Komintern POLÍTICA
Categoria:
Política
Abreviatura de la expresión rusa Kommuniticeskig Internacional (Internacional Comunista), también llamada Tercera Internacional (1919-43), que corresponde a una organización que se presentó como sucesora de la I Internacional de Marx y de la II Internacional Socialista (v. INTERNACIONAL, LA), al desintegrarse esta última tras el triunfo bolchevique en Rusia. En efecto, después de llegar al poder los comunistas rusos, Lenin (v.) creó en Petrogrado (1919) una nueva organización internacional, destinada a fomentar la revolución mundial, considerada inminente y de la que se suponía que la rusa era sólo paso preliminar. En esta nueva institución se integraron, junto con los comunistas rusos, todos los simpatizantes de la revolución bolchevique que se separaron de los grupos socialistas para organizar los nuevos partidos comunistas según el modelo de la URSS. El resultado fue que, desde un primer momento, la K. se convirtió en un instrumento soviético, que tenía su Comité ejecutivo en Moscú y cuyo primer presidente era Zinoviev, uno de los más viejos seguidores de Lenin.El Congreso de 1920. La K. celebró congresos mundiales anuales de 1919 a 1922 y, después, en 1924, 1928 y 1935. Sin duda, el de 1920 fue el más importante, por cuanto marcó una ruptura clara entre comunistas y socialistas a nivel internacional. En dicho Congreso, se aprobaron las llamadas 21 condiciones, consideradas indispensables para la admisión en la K. Estas eran de tal tipo que hacían imposible el acceso de la mayor parte de los líderes socialdemócratas europeos, puesto que las masas que se incorporaran quedarían sometidas a Moscú. Concretamente, entre las 21 condiciones se estipulaba la aceptación del control del Comité ejecutivo de la K. -que, a su vez, estaba dominado por el Politburó soviético-, la creación de un Apparat secreto, codo a codo con el partido oficial (allí donde estuviera autorizado) y la adopción de medidas para debilitar las fuerzas armadas de los países capitalistas.Frente a estas exigencias, los partidos obreros europeos se dividieron, apartándose de ellos (sobre todo en Alemania, Francia, Italia, Bulgaria y Noruega) importantes efectivos que, aceptando las 21 condiciones, ingresaron en la K. De esta manera, surgieron los partidos comunistas, ya como movimientos de masas. Mas la aceptación del centralismo moscovita por parte de los comunistas europeos hizo que la K. no fuese un conjunto de partidos independientes, sino un único partido comunista internacional, del que los partidos nacionales sólo eran secciones. El II Congreso estableció igualmente, como objetivo político de los partidos comunistas, el de conseguir por la fuerza "el poder, para aniquilar al Estado burgués y crear la sociedad comunista". Y, en los meses siguientes, grupos revolucionarios centroeuropeos intentaron realizar este propósito; pero la situación no era demasiado favorable para esta política de choque abierto contra el capitalismo: en el interior de la URSS había surgido una fuerte oposición de izquierda, muy influyente en la K., y en Alemania, un motín comunista fracasó estruendosamente (febrero 1921).El Frente Unido. Ante el fracaso del ataque frontal contra el capitalismo, en el III (julio 1922) y, especialmente en el IV Congreso mundial (noviembre 1922), la K. cambió de táctica. Se indicó a los partidos comunistas que colaborasen con los socialistas, adaptándose a las condiciones imperantes en cada país. Es indudable que, de esta manera, las pretensiones comunistas aparecían como minimalistas y moderadas, aunque, de hecho, resultaban incompatibles con la fidelidad de los partidos socialistas a la democracia. La nueva táctica obtuvo éxito allí donde los comunistas renunciaron temporalmente a su fraseología revolucionaria y mostraron mayor preocupación por los problemas prácticos de la clase trabajadora; en estos casos, los sindicatos obreros se convirtieron en el principal soporte de la propaganda comunista. Y, ciertamente, los partidos que adoptaron las nuevas tácticas vieron aumentar el número de miembros.La lucha por el poder que se desencadenó en la URSS a la muerte de Lenin repercutió en las sesiones del V Congreso mundial (junio-julio 1924), importante porque en él se dio una nueva interpretación a la táctica del Frente Unido, que no debía consistir en alianzas de alto nivel con dirigentes socialistas, sino en la "unión de comunistas, socialdemócratas y obreros activos sin partido bajo la dirección del partido comunista". A pesar del éxito inicial, en 1927 quedó claro que la nueva política del Frente Unido, calificada por los bolcheviques enemigos de Stalin como derechista, había resultado un fracaso; p. ej., no había cuajado la proyectada Unión Int. de Sindicatos y, en China, la colaboración con Chiang Kai-chek había conducido a la liquidación de los jefes comunistas.Estas derrotas empujaron a Stalin (v.), que acababa de suprimir la oposición izquierdista en la URSS, a orientar la política de la K. hacia una mayor radicalización. La tarea resultó tanto más fácil cuanto que coincidió con la crisis económica de 1929 que creó, en opinión comunista, "las condiciones objetivas" para una situación revolucionaria, especialmente en Alemania. A partir de este momento, la K. rompió todo contacto con los socialistas, a los que se calificó de social-fascistas y se consideró como el principal enemigo. El resultado de esta nueva política en Alemania fue la división del movimiento obrero, que facilitó el triunfo de Hitler (v.) y la desaparición del importante partido comunista.El Frente Popular. El auge generalizado de los movimientos fascistas obligó a un nuevo cambio en las tácticas de la K., cada vez más sometida a Stalin. A partir de 1934 y, bajo el lema de frenar al fascismo, los partidos comunistas tendieron otra vez la mano a los socialistas e incluso a los burgueses de izquierda y de centro. Para facilitar la unión, el comunismo pareció renunciar a la revolución mundial y a la lucha de clases, adoptando programas y slogans estrictamente pragmáticos, hasta el punto de que, con no poca frecuencia, los comunistas se presentaban como más moderados que los socialistas. Al bloque de este tipo que se creó en Francia se le llamó Frente Popular (v. FRENTEPOPULISNlo), nombre que hizo fortuna y ejemplo que se imitó en otros países, como España (1936). Gracias a esta táctica de moderación, los comunistas obtuvieron un considerable apoyo mundial. Ahora bien, como tal política chocaba con el genuino fanatismo revolucionario de los primeros años, sólo podía ser desarrollada por hombres que fueran esencialmente obedientes a Moscú. Esto contribuye a explicar la gran purga; eliminados por el dictador ruso los últimos grupos extremistas de izquierda, los nuevos jefes comunistas fueron absolutamente dóciles.La II Guerra mundial. El pacto germano-soviético de 1939 supuso un rudo golpe para la K. y para la orientación seguida hasta entonces, ya que la alianza de la URSS con Hitler suponía el fin de la política del Frente Popular antifascista. El desconcierto cundió entre los comunistas europeos, y la K. estuvo a punto de desintegrarse. Sin embargo, al producirse la invasión alemana de la URSS, el comunismo europeo volvió a encontrarse cómodo, ya que se volvía a la política de unión contra el fascismo. De todas las maneras, la guerra iba a significar el fin de la K. El 22 mayo 1943 se publicó un decreto por el que se disolvía la organización, alegando que el crecimiento del movimiento obrero revolucionario mundial había dejado anticuadas e inútiles las estructuras de la K. La verdad no era ésa. La K., al autodisolverse, no hacía sino obedecer la decisión de Stalin, que pretendía convencer a los aliados de que la URSS había abandonado sus propósitos de controlar a los demás partidos comunistas (lo que tranquilizó a Roosevelt, que quería que acabase la propaganda marxista en EE. UU.) y a incrementar la ola de simpatía hacia el comunismo que despertó la resistencia soviética frente a los alemanes. La disolución de la K. no pasó de ser una pura actitud táctica que no debilitó el control soviético sobre el comunismo mundial, ejercido en virtud del compromiso doctrinal y personal de los jefes comunistas para seguir la línea establecida por Moscú. Así, en los años cuarenta, muchos de los antiguos dirigentes de la K. ocuparon puestos importantes tanto en la URSS como en los países satélites y occidentales.O. GIL MUNILLA.
BIBL.: F. BORKENAu, The Communist International, Londres 1938; 1. DEGRAS (ed.), The Communist International 1919-1943 (Documentos), Londres 1956; G. NOLLAu, Las Internacionales, Barcelona 1964.
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