Lisboa II. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Aunque la tradición hace derivar el nombre de L. de Ulises (Olisipo), parece más probable la etimología de la palabra fenicia Alisubbo (bahía deliciosa). Bajo la dominación romana se la denominó Felicitas Julia, en honor de Julio César, a pesar de lo cual perduró su antiguo nombre. La ciudad prerromana, de la que se conservan muy escasos restos, se levantaba en la orilla norte del Tajo, sobre siete colinas. Constituía una fortaleza ampliada bajo la dominación romana y reforzada por los visigodos, que levantaron un cinturón amurallado rodeando el antiguo castrum sobre el monte Castelo, del que subsisten importantes restos. En el 711 empezaron los ataques musulmanes a la ciudad que, tras su conquista, fue llamada al-Usbuna. Bajo el poder musulmán, debido a su posición estratégica, sufrió numerosos ataques normandos y cristianos que culminaron con su conquista definitiva por Alfonso I Enríquez (1147), ayudado de una flota de cruzados que se dirigía hacia el Mediterráneo.Desde 1290, L. fue sede de una célebre universidad (Estolas Gerais), más tarde trasferida a Coimbra. A lo largo del s. XIV, nuevas murallas ampliaron su perímetro. Con la dinastía de Avis (v.), que estableció en ella su corte, L. se convirtió en la capital de Portugal. Bajo la égida de la nueva dinastía, Portugal inició su actividad descubridora y, gracias a ella, L. floreció espectacularmente. La "reina del Tajo", como comúnmente se la llamaba, se convirtió en una de las villas comerciales más importantes de Europa, emporio del tráfico del oro y de la pimienta, rival de Venecia y Génova. Numerosos comerciantes judíos, genoveses, flamencos y mallorquines se establecieron en ella, y L., de capital de un pequeño país del Occidente europeo, se convirtió en la metrópoli de un gran imperio oceánico. Desde el s. XVI, inició su comercio con Asia y sus mercados abundaron en especias, armas, piedras preciosas, alfombras, etc. (v. PORTUGAL V).En 1581, tras la ocupación de L. por los ejércitos españoles del duque de Alba, Felipe II fue reconocido en la capital portuguesa como rey; también en L. fue firmado el tratado por el cual se reconocía su independencia el 13 feb. 1668, subiendo al trono la dinastía de Braganza (v.). El esplendor alcanzado por L. a comienzos de la Edad Moderna fue intenso pero corto. En 1755, un temblor de tierra convirtió sus monumentos en ruinas y su prosperidad en decadencia. Unos segundos fueron suficientes para llenar la ciudad de escombros; más de 9.000 edificios y cerca de 30.000 vidas fueron el trágico balance del suceso. Tras el terremoto, los incendios y un violento huracán concluyeron la total destrucción de la capital. Su reconstrucción fue emprendida por el marqués de Pombal, invirtiéndose en ello el oro procedente de Minas Gerais, con ayuda de los ingenieros Manuel de Maia y Eugenio dos Santos. Nuevos barrios, menos pintorescos, pero más regulares, majestuosos y ordenados, fueron surgiendo, y las tortuosas calles medievales dieron paso a modernas avenidas. Los trabajos de reconstrucción de la ciudad duraron hasta el s. XIX.En 1807, la ciudad fue ocupada por los franceses. El 29 de noviembre María I y su hijo el regente (luego Juan VI de Portugal) abandonaron la capital y, poco después, entraba en ella el mariscal Junot. El 1 feb. 1808 fue disuelta la regencia, anunciándose que la dinastía de Braganza dejaba de ser soberana de Portugal. Junot no abandonó L. hasta septiembre de 1808, tras las batallas de Polic y Vimeiro, y la convención de Cintra. En 1810, durante la invasión de Masséna, WeIlington hizo levantar, para defender la ciudad, la línea de Torres Vedras. En el presente siglo, L. ha sido teatro de numerosas agitaciones políticas que han entorpecido la vida portuguesa. Son ejemplo las de octubre de 1910, mayo de 1915, diciembre de 1917 y febrero de 1927. Una época de paz y prosperidad se inició con la subida a la presidencia del Consejo de Ministros de Antonio de Oliveira Salazar (v.). Su población aumentó considerablemente, más de un 225% en lo que va de siglo, y la ciudad sirvió de refugio a numerosos exiliados de la II Guerra mundial. En 1952, fue sede de la reunión del Consejo del Pacto del Atlántico.M. A. LÓPEZ OLLERO.
BIBL.: J. M. DE QUEIROZ VELOSO, Lisboa a través (ta história portuguesa, Lisboa 1942.
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