Integración Económica ECON.
Categoria:
Economía
Concepto. Siguiendo al prof. Bela Balassa, la ¡.e. puede ser entendida como proceso y como situación de hecho. La Le. como proceso comprende el conjunto de medidas encaminadas a eliminar la discriminación entre unidades económicas pertenecientes a estados distintos. La i. e., como situación de hecho, hace referencia a la ausencia de discriminación entre economías nacionales.Es importante distinguir entre cooperación e i. La cooperación supone un intento de reducción de la discriminación, mientras que la i. supone la puesta en práctica de una serie de medidas para suprimir una forma de discriminación en un área determinada. Los acuerdos comerciales y de pagos serán un ejemplo de cooperación, en tanto que la eliminación total de barreras aduaneras será una forma de integración.Lai. e.puederevestirmuydiversasformas,según el grado alcanzado. Así, un área de libre comercio será una de las formas más rudimentarias y menos completas de i., dado que dichas áreas, traen consigo la eliminación de barreras arancelarias entre los países miembros, así como la política de contingentes; pero cada país miembro sigue manteniendo sus propias tarifas arancelarias frente a terceros países.La unión aduanera, sin embargo, supone la supresión de toda discriminación en lo concerniente al libre movimiento de mercancías dentro de la misma, pero además se establece que la tarifa exterior frente a terceros sea común para todos los países miembros de la unión.La unión económica es una unión aduanera que además pretende llevar a cabo una auténtica coordinación y homogeneización de las políticas económicas existentes, para eliminar cualquier restricción o discriminación, originada por disparidades entre las políticas económicas de los distintos países miembros.Por último, el concepto más completo y omnicomprensivo de i., es el de la i. total. Esta supone la unificación de las políticas monetaria, fiscal y social, y prevé la aparición de una autoridad supranacional, cuyas decisiones no signifiquen meros consejos, sino auténticos acuerdos vinculantes para los países miembros.La teoría de la i. e. será, pues, aquella rama de la Economía que estudia las distintas formas de i., así como el análisis de los efectos económicos que estas varias formas de i. acarrean. Estudiará también los problemas que se planteen como consecuencia de las distintas políticas económicas de los países que entran a formar parte del proceso integrador. Igualmente, el estudio de la i. supone un análisis de la teoría de la localización y de asignación de recursos productivos.El interés por la teoría de la i. es relativamente reciente y se pueden localizar en el tiempo los distintos intentos serios de i. en el mundo aparecidos después de la 11 Guerra mundial.El primer intento de i. fue tal vez el establecimiento de una unión económica entre Bélgica, Holanda y Luxemburgo, con la creación del Benelux (v.). Posteriormente aparecen la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) (v.), la Comunidad Económica Europea (CEE o Mercado Común; v.); la Asociación Europea de Libre Cambio (EFTA; v.).En América ha habido dos intentos serios de i., auspiciados ambos por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL): La Asociación Latino Americana de Libre Comercio (ALALC; v.) y el Mercado Común de Centro América. Formadas, respectivamente, por Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay, Perú y México; y El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.Desde el punto de vista económico, lo más interesante, no es el conocer cuáles han sido las razones históricas que han jugado en favor de la i., sino cuáles son los efectos económicos que ella trae consigo. La ideología liberal considera la i. como una vuelta al ideal del libre comercio, pues en su más amplia acepción la i. supone una eliminación de todas las trabas que se oponen a la libertad de comercio entre distintos países; mientras que los partidarios del intervencionismo consideran que se puede lograr la integración entre países coordinando los respectivos planes económicos sin necesidad de llevar a cabo una supresión de las barreras aduaneras.El grado de intervención vendrá dado por las particulares características de los países que se integran, pues no cabe duda que la intervención estatal será más necesaria si los países que proyectan la unión son países subdesarrollados, debido al menor grado de desarrollo y a las características duales de estas economías.Efectos económicos. Para su análisis debemos tener en cuenta el impacto que una unión económica tenga sobre el bienestar económico. Pues si el objetivo de la actividad económica es de manera primordial el de la consecución de un mayor bienestar para la comunidad, la i. será fundamental si ayuda a la consecución de este objetivo básico de política económica.Dentro de los efectos que una i. puede producir en el bienestar económico es preciso distinguir entre la eficacia de la i., o efecto producción, que hace referencia a la variación en el bienestar potencial, como consecuencia de los efectos productivos de la unión y el de la equidad de la i. o efecto distribución, que hace referencia a la variación en el bienestar, como consecuencia de la redistribución que se opera en la renta producida, debido a las medidas integradoras.En el primer aspecto hay que tener en cuenta, que el bienestar potencial aumenta si la cantidad de bienes y servicios producidos con inputs dados aumenta, o si por el contrario es posible obtener la misma cantidad de bienes y servicios con menores inputs (v. INPUT-OUTPUT).En estrictos términos de economía del bienestar, una producción neta mayor entrañará, al menos teóricamente, una cantidad mayor de bienes y servicios, que podrá ser distribuida entre los individuos, haciendo que aumente la satisfacción de algunos miembros de la sociedad sin perjudicar al resto. Por su parte, el bienestar potencial afecta también al impacto que la i. tiene en las decisiones de los consumidores. La supresión de aranceles interiores significa la eliminación de la discriminación entre los países miembros, pero no frente a terceros países, lo que hará que la unión beneficiará a la producción obtenida dentro del área frente a la producción externa a ella.En lo concerniente al denominado efecto distribución, después de la i. el ideal es que se haya incrementado el bienestar en términos generales, pero esto supone dos alternativas diferentes: que el bienestar, como vimos antes, aumente para unos sin perjudicar a los demás o que, por el contrario, existan algunos miembros de la sociedad que resulten afectados negativamente como consecuencia de la i. Este efecto negativo ha sido considerado en la moderna teoría del bienestar por el denominado efecto de compensación potencial, en virtud del cual aquellos que resultaran perjudicados como consecuencia de determinadas medidas de política económica, deberían ser compensados. En el caso de la i. la compensación significaría pagos de subsidios a los parados, ayudas a la reconversión industrial y toda una serie de transferencias materiales que les compensasen a las personas o grupos afectados, del perjuicio que la i. les ocasionó.La tendencia actual de los distintos procesos de i. presta una gran atención a los problemas regionales que tienen los distintos países que forman la unión, e, incluso, a las nuevas regiones que esta i. va a delimitar.Si la finalidad básica de una i., es la consecución del desarrollo económico, es indudable que los políticos y los teóricos autores de un proceso de i. deberán de tener en cuenta la planificación de una política regional acorde con la i. que se lleva a cabo. En este sentido, las opiniones en torno a si la i. favorece el desarrollo a través de una política regional coherente, son muy contradictorias. Así Perraux, p. ej., afirma que existe una incompatibilidad básica entre i. y desarrollo de las zonas atrasadas, pues aquélla favorece decididamente a las regiones que posean polos de desarrollo a expensas de las otras.Sin embargo, la mayoría de los estudiosos han reconocido ampliamente que la reducción de las barreras comerciales hará que los países se beneficien al reconstruirse las regiones naturales como consecuencia de la i., lo que contribuirá, naturalmente, a su crecimiento. Por otro lado, debido a los efectos de la i. la demanda de las zonas industrializadas aumentará y ello favorecerá a las menos desarrolladas. Por estas razones debe procurarse una intensificación de la política regional, coordinada para toda el área de i., ya que si no fuese así la interdependencia de los países que forman la unión podría determinar que las medidas nacionales de política regional se contrarrestasen unas a otras, no consiguiéndose los objetivos que la i. persigue. Los fines de desarrollo regional de una manera general son el aumento de la renta per capita, y el mantenimiento del pleno empleo y de la estabilidad. ¿Cuáles deben de ser los medios de política regional para conseguir estos objetivos? Fundamentalmente dos: estimular la emigración de mano de obra y prestar ayuda pública para la reconversión industrial. Puesto que la emigración no siempre es fácil ni a veces posible, será necesario acudir al movimiento de industrias. Para conseguir este movimiento caben dos vías: o _subsidiar directamente las industrias, es decir, poner en práctica una acción directa por parte de las autoridades o bien estimular a la iniciativa privada para que actúe de la manera más conveniente al desarrollo regional que se programa.Problemas fiscales. Los principales problemas fiscales que una unión plantea son, por una parte, los de orden presupuestario y, por otra, los de orden impositivo. Los problemas presupuestarios de la i. dependen de la capacidad de decisión que se deje a los organismos de cada Estado o a los organismos federales o supranacionales. Si los gastos presupuestarios tienen un carácter de permanencia para los países miembros, las relaciones presupuestarias plantean el problema de cuáles son los gastos comunes que hay que atender y, por otra parte, la forma en que estos gastos deben financiarse. Los gastos comunes serán generalmente los de administración, que tendrán una cuantía diferente según las funciones que la burocracia internacional tenga encomendada, así como los gastos originados por la coordinación de las políticas de desarrollo regional que pongan en práctica. Este es el caso concreto del Banco Europeo de Inversiones de la Comunidad Económica Europea. Finalmente, hay una serie de gastos que por su naturaleza extraordinaria no pueden ser financiados por los países miembros separadamente, como, p. ej., la explotación de la energía nuclear, y los gastos de defensa cuando éstos se consideren de responsabilidad común. Para- atender a la financiación de todos estos gastos se puede recurrir a impuestos o a empréstitos. El sistema más conveniente es el que utiliza aquéllos para los gastos corrientes y los empréstitos para la financiación de inversiones.El problema de la distribución de los gastos, sufragados internacionalmente, se resuelve en la mayoría de los casos tomando el nivel de renta nacional como índice de capacidad de pago. Para ello deberían normalizarse los métodos de contabilidad nacional en todos los países, así tomó llegar a un sistema tributario unificado en el cual todas las personas pagasen los impuestos sin tener en cuenta si se destinaban a la atención del Estado en particular o de los organismos centrales de la unión.En cuanto a los problemas de orden impositivo, hay que diferenciar los tipos de impuestos, es decir, que se trate de impuestos indirectos (a la producción y al consumo) o de impuestos directos. En lo que a los impuestos a la producción se refieren, la conclusión general es que la igualación de los tipos de un impuesto general sobre la producción puede tener un efecto más perjudicial que beneficioso, mientras que los impuestos de incidencia especial han de ser igualados para evitar perturbaciones en las relaciones de coste y para asegurar la más eficiente distribución de los recursos dentro de una unión económica. Siendo la armonización de estos impuestos independiente de que se aplique el principio de origen o el de destino.Por lo que se refiere a los impuestos sobre el consumo, es que si los impuestos se recaudan en las ventas al por menor, y las autoridades gubernamentales se esfuerzan en que el impuesto grave efectivamente a todos los productos vendidos en el interior del país, las posibilidades de evasión se reducirán considerablemente, por lo que parece aconsejable que sean este tipo de impuestos los que se establezcan de una forma general en la unión.En cuanto a la imposición directa, todos los estudios realizados recomiendan la necesidad de armonizar la legislación y llevar a cabo planes de ajuste de los sistemas fiscales y coordinación en todas las modificaciones de los tipos impositivos.Problemas monetarios de la integración. Los principales problemas son los de la balanza de pagos y los de los tipos de cambio. En cuanto a la balanza de pagos, los procesos de ajuste y el equilibrio económico de la misma deberán ser similares a los que se aplican en una economía cerrada, siendo los movimientos de capital a corto y a largo plazo los factores de equilibrio. Pero, sin embargo, la coordinación de las medidas de política monetaria es fundamental, tanto en el caso de déficit o superávit de algunos de los países de la unión, como de un déficit o superávit de la unión como conjunto con respecto al resto del mundo. Ello exige, o bien una total i. política con una autoridad supranacional, o bien la existencia de mercados de dinero y capital altamente desarrollados en los países miembros, condición que se cumple, p. ej., en el Mercado Común Europeo, pero que no se da en los países subdesarrollados. En este último caso, los problemas monetarios y de balanza de pagos deberán ser resueltos por otros métodos. Si no existe convertibilidad, el sistema podría ser una unión multilateral de pagos con márgenes adecuados de crédito. Si existe, bastará con un acuerdo de crédito mutuo entre los países miembros.Por lo que concierne a los tipos de cambio, existe una polémica entre si deben ser tipos de cambio, pero al mismo tiempo intervenir en el mercado. Los límites se irán reduciendo paulatinámente una vez terminado el periodo transitorio, hasta llegar al establecimiento de un tipo de cambio fijo.APOLONIO RUIZ LIGERO.
BIBL.: M. VARELA, Organización económica internacional, Barcelona 1965; B. BALASA, Teoría de la integración económica, México 1964; J..A. L’HUILLIER, Teoría y práctica de la cooperación económica internacional, Madrid 1962; A. YOUNG, Increasing returns and Economic Progress, "Economic Journal", diciembre 1928; A. WELSER, Theory of Location of Industries, Chicago 1929; SclTOVSICY, Economic Theory and Western European Integration, Stanford 1958; OIT, Social aspects of European Economic Cooperation, Ginebra 1956; G. VEDEL, Les aspects fiscaux du Marché Commun, "Bol. de Documentación Fiscal Internacional" noviembre-diciembre 1958.
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