue aclamado en el Congreso Internacional de Ciencias Médicas de Amsterdam. M. en Walmer, Kent, el 10 feb. 1912.L. SÁNCHEZ GRANIEL.
BIBL.: D. GUTHRIE, Lord Lister: his life and doctrine, Edimburgo 1949; R. TRUAX, Joseph Lister, father of modern surgery, Londres 1947; G. T. WRENCH, Lord Lister, his life and work, Londres 1913.
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