Lisboa III. Patriarcado. Historia de la Diócesis. HIST.
Categoria:
Historia de la Iglesia
No merece crédito la tradición según la cual la diócesis de L. se creó en el s. c y que considera a S. Mancio como su fundador, que también lo sería de la de Évora (v.). No obstante la inconsistencia de la leyenda, la evangelización de L. y su territorio comenzó bastante tempranamente, teniendo en cuenta el desarrollo de la ciudad en los comienzos del Imperio romano, y, sobre todo, por ser el principal puerto de Lusitania (v.) y su segunda ciudad, después de Mérida, la capital. Unida a ésta mediante buenas comunicaciones es posible que su organización eclesiástica acompañase a la de Mérida, que ya tenía obispo en el 254. Se desconocen los primeros obispos, porque S. Gens, Januario y otros, que se indican como tales, nunca fueron obispos de L. El primero que la Historia registra es Potamio (antes del 355), una de las principales figuras de la Hispania cristiana del s. iv. Después de seguir la fe de Nicea en los comienzos de su episcopado, abrazó el arrianismo y desempeñó un papel importante en el Conc. de Sirmium del 357. Las actas de los Conc. de Toledo y Mérida mencionan los obispos Paulo (589), Viario (633-638), Neufredo (646), Cesareo (656), Teodorico (666), Goma (681), Ara (683) y Landerico (688-693). El martirologio de Usuardo da noticia del martirio en L. de Verísimo y sus hermanas Máxima y Julia, a lo que el martirologio de Floro añade: qui in persecutione Diocleciani passi sunt. La antigüedad del culto de estos santos está garantizada por diversos testimonios. No puede probarse, sin embargo, que sean del tiempo de Diocleciano. Desde la ocupación árabe (ca. 716) hasta la reconquista definitiva en 1147 nada se sabe de la vida cristiana de la diócesis de L., exceptuando la revuelta de los mozárabes en 763-764; no merece crédito la declaración de reliquias en el monasterio de Chelas en el 882 y es muy dudosa la existencia de un obispo mozárabe en 1147.Reconquistada L., la mezquita principal fue trasformada en catedral. Poco después fue elegido obispo el sacerdote inglés Gilberto de Hastings, que llegó con los cruzados para ayudar a la reconquista de la ciudad. Fue consagrado por el arzobispo de Braga (v.), de la que L. quedó como sufragánea hasta que Inocencio III (2 jul. 1199) la incorporó a la metrópoli de Santiago de Compostela (v.). Instruido y piadoso, Gilberto cuidó con celo de su diócesis, comenzó las obras de la catedral, creó feligresías y organizó el cabildo, que en 1150 contaba con 31 canónigos, muchos de los cuales eran cruzados extranjeros. Durante el s. XIV, L. tuvo varios obispos extranjeros que, en general, la gobernaron por medio de vicarios.Aprovechando la obediencia de Castilla a Aviñón, Juan I obtuvo de Gregorio IX la elevación de L. a metrópoli (10 nov. 1393). A petición de Juan V, el papa Clemente XI erigió la capilla real en colegiata (1710), y luego la elevó a la dignidad de basílica patriarcal (7 nov. 1716). De ese modo L. quedó dividida en dos metrópolis: la Oriental, con el título de arzobispado, y la Occidental, con el título de patriarcado. Juan V concedió privilegios al patriarca y su cabildo, y obtuvo muchos de la Santa Sede, entre éstos el’ de ser promovido a la dignidad cardenalicia en el primer consistorio después de la elección (Bula Inter praecipuas, de 27 dic. 1737).El arzobispado no llegó a ser provisto, y Benedicto XIV lo incorporó al patriarcado (Bula Salvatoris nostri, de 13 dic. 1740), volviendo L. a ser una metrópoli única. L. tiene en la actualidad seis sufragáneas: Guarda, Leiria, Portalegre, Angra, Cabo Verde y Funchal. El patriarcado abarca todo el distrito de L. y parte de tos de Leiria, Santarém y Setúbal, con una superficie de 8.171 Kmz y unos 2.100.000 católicos (con bajo porcentaje de practicantes) y unos 200.000 hab. de otros cultos o sin religión. Está dividida en 368 feligresías, agrupadas en 23 vicarías, que forman tres vicarías generales: Lisboa, Santarém y Setúbal; está en estudio la elevación de estas dos últimas a diócesis.Integran el clero de L. tres obispos auxiliares, 281 sacerdotes diocesanos, 127 sacerdotes seculares no diocesanos, 421 religiosos y l.680 religiosas (datos de 1972). Fuera de las iglesias parroquiales, el mayor centro actual de piedad es el santuario-monumento a Cristo Rey, solemnemente inaugurado el 17 mayo 1959.Prelados y figuras ilustres. Entre los prelados merecen destacarse Jorge da Costa, el card. Alpedrinha, que desempeñó un papel importante en la corte pontificia; el cardenal-rey D. Enrique que, a pesar de sus altos cargos políticos, fue ejemplar y promovió la cultura y la reforma eclesiástica; Rodrigo da Cunha, autor de notables trabajos canónicos e históricos y una de las figuras de la Restauración; Luis de Sousa, muy culto, piadoso y gran reformador, obtuvo para L. la adoración perpetua del Santísimo Sacramento (1781); Tomás de Almeida, con quien se inició la serie de cardenales-patriarcas de L., desarrolló una gran actividad apostólica; José Manuel de Cámara socorrió a la población lisboeta víctima del terremoto del 1 nov. 1755; en tiempos de José de Mendonja tuvo gran incremento la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, gracias principalmente a la construcción de la basílica de Estrela, debida a la reina María I; Carlos de Cunha y Meneses luchó contra el liberalismo y el laicismo; el card. Saraiva, escritor, desempeñó importantes cargos políticos y eclesiásticos y participó en las luchas liberales; Guilherme H. de Carvalho fue miembro de varias Congregaciones romanas, presentó un proyecto de reforma de los seminarios portugueses y restauró el de Santarém; António Mendes Belo sufrió la persecución de los primeros años de la República, siendo desterrado dos veces, y defendió la libertad de la Iglesia; Manuel Gonrgalves Cerejeira fue digno sucesor de sus antecesores por su vasta cultura, piedad, incansable celo apostólico y notables obras realizadas.La diócesis de L. fue cuna de destacadas figuras: S. Antonio de Padua (v.), el infante santo D. Fernando, la princesa S. Juana, S. Juan de Brito (v.), los venerables fray Bartolomé de los Mártires y Francisco Cruz (estos dos últimos en proceso de beatificación); Pedro Julián o Hispano, célebre médico, filósofo y papa (Juan XXI); P. Antonio Vieira, el mayor orador portugués, gran misionero y diplomático, etc.Instituciones, sínodos y constituciones. Se debe a Gilberto de Hastings, primer obispo, la fundación de la escuela episcopal, y a Domingo Jardo el colegio de los S. Pablo, Eloy y Clemente. En 1288 diversos eclesiásticos pidieron a Nicolás IV la fundación de un Estudio General, creado después por el rey D. Dionís y aprobado por el mismo Papa (9 ag. 1290). La sede de la Universidad alternó entre L. y Coimbra, hasta fijarse definitivamente en ésta en 1537. En el monasterio de S. Domingo (donde está enterrado fray Luis de Granada) funcionaron el colegio de S. Tomás y el Inst. de Teología pastoral, creados respectivamente por Manuel I y la reina Da Catalina, hermana de Carlos V. En cumplimiento del Conc. de Trento, el card. rey D. Enrique fundó el seminario de S. Catalina (1566), reformado y sustituido en 1741, en tiempos de Juan V, por el Colegio Patriarcal, trasladado a Santarém juntamente con el colegio de los Clérigos Pobres (1780). En 1931 pasó a Seminario Menor, por haber sido inaugurado en L. el seminario de Cristo Rey, obra del card. Cerejeira, a quien se deben también el seminario de Almada, el seminario-instituto de Penafirme, la Univ. Católica (1968) y 10 colegios diocesanos. Muchas órdenes y congregaciones religiosas tuvieron casas en la diócesis de L. y ejercieron gran influencia, como los monasterios del Carmelo, Gracia, Jerónimos, S. Benito, S. Domingo, S. Francisco, S. Vicente, AlcobaQQa, Mafra y Tomar, y los colegios de S. Antón y Necessidades, inexistentes.El primer sínodo conocido fue celebrado por Soeiro Anes en 1191, en que se dividieron las iglesias entre el obispo y el cabildo, imponiendo la vida en común a los clérigos de la catedral y de las colegiatas. De Soeiro Viegas existe una constitución sobre los beneficios. Aires Vasques, en el sínodo de agosto de 1248, publicó 12 constituciones, casi todas referentes a la disciplina del clero. Mateus reunió tres sínodos. Joáo Martins de Soalhaes, en el sínodo de 27 en. 1307, promulgó 30 cánones de un gran interés, sobre todo para la reforma e instrucción del clero. Gongalo Pereira reunió sínodo en 1324, en el que alteró las constituciones vigentes y promulgó otras nuevas, aunque se vio obligado a negociar con el rey y el clero, que las juzgaban lesivas a sus derechos. De las constituciones de Joáo Anes (1383-1402) pasaron 16 artículos, a los que Joáo Esteves de Azambuja promulgó en el sínodo de 1403. El card. Afonso introdujo el registro parroquial en las constituciones promulgadas en el sínodo de agosto de 1536. El card. rey D. Enrique reunió sínodo en 1565 para ajustar las constituciones diocesanas a lo dispuesto por el Conc. de Trento y publicó otras en el sínodo de 1568. De las de Rodrigo da Cunha, aprobadas en el sínodo de mayo de 1646, existen varias ediciones.V. t.: PORTUGAL VI.AVELINO DE JESUS DA COSTA.
BIBL.: R. DA CUNHA, História eclesiástica da Igreja de Lisboa, Lisboa 1642; Flórez XIV; F. DE ALMEIDA, História da Igreja em Portugal, I-IV, Coimbra 1910-22; M. DE OLIVEIRA, História eclesiástica de Portugal, Lisboa 1968; fD, Privilegios do Cabildo da Sé Patriarcal de Lisboa, Lisboa 1950; E. BRAZAO, Subsídios para a História do Patriarcado de Lisboa, Oporto 1943; A. MOREIRA DE SA, Chartularium Universitatis Portugalensis, MI, Lisboa 1967-69; F. DA GAMA CAEIRO, As estolas capitulares, Lisboa 1966; A. DE VASCONCELLOs, Nota chronológica-bibliográfica das Costituipoes diocesanas portuguesas, "O Instituto" 58 (1911); I. DA RosA PEREIRA, Sínodos da diocese de Lisboa, "Lumen" XXV (1961); Anuário católico de Portugal, 1972; Ann. Pont. 1972.
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