Leucemia MEDICINA
Categoria:
Medicina
Concepto. La I. consiste, básicamente, en una alteración de los órganos y tejidos leucopoyéticos o formadores de leucocitos, los cuales vierten a la sangre (v.) leucocitos anormales en cantidad y calidad. W. Dameshek (v. bibl.) define así la l.: "proliferación, lenta o rápida, generalizada, anormal, neoplásica y autoperpetuada de uno de los tejidos leucopoyéticos, asociada a menudo con cifras anómalas de leucocitos en sangre y que eventualmente conduce a la anemia, trombocitopenia y muerte del sujeto".Los tejidos leucopoyéticos son, principalmente, la médula ósea para la serie mieloide -granulocitos o polinucleares neutrófilos, eosinófilos, y basófilos-, los ganglios linfáticos y el bazo para la serie linfoide -linfocitos-, y el sistema reticulohistiocitario para el grupo de los monocitos.La I. fue descrita en 1845, haciéndolo simultáneamente Virchow en Alemania y Bennett en Escocia; sin embargo, años antes, cuando los conocimientos de las propiedades sanguíneas eran muy escasos, Velpeau (1827) y Barth (1839) dieron alguna noticia de la enfermedad. Fue denominada "enfermedad de la sangre blanca", sentido que recoge el término l., con raíces del gr. leucos, blanco, y aima, sangre; sinónimo de l. es el término leucosis.Tipos de leucemia y sus causas. Según sea el tejido leucopoyético afectado, se dividen en: mieloide (principalmente neutrófila y raramente eusonófila o basófila), linfoide y monocítica. Por su forma de evolución, se distinguen: agudas, que evolucionan en días con límite de dos meses; subagudas, entre dos y seis meses de límite; y crónicas, con más de seis meses de evolución en la que alternan fases de actividad y remisión hasta el desenlace final. Por el número de leucocitos contados en sangre -por mm3-, se diferencian: I. leucémicas, con más de 20.000 leucocitos hasta rebasar ampliamente un millón; subleucémicas, entre 20.000 y 7.000 (esta última cifra es la que se da como media normal); y aleucémicas, con cifras inferiores que no superan los 6.000 leucocitos.Siguiendo estos módulos de clasificación, se puede dar un número variable de tipos de I. y, de hecho, en clínica se da un grupo dispar de enfermedades leucémicas; no obstante, las formas más representativas son: I. mieloide crónica, I. infoide crónica y I. agudas.No existe, por ahora, causa conocida de la enfermedad; cada tipo o variedad de I. tendrá su propia causalidad y rnecanismo de acción. Al ser varios los tipos de l., parece lógico pensar que sean varias las causas que las producen; se barajan una serie de posibles causas que sumadas a algún factor desencadenante darían por resultado la enfermedad. En la actualidad, unos autores defienden el origen infeccioso, más concretamente viriásico; otros propugnan el carácter neoplásico (v. CÁNCER); sobre cualquiera de estas dos bases, infección latente o terreno potencialmente neoplásico, actuarían en forma desencadenante diversos agentes: químicos (benzol), físicos (rayos X, radiaciones emitidas por la bomba atómica), etc.La l. tiene un carácter universal, siendo escasas las diferencias de distribución en cuanto a edad, sexo, raza, posición social, alimentación, clima, etc. Se presume la e,istencia de una susceptibilidad personal a padecer la enfermedad y se conocen varios casos acaecidos entre determinadas familias, gemelos un¡- y bivitelinos, hijos de consanguíneos; sin embargo, ni la pretendida susceptibilidad individual ni la herencia están confirmadas.Leucemia mieloide crónica. Aparece, preferentemente, en la juventud y edad media de la vida. Cursa con síntomas generales (comunes a todos los tipos de l., en mayor o menor grado) como son: astenia, adelgazamiento, pérdida de apetito, sudoración, dolores que varían de lugar, etc. Como síntomas característicos de este grupo zc definen las "infiltraciones leucémicas", que pueden aparecer en diferentes órganos, como corazón, pleura, pulmón, piel -leucodermias-, sistema nervioso, órganos genitales y urinarios, etc., destacando sobre todos ellos, por su gran importancia, el crecimiento del bazo o espleaornegalia. En sangre hay predominio de la serie granulocítica, o de leucocitos polinucleares, con formas jóvenes inmaduras (metamielocitos, mielocitos, promielocitos y escasos mieloblastos); en médula ósea -mielograma-, mieloblastos y promielocitos, según sea el estadio de evolución; en el bazo -esplenograma-, mieloblastos, mielocitos, etc., con notable disminución de los linfocitos. A mayor grado de juventud e inmadurez de las células reconocidas en los diferentes estudios corresponde un peor pronóstico en la evolución. La proliferación de leucocitos en sangre determina, por ahogamiento, disminución de hematíes y plaquetas en la misma -anemia y Irombocitopenia, respectivamenteLeucemia linfoide crónica. Es propia de las edades maduras y de la vejez. Se caracteriza por la presencia de ganglios aumentados de tamaño- adenopatías (v.)-, haciéndolo por regiones y constituyendo verdaderos paquetes ganglionares; el volumen de los mismos está de acuerdo con la actividad, mayor o menor, de la l. y por ocupación de espacio comprimirán otros órganos vecinos, los cuales darán su propia sintomatología. En sangre hay un predominio linfoide (95%, incluso más, de la fórmula leucocitaria, con grandes, medianos, pequeños linfocitos y linfoblastos); en el mielograma, invasión linfoide metaplásica; en el esplenograma, hiperplasia linfoi-le; también anemia y trombocitopenia. Evoluciona mejor v es mejor tolerada que la I. mieloide crónica, sobre todo, cuanto mayor es el enfermo que la padece.
Leucemias agudas. Son las más aparatosas de sintomarología, las más graves y tienen una evolución fatal a Mazo corto. Las agudizaciones de las formas crónicas se pueden considerar como tales. Los síntomas descritos en las otras formas se presentan aquí con notable brusquedad, dando desde un principio una desagradable impresión de gravedad. En sangre se pueden contar 100.000 leucocitos por mm1, o cifras que no llegan a las normales (aleucémicas); éstos destacan por su atipia e indiferenciación, de forma que es muy difícil, o imposible, clasificarlos en alguna variedad; como en todas las l., se asocian anemia y trombocitopenia (determinante ésta de las diátesis hemorrágicas; v. HEMORRAGIA).Tratamiento. Los caracteres peculiares de cada I. y su momento evolutivo imponen la pauta terapéutica a seguir, lo que se hace con extrema prudencia y control, especialmente por lo que se refiere al empleo de quimioterápicos antineoplásicos (antimetabolitos, alquilantes polifuncionales). Estos productos, si bien no curan la enfermedad, sí consiguen mejorías e incluso remisiones completas, aunque sean transitorias. Se complementa el tratamiento con el empleo adecuado de transfusiones, glucocorticoides, antibióticos, radioterapia y, naturalmente, la medicación sintomática precisa.La morbilidad de la I. es cada vez mayor; su mortalidad, hasta ahora, es total; en la primera hay que considerar tres factores determinantes: el progreso científico en el desenmascaramiento de la enfermedad, el desarrollo de la técnica diagnóstica y la mayor labor asistencial implícita en la Medicina Social, factores todos que si no han hecho hasta ahora frente común a la mortalidad que conlleva la enfermedad, sí luchan por esclarecerla, paliarla y abrigar la esperanza de derrotarla.I. R. LÓPEZ PÉREZ.
BIBL.: W. DAMESHEK y F. GUNZ, La leucemia, Barcelona 1967; L. M. TocANTINS, Progresos en hematología, Barcelona 1961; R. DUNCAN, Hematología clínica, 2 ed. Madrid 1969; P. FARRERAS, Medicina interna, 8 ed. Barcelona 1970.
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