Lisandro
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Biografía GER
Almirante espartano, que contribuyó a vencer a Atenas en la guerra del Peloponeso (v.). Estaba dotado de gran inteligencia política y militar, era hábil, ambicioso y egoísta. Su tesis fundamental era que para la victoria de Esparta había que convencer a Persia de que le interesaba esa victoria. Atrajo a su partido no sólo a Darío II, sino a Ciro, hijo del anterior, que desempeñaba la satrapía de Sardes. Con la ayuda persa reforzó la flota espartana fondeada en Éfeso. Venció en el 406 a. C., en la batalla de Notion, a la flota ateniense mandada por Alcibíades (v.), que a petición de L. fue asesinado por Farnabazo, sátrapa de Frigia. Contribuyó a la victoria de la flota espartana sobre la ateniense en Egospótamos (405-404), pues, aunque el navarca o almirante espartano era Ataco, la dirección real de la campaña estuvo en sus manos. Atacó a la flota ateniense desprevenida y logró adueñarse de 160 trirremes, capturó toda la tripulación y ejecutó a 3.000 atenienses. A continuación, decidió atacar a Atenas; antes, se propuso liquidar los restos del imperio ateniense; envió mensajeros a las cleruquías (colonias) atenienses establecidas en el Egeo dándoles la posibilidad de regresar a Atenas o disponerse a sufrir las consecuencias. Todas las cleruquías atenienses fueron suprimidas, a excepción de las islas de Lemnos, Imbros y Skyros. En Asia Menor, el país no ocupado por los persas pasó a control de Esparta (v.).El plan de ataque a Atenas fue doble: mientras L. penetraba en el golfo de Salónica con 150 naves, el rey espartano Pausanias II se uniría con un nuevo ejército al que tenía el rey Agis en Decelea, en la llanura del Ática. Durante el invierno, no hubo operaciones. Se iniciaron negociaciones, y Teramenes marchó a Esparta con plenos poderes para negociar la rendición. En abril del 404 a. C., L. con su flota desembarcó en el puerto del Pireo. Después de la caída de Atenas (v. ATENAS III), L. planeó colocar a la cabeza de los Estados griegos a Esparta, permaneciendo él al frente de ella. Reemplazó los gobiernos democráticos del antiguo imperio ateniense por oligarquías. En los centros estratégicos y en las ciudades de dudosa fidelidad, estableció una guarnición de mercenarios, al frente de los cuales se encontraban oficiales espartanos. Licenció el ejército y entró triunfante en Esparta, precedido de un fabuloso botín. Fue celebrado por los poetas de toda Grecia. Estatuas suyas se colocaron en los santuarios de Éfeso, Delfos y Olimpia. En Samos, se levantaron altares en su honor; su fiesta sustituyó a la de Hera, lo cual es un precedente en suelo griego al culto de Alejandro y de los monarcas helenísticos.El gobierno de L. fue despótico y cruel, y demostró que la libertad por la que había luchado Esparta contra Atenas era una palabra vacía. En el 403 a. C., partió al Helesponto e instaló por todas partes guarniciones y decarquías (comisiones de aristócratas), mientras saqueaba también algunas ciudades de los persas, lo que motivó que el sátrapa Farnabazo se quejara a Esparta. Llamado por los éforos, participó L. en la vida pública. La dirección política que dio a la liga del Peloponeso se mantuvo todavía una decena de años, pues Esparta conservó sus conquistas del Egeo. A su vuelta de Libia, apoyó la candidatura al trono de Agesilao, hermanastro de Agis, que había dejado heredero a su hijo Leotiquidas, del que se rumoreaba que era hijo de Alcibíades. L., que era un ambicioso sin escrúpulos, planeó que el derecho de sucesión al trono pertenecía a todos los heraclidas, de los que él era uno de ellos, con lo que se le podía conceder el mando supremo del ejército, pero los oráculos no se prestaron a cambiar la Constitución, y L. se inclinó por Agesilao, a quien creía obediente a su voluntad. En Atenas, L. apoyó a los oligarcas, que en número de 30 se encargaron de restablecer la antigua Constitución.Teramenes, el más moderado de estos 30, fue desbordado por Critias y, con el apoyo de la guarnición de L., acuartelada en la acrópolis, se inició un régimen de terror en Atenas que costó la vida a muchos ciudadanos honorables. Pronto surgieron desavenencias entre L. y el rey espartano Pausanias, lo que permitió un cambio en Atenas. L. se opuso a Trasibulo, que con numerosos emigrados atenientes se había apoderado de File, al Norte de Atenas, y después del Pireo. Agesilao declaró en un congreso de la Liga Peloponesa la guerra panhelénica y, de acuerdo con L., proclamó que el apoyo persa a Esparta se debía exclusivamente a Ciro. En el conflicto entre los locrios occidentales y los focidios (395 a. C.), Esparta apoyó a estos últimos. L. reclutó mercenarios tebanos, mientras el rey Pausanias se presentaba en el teatro de operaciones con los peloponesios. L. atacó por el N, sacó a Orcómeno y Lebádeia de la confederación de Beocia y llegó a las proximidades de Haliarto, socorrida por los beocios, que cogieron el ejército de L. entre ellos y la ciudad. L. murió en la lucha.J. M. BLAZQUEZ MARTÍNEZ.
BIBL.: D. LOTZE, Lysander und der Peloponesische Krieg, Jena 1962.
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