Lisboa IV. Arte. ARTE
Categoria:
Arte
L., ciudad de gran pasado histórico-artístico, ha sufrido una serie sucesiva de terremotos que han arruinado los monumentos más representativos y han reducido el interés artístico de ciertas épocas. Se encuentra limitada por yacimientos del Paleolítico inferior hasta la ocupación romana. De la Olisipo de la época clásica quedan vestigios, como lápidas y elementos de un teatro, construido en honor de Nerón. La visigótica está marcada por los motivos decorativos de Chelas y la catedral. De la musulmana sólo existen trazos.Época medieval. La mezquita mayor fue consagrada como catedral cristiana, pero nada de ella permanece. La catedral actual, románica, es esencialmente del último tercio del s. XII. Se compone de tres naves, transepto y, originariamente, de tres capillas absidales (sustituidas hoy por cabecera gótica) y de dos torres en la fachada. En la nave central, sobre las grandes arcadas, hay sólo una galería de paso. Ha sufrido considerablemente en los diferentes terremotos. El castillo de S. Jorge, pesado y severo, es de épocas sucesivas. El s. XIV deja dos construcciones góticas: el claustro de la catedral y su nueva cabecera. El claustro, del primer cuarto de siglo, ocupó el espacio posterior de la iglesia. Alfonso IV de Portugal mandó sustituir la cabecera de la iglesia por otra, grandiosa, con deambulatorio y nueve capillas radiales, que se concluyó el 5 mar. 1334. En el paso del s. XIV al XV se levantó el monasterio e iglesia del Carmen, conjunto al que afectó el terremoto de 1755.Época manuelina (v. MANUELINO, ESTILO). Se conserva el monumento capital, que es el monasterio de los Jerónimos, la pequeña fortificación llamada Torre de Belém y la puerta de la iglesia de la Misericordia, de elegante traza. La iglesia de los Jerónimos, o de S. María de Belém, tuvo por arquitectos a Boytaca hasta 1516 y al vasco Juan del Castillo desde 1517. El primero elevó los muros, proyectó una iglesia tradicional y se limitó a demarcar el área del claustro. El español Castillo renovó el proyecto, levantó los pilares de la nave, construyó las magníficas bóvedas e hizo el claustro. En las esculturas del mismo monumento sobresalen las del Maestro del portal lateral y Nicolau Chanterene en la parte central. La Torre de Belém, comenzada alrededor de 1514 bajo la dirección de Francisco de Arruda, es un conjunto de torre medieval y baluarte bajo, tratado con gran riqueza decorativa. En la primera mitad del s. XVI, L. fue centro muy importante de pintura (v. PORTUGAL X).Renacimiento y época moderna. Las obras del s. XVI fueron gravemente perjudicadas, unas a causa del gran terremoto de 1755 y otras por la propia evolución de la ciudad. Perduran la iglesia del monasterio de S. Vicente, edificada durante el periodo de los Austrias, de bóvedas, cúpula y capillas laterales a la nave principal, según el proyecto de F. Terzi y dirección de Baltasar Alvares, primero, y P. Tinoco después. De la iglesia de la Luz (1576), obra de lean de Rouen, queda una importante parte. La capilla de S. Amaro (1549) es una pequeña rotonda. La iglesia de S. Roque es obra del arquitecto Alfonso Alvares y del jesuita Francisco Dias. La capilla de los Castros, en los claustros de Bemfica, es obra notable. Del s. xvii destaca S. Engracia (1682), hoy panteón nacional, de Joáo Antunes, con planta de brazos iguales y redondos, cúpula central y cuatro torres en los ángulos (inacabadas) inscrita en un cuadrado de 43,5 m. de lado. Entre los claustros del xvi resaltan el de Madre de Deus, y entre los del xvii el de Santos-o-Novo, con dos series de arcadas superpuestas, y el del convento de Gracia.En la primera mitad del s. XVIII, se construye la gran obra utilitaria del acueducto de las Aguas Livres, del ingeniero Manuel da Maia y del arquitecto Custodio Vieira; la capilla de S. Juan Bautista, en la iglesia de S. Roque, ejecutada en Roma (1742-44, instalada en 1747) por artistas italianos, bajo proyecto de Salvi y Vanvitelli, auténtica joya de mármoles, mosaicos y bronces; el Palacio de las Necessidades (1750), hoy Ministerio de Asuntos Exteriores, obra del arquitecto Caetano Tomás de Sousa. La arquitectura y escultura civiles de este siglo dependen del gran foco que fue el monasterio de Mafra.El terremoto de 1755 ocasionó la gran renovación urbanística de la parte baja de la ciudad, la más próxima al Tajo, bajo la dirección del primer ministro marqués de Pombal (v.); un trazado rectilíneo, en un estilo general sobrio y de gran carácter, sustituye el plano intrincado de las calles medievales. Destaca en esta obra, como su principal autor, Eugenio dos Santos de Carvalho, al cual se debe el trazado de la Prara do Comércio, abierta al espacio fluvial, y al que suceden Carlos Mardel y Reinaldo Manuel dos Santos. En el centro de esa plaza se levanta la gran estatua ecuestre de José I (1774), en bronce, del escultor J. Machado de Castro (v.). Mateus Vicente de Oliveira hizo el proyecto y dirigió las obras de la iglesia de la Estrella (1779-89), obra que continuó Reinaldo Manuel. De este mismo siglo datan varios edificios religiosos, como la iglesia de S. António da Sé, frente a la catedral (Mateus Vicente); de la Memória, de C. Bibiena, de 1760; S. Francisco de Paula y otras. La pintura tuvo sus mejores representantes en B. Coelho da Silveira (proveniente del XVII), André GonQalves, F. Vieira de Matos, Pedro Alexandrino y, sobre todos, Domingos António de Sequeira (v.).El azulejo con figuras, de gran tradición, tiene como artistas destacados a Gabriel del Barco, a la familia Oliveira Bernardes, Bartolomeu Antunes, etc. Bajo el impulso del marqués de Pombal se creó la fábrica de porcelanas, en donde T. Brunero y Sebastiáo de Almeida sobre todo produjeron piezas muy estimables; y la fábrica de sedas, de donde salieron damascos, terciopelos labrados, sedas brocadas con oro y policromía. La fundación, en época anterior, de la Imprenta Real dio lugar a ediciones cuidadas, con grabadores extranjeros de relieve, destacando algunos nacionales.A principios del s. XIX se levantó la parte principal del Palacio de Ajuda (1802), según proyecto de Francisco Javier Fabri, interrumpiéndose las obras a causa de la invasión napoleónica. En la segunda mitad del s. XIX y durante el XX, los artistas se proyectan preferentemente en la ciudad: época de expansión, urbanización, y en la que se han levantado edificios de auténtica categoría.Museos. El de Arte Antiga, llamado también Museo das Janelas Verdes (v.), encierra el grupo principal de la primitiva pintura lusitana; el de Arte Contemporáneo, la del s. XIX y XX; el de Carrozas guarda un excepcional conjunto de carruajes de ceremonia; el de la Misericordia, platas y tejidos del s. XVIII, de gran categoría; colecciones arqueológicas en el del Carmen; debiéndose resaltar por último los de Artillería, Etnográfico de Belém, Marina, Arte Popular, Rafael Bordalo Pinheiro y Fundación Espíritu Santo.A. NOGUEIRA GONCALVES.
BIBL.: R. DOS SANTOS, Historia dei arte portugués, Barcelona 1960.
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