Italia, Prehistoria, Arqueologia y Etnologia. HIST.
Categoria:
Historia
1. Paleolítico. La Península forma cierta unidad cultural en el Paleolítico; Sicilia queda aparte con sus cuevas litorales. En Liguria, el Paleolítico inferior es raro pór las múltiples variaciones del nivel marino. El musteriense está bien representado en abundantes cuevas (Grimaldi) y talleres al aire libre con sus facies de tradición achelense, levalloiso-musteriense grosero de gres o cuarcita y musteriense clásico de sílex. El Paleolítico superior es más complejo con puntas de Chátelperron y de La Gravette; entre los yacimientos, pueden citarse el abrigo Mochi de Grimaldi con auriñaciense inferior y superior, y la cueva de Arene Candide con auriñaciense superior. La presencia del magdaleniense debe considerarse con reservas. El tránsito al Mesolítico se efectúa a partir del Paleolítico superior, en una capa de Arene Candide, de enterramientos con cantos rodados coloreados. Las llamadas Venus grimaldienses, que corresponderían al auriñaciense, fueron halladas en circunstancias dudosas.En Lombardía, Véneto y Carso son escasos los testimonios de tránsito humano entre los Alpes y el Po. Los datos más seguros proceden de la costa adriática, concretamente de la cueva Pocala (Nabresina), con la presencia del reno y con groseros instrumentos musterienses de tipo evolucionado de las cuevas de Grimaldi, junto con el oso de las cavernas y otras especies propias de clima rudo. Hacia el S, entre el Po y el Tíber medio, el musteriense se da en los valles de los alrededores de Parma y Reggio, y sucede al Paleolítico inferior. De la región de Savignano y Chiozza proceden las dos Venus auriñacienses. En Toscana, cerca de Pisa, Blanc estudió una importante estratigrafía desde el musteriense al Neolítico, con Paleolítico superior y Mesolítico. En los valles de los Alpes apuanos, el hombre paleolítico vivió en los abrigos rocosos (Tecchia, Grotta all’Onda, Buca del Tasso) donde hay abundantes yacimientos musterienses de tipo alpino y prealpino, cuya industria tiende a degenerar.El Paleolítico superior, ausente de las cuevas apuanas, aparece en el litoral e incluso en el interior, contándose entre los yacimientos la isla de Palmaria. Trazas de esta cultura existen en Elba, relacionada con la zona de Florencia (Mugello y Chioccola), con puntas con escotadura, puntas de flecha con retoque marginal abrupto, raspadores circulares, microlitos, etc. Es de interés la cueva de Golino (Talamone) que dio nombre a una facies del Paleolítico superior con puntas gravetienses, raspadores, etc. Aparte de los bifaces de superficie de la Emilia, el Paleolítico inferior está mejor representado en la Umbría, aunque se halla algo confundido con el musteriense y muy relacionado con las industrias acheleo-musterienses de Las Marcas y Abruzos, al otro lado de los Apeninos (Vibrata, Tavo, Alento, etc.). El Agro Falisco, al N de Roma, tiene yacimientos más ricos del Paleolítico superior con un auriñaciense claro. El Lacio sobresale por sus importantes yacimientos del bajo Tíber y del Aniano, de las marismas pontinas y del monte Circeo. Las terrazas del Tíber y de sus afluentes han dado muestras de una prolongada ocupación paleolítica. Los dos cráneos rodados hallados en los aluviones del Aniano, en Saccopastore (Roma), con interesante fauna, proporcionaron dos neanderthales típicos, correspondientes a la fase final de la transgresión tirreniense. La industria descubierta con el segundo cráneo es claramente musteriense evolucionada, mientras que la fauna arcaica corresponde al periodo interglaciar Riss-Würm. En las marismas pontinas, los restos más primitivos corresponden al musteriense, en cuya industria predomina una especie de raedera fabricada de un canto rodado con talla cortical, mientras que el Paleolítico superior está representado por cepillos, raspadores abruptos y sobre extremo de lámina, láminas con retoques marginales, escotaduras, etc., industria corréspondiente al grimaldiense.En el monte Circeo hay una serie de cuevas de las que siete contienen yacimiento: Beruil (musteriense), Elena (Paleolítico superior), Fossellone (musteriense, auriñaciense inferior y medio), Capra (musteriense), Presepio (auriñaciense), Stefanini (musteriense), y Guattari (musteriense). La de Fossellone alterna su industria microlítica con otra de talla cortical debajo de una capa de auriñaciense inferior y medio con puntas de base hendida. La cueva Guattari, aparte de la abundante fauna e industria musteriense, aportó una mandíbula y un cráneo neanderthal en medio de un círculo de piedras, correspondiente a una fase tardía del Würm. Al S del monte Circeo se localizan las cuevas de Visco con musteriense, y la de la Cala di Ossa con grimaldiense típico. El chelense apareció en la isla de Capri. Una industria achelense de bifaces y lascas de cuarcita, gres y sílex, con indicios de musteriense, fue localizada en Venosa. Cerca de Otranto se abre la grotta Romanelli, yacimiento de primer orden para el estudio del Cuaternario mediterráneo y europeo con levalloisiense y Paleolítico superior con tendencia microlítica, y con tipos Chátelperron, pero sobre todo con indicios de arte en grabados de animales y de un esquematismo pintado en bloques calcáreos.En Sicilia, el Paleolítico se extiende únicamente por el litoral; falta en las costas meridionales y orientales. Los principales yacimientos se encuentran desde Termini Imerese a la isla Favignana, con muestras de grimaldiense con industrias microlíticas. Recientemente se han hallado seis yacimientos paleolíticos en el ángulo sudeste de Sicilia y otro (San Basilio) en el Nordeste.2. Neolítico. I. recibe muy tempranamente, ya en el V milenio a. C., las corrientes neolíticas orientales, observándose una absoluta ausencia de unidad cultural. Las primeras investigaciones científicas se deben a Orsi, y a Pigorini y su escuela. Peet realizó un estudio de conjunto (v. o. c. en bibl.), completado recientemente por L. Bernabó Brea (v. o. c. en bibl.). La zona mejor conocida es Sicilia y algo menos el Sur de I. (Stevenson). El Norte de 1. sólo se conoce en su etapa neolítica y en la inicial de los metales, gracias a los trabajos de L. Bernabó Brea, aparte de su momento final villanoviano.El Neolítico es claro en Sicilia y Apulia; el hábitat consiste en pequeños poblados rodeados de fosos defensivos con silos en número considerable. Las cuevas naturales servían incluso de morada y de enterramiento. La economía se basaba en la agricultura de cereales, en la ganadería, en la caza y en la pesca. Los útiles consistían en hachas pulimentadas y talladas, cuchillos de sílex y de obsidiana traída de las islas Lípari. La cerámica, estudiada por Stevenson, se divide en tres grupos, correspondientes a tres fases sucesivas. El primero abarca vasos groseros, de fondo plano con mamelones perforados, decorados con impresiones, siendo los más típicos los de la cultura siciliana de Stentinello. El segundo grupo se caracteriza por cerámicas pulimentadas rojizas o negruzcas con decoración grabada o grafitada de motivos geométricos rectilíneos, siendo típicos los de Tre Fontane y Siracusa, con decoraciones pintadas en rojo, a veces realzadas con negro, como las de Megara Hiblea, de tipo apulio. El grupo tercero se compone de cerámica pintada apulia, aparecida en Tre Fontane (Catania), con motivos negruzcos formando espirales, meandros, triángulos, etc., con asas tubulares horizontales y cabezas de animales. Los enterramientos muestran el cadáver encogido, como en las tumbas de Rípoli y Molfetta (Apulia). Los elementos culturales de este Neolítico siciliano y apulio hacen pensar en un origen egeo y sirio, y posteriormente cretense.Las investigaciones en la cueva ligur de Arene Candide y otros yacimientos han revelado, con gran precisión, una secuencia cultural aplicable a Liguria, donde sobre el nivel mesolítico sauveterriense, aparece el Neolítico inicial de cerámica impresa, correspondiente al V milenio a. C. El Neolítico medio se caracteriza por figurillas de arcilla, cerámica con decoración grafitada o grabada, formas de boca cuadrada y enterramientos individuales en cistas con el cadáver encogido dentro de las cuevas, todo ello con influencia danubiana correspondiente al IV milenio a. C. En el valle del Po, la civilización de la Chiozza también dispone de enterramientos con el cadáver encogido. El Neolítico final es de tipo Lagozza, correspondiente a la primera mitad del 111 milenio a. C.3. Edad del Bronce. Sicilia se orientaliza fuertemente con una base económica agrícola y ganadera; el rito del enterramiento individual pasa a ser colectivo, como lo indican las tumbas de Castelluccio (primera mitad del II milenio a. C.), y, en general, las de la región de Siracusa, en donde se comenzaba a importar el metal para la fabricación de hachas planas, puñales triangulares con remaches y adornos en espiral. La existencia del comercio con el círculo de Troya I1-IV (segunda mitad del 111 milenio a. C.), es evidente, dada la presencia de placas de hueso en relieve de las tumbas del Sicúlico 1. Las cerámicas, con formas bitroncocónicas o de reloj de arena de dos asas o una realzada, se decoran geométricamente con pintura negra sobre fondo rojizo. Las tumbas se excavan en la roca, disponiendo de cámaras circulares con antecámara y vestíbulo exterior semicircular para enterramientos colectivos. En realidad, la mayoría de los elementos culturales del Sicúlico 1 son un eco del Heládico antiguo y de Troya II-IV. Hacia el 1300 a. C., Sicilia se relaciona con Micenas (v.) e importa vasos, anillos de oro, espejos y espadas; se crea la industria local del Sicúlico II y aparece la fíbula de arco. Prosiguen los enterramientos colectivos en cámara, a pesar de las modificaciones. El Sicúlico III dura hasta la colonización griega del s. VIII a. C.En la zona noroeste de Sicilia, el desarrollo cultural es diferente. Los hallazgos de la región de Palermo parecen indicar un Neolítico tardío. En Trápani, las tumbas son cuevas con pozo, que contienen ánforas de boca oval, cuencos, vasos carenados, vasos dobles con decoraciones de cordones, incisiones curvilíneas, puntillados, o franjas de pintura blanca, todo ello con las primeras muestras de cobre y campaniforme (v.), coetáneo al Sicúlico 1 del Sudeste de la isla (Villafrati, Carini, Geraci, Tre Fontane). La tumba en cámara oriental se hace común.En el Bronce pleno del Sur de I., el enterramiento colectivo en cuevas artificiales, con pozo mediterráneo oriental, y en cuevas naturales, se sustituye por las cámaras megalíticas bajo túmulo. Los dólmenes son galerías cubiertas o largas cistas. La cerámica es oscura con asas de tipo Tesálico III, con formas de cuencos, tazas, vasos carenados con elevadas y curiosas asas, características de la civilización apenínica hasta la Edad de Hierro.La civilización centroitálica de Rinaldone significa el lazo de unión del comercio egeo con el Norte. En Toscana, si bien la forma de las tumbas es meridional, el ajuar funerario está más bien relacionado con la civilización de Remedello del valle del Po; se han hallado hachas de combate de piedra, finas puntas de flecha de sílex y una forma de vaso con gollete y asas como en el Danubiano 111, lo que indica relaciones comerciales entre el Egeo y Europa central. Mientras tanto, los grupos arcaizantes siguen viviendo y enterrando en cuevas naturales; sus materiales son ámbar, hachas de aletas, espadas de ojiva y puñales de bronce, y una cerámica profusamente decorada con cordones o franjas puntilladas, formando espirales y meandros de clara influencia danubiana, dotados siempre con originales asas, y que perduran insistentemente hasta la colonización griega del s. VI a. C.En el Norte de I., el Eneolítico, representado por la cultura de Remedello (Brescia), se ha estudiado en innumerables enterramientos con los cadáveres encogidos y dispuestos en líneas regulares. La metalurgia aparece unida a la agricultura. Se fabrican, en cobre, hachas planas y con rebordes, puñales triangulares con espiga y remache, y alabardas, mientras que la piedra sigue en uso copiando modelos metálicos y tallando excelentes puntas de flecha. La cerámica se decora con impresiones digitales y adquiere el tipo de asa llamado de arista de nariz, que se observa desde Macedonia a España. Siendo la cultura de Remedello, según sus materiales (puñales del minoico antiguo, etc.), efecto del Egeo (v. EGEA, CIVILIZACtóiv), con influencias del campaniforme, habría que colocar suss hacia el 2300 a. C., y los finales hacia el 1600 a. C., dada la ausencia de influencias micénicas. Con la Edad plena del Bronce, 1. entra en el bloque comercial danubiano con elementos culturales de esta región. Son frecuentes los hábitats en tells o terramaras como el yacimiento de la Polada, posteriores a la civilización de la Lagozza. El grupo de Polada presenta copas y otros vasos con asa de arista de nariz comparables a los de Remedello. También experimenta la influencia del campaniforme en elementos como muñequeras de arquero, botones con perforación en V y ciertas decoraciones carámicas. Las terramaras del Sur del Po corresponden, en realidad, a tells con estratigrafías mal interpretadas, que se mantienen desde el Bronce pleno a la primera Edad de Hierro. A esta cultura de terramaras pertenecen los grabados rupestres de los Alpes italianos. Su cerámica bruñida se decora con acanaladuras, cordones y asas terminadas en crecientes.4. Edad del Hierro. Representa en I., a principios del I milenio a. C., la continuación de la del Bronce; aparece junto al nuevo metal la técnica de la laminación en la que se fabrican vasos y otros objetos de bronce, con gran desarrollo de los adornos. La cultura subapenínica permanece bajo la influencia de los dos focos europeo y oriental, a la vez que se introduce una nueva cerámica y el rito de la incineración. La cerámica, todavía a mano, adopta formas troncoc6nicas; persiste la decoración de cordones en relieve y, sobre todo, ocupa un puesto especial la incisa con motivos geométricos de ángulos, cruces y meandros, siempre con bruñido a espátula.El rito de la incineración se difunde por I. septentrional y central, llegando al Sur (Basilicata). Las cenizas se depositan en una urna de tipo villanoviano, llamada así por la necrópolis de Villanova (Bolonia), que danombre a la gran cultura del Hierro I itálico (Benacci, I, II, III). Al principio, las urnas son cónico-ovoides, truncadas, con amplia boca, con un plato o cuenco como tapadera. Posteriormente, la urna, que representa al difunto, se cubre con un casco de terracota o auténtico de hierro o bronce, y se la rodea de un ajuar guerrero, compuesto de lanza, espada, cinturón, navaja de afeitar y bocado de caballo. Las formas de las urnas cambian según las regiones; en territorio falisco, son globulares achatadas, mientras que en el Lacio y en zona etrusca, son ovoides o de cabaña (más frecuentes en Etruria). La forma troncocónica se detiene en Veio. Estas formas evolucionan paralelamente a la decoración incisa; permanecen los motivos geométricos de meandros, que se convierten en curvas, ángulos y dobles espirales, y se complican con svásticas, meandros múltiples y cuadrados (Villanova).Las tumbas se colocaban al principio casi amontonadas en un terreno común, a veces con una piedra de estela (Timmari). Después cada urna ocupaba un hoyo aislado, protegido por piedras. Como imitación de las tumbas de cámara, junto al hoyo, se excavaba un lóculo para el ajuar, que fue aumentando en riqueza. Menos datos se tienen de los poblados, aunque se conoce la persistencia de la cabaña (Satricum, Gabii); es probable que las habitaciones circulares sean más primitivas que las elípticas y rectangulares. Otro dato claro sobre el hábitat lo prestan las urnas oicoformes, donde pueden apreciarse interesantes detalles constructivos.La Edad del Hierro no significa la unión de los pueblos itálicos, sino que cada región mantiene sus características y evolución propia. El círculo euganeo-Véneto, con su centro en Este, se extiende hasta Istria. Al círculo umbro se le puede atribuir, además del bajo Po, la zona de Umbría, Toscana y Lacio en la parte norte del Tíber, territorios que formaron la Etruria. Estos dos círculos conservaban el rito de la cremación. En cambio, en el círculo piceno (Novilara, Belmonte), que se extiende hasta el Adriático, persistía la inhumación, de la misma manera que en el círculo osco-samnita. El círculo latino, con las necrópolis de Roma y de los montés Albanos, utilizaba indiferentemente los dos ritos, aunque parece más antigua la incineración. Esta civilización de la Edad del Hierro persiste en su segunda fase hasta el s. iv a. C., e incluso hasta el iii a. C., fusionándose la cultura de los celtas (v.) del Po con la de La Téne (v.) transalpina y recibiendo desde el S las influencias de la Magna Grecia (Cumas fue fundada en el 800 a. C.) y, por el O, con las de la civilización etrusca. Incluso desde el Adriático oriental llegaron efluvios de la cultura ¡lírica.Entre tanto, en Sicilia se desarrolla el Sicúlico III, llamado actualmente Ausonio I, II y 111, suplantado más tarde por la colonización griega (v. GRECIA iv, 2). Según la tipología, se han establecido las fases Pantálica 1, II y 111 (1200-900 a. C.), Cassibile (900-800 a. C.) y Finocchito (800-734 a. C.), hasta el asentamiento de los griegos en Siracusa. En el Sur de I. se extiende, por Calabria, la cultura de Torre Galli, con sus espadas cortas de hierro y decoraciones cerámicas del periodo geométrico griego, que no dejan de influir en Europa. Al margen de la colonización de la Magna Grecia (v.), prosiguió la evolución de las culturas indígenas y arcaizantes y, sobre todo, la gran civilización etrusca, con sus ricas y monumentales tumbas de príncipes, de origen minorasiático. Del complejo de estas tres civilizaciones (la villanoviana, la etrusca y la griega) surge la civilización de Roma, que transforma a Occidente.5. Etruscos. El pueblo etrusco (Y.), aparecido en I. hacia mediados del s. viiI a. C. y procedente, al parecer, de Asia Menor, fue un elemento constituyente del arte de Roma, iniciador del empleo sistemático del arco y la bóveda, a la vez que aportó el arte del retrato. El arte de este pueblo se desarrolló hasta fines del s. Iii a. C. en que fue absorbido por el romano. En sus comienzos, el arte etrusco es orientalizante, uniéndose a la vieja tradición itálica y a las corrientes colonizadoras de la Magna Grecia. En arquitectura, el templo etrusco, rectangular, se erige sobre un podium con acceso de escaleras. La cella se divide en tres estancias, estando precedida por un pórtico con columnas y tejado a doble vertiente. Es el modelo del templo capitolino de Júpiter con Roma. Los arcos de triunfo romanos tienen su origen en las puertas de las ciudades etruscas. En cuanto a arquitectura funeraria, las tumbas son de cámara rectangular subterránea con rampa de acceso (Traquinia), unas veces, y otras bajo túmulo circular (Cerveteri).La escultura etrusca, en arcilla o bronce, de gran realismo, deja entrever una clara influencia jónica arcaica, y alcanza el punto álgido de dicho realismo en los grupos funerarios de la cubierta de los sarcófagos. Son características del s. v a. C. las representaciones animalísticas. En el s. ii a. C., la escultura etrusca da paso a la romana republicana. La pintura griega al fresco se conoce a través del arte etrusco que decora las paredes de las tumbas con temas inspirados en la cerámica. La cerámica etrusca, cuyo gran desarrollo va del 500 al 280 a. C., es artísticamente mediocre y constituye una imitación del severo estilo ático. A veces, los vasos son de aspecto monumental, diferenciándose una serie de estilos, como el falisco que utiliza temas homéricos y báquicos, mientras que el de Chiusi presenta copas finas, skyphoi y vasos plásticos.6. Roma. El arte romano (v. ROMA iI) es una consecuencia de la fusión de lo itálico primitivo, de lo etrusco y de lo griego, pero con una fisonomía propia, originalidad que se revela especialmente en arquitectura por el sistemático empleo de la bóveda y el arco y por el aspecto colosal de las construcciones, mientras que en escultura predominan el retrato y el relieve histórico. Se ha dividido en tres periodos fundamentales: el de la República (510-30 a. C.), el de Augusto (30 a. C.-14 d. C.) y el del Imperio (14-315 d. C.), subdividido este último a su vez en las épocas de Tiberio a Trajano (14-117), de Adriano a Alejandro Severo (117-235), y de Maximino a Constantino (235-315). La arquitectura romana se caracteriza por su monumentalidad; por el uso, al principio, de la piedra labrada, sustituida posteriormente por la mampostería y el ladrillo, y por las originales soluciones del arco y la bóveda. El toscano es el orden romano por excelencia, a la vez que el compuesto (v. óRDENES ARQUITECTÓNICOS). La decoración arquitectónica, a base de estuco o placas de mármol, juega un papel capital.A pesar de las múltiples variantes locales, el arte romano se basa en los mismos tipos de construcción. Estos tipos son los templos que siguen los modelos etruscos con influencias griegas. A fines de la República, olvidados el orden dórico y el jónico, persisten el corintio y el toscano, para dar paso al compuesto. El panteón es la primera obra de la arquitectura romana. En la arquitectura funeraria, la variedad es extraordinaria, ya que partiendo del tipo etrusco se introducen en el Imperio y en I. nuevos ritos y tipos sepulcrales, adoptándose el columbario para las incineraciones, el tipo de templete, la torre, la pirámide; destaca el gran mausoleo de Adriano, de forma circular.La casa romana es consecuencia de la transformación helenística de la casa itálica; sus partes esenciales son el atrio, el compluvium para recoger las aguas, las alae o habitaciones laterales, el tablinum o sala de recepción, el triclinium o comedor, y el peristilum o gran patio porticado. De la casa romana se deriva el palacio imperial, cuya principal muestra es el de Augusto, incorporado posteriormente al de los Flavios. Las basílicas (v.) eran edificios rectangulares de varias naves y con ábside donde se administraba justicia y se trataban los asuntos económicos. Las termas (v.) son las construcciones más típicas de la arquitectura romana, con una serie de departamentos para baños calientes (caldarium), templados (tepidarium), y fríos (frigidarium), y con otras estancias para desnudarse (apodyterium), con palestras, exedras y galerías. Las más importantes de Roma son las de Trajano, Caracalla y Diocleciano.El foro (v.) se sitúa en el centro de la ciudad, que coincide con el cruce de las dos vías principales (cardo y decumanus), donde se levantan los principales edificios públicos. El teatro romano (v. TEATRO vi), derivado del griego, adopta una orchestra semicircular y galerías abovedadas (cavea). Es característico el teatro de Marcelo de Roma. El anfiteatro (v.) es de planta elipsoidal, con dependencias para luchadores y fieras, destacando el Coliseo o anfiteatro Flavio, de la época de Vespasiano, así como los de Verona y Pola. El circo romano, derivado del estadio griego y utilizado para las carreras de carros, es de planta oblonga, dividida en su eje máximo por la espina, ornamentada de estatuas. La arena está rodeada por la cávea; un interesante ejemplar es el de Majencio. Entre los monumentos conmemorativos, se distinguen principalmente los arcos triunfales (v.), como los de Tito, Septimio Severo y Constantino en Roma, y las columnas con relieves históricos erigidas en el foro, como las de Trajano y Marco Aurelio, también en Roma. Entre las obras de ingeniería son notables las vías, los puentes, pantanos y acueductos (v.).La escultura romana representa el final de la evolución del arte helenístico y etrusco, y se caracteriza especialmente por el retrato y el relieve histórico. Del arte griego, Roma adopta, desde el s. ii, los plegados y la disposición de las escenas, pero los personajes conservan una gran expresión y un fuerte realismo. Con el Imperio, ante la gran demanda de esculturas, se imponen los bustos de taller, a los que se añaden cabezas de gran realismo. La pintura romana, que llegó a tener gran difusión, se conoce sobre todo a través de Pompeya (v.) y Herculano (v.); se desarrolla desde el s. I1 a. C. hasta el 79 d. C., distinguiéndose cuatro estilos. El I estilo es de incrustación, el II arquitectónico, el III arquitectónico evolucionado egiptizante, y el IV con ventanas, paisajes y recuadros donde se desarrollan escenas. El mosaico, técnica muy utilizada por Roma, tomada del Oriente helenístico, se utilizaba para la pavimentación e incluso para la decoración mural. La técnica más sencilla es el opus signinum; otra es el opus sectile, con mármoles recortados de diferentes colores, pero el más común es el opus tesellatum que reproduce magníficas composiciones ornamentales y figurativas con teselas o pequeños cubos de piedra de diferentes colores. En cuanto a la cerámica (v. CERÁMICA 1), Roma adoptó la técnica griega de los vasos de barniz negro llamados campanienses, sustituida hacia el 30 a. C. por la terra sigillata aretina de barniz rojo, cono sin relieves;hacia el 20 d. C. surgen otras especies itálicas. En la Roma imperial, se imponen la de Acco, la. marmorata, la de paredes finas, la vidriada, la lucente, etc. El lujo romano dio a las artes menores, derivadas en general de las helenísticas, un fuerte impulso.7. Cristiánismo. Influyó notablemente en el arte romano; se distinguen dos periodos: uno anterior al 313; y otro, el de la paz de la Iglesia, desde entonces en adelante. Del primer periodo, las construcciones más características son las catacumbas (V. CATACUMBAS 11) O galerías subterráneas, excavadas en el exterior de las ciudades. La entrada da acceso a unas grandes cámaras (cubicula), con nichos (loculi) en las paredes para los enterramientos, protegidos por un arco (arcosolium). Las más importantes de I. son las de Nápoles y, más especialmente, las de Roma, entre las que destacan las de S. Calixto, S. Sebastián, S. Inés y el Cementerio Mayor. El arte de las catacumbas consiste primordialmente en la ornamentación pictórica, inspirada en la pompeyana, con escenas y figuras de valor simbólico y escenas del A. T. A partir del 313 con el Edicto de Milán, aparece la arquitectura paleocristiana (v.) propiamente dicha; el templo adopta el tipo de basílica romana de planta rectangular con tres naves divididas por dos series de columnas y ábside semicircular. A este tipo corresponden las primitivas iglesias romanas de S. María la Mayor, S. Pablo Extramuros, S. Clemente, S. Lorenzo Extramuros y otras. El tipo circular cruciforme u octogonal con cúpula se utilizó en los baptisterios y capillas funerarias, como el de Letrán y el mausoleo de S. Constanza en Roma, del s. iv. La escultura paleocristiana exenta no existe prácticamente; este arte se reduce a los sarcófagos inspirados en los paganos del Bajo Imperio, con escenas en friso o encuadradas en arquerías. Otros tipos son los de medallón en el centro y el resto decorado con estrígiles. Con la división del Imperio romano en oriental y occidental, el arte romano experimenta la influencia de Bizancio.8. Etnología. Desde la protohistoria, I. estaba habitada por diferentes pueblos (v. iv). En el N. los ligures y vénetos; en el centro y S, los etruscos, umbros e itálicos, con los que se relacionan los ecuos, oscos, latinos, sabinos, samitas, ausonios, campanos, picenos, sículos y saicanos. En el N, se establecieron también los celtas y los galos; los griegos fundaron colonias en el S. Todos estos pueblos se unieron bajo el mando de Roma. Al sucumbir el Imperio, tuvieron lugar las invasiones bárbaras de los visigodos, vándalos, ostrogodos, lombardos, francos y? musulmanes. En las épocas medieval y moderna, I. sufre la dominación de los españoles, austriacos y franceses, pero a pesar de toda esta mezcla de elementos, el pueblo italiano ha conservado sus principales características. El tipo romano se mantiene todavía en el centro, mientras que el italiano primitivo subsiste en la zona de Luca y Calabria. En el N, aparece el tipo alpino; en el centro y en el interior, se encuentra el tipo padano (de la llanura del Po); en I. meridional, predomina el tipo mediterráneo. Estas diferencias étnicas se reflejan en la etnografía.M. PELLICER CATALÁN.
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