Kominform POLÍTICA
Categoria:
Política
Abreviatura de la frase rusa que designa a la Oficina de Información de los Partidos Comunistas y Obreros, organización internacional en la que, de 1947 a 1956, estuvieron representados los principales partidos comunistas. Aunque éstos, al terminar la 11 Guerra mundial, adoptaron la línea llamada "patriótico-democrática", que implicaba la colaboración con socialistas y burgueses progresistas; muy pronto prefirieron gobernar solos y, a medida que se establecía el exclusivismo comunista en cada nación, se imponía también el control de la URSS.Pese a tal control, los soviéticos advirtieron con alarma que los países comunistas de la Europa oriental y central mostraban mucha más preocupación por sus problemas nacionales que por la defensa de los intereses soviéticos. Y su alarma creció cuando los Estados Unidos lanzaron el Plan Marshall (v.; 1947) y varios países orientales, especialmente Checoslovaquia, parecieron dispuestos a aceptar la ayuda que se les ofrecía. Aunque acabaron rechazándola, por imposición de Stalin (v.), éste ya había sacado la consecuencia de que las cosas no marchaban como en tiempos de la Komintern (v.) y que era necesario regularizar y hacer más eficaces las comunicaciones entre los partidos comunistas. Esto y la necesidad de responder al reto de la Europa del Plan Marshall, movieron a Stalin a emprender una nueva táctica, cuya avanzada ideológica sería la K.Ya en 1945 Tito había sugerido a Stalin la creación de un organismo que promoviera el intercambio de opiniones entre los partidos comunistas nacionales y, en 1946, Stalin propuso a Tito (v.) que fueran los yugoslavos quienes tomaran la iniciativa en este sentido. Sin embargo, serían los polacos los que, un año más tarde, invitaron a los partidos comunistas de los países en que gobernaban solos o en coalición para que asistieran a una reunión en Scheriberhau. La representación soviética la ejerció Zdanov, que exigió la unión de todos los partidos comunistas, alrededor de los cuales debían agruparse las fuerzas democráticas del pueblo. Su línea dura, apoyada por los yugoslavos, se impuso frente a los comunistas franceses e italianos, partidarios de colaborar con sus respectivos Gobiernos burgueses. De esta reunión salió constituida la K., que tendría su sede en Belgrado. Stalin había querido, y logrado, que el nuevo organismo fuera coordinador e informador. De ahí que los comunistas pudieran decir con verdad que la K. no se parecía nada a la Komintern, aunque también acertaban los anticomunistas al indicar que sólo era una adaptación oportunista de ésta.Inicialmente, la actividad de la K. se redujo a editar una revista, dirigida por el ruso Jedin y censurada por el Comité Central del partido comunista de la Unión Soviética. Sin embargo, la K. ejerció una influencia enorme como impulsora de la agitación revolucionaria que se manifestó inmediatamente en las huelgas de Francia e Italia, el golpe de Estado de Praga (febrero 1948) y el incremento de la Guerra civil griega. Esta actividad política se quebró con la disidencia de Tito, que había sido uno de los fundadores de la K. Ya en marzo de 1948, los soviéticos habían escrito una carta al mariscal yugoslavo, de la que enviaron copia a los miembros de la K., denunciando sus desviaciones políticas; y, en junio del mismo año, la K., reunida en Rumania, aprobó por unanimidad una resolución en la que se repetía su condena, se invitaba a "los elementos sanos" del partido comunista yugoslavo a sublevarse contra él y se disponía el traslado de la sede de la K. a Bucarest.Las represalias contra "el desviacionismo titoísta" no fueron planeadas ni ejecutadas por la K., ya que desde la disidencia de Tito fue la URSS, desde el Kremlin, quien se encargó de controlar el comunismo mundial; la K. se limitó a una anodina labor de propaganda de los intereses soviéticos. Y es que la breve hora de la K. había pasado; a la defección yugoslava se unieron el problema chino -con un Mao Tse-tung que deseaba guiar el movimiento comunista en los países subdesarrollados- y los antagonismos que, contraponiendo a los distintos dirigentes soviéticos en los años inmediatamente anteriores a la muerte de Stalin, paralizaban toda acción internacional seria y, por supuesto, la de la K. La crisis se acentuó tras la muerte de Stalin (1953). El destino de la K. estaba sellado cuando el Comité Central del partido comunista de la URSS intentó el acercamiento a Tito; cuando la denuncia de Stalin en el XX Congreso del partido de la URSS debilitó la postura de muchos dirigentes stalinistas en los países satélites; y cuando la URSS optó por la distensión de Occidente. Este último aspecto tuvo una repercusión decisiva, por cuanto, al practicar una política de diálogo con el mundo capitalista, la K. perdía gran parte de su razón de ser y su supresión aparecía, al igual que ocurrió con la Komintern, como un oportuno sacrificio en el altar de la colaboración internacional.En vísperas del viaje dé Jrushchov y Bulganin a Londres, se publicó un comunicado (17 abr. 1956) en el que se afirmaba que los cambios políticos internacionales, la salida del socialismo del marco de un solo país, el crecimiento del comunismo en los países capitalistas, la difusión del neutralismo, la necesidad de superar las escisiones en el movimiento obrero... había convencido a los miembros de la K. de que ésta "ha agotado sus funciones; y, en consecuencia, han decidido de mutuo acuerdo suspender las actividades de la K.". Ciertamente, desde que los soviéticos habían admitido el principio de "las distintas vías del socialismo" y habían reconocido de facto la razón de Tito, la K. no respondía ni por su composición ni por su actividad a la nueva situación internacional. Ahora bien, el propio comunicado de suspensión de la K. no se oponía a que los partidos comunistas mundiales buscasen "nuevas formas útiles para sus recíprocas vinculaciones y para coordinar su actividad". Así ocurrió que, desde entonces, el anterior papel coordinador de la K. fue reemplazado por la celebración de periódicas reuniones personales entre los líderes comunistas, generalmente en Moscú.O. GIL MUNILLA.
BIBL.: G. NOLLAU, Las Internacionales, Barcelona 1964; E. REALE, Nascitá del Kominform, Verona 1958; A. B. ULAM, Titoism and the Kominform, Cambridge 1952.
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