Klee, Paul
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Biografía GER
Vida. Insigne pintor suizo, n. el 18 dic. 1879 en Münchenbuchsee, cerca de Berna, m. el 29 jun. 1940 en Muralto-Locarno, Tessino. Su padre, alemán, era maestro de canto en la Escuela Normal cantoral de Hofwyl, y su madre, suiza, ambos verdaderos devotos de la música. Paul cursa en Berna, de 1886 a 1890, los estudios primarios, y hasta 1898, los secundarios. En octubre de este año marcha a Munich, donde primeramente ingresa en la escuela preparatoria de Knirr, y, en 1900, en la Academia de Bellas Artes. Ya por entonces simultanea su pasión por la pintura con la de la música, pasión que ha heredado de sus padres y que le ordenará que el color sea para él una trasposición de ritmos musicales. En 1903 y 1904 se dedica a grabar aguafuertes de temas grotescos, delatando influjos de Goya y Beardsley, así como a pintar algunos cuadros todavía de total realismo. En 1901 había viajado a Italia, y en 1905 lo hace, con corta estancia, a París, que, de momento, no parece haberle influido mucho. Por el mismo tiempo, inaugura sus pinturas sobre vidrio. En 1906 casa con la pianista Lily Stumpf y establece su hogar en. Munich. En 1908, ya influido por Cézanne y Van Gogh, participa en las exposiciones de la Secesión en Berlín y Munich. En 1910 expone obras en Zurich, Basilea y Berna. Por entonces ha llegado ya a su estilo personalísimo y sintético. En 1911 hace su primera exposición monográfica en la Galería Tannhauser, de Munich, y comienza a interesarse por el grupo Der Blaue Reiter, con el que expondrá en 1912. En 1914, excursión a Túnez y Cairuán, y acercamiento al cubismo (v.). Hace la guerra de 1914-18, sin abandonar la pintura. En mayo-junio de 1920, exposición retrospectiva de sus obras en la Galería Goltz, de Munich. De 1921 a 1924 es profesor en la Bauhaus (v.) de Weimar, y de 1926 a 1931, en la de Dessau, que abandona para profesar en la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf. En 1933, huyendo de los nazis, que declararán su pintura inserta en el arte degenerado, se refugia en Berna, donde irán a rendirle homenaje, en 1937, Picasso y Braque. M. de esclerodermia, que venía padeciendo desde 1935. Desde su muerte, su prestigio ha ido ascendiendo tan fabulosamente como merece la grandeza de su obra.Obra. Tratemos de definir ésta y su poderío de seducción, aunque, más eficaz que la palabra escrita sería para el caso una buena selección de reproducciones. E incluso tal selección pudiera engañar en principio al observador haciéndole creer que no se hallaba ante la labor de un solo hombre, sino de varios, ya que sería imposible encontrar un pintor que, como K., jamás repite, no ya un motivo, sino ni tan siquiera un estilo, una manera temporal. No ha sido precoz, verdaderamente, y hasta se puede asegurar que no se siente pintor hasta que lo declara -"Soy pintor"- con motivo de su viaje a Túnez en 1914. La policromía del norte de África, que le dicta maravillosas acuarelas, le ha convertido en sibarita del color, y ya no dejará de serlo; así como lo más sustantivo y abstracto del cubismo -que no sigue, ni siquiera en su Homenaje a Picasso, de 1914- le provee de un arma, pero no le ata a su carro.En lo sucesivo, será un pintor de multiplicísimos medios, entre los que deben contarse como principales y tantas veces superpuestos unos a otros: a) el natural don de K. para sintetizar, extrayendo de todo cuanto tratase de representar su radiografía de mayor y más decidora elementalidad; b) su dominio del encanto y de la magia, siempre capaz de virar cualquier figuración o abstracción hacia alusiones en las que late, se percibe, se anuncia o se inmediatiza una cierta proporción de drama; c) una asombrosa agilidad gráfica para crear personajuelos larvados, que tanto pueden mostrar en su mínima lineación propensiones lúdicras como turbadoras; d) la inconcebible variedad de esquemas conformadores de un cuadro, constantemente diversas entre sí, aunque se pueda aceptar como norma más repetida la del cuadriculado infinito; e) como polo opuesto de la facilidad del artista para rasguear o pincelar un cuadro, la paciencia infinita, casi oriental, de que hace uso en composiciones de compartimentación complicadísima, lo que no obsta para que nos parezcan tan frescas y prontas de realización como si sólo hubieran requerido unos pocos minutos de trabajo; y /) siempre, en todo momento, en todo pretexto, un sentido cromático tan agudo y perfecto, tan cargado de sugerencias, oficio y belleza que no sería ni posible ni conveniente tratar de explicar, ya que sus ingredientes de seducción parecen inseparables de la magia natural y omnipotente del extraordinario artista, vario, misterioso y encantador como nadie. Él ha inventado todo un alfabeto para no servirse de él sino en una sola ocasión. ÉI ha creado programas de dicción para tampoco explotarlos más que en un solo cuadro, cuando cada uno de ellos hubiera podido desarrollarse durante la entera vida de otro pintor. Él se ha despegado de sí mismo constantemente, de modo que cada obra fuera la primera y última de un ciclo microscópico, pero extremadamente poderoso. Lo maravilloso es que, por encima de tan fastuoso despliegue de diversidades, K. resulta ser uno e indivisible, y toda su vasta producción queda impregnada de buena magia, de magia óptimamente intencionada, ya que comienza por interesar y por enamorar a los espectadores niños. De aquí que su etapa de profesorado en la benemérita Bauhaus fuera, acaso, la más pródiga en sugerencias y fertilidades de todo aquel inolvidable experimento. Por lo demás, y como gran pedagogo del arte, K. no se limitaba a predicar con el ejemplo, sino con el verbo, siendo inestimables sus escritos doctrinales, sus cartas y sus conferencias, en particular la pronunciada en Jena en enero de 1924, en que decía: "A veces sueño con una obra de inmensa envergadura, abarcando el dominio entero de los elementos, de los objetos, del contenido y del estilo. Esto quedará en sueño, sin duda, pero conviene de cuando en cuando representar estas posibilidades, vagas todavía hoy. No hay que apresurarse. La obra debe llegar siempre más alta, y cuando llegue su hora, tanto mejor. Pero, de momento, tenemos que buscarla. Hemos encontrado parte de ella, mas todavía no el conjunto. Nos falta esta última fuerza porque `el pueblo no está con nosotros’. Sin embargo, nosotros buscamos un pueblo". En ese instante, K. confiaba en interesar a ese pueblo mediante la acción de la Bauhaus, y bien conocido es el fracaso. Lo que no podía fracasar era su capital experimento, cuyos mil capítulos le colocan entre las más cimeras figuras creadoras del arte del siglo.V. t.: BAUHAUS.J. A. GAYA NUÑO.
BIBL.: De la abundantísima, seleccionamos: C. GIEDION-WELCKER, Paul Klee, Nueva York 1952; G. DI SAN LAZZARO, Paul Klee, París 1957; W. GROHMANN, Pattl Klee, Nueva York 1959; íD, Paul Klee, Nueva York 1954; N. PONENTE, Paul Klee, Ginebra 1960.
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