Levante Español I. Geografia. GEOG.
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Geografía
Por L. entienden la mayor parte de los geógrafos españoles las tierras orientales de España bañadas por el Mediterráneo y pertenecientes a los reinos de Valencia y Murcia; bien es verdad que algunas comarcas (altiplanicies de Albacete, Requena y Utiel) corresponden geográficamente a la Meseta (La Mancha). Entre las cinco provincias que lo integran suman 49.480 Kmz (9,8% de la superficie española) y 4.240.594 hab. (12,4%) en 1970.l. Medio físico. Relieve. Dos grandes conjuntos montañosos confluyen en el L., el Sistema Ibérico (v.) y las cordilleras Béticas (v.). El primero está formado por montañas de dirección NO-SE, constituidas por calizas cretácicas suavemente plegadas en el Terciario y modeladas por la erosión de los ríos que la recorren en mesas y muelas separadas por gargantas profundas; su mejor expresión se alcanza en el Alto Maestrazgo, que culmina en Peñagolosa, a l.831 m. sobre el nivel del mar. La estructura cambia hacia el litoral (Bajo Maestrazgo); se trata de bloques fallados y desnivelados en dirección a la línea de la costa, separados por corredores de fondo plano. Parecido paisaje morfológico ofrece el territorio cortado por los ríos Turia y Júcar. El límite con las cordilleras Béticas coincide, aproximadamente, con el valle de Montesa. De las dos ramas en que tectónica, estructural y morfológicamente pueden dividirse aquéllas, las Subbéticas abarcan el espacio mayor. Las montañas que las integran tienen una dirección SO-NE, es decir, perpendicular a la del Sistema Ibérico; están constituidas por pliegues calcáreos, cretácicos o del terciario, vergentes hacia el NO y separados por pasillos, valles, corredores o cuencas margoarcillosas: de N a S, sierras de Grossa, Agullent, Mariola, Onil, Carrascal, Carrasqueta, Aitana, Crevillente, Pila y Espuña (l.585 m.). La mayor complejidad estructural se da en las montañas que rodean la hoya de Alcoy, y la mayor amplitud y altura en el O de la provincia de Murcia (v.) y S de la de Albacete (v.): sierras Seca (Revolcadores, 2.001 m.), Taibilla (Peña de Moratalla, l.972 m.), Cabras (2.087), Lagos, Calar del Mundo y Alcaraz (Almenara, l.798 m.). De las sierras penibéticas que recorren el litoral murciano, constituidas por materiales paleozoicos y con una estructura compleja, con mantos de corrimiento, merecen destacarse las de Almenara, Algarrobo y Cartagena.Tanto en el tramo correspondiente al Sistema Ibérico como en el de las cordilleras Béticas, además de las hoyas, valles y corredores interiores (con hermosos glacis de erosión), hay llanuras costeras. De N a S están los piedemontes cuaternarios de Vinaroz y Benicarló (ríos Cenia y Sérvol), la Plana de Castellón (Mijares), el llano de Sagunto (Palancia), las llanuras del Turia, Júcar, Serpis, Alicante y Elche, la del bajo Segura y el Campo de Cartagena (v. artículos correspondientes de las provincias de Castellón de la Plana, Valencia y Alicante). En no pocas ocasiones, estas llanuras aluviales terminan en costas arenosas y pantanosas (albufera de Valencia, mar Menor); a veces las montañas llegan hasta el litoral, como en la Marina de Alicante (cabos de San Antonio, San Martín y La Nao) y en el S de la provincia de Murcia (cabo de Palos).Clima. Pertenece en su conjunto a la gran familia de los climas mediterráneos caracterizados desde el punto de vista térmico por la suavidad de los inviernos, el calor casi tropical de los veranos y la escasez, irregularidad y torrencialidad de las precipitaciones. Hay, desde luego, matices entre N y S y entre las llanuras costeras y las montañas del interior. Las precipitaciones son más escasas hacia el S (Castellón y Valencia, poco más de 400 mm. anuales; Alicante, 335; Cartagena, 331; Águilas, 207; Murcia, 299), y caen fundamentalmente en primavera y, sobre todo, en otoño. Las temperaturas aumentan en general de N a S, en particular las estivales (24,6° de media de agosto en Valencia, 25,3° en Alicante, 26° en Cartagena, 26,3° en Murcia), por lo que no es de extrañar que la aridez se incremente en la misma dirección: cuatro meses secos, según la fórmula de Gaussen, en Valencia, ocho en Alicante, 10 en Murcia y Cartagená; el litoral comprendido entre los cabos de Gata y Palos es el más árido de Europa: su clima es ya subdesértico. Hacia el interior, a medida que se asciende por las montañas y altiplanicies, las temperaturas disminuyen (los inviernos son ya fríos, de tipo meseteño) y las precipitaciones aumentan hasta valores medios que oscilan entre 500 y 700 mm. anuales.Vegetación. Hidrografía. No es de extrañar que la vegetación acuse los caracteres xerofíticos, y tanto más cuanto más hacia el S. Aquí la formación vegetal originaria sería el matorral espinoso, e incluso el araar del Magrib (Tetraclinis articulata) y el arto (Zizyphus lotus); por degradación antrópica se desarrolló muy tempranamente el esparto (Stipa tenacissima). Los matorrales de tipo garriga integrados por coscoja (Quercus coccífera), lentisco (Pistacia lentiscus), palmito (Chamaerops humilis), acebuche, etc., parece que cubrieron originariamente las tierras bajas al N de Alicante. En las montañas, el matorral deriva de antiguos bosques de encinas, muy maltratados por el hombre y reducidos a pequeños rodales. Otras frondosas como el quejigo (Q. lusitanica) y el melojo (Q. pyrenaica) se dan en alturas superiores a l.300 m., en las montañas del N; incluso el haya aparece en Frades (N de Castellón). Mayor que la de las frondosas es la extensión de los pinares: carrasco (P. halepensis) en las montañas medias, laricio en las más húmedas, y rodeno (P. pinaster) en las silíceas; el pino albar (P. silvestris) sólo se da en las más elevadas montañas del Maestrazgo.En cuanto a los ríos, hay que distinguir entre los de curso corto y largo. Aquéllos tienen un régimen pluvial mediterráneo: caudalosidad escasa, grande irregularidad,fuertes crecidas (sobre todo en el otoño) y profundos estiajes; p. ej., el Cenia, el Sérvol y el Cervera, en Castellón, el Montnegre y el Vinalapó, en Alicante, el Guadalentín, en Murcia. Por debajo se encuentran las ramblas (verdaderos uad saharianos); y, por encima, los ríos medios, como el Palancia y el Serpis; y los grandes, como el Mijares, el Turia, el Júcar (v.) y el Segura (v.), de mayor caudalosida.d y régimen más complejo.2. Población y recursos. Población. Región de viejo poblamiento, el L. español ofrece hoy fuertes contrastes demográficos entre las huertas y los secanos. Las primeras tienen densidades de población superiores a 100 y aun a 200 hab/Kmz; alcanzan su máximo en la huerta de Valencia (más de 800 hab/Kmz). En las comarcas interiores, con agricultura de secano, las densidades son inferiores a la media española, incluso por debajo de 25 hab/Kmz; se exceptúa la comarca de Alcoy, bastante industrializada. Dichas pobres comarcas montañosas padecen desde hace decenios una fuerte emigración, acrecentada en los últimos 15 ajos. La gente se marcha hacia los núcleos rurales de las huertas, hacia las ciudades regionales (Valencia, sobre todo), a Cataluña (ha sido típica la emigración de murcianos a Barcelona) o a los países de la CEE. Las tres provincias valencianas sumaban l.587.533 hab. en 1900, l.896.738 en 1930, 2.47l.879 en 1960 y 3.073.255 en 1970; en las mismas fechas, las provincias de Albacete y Murcia sumaron 815.864, 978.078, l.17l.439 y l.167.339 hab., respectivamente.Predomina el tipo de poblamiento concentrado, sea en grandes aldeas (l.500-8.000 hab.), sea en ciudades rurales de 8.000 a 25.000 hab. En el interior, los núcleos de población suelen ser más pequeños, en la parte norte sobre todo; sólo las cabeceras comarcales sobrepasan los 3.000 hab. Abundan las viviendas rurales dispersas por ciertas comarcas de secano (masías) y en especial por las huertas de Valencia y Murcia; la famosa barraca es una de sus formas y no la más frecuente precisamente; conocidos son también los "riu-rau" de la Marina de Alicante. Más adelante se mencionarán los principales núcleos urbanos.Agricultura. Si se tiene en cuenta la ocupación que proporciona y las actividades comerciales e industriales a las que impulsa, la agricultura es la más importante de las actividades económicas del L. español. Se trata, como es lógico, de una agricultura típicamente mediterránea, con fuertes contrastes entre los regadíos y lossecanos. Aquéllos utilizan el agua de pozos, manantiales, ríos y embalses y, la mayor parte de las veces, son muy antiguos, aunque han experimentado modernamente una fuerte expansión. Unos (huertas) se dedican a hortalizas con destino a la venta en fresco (p. ej., la huerta de Valencia), o a su transformación industrial (conservas vegetales). En otros regadíos, se cultivan los agrios: Plana de Castellón, huertas de Sagunto y Gandía, Ribera alta del Júcar, vegas del Segura. En otros, finalmente, se cultiva el arroz: sobre todo en la Ribera baja del Júcar y alrededores de la albufera de Valencia. A estos tres grandes tipos de paisaje agrícola de regadío hay que añadir el propio de las huertas arboladas (hortalizas con frutales) del interior y de algunas costeras con aguas de riego escasas, como las de Alicante y Elche; en esta última se halla el más extenso palmeral español.
A la agricultura de secano, mucho menos intensiva, corresponden ciertos arbustos y árboles, como la vid, el olivo, el algarrobo y el almendro, de caracteres xerófilos, y los cereales de invierno. Es bastante frecuente que los campos de secano estén abancalados a lo largo de las laderas. En resumen, agricultura y paisajes agrarios típicamente mediterráneos. La ganadería ocupa un lugar secundario; sólo ofrece cierto relieve en las zonas montañosas del interior de las provincias de Castellón, Valencia y Murcia: ganado ovino y caprino, sobre todo. Tampoco es importante la pesca, salvo en contados sectores.Industria. Aunque la región no dispone de recursos mineros (con excepción de las serranías penibéticas murcianas) ni de combustibles, la rica producción de su agricultura, la abundante mano de obra y el ingenio de sus habitantes han hecho posible el desarrollo del sector industrial hasta niveles insospechados. La siderurgia y la metalurgia radican en Sagunto y en las principales ciudades-puerto, como Valencia, Alicante y Cartagena (v.); la química en esta ciudad (refinería petrolífera de Escombreras) y en Valencia y Alicante; la textil tiene su núcleo básico en Alcoy, y en algunos pueblos de su comarca; la de papel se extiende también por estas localidades y por otras de Valencia; en la cerámica destacan Alcora y Onda (Castellón) y sobre todo Manises (Valencia); la de calzados predomina en Vall de Uxó (Castellón) y especialmente en el valle del Vinalapó (Elche, Elda); y la de muebles, en Valencia; la juguetería da renombre a lbi y Onil (Alicante), y los turrones a Jijona (Alicante). Las industrias conserveras son más características de las huertas murcianas que de las valencianas. La industria del turismo ha transformado radicalmente algunos sectores del litoral, en particular Alicante y Benidorm.3. División comarcal. Una serie de características físicas, humanas e históricas permiten diferenciar el L. español en dos grandes regiones: el L. valenciano y el alicantino-murciano. El primero abarca fundamentalmente las provincias de Castellón y Valencia, y el segundo las de Alicante y Murcia, más una parte de la de Albacete. El L. valenciano está recorrido por el Sistema Ibérico, y el alicantino-murciano por el Sistema Bético. La distinta orientación y el diferente significado morfológico de ambas cadenas permiten ya esta diferenciación regional. Pero, además, el L. valenciano, del delta del Ebro a Denia, presenta los caracteres típicos del clima mediterráneo medio, frente al catalán, más húmedo, y al alicantino y murciano, cada vez más seco hacia el S. La Marina de Denia a Villajoyosa es una comarca distinta de las huertas litorales valencianas y separa de un modo claro a éstas, bien regadas, de las de Alicante. y Elche, más áridas y con menos abundancia de agua de riego.Levante valenciano. Dos grandes unidades geográficas se pueden distinguir en el L. valenciano, como en todo el Mediterráneo: la planicie costera, suavemente inclinada hacia el mar desde los 200 m. y prolongada por una llanura submarina de una profundidad media de 80 m. hasta 60-90 Km. de la costa, y el pospaís montañoso, formado por el tramo levantino del Sistema Ibérico, de clara dirección NO-SE al S de Mijares (sierras Espina, Espadán, Ranera, Atalaya, Martés, etc.), y O-E y aun SO-NE al N del Mijares, en todo el complejo conjunto orográfico del Maestrazgo; habría que añadir algunas sierras y valles del Subbético, de dirección SO-NE, separadas del Sistema Ibérico por una gran dislocación (JátivaGandía). El clima mediterráneo-litoral (inviernos suaves, veranos cálidos y secos, lluvias equinocciales y sobre todo de otoño) se insinúa por los valles y se degrada con la altura; así, la oscilación térmica media anual es en Valencia de 14,6°; en Buñol, 17,6°; en Aras de Alpuente, 20,4°; y las lluvias aumentan con la altitud en la fachada montañosa que da al Mediterráneo, para disminuir luego (Utiel, 386 mm., p. ej.).1) Las huertas litorales. Se extienden desde Oropesa al N, hasta Denia al S, pasando por la Plana de Castellón, las huertas de Sagunto y Valencia, las Riberas alta y baja del Júcar y la huerta de Gandía. Cada una de ellas tiene matices particulares, pero presentan ciertos caracteres generales comunes. En primer lugar, en todas ellas lo rural impregna todos los aspectos de la vida. Se trata de una agricultura intensiva que tiene sus fundamentos en las excelentes condiciones del medio físico (buenos suelos, facilidad de riego, sol abundante), pero que ha sido esencialmente obra humana, fruto de generaciones y de múltiples esfuerzos, porque el labrador es aquí un veterano maestro en la utilización del agua de riego (en sus varias modalidades técnicas y de organización), en el abonado de los suelos, en el establecimiento de sabias rotaciones de cultivos, en el trabajo minucioso, casi de jardinería. Naranjales, arrozales y huertas, tales son en la actualidad las grandes unidades de paisaje agrario de las planicies litorales levantinas desde la Plana de Castellón a la huerta de Gandía: el arroz, en las antiguas áreas pantanosas y particularmente en torno a la Albufera y en la Ribera baja del Júcar; el naranjo, en los piedemontes y trepando audazmente por las primeras pendientes; las huertas, en la planicie aluvial más saneada y de suelo más rico. Es, por otra parte, una agricultura comercializada, cuyos productos se destinan en gran parte a los mercados consumidores del resto de España y del extranjero. Dominio de la pequeña y media propiedad y del cultivo directo, las huertas litorales tienen grandes densidades de población rural: alrededor de 250 hab/Km2 en la Plana de Castellón, más de 800 en la huerta de Valencia, casi 400 en la Ribera alta del Júcar, y 500 en la huerta de Gandía. Estas densidades suponen una fuerte inmigración rural procedente de las pobres comarcas interiores y de las provincias próximas (Cuenca, Teruel, p. ej.).Hay numerosas viviendas esparcidas (dispersión intercalar) entre los populosos núcleos de población. Entre ellas distingue J. M. Casas (v. o. c. en bibl.), en la huerta de Valencia, dos tipos, amén de las cuevas que abundan en los pueblos situados en el contacto regadío-secano: las viviendas caducas (barraca y alquería) y las actuales, de dos plantas, blancas, de ladrillo, con un pasillo central o lateral que da acceso desde la fachada al corral del fondo. Mencionaremos los más importantes núcleos de población: Castellón (93.968 hab. en 1970), Villarreal de los Infantes (33.218), Burriana (22.651) y Almazora (13.057) en la Plana de Castellón; Sagunto (47.026) en la huerta de su nombre; Valencia (653.690), Torrente (39.724), Catarroja (15.073), Burjasot (22.283), Paterna (22.944), Mislata (20.020) y Manises (19.945) en la huerta de Valencia; Alcira (32.376), Sueca (2l.500), Algemesí (22.123), Carcagente (18.971) y Cullera (15.178) en la Ribera del Júcar; Játiva (2l.578) en la huerta de su nombre; Gandía (26.342) y Oliva (16.772) en la de Gandía; a pesar de la elevada cifra de población, en casi todos ellos, el peso de "lo rural" sigue siendo grande.De las actividades extrarrurales, la pesca ocupa un lugar modesto (Vinaroz, Benicarló, Castellón, Gandía, Cullera, Valencia, Burriana), y la industria un puesto muy importante y en plena expansión. Se trata, en general, de industrias pequeñas, en muchos casos de tipo artesano, y variadas: alimentarias, textiles, de la madera, del calzado, cerámicas, químicas, sidero-metalúrgicas, etc. Sagunto y Valencia son los núcleos industriales más poderosos.2) El pospaís. Por el N, las huertas levantinas litorales acaban prácticamente en Oropesa; el Maestrazgo avanza hasta casi el mar y no deja espacio más que para huertas costeras muy pequeñas, como las de Benicarló y Vinaroz. Por el S, el Sistema Bético avanza también hacia la costa, y la Marina de Denia a Villajoyosa pertenece al L. alicantino. Entre estos dos puntos extremos y particularmente en el centro del arco, de gran radio de curvatura, que es el golfo de Valencia, el frente montañoso está más retirado del mar. Por una serie de planos escalonados, se sube desde las huertas litorales hasta las montañas del Sistema Ibérico y a la Meseta. En todo este pospaís se distinguen varias unidades regionales.Bajo el epígrafe de piedemontes, valles y hoyas mediterráneas se pueden agrupar una serie de comarcas castellonenses, como los piedemontes de Benicarló-Vinaroz y de Liria-Cuarte; las cuencas y corredores castellonenses, como la cuenca de San Mateo, el corredor Alcalá de Chisvert= Santa Magdalena de Pulpis, las cuencas de Tirig y Albocacer y el corredor que va desde Catí hasta Adzaneta; y las hoyas y valles interiores valencianos, como las del Alto Mijares, Segorbe y Viver Buñol, Ayora-Cofrentes y Chelva. En todas estas comarcas, la ocupación del suelo es necesariamente discontinua; la ganadería, un modo de actividad más importante que en las huertas; y el cultivo de secano, predominante. Vid, algarrobo, olivo y almendro son las plantas más típicas, solos o entremezclados entre sí o con cereal, es decir, el policultivo promiscuo tan característicamente mediterráneo. Por otra parte, las huertas, más o menos amplias según las disponibilidades de agua de riego, tienen frente a las litorales (a las que se asemejan las de Liria, Vinaroz y Benicarló) unos caracteres propios; son huertas abrigadas y en ellas la producción más importante es la de frutas; son a modo de oasis entre las montañas circundantes. La población se concentra en el fondo de estos valles y hoyas interiores que tienen densidades medias de unos 50 hab/Km2, mientras que el piedemonte del Campo de Liria y de los Llanos de Cuarte y el de Vinaroz-Benicarló tienen una densidad que oscila entre 50 y 100 hab/Km2. Frente a las huertas, el pospaís está en franco retroceso o en estancamiento demográfico. En general, domina la concentración del hábitat en unidades de poblamiento pequeñas, de menos de 500-l.000 hab., con algunos centros comarcales de 3.000 o más hab., como Chelva (3.181), Buñol (7.851), Segorbe (7.342), Liria (1l.323), Vinaroz (13.727), Benicarló (12.831), San Mateo (2.254) y Alcalá de Chisvert (4.314). Hay también algunas masías dispersas, pero esta nota es más típica del alto Maestrazgo morellés.Las características mediterráneas se modifican con la altitud, a medida que se asciende a los altos páramos y a las montañas del interior, como la altiplanicie de Aras de Alpuente-Alcublas, tierra de cereales y de ganadería lanar y, sobre todo, el Maestrazgo alto. El corte desde Benicarló a Morella por San Mateo expresa netamente la modificación altitudinal del clima y del paisaje mediterráneo; en Cervera del Maestre, que es la puerta del Maestrazgo histórico, se acaban los algarrobos; el olivo desaparece al salir de la depresión de San Mateo para subir escalonadamente hacia Morella. Son las de esta ciudad tierras de cereales con algunos cultivos de patata y de almendros en las pendientes abrigadas, tierras ganaderas y de explotación forestal, con una larga tradición textil en decadencia. Domina aquí la dispersión pura en masías o en muy pequeñas aldeas; son pocos los núcleos de población que rebasan los l.500 hab.: Morella (3.652) y Villafranca del Cid (3.481): aquélla, la capital histórica del Maestrazgo, ésta, la heredera de su tradición textil. La altiplanicie de Requena-Utiel pertenece geográficamente a La Mancha (v.).Levante alicantino y murciano. Alicante y Murcia son lo suficientemente distintas como para que distingamos entre el país alicantino y el murciano.1) El país alicantino. A su vez, aquí conviene separar las comarcas del interior y las del litoral. Tres tipos de comarcas interiores pueden diferenciarse: valles o canales,hoyas y campos. Entre los primeros, se hallan el de Enguera-Montesa (todavía provincia de Valencia) y el de Albaida (Onteniente, 23.685 hab.; y Albaida, 4.971); las hoyas son las de Alcoy (Alcoy, 6l.371 hab.) y Castalla (Castalla, 5.799 hab.); y los campos, los de Villena, Monóvar y Novelda, atravesados por el Vinalapó, con las ciudades de Villena (25.473 hab.), Monóvar (10.348), Novelda (17.344), Aspe (13.229) y Elda (4l.511). Todas estas comarcas tienen en común: una importante y diversificada industria (textil, papel, juguetería, turrones, velas, etc.), una agricultura de secano en campos abancalados (algarrobo, olivo, cereales, habas) y pequeñas pero fértiles huertas (hortalizas, frutales), a lo largo de los ríos. No es de extrañar que la densidad de población sea elevada: alrededor de 100 hab/Km2.
Entre las comarcas litorales conviene separar La Marina de Denia a Villajoyosa, y las huertas de Alicante y Elche. Aquélla ha vivido tradicionalmentQ de los cultivos de secano (vid, olivo, algarrobo, almendro, higuera) y de la pesca, y hoy ha sido profundamente transformada por el turismo; Villajoyosa (16.258 hab.), Benidorm (12.124), Altea (8.022), Calpe (3.399), lávea (7.130) y Denia (16.484) son sus principales núcleos de población. La huerta de Alicante se caracteriza por la importancia que en ella tienen los almendros, olivos y algarrobos, mezclados con cereales y hortalizas; la ciudad concentra gran parte de la actividad comercial, industrial y turística. La huerta o el Campo de Elche es conocida por su famoso palmeral, en los alrededores de esta ciudad (122.666 hab.), que es un gran centro industrial (calzados diversos, sobre todo); Crevillente (16.901 hab.) destaca por las industrias derivadas del esparto, y Santa Pola (9.198) por el turismo y las salinas.2) El país murciano. Puede subdividirse entre la fachada litoral, el corredor murciano y las comarcas interiores. Se excluye el altiplano albaceteño, ya manchego. A lo largo de la costa, jalonada por sierras penibéticas muy mineralizadas, se hallan los importantes puertos de Águilas (17.389 hab.), Mazarrón (9.096), La Unión (13.145) y sobre todo Cartagena (146.904); el turismo se añade como fuente de riqueza moderna a la agricultura aleatoria y a la minería coyuntural (plomo, sobre todo) tradicionales. El Campo de Cartagena, al N de esta ciudad, es todavía un gran secano arborícola (almendro, algarrobo) y cerealista, con algunas manchas de riego con agua subterránea el Campo se abre al Mediterráneo por medio del mar Menor (pesca, salinas, turismo). Al N del mar Menor, la costa es arenosa (dunas de Guardamar); aquí se halla Torrevieja (9.726 hab.) con salinas y actividad turística. El corredor murciano (Sermet) o la depresión prelitoral (Vilá) concentra la mitad de la población y la riqueza de Murcia; se extiende en dirección SO-NE desde Puerto Lumbreras (7.986 hab.) hasta Orihuela (44.938 hab.), pasando por Lorca (60.609) y Murcia (243.759); está recorrido por el Guadalentín y el Segura; el sector occidental o lorquino dispone de menos agua para el riego, a pesar de las obras modernas (embalses, pozos), que el sector de Murcia y Orihuela, en el que sobresalen hoy los cultivos de agrios, albaricoqueros, melocotoneros y membrilleros y el del pimentonero, y las industrias de conservas vegetales.Al N del corredor murciano se hallan una serie de cuencas y amplios corredores intramontañosos que paulatinamente marcan la transición hacia La Mancha; mencionemos las cuencas de Moratalla (10.549 hab.), Caravaca (18.415) y Mula (13.922), y las de Abanilla (8.675), Fortuna (5.564) y Molina (23.178), separadas por el valle de Ricote entre Cieza (25.359) y Alcantarilla (19.895); y las de Hellín (22.152), Yecla (20.724) y Jumilla (20.103). Por último, queda el complejo núcleo montañoso occidental en el que sobresalen los centros de Yeste (7.787) y Alcaraz (2.755). Grandes secanos dedicados al cultivo de cereales, vid y olivo, y escasos regadíos en medio de las montañas generalmente calvas; tal es el paisaje de estas comarcas del interior, de muy viejo poblamiento y hoy demográficamente decadentes.A. FLORISTÁN SAMANES.
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