Las Palmas II. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
El poblamiento de esta provincia, especialmente el de la isla de Gran Canaria, es muy antiguo. Sus primitivos habitantes eran guanches de diversa procedencia llegados principalmente de África del Norte y del Oeste en sucesivas oleadas, desde el final del Neolítico, ca. 2500 a. C. Los monumentos megalíticos de Gáldar demuestran la antigüedad del poblamiento de Gran Canaria. Es probable que las primeras oleadas fueran de cro-magnones norteafricanos a los que siguieron en el Eneolítico grupos del Mediterráneo oriental, armenoides sobre todo, de los que se cree que utilizaron la vía marítima, sirviéndose de África solamente como escala. Los. negroidés qegados del Sur de Marruecos y Sahara estaban emparentados con los etiópidos neolíticos. Los negros -sudaneses fueron llevados como esclavos. De sus costumbres se conoce la práctica de la poliandria en Lanzarote. Momificaban los cadáveres, practicaban una agricultura basada en la cebada y una ganadería de ovejas, cabras y cerdos, con perros tomó guardianes de los rebaños.La población de Gran Canaria se dividía en tribus independientes; fue unificada bajo Andamana y su esposo el guerrero Gumidafe, quienes establecieron su capital en Gáldar. A estos guanartemes o reyezuelos les sucedió su hijo Artemi Semidan, quien rechazó las primeras invasiones de portugueses (1405). Enfrentados Tenesor y Bentaguaire, hijos de Artemi, quedó vencedor el primero, que también hubo de hacer frente a la rebelión del guerrero Doramas. En 1478, Tenesor venció a los castellanos invasores Juan Rejón y Pedro de Algabe, pero en 1482 fue hecho prisionero por los conquistadores Hernán de Peraza y Alonso Fernández de Lugo. Convertido Tenesor al cristianismo, se sometió a Pedro de Vera, quedando Gran Canaria bajo el dominio de Castilla, una vez sofocada la resi,;ancia de la isla (1483).Más fácil resultó la conquista de las otras dos grandes islas de la provincia de L. P., Fuerteventura y Lanzarote, a cargo del francés Jean de Béthencourt, a quien acompañaba Gadifer de la Salle, y con ayuda del reino de Castilla (1402), bajo cuya protección se puso Béthencourt, rindiendo vasallaje a Enrique III de Castilla. A los franceses precedieron en Lanzarote los genoveses Lancelotto Malocello en 1320 (de quien tomó nombre la isla) y Angiolino de Tegghia en 1341, y los castellanos Ruiz de Avendaño en 1377 y Gonzalo de Peraza en 1399. Fuerteventura y Lanzarote fueron vendidas por Béthencourt al conde de Niebla (1418), de quien pasaron al traficante de esclavos sevillano Alfonso de Las Casas y a la familia Peraza. Diego García de Herrera, casado con Inés Peraza, cedió sus derechos sobre las islas a los Reyes Católicos. La capital de Lanzarote se trasladó de Teguise, incendiada por los argelinos en 158’6 e invadida por los berberiscos en 1618, a Arrecife.L. P. recibió fuero de población en 1494; al frente de su cabildo figuraba un funcionario real. En el s. XVI, se estableció en ella la Audiencia. Desempeñó un importante papel en la ruta de las Indias, por lo que fue atacada por ingleses (1595) y holandeses (1599). Prácticamente, L. P. era la capital política, militar, jurídica y eclesiástica del archipiélago canario, desde fines del s. XV (v. CANARIAS III), pero desde mediados del s. XVII la capitalidad pasó a Santa Cruz de Tenerife (v. SANTA CRUZ DE TENERIFE II), dependiendo administrativamente de ésta L. P., que ya desde 1852 gozaba de cierta autonomía, al crearse la subgobernación de L. P. Por R.D. de 21 sept. 1927 se creó la provincia de L. P. De ella partió el general Francisco Franco, comandante militar entonces de Canarias, para unirse al Alzamiento Nacional iniciado en el Marruecos español (17 jul. 1936). Durante el s. XX, se ha continuado la emigración a América del Sur que comenzó en el siglo anterior.CARLOS R. EGUIA.
BIBL.: l. VIERA Y CLAVIlO, Noticias de la historia general de Canarias, Santa Cruz de Tenerife 1954; A. MILLARES TORRES, Historia general de las islas Canarias, La Habana 1945; F. PÉREZEMBID, Los descubrimientos en el Atlántico hasta el tratado de Tordesillas, Sevilla 1948; E. SERRA RAFOLS, Los portugueses en Canarias, La Laguna 1941; B. BONNET REVERÓN, Las Canarias y la conquista franconormanda, La Laguna 1944; A. RUMEU DE ARMAS, Piraterías y ataques navales contra las islas Canarias, Madrid 1950; F. MORALES PADRÓN, El comercio canario-americano, Sevilla 1955.
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