Italianismos
Categoria:
Cultura
Comprendemos con este nombre los elementos lingüísticos, voces o construcciones, procedentes del italiano, que se han introducido en la lengua española, tanto de la península como de cualquiera de las naciones hispanoamericanas. Los problemas de identificación de los i. residen principalmente en la afinidad de estructuras de ambas lenguas, que obstaculiza la aplicación de un criterio exclusivamente lingüístico, sea fonético, morfológico o sintáctico, a no ser que otros criterios, histórico-culturales o cronológicos, faciliten la individualización. Por otro lado, la casi general identidad que existe entre los cultismos italianos y los latinismos impedirá también en muchos casos la separación entre unos y otros, confundiéndonos no sobre el origen remoto indiscutible, sino sobre su vía inmediata de introducción. Y, al contrario, muchos i. no deberán ser interpretados como tales si el acceso al castellano ha tenido lugar a través del catalán.Por todo ello, sin una base documental en que apoyarse, es siempre aventurado reseñar los elementos extraños constitutivos de la lengua. Habrá además que distinguir entre el elemento lingüístico ajeno incorporado definitivamente a la lengua propia y el que ha sido una extravagancia momentánea, cuyo valor histórico o estilístico será prudente señalar. Así, p. ej., chichisveo (cicisbeo) es indiscutiblemente un i., forjado onomatopéyicamente, que se localiza en una costumbre típica del s. XVIII y que sólo recoge la literatura de la época. Y el hipogrifo, que utilizan Cervantes y Calderón, no tiene directamente que ver con el griego, sino que se trata de la aclimatación española de un vocablo creado por Ariosto.El conjunto de los i. lexicales incorporados al español usual, que son los que más propiamente deben entenderse como tales, pertenecen a los más variados aspectos de la vida humana. Pero, dado el tipo de relaciones seculares entre ambos países son preponderantes los que se refieren al aspecto político-comercial, junto con los que se refieren a las formas artísticas en todos sus órdenes. El grupo más significativo es el que comprende vocablos de caracterización humana, relaciones sociales y reacciones individuales, manifestaciones externas de comportamiento: canalla, farsante, poltrón, desfachatez, chulo (aféresis de fanciullo); bufo, bufón, caricato, caricatura, carnaval, mascarada, confeti, cabalgata, cucaña, esta f ermo, pedante, bravata, cháchara, chanza, charla, charlatán, aspaviento, capricho, estrafalario (derivado de una forma dialectal), rufián, truco, superchería, contrabando, estafar, saquear, emboscar, bandido, esbirro, etc.Otra serie muy importante de voces está formada por términos artísticos y técnico-literarios: diseño, boceto, esfumar, esfumino, escorzo, miniar, miniatura, acuarela, fresco, manierismo, fachada, cúpula, pórtico, logia, fontana, estuco, terracota, filigrana; ópera, melodrama, partitura, libreto, barítono, tenor, contralto, soprano, batuta, aria, sonata, cantata, arpegio, ritornelo, violín, violonchelo; comedia, comediante, saltimbanqui, comparsa, novela, madrigal, soneto, terceto. Y hay además un grupo considerable de vocablos referentes a la esfera militar, marítima y mercantil y a la comunicación marítima o terrestre: coronel, batallón, infantería, soldado, bisoño, escopeta, centinela, alerta, condotiero, mosquete, bastión, foso, peto, parapeto; mercante, bancarrota, ducado (como moneda), florín, piloto, zarpar, esquife, fanal, veleta, carroza, posta, postillón (y a posta), etc.Carácter distinto tienen los i. que podemos considerar de necesidad por referirse a elementos de la vida o historia peculiares de Italia, como mafia, góndola, güelfo, gibelino y los que han tenido vida limitada en algunos autores de la literatura española: bixa, ydea (Santillana); carta "papel", domestiqueza (Garcilaso); aquistar, lampo (Herrera y Góngora); copia "pareja", ya "en otro tiempo" (Góngora), por no aludir a los i. morfológicos y sintácticos que también se encuentran en los autores clásicos españoles, o a obras como La lozana andaluza, que pertenece a un tipo de lengua híbrida. En los i. de los países hispanoamericanos abundan los que se refieren a la alimentación o a la vida usual de hoy. Recuérdese en el español rioplatense altoparlante, bochar, capo, capuchino "café con leche", crepar, chao, facha tosta, osobuco, ricota, risoto, etc.J. ARCE FERNÁNDEZ.
BIBL.: J, TERLINGEN, Italianismos, en Enciclopedia Lingüística Hispánica, II, Madrid 1967, 263-305; fD, Los italianismos en español desde la formación del idioma hasta principios del siglo XVII, Amsterdam 1943; F. RODRÍGUEZ MARfN, Viaje del Parnaso, Madrid 1935; G. MEO-ZILIO, Italianismos generales en el español rioplatense, Bogotá 1965, 1-52; A. ROSENBLAT, Italianismos en Venezuela, en Buenas y malas palabras, Madrid-Caracas 1960, 381-384.
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