Leipzig II. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Su origen se remonta al a. 1000, en que se estableció una colonia eslava en la desembocadura de los ríos Elster y Pleisse, junto a la cual se fundó pronto otra colonia germana. Más tarde, ambas recibieron el nombre de Lipsk. Fue una ciudad insignificante, perdida en el inmenso país alemán, hasta que hacia 1200 empezaron a construirse caminos y puentes de acceso. Su importancia radicaba en su relativa proximidad a las ricas salinas de Halle.El margrave Otón de Sajonia le dio el primer estatuto municipal en 1160; hacia 1200 adquirió los derechos de ciudad libre que perdió en 1217. Obtuvo una administración autónoma en 1263, y hacia 1273 el derecho de acuñar moneda. En el s. XIII, sus ferias se mencionan en los documentos, si bien las primeras se remontan a 1170. Sin embargo, las ferias de L. no adquieren renombre hasta finales del s. XIV, cuando los comerciantes de Nuremberg empiezan a frecuentarlas en sus continuos viajes al Oeste, especialmente hacia Polonia. L. tiende a convertirse así no sólo en el gran emporio comercial de Sajonia, sino en el gran centro intelectual, sobre todo desde que, en 1409, se funda su universidad. Los reyes sajones favorecieron las pretensiones de la ciudad de erigirse en lugar de depósito y centro de tráfico mercantil. Los privilegios imperiales de 1497 y 1507 puede considerarse que consagran sus famosas ferias, que se habían convertido en el centro de contrata entre todas las regiones de Alemania y los países vecinos. L. era, pues, al comenzar el s. xvi, el gran emporio comercial del centro de Alemania. Contribuyeron también a esta prosperidad los innumerables talleres de imprenta, que, desde su primera máquina (1479), se habían multiplicado enormemente, produciendo muchos puestos de trabajo y fuentes de riqueza.La Reforma penetró desde los primeros momentos en la ciudad, teniendo lugar en ella la controversia de L. entre Lutero y Johann Eck, que determinó la ruptura definitiva entre el movimiento luterano y el catolicismo. A pesar de los muchos adeptos con que el luteranismo contaba en la ciudad, éste fue prohibido; sin embargo, la reacción católica resultó efímera, pues Enrique el Piadoso (1539-41) declaró el luteranismo religión oficial de la ciudad. Miembro fiel de la Liga Smalcalda, L. fue asediada por Juan Federico (1547), dotándola más tarde Mauricio de Sajonia de fortificaciones, con el fin de evitar otro intento de ocupación. A finales del s. xvii, el comercio era muy floreciente en L., especialmente con Hamburgo y Holanda, si bien decayó considerablemente durante la guerra de los Treinta Años (v.), en que fue ocupada por los suecos (1642) e imperiales sucesivas veces. El más importante sitio siguió a la batalla de Breitenfeld (1631). Una vez terminada la contienda, volvió a ser el centro del comercio con Inglaterra, Francia e Italia. Para responder a las necesidades mercantiles, se fundó la Bolsa (1679), la Diputación de comerciantes (1681) y el Tribunal de Comercio (1682).A principios del s. XVIII, L. era la gran rival de Francfort en el arte de la tipografía e impresión. Esta prosperidad comercial hizo posible una gran afluencia de estudiantes a las aulas de su universidad que atrajeron a una élite de intelectuales. Durante la guerra de los Siete Años (v.) padeció mucho; fue sitiada varias veces y tuvo que contribuir con un fuerte impuesto decretado por Federico II, pero, pese a estas vicisitudes, se rehízo prónto. Si cabe, más padeció su comercio durante el bloqueo continental decretado por Napoleón (1806), pues su actividad mercantil casi permaneció paralizada. Durante las guerras napoleónicas, fue ocupada por las tropas austriacas (1803), francesas y rusas (1813). En sus inmediaciones tuvo lugar la batalla entre prusianos, rusos y austriacos contra el ejército francés acaudillado por Napoleón. Duró del 14 al 19 oct. 1813 y, durante su desarrollo, estuvo la ciudad a punto de ser reducida a cenizas.La entrada de Sajonia en la Unión Aduanera, patrocinada por Prusia, y la construcción de los ferrocarriles, le proporcionó una etapa de gran prosperidad. Puede decirse que, desde la inauguración del ferrocarril L.-Dresde (1839), se constituyó en el mayor nudo ferroviario de Alemania. La intolerancia del Gobierno sajón hacia los católicos, relativamente numerosos en la ciudad, desencadenó una oleada de sangrientos disturbios (1845), que se repitieron en 1848. Tras la terminación de la 1 Guerra mundial, de la que salió muy dañada por las incursiones de la aviación, L. se adhirió al Gobierno de la República de Weimar, y siguió más tarde las vicisitudes del Tercer Reich. Durante la II Guerra mundial, fue casi totalmente destrozada por los raids aéreos; y finalizada la contienda quedó incorporada a la República Democrática Alemana, de la que es el segundo centro urbano y sede de la industria pesada del hierro y el acero.M. J. ALVAREZ PANTOJA.
BIBL.: K. GROSsER, Geschichte der Stadt Leipzig, Leipzig 1897-99; E. KROKER, Handelsgeschichte der Stadt Leipzig, LeiJ zig 1925.
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