Inversión ECON.
Categoria:
Economía
En economía, se llama i. neta al flujo de aumento del capital real de un país durante un periodo determinado (V. CAPITAL I), e i. bruta al resultado de añadir a la anterior la reposición de capital necesaria para mantener la capacidad productiva anterior (V. AMORTIZACIÓN). Cuando la i. bruta es inferior a la reposición, la i. neta es negativa (desinversión). El concepto dado aquí no coincide con el vulgar, que suele identificar i. con colocación del ahorro, es decir, con compra de bienes no para consumo; esto último no tiene por qué suponer una i. propiamente dicha, sino una transferencia, pues lo que constituye i. para un sujeto puede verse compensado por la desinversión de otro. Las formas más relevantes de i. son las que tienen lugar en capital fijo (maquinaria, instalaciones, etc.), en existencias y en construcción (viviendas, etc.).Determinantes de la inversión. La decisión de invertir dependerá, en primer lugar, del tipo de rendimiento (v. INTERÉS) que se espera obtener de la i., el cual vendrá influido por el volumen de capital disponible (habida cuenta de los rendimientos decrecientes del mismo), por eJ avance tecnológico (que dejará obsoletos algunos equipos antiguos, contrarrestará los rendimientos decrecientes citados, etc.), por la distribución temporal de los rendimientos esperados, por el coste de los bienes en que se materializa la i., por el riesgo inherente a la misma, etc. Nótese que, tratándose de rendimientos que se esperan, las expectativas de los empresarios jugarán un papel central en la decisión de invertir.El rendimiento de un proyecto concreto de i. se compara con el coste de los fondos disponibles, con objeto de decidir si se emprende o no. Dicho coste viene representado, fundamentalmente, por el tipo de interés; un alza del mismo da lugar a una reducción de la i. Además, la forma concreta de financiación de la i. suele ser importante. Los fondos pueden provenir del ahorro de los particulares y empresas canalizado a través del mercado de capitales (V. BOLSA I), de la creación de nuevo dinero y del ahorro directo de las mismas empresas (autofinanciación). Hay que tener en cuenta no sólo la cuantía del tipo de interés de los créditos, sino también la disponibilidad de fondos en el mercado crediticio (cuando éste está sujeto a alguna forma de racionamiento), la autofinanciación de las empresas (cuyo coste de oportunidad no siempre coincide con el tipo de interés de los préstamos), etc. En general, se supone que la sensibilidad de la i. al tipo de interés depende de la sustituibilidad del capital por otros factores productivos, de la posibilidad de uso más o menos intensivo de los bienes de capital existentes, de la disponibilidad de créditos al interés vigente, del porcentaje de fondos que se usan para la i. y que proceden de la autofinanciación, del nivel y variaciones del interés, etc. De los distintos tipos de i. el más sensible al coste del crédito suele ser la i. en viviendas y, a continuación, la i. en existencias (principalmente en bienes productivos duraderos).La i. está relacionada también con el nivel de renta y con los beneficios. Estos últimos reflejan, de un lado, las expectativas de los empresarios ya citadas (aunque dichas expectativas se refieren a los beneficios futuros, en tanto que esa relación se postula con los presentes) y, de otro, la disponibilidad de fondos para i. (pues unos beneficios elevados posibilitan tanto una elevada autofinanciación como un crédito más fácil o la posibilidad de una favorable emisión de acciones). Por último, la relación entre beneficios e i. puede reflejar una causalidad inversa, en cuanto que una i. agregada elevada supone una fuerte demanda y, por tanto, mayores ventas y beneficios.Por último, la i., principalmente la i. en capital fijo, depende de la tasa de cambio de la renta: un aumento de la producción o del consumo da lugar a una mayor i., con el fin de poder atender a la mayor demanda que se espera (V. ACELERACIÓN, PRINCIPIO DE).En cuanto a la i. pública, que es la llevada a cabo por el Gobierno y organismos dependientes del mismo, no tiene por qué regirse por criterios de rentabilidad, facilidad de financiación, etc., debido a lo cual sus determinantes no coincidirán con los anteriormente citados, sino que serán, principalmente, la consecución de un nivel de demanda global elevado o la ejecución de ciertos servicios. La i. pública constituye, junto con la porción de i. no inducida por cambios en la renta, la i. autónoma.Estudios empíricos. Los estudios empíricos sobre la i. intentan comprobar cuáles de los determinantes citados son los más importantes. En general, de dichos estudios se desprende que la teoría sobre la i. está lejos de ser satisfactoria, porque no se ve confirmada por los mismos, sean éstos econométricos o basados en encuestas (si bien sobre la idoneidad de éstas hay muchas dudas); referidos a una empresa, a un sector o a un país; basados en series temporales o en estudios transversales; etc.
La hipótesis del acelerador está bastante sostenida por los estudios empíricos (V. ACELERACIÓN, PRINCIPIO DE). La tesis de que los beneficios son el determinante principal de la i. no parece confirmada (además, como se ha indicado, no es incompatible con otras explicaciones); tampoco la disponibilidad de recursos y la autofinanciación parecen tener un papel relevante. La relación con el tipo de interés no resulta clara en algunos estudios llevados a cabo; sin embargo, la moderna teoría del capital hace notar que la decisión de invertir no depende tanto de la comparación del rendimiento de un proyecto de i. con el tipo de interés, sino de la ruptura del equilibrio entre los rendimientos de diversos activos, que alienta en un momento determinado a la i. Esto se relaciona también con la influencia de los cambios en la cantidad de dinero sobre la i., influencia minimizada por J. M. Keynes y subrayada por los modernos monetaristas.El interés de todos estos estudios radica en el papel fundamental que se suele dar a la i. en la teoría moderna de la renta, dentro de la cual determina el gasto agregado (como factor más variable del mismo) y, con él, el nivel de renta (a través del multiplicador), el nivel de empleo, las presiones inflacionistas en la economía (si bien este punto está en revisión: v. INFLACIÓN), la marcha cíclica de la misma (v. CICLO ECONÓMICO), etc.V. t.: ACELERACIÓN, PRINCIPIO DE; AHORRO; AMORTIZACIÓN; BOLSA; CAPITAL; CICLO ECONÓMICO; INTERÉS; KEYNES, JOHN MAYNARD; MULTIPLICADOR, EFECTO; RENTA NACIONAL.ANTONIO ARGANDOÑA.
BIBL.: F. y V. LuTz, The Theory ol Investment ol the Firm, Princeton 1954; J. MEYER y E. KuH, The Investment Decision, Cambridge, Mass. 1957; T. HAAVELMO, Studies in the Theory o/ Investment, Chicago 1961; G. ACKLEY, Teoría macroeconómica, México 1967; F. S. BROOMAN, Macroeconomía, Madrid 1969; L. A. Rolo, Keynes y el pensamiento macroeconómico actual, Madrid 1965; G. HABERLER (ed.), Ensayos sobre el ciclo económico, México 1956; H. R. WILLIAMS y J. D. HUFFNAGLE (ed.), Macroeconomic Theory: Selected Readings, Nueva York 1969; N. F. KEISER, Readings in Macroeconomics, Englewood Cliffs 1970.
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