Letonia (latvia) II. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Los escasos restos prehistóricos encontrados en L. hacen referencia a sus primeros habitantes, los livos, de raza finlandesa que poblaron el territorio desde el Neolítico. Agrupados en tribus mantuvieron un régimen totémico y poco evolutivo. Durante el s. IX, los fivos fueron absorbidos por los letones, pueblo de las estepas, que invadieron por el E Livonia y Curlandia, traspasando formas culturales más avanzadas. También en esos mismos tiempos, los escandinavos, suecos principalmente, se asentaron en las costas de L., y desde una serie de enclaves estratégicos avanzaron hacia el interior, abriendo el territorio a la civilización occidental.El monje alemán Meinhard echó los cimientos de la cristiandad letona (v. III), acogida bajo la protección del papa Inocencio III, al iniciar la evangelización (1180). Sin embargo, estos primeros esfuerzos fueron superficiales, ya que a ellos se opuso el profundo carácter pagano de los letones. En 1200, el obispo Albert de Buxhóvden predicó en Westfalia una cruzada con objeto de imponer el cristianismo a este pueblo y hacerle abandonar sus costumbres y ritos idolátricos. Desembarcó en el Dvina y fundó Riga (v.), levantando allí la primera sede episcopal. Para afianzar la nueva fe, Albert creó la Orden de los caballeros porta-espada, hizo reconocer a L. feudo imperial y procuró la inmigración de pobladores alemanes. El emperador Federico II cedió estas tierras a la Orden de los caballeros teutones, que se habían fusionado con los portaespada; los dominios de ésta, al comprar Estonia a Valdemar Alterdag de Suecia en 1346, llegaron hasta el golfo de Finlandia. Los caballeros teutones impusieron la organización feudal alemana a la población nativa, que quedó reducida a servidumbre agrícola.A partir del s. XV, L., sin unas fronteras naturales definidas, fue continuo campo de batalla en las luchas antagónicas que los pueblos germanos, escandinavos y eslavos sostuvieron en el Báltico. Este proceso se inaguró cuando Ladislao II de Polonia, haciéndose intérprete del nacionalismo eslavo, quiso reducir el poder de los caballeros teutones, y contra éstos dirigió una serie de campañas que culminaron con la victoria polaca de Tánnenberg (1410). La presión eslava se mantuvo con Ladislao II. Casimiro IV obligó a los teutones a rendir vasallaje a Polonia (v. PoLONIA ni). El ámbito letón recobró su antigua fisonomía eslava, aun cuando el predominio germánico se mantuvo no sólo por los señores feudales, sino también a través del influjo burgués introducido por la Liga Hanseática (v.).La Reforma protestante arraigó rápidamente el L., en la segunda mitad del s. xvi, por la decisiva acción de los grandes maestros teutones, que vieron en el avance ruso hacia el O un peligro para la integridad de sus territorios. Siguiendo el ejemplo de Alberto de Brandeburgo, el gran maestro Godofredo Kettler, con el apoyo de la nobleza y de la burguesía, secularizó las tierras de L. (1562) y, previo reconocimiento de Segismundo II de Polonia, cuya soberanía acató, fundó los ducados de Livonia y Curlandia. Pese a esto, en el propósito de conseguir para su Estado una salida al Báltico, Iván IV de Rusia forzó las fronteras de Livonia y se apoderó de Narva. Ante semejante suceso, Livonia y Curlandia acudieron a Segismundo II de Polonia, quien dio al traste con los proyectos de los rusos en Venden (1578), e hizo renunciar al zar a sus pretensiones sobre Livonia, por el tratado de Jan Zapolski (1582).En el conflicto originado en el Báltico en el s. XVII, Gustavo Adolfo de Suecia tomó Riga en 1622, y en 1625 invadió Curlandia y Livonia. Ante la victoria sueca, Segismundo III de Polonia se vio obligado a aceptar la paz de Altmark (1629), en la que cedió Livonia a Suecia. Años más tarde, durante la guerra del Norte (v.), el zar Pedro I arrebató a los suecos estos territorios y los anexionó a Rusia por la paz de Nystad (v.; 1721). De esta manera, toda L. estuvo bajo control ruso hasta la I Guerra mundial.La situación social de L., que permanecía invariable desde la Edad Media, sufrió un cambio radical cuando el zar Alejandro I dispuso la emancipación de los siervos de la gleba en Curlandia (1817) y Livonia (1819), anulando el sometimiento de los campesinos letones. Pero, por otra parte, la presencia rusa en L. trajo consigo una progresiva centralización con respecto a Moscú manifestada por medidas tales como la imposición del idioma y la legislación rusa (1835), hechos que acentuaron el incipiente letón, basado en tradiciones germano-eslavas.En el transcurso de la primera conflagración mundial, las tropas germanas invadieron L. (1915), siendo detenidas a escasos kilómetros de Riga, donde se mantuvo el frente hasta el tratado de Brest-Litovsk, por el que Rusia reconoció a L. como república independiente bajo protectorado alemán. La independencia, hecha efectiva oficialmente el 18 de nov. 1918, se vio amenazada en su por el imperialismo bolchevique, que intentó, sin éxito, apoderarse del país; tras una breve guerra, el 11 ag. 1920 se firmó la paz con la URSS, comprometiéndose ésta a respetar la independencia letona sobre la base de un tratado de no agresión. Como nuevo Estado, L. no logró la estabilidad política. Los nacionalistas chocaron con los intereses económicos alemanes y con los deseos comunistas de alcanzar el poder. La Constitución, promulgada el 15 feb. 1922, no impidió las crisis internas, culminadas con el golpe de Estado del primer ministro K. Ulmanis (16 mayo 1934), que formó un gobierno autoritario de Unión Nacional. Ulmanis, que alcanzó la presidencia en 1936, intentó la reorganización interior y el mantenimiento de una trayectoria neutralista en el exterior, no conseguida por su paulatino acercamiento hacia Alemania.La II Guerra mundial supuso para L. su desaparición como Estado soberano. A la invasión rusa (1940) se sucedieron tres años de ocupación alemana, y reconquistada por los soviéticos (1944), éstos la incorporaron como República socialista a la URSS. El nacionalismo letón permaneció activo en la posguerra, dando lugar a una serie de revueltas antisoviéticas que desencadenaron deportaciones y huidas a Occidente. Con la desintegración de la Unión Soviética (v.), el 4 mayo 1990 L. proclama su independencia, confirmada en el referéndum del 3 mar. 1991 y ratificada el 21 ag. 1991 con reconocimiento oficial de Rusia.A. BRAOJOS GARRIDO.
BIBL.: M. WALTERS, Le peulpe letton, Riga 1926; A. SPEKKE, History of Latvia, Estocolmo 1951; A. BILMANIS, A history of Latvia, Oxford 1952; H. CARRÉRE D’ENCAUSSE, El triunfo de las nacionalidades, Madrid 199l.
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