Inglaterra. Historia Antigua y Medieval. HIST.
Categoria:
Historia
Los investigadores están de acuerdo en que los primeros habitantes de I. llegaron a la isla procedentes del continente, en época paleomesolítica. Asentados en las costas. y en las orillas de los ríos, formaron núcleos cazadores y recolectores con una cultura semejante a la tardenoisiense francesa. En el Neolítico, periodo al que se incorpora 1. tardíamente, nuevos pobladores más evolucionados dieron lugar a las culturas de Hembury, Maiden Castle y WindmillHill. Esta última, según los abundantes restos hallados, conoció la ganadería y una cerámica de formas simples, con influencias nórdicas y centroeuropeas. Según los yacimientos, la civilización de Windmill-Hill apareció primero en el Sur (Sussex y Wessex) y más tarde en el Oeste, dando lugar a nuevas áreas culturales (Severn Cotswold y Clyde Carlingford), cuyo esplendor atestiguan importantes monumentos megalíticos. Posteriormente, 1. sufrió una segunda invasión desde las costas holandesas y la desembocadura del Rin; gentes braquicéfalas que, sin ahogar el desarrollo de las culturas anteriores, constituyeron una aristocracia dominante, caracterizada por la utilización del vaso campaniforme (v.), por sus inhumaciones individuales y a la que se atribuye el conjunto megalítico de Stonehenge (V. GRAN BRETAÑA III).1. De la civilización celta a las invasiones bárbaras. A mediados del 11 milenio a. C., una tercera invasión continental, de pueblos de la Bretaña francesa, señala no sólo el comienzo de la metalurgia en I., sino también la primera conquista militar de la isla. Estos recién llegados, muy numerosos, introdujeron una organización social aristocrática y, conocedores de la metalurgia del Bronce, hicieron florecer un intenso comercio con el continente, especialmente con Bretaña, que aportó elementos culturales mediterráneos. La Edad del Hierro (s. vii-vi a. C.) surgió de un proceso idéntico de invasiones: la llegada de los celtas (v.), que aportaron la siderurgia, los recintos fortificados y un factor étnico mantenido hasta nuestros días.La historia propiamente dicha se inició para 1. en el 55 a. C., cuando Julio César (v.), tras haber conquistado la Galia, desembarcó en la isla, que los romanos denominaban Britania (v.), llamando britanos a sus habitantes. Pese a que franqueó el Támesis por Londres (Londinium), venció al caudillo Cassibelaunus e impuso un tributo a los indígenas, César no pudo conquistarla. Fue el emperador Claudio (s. I d. C.), quien, aprovechando las querellas internas entre los britanos, inició la dominación y proclamó (43) a Britania provincia romana. En el 61, las legiones de Nerón alcanzaron el mar de Irlanda y sometieron a los trinobantes e ícenos. La penetración romana continuó en tiempos de la dinastía Flavia (v.). Los legados Petilio Cesiales y Agrícola vencieron a los siluros, ordovicos y caledonios, que se refugiaron en su tierra de origen: Escocia (v.). Con objeto de detener a los pictos y caledonios, Adriano edificó una fortificación (vallum Hadriani), especie de muralla entre la bahía de Solway y la desembocadura del Tyne, frontera que Antonino Pío, ante la irrupción de los brigantes, trasladó unos 100 Km. al N. Durante la tetrarquía (v. DIOCLECIANO), Britania correspondió a Constancio Cloro y se dividió en dos provincias: Britania inferior y superior.Entretanto, el cristianismo, que según la tradición introdujo Eleuterio (174-189), arraigó pronto entre los britanos (V. GRAN BRETAÑA v), que mantuvieron sin embargo una profunda hostilidad hacia la cultura romana, como se manifestó en el mantenimiento de la lengua céltica frente al latín. La vida urbana, que la colonización hacía florecer en otros países, apenas se notó en I.; la organización administrativa tampoco existió prácticamente. Estas circunstancias favorecieron en los s. v-vi la conquista de I. por sajones (v.), anglos (v.) y yutos. Ante ellos, la población bretona se replegó hacia el O (Gales e Irlanda), donde se concentró la resistencia céltica, que duró hasta la derrota sajona de monte Badon, hacia el 500, con lo que se inauguró un siglo de coexistencia entre ambos pueblos (V. ANGLOSAJONES).De los invasores, los anglos se establecieron al N del Támesis y se extendieron hasta el territorio de los pictos (Deira y Bernicia); los sajones ocuparon ambas orillas del Támesis; los yutos dominaron Kent. La vida política de estos pueblos cobró forma en el s. vi, sobre la base de siete Estados anglosajones (Heptarquía, v.): Essex, Sussex, Wessex, Eastanglia (Anglia oriental), Mercia, Deira y Bernicia -los das últimos se unieron (547) formando el Estado de Northumbria-, y uno yuto: Kent. Durante dos centurias, sus relaciones estuvieron presididas por la lucha en vista a la supremacía, que primero alcanzó Northumbria y luego Mercia, gracias a las acciones de su rey Offa (757-796), que unificó en un solo Estado a Kent (764), Sussex, Northumbria (773) y Wessex (779), introdujo el sistema monetario y dictó las primeras leyes. A la muerte de su sucesor, Coenwulf, fue Egberto de Wessex (820-839) quien impuso su dominio; a él se atribuyen los cimientos de la nacionalidad inglesa. Paralelamente a estas rivalidades, tuvo lugar el desarrollo del cristianismo.2. La unificación política. Lograda en el s. xi, es la culminación del proceso de asentamiento de nuevos pueblos invasores. Este proceso comenzó en el s. tx cuando los daneses (V. DINAMARCA ti¡), partiendo de Frisia, alcanzaron las costas de 1. y saquearon la desembocadura del Támesis y las ciudades del canal de la Mancha. En el 851, se instalaron en la isla de Sheppey, a la entrada del Támesis, iniciando una conquista metódica (866) dirigida por los caudillos Halfdane, Ivar y Ubba que se anexionaron Deira (867), Northumbria, Mercia (868) y Ea-tanglia (870). Sin embargo, fracasaron en Wessex ante la resistencia de Alfredo el Grande (871-899), que, venció al danés Guthrum, imponiéndole la paz de Wedmore (878), por la que los daneses recibían todo el territorio al N de una línea que unís la desembocadura del Dee (en el mar de Irlanda) con el Támesis, mientras Alfredo quedaba como único rey anglosajón de I. Gracias a ello, pudo vigorizar el Estado, promulgar leyes, fortificar las ciudades y reorganizar el ejército. Estas circunstancias favorables hicieron que sus sucesores (Eduardo el Viejo, Atelstano, Edmundo, Edwis y Edgard) dieran continuidad a la independencia del reino, unificando los diversos pueblos dentro de un orden cristiano. Fue entonces cuando la vida monástica alcanzó su esplendor, bajo los nuevos cauces que desde el continente inspiraba la abadía de Cluny (v.).Con Eduardo (975-978), se inauguró una época de crisis que favoreció las acciones de daneses y noruegos, que asolaron las costas de I. en razzias sucesivas que progresivamente acentuaron la debilidad del reino anglosajón (v. VIKINGOS). La victoriosa presencia escandinava obligó al rey anglosajón Etelredo a buscar refugio en Normandía. Su huida determinó la unificación de toda I. bajo el dominio del danés Canuto I, reconocido rey en una asamblea de nobles reunida en Southampton (1016). Al recaer en él también la herencia danesa (1018), Canuto, que alcanzó el sobrenombre de Grande, gobernó sobre ambos países; pero centró su atención en I., comportándose como un monarca inglés; respetó las leyes anglosajonas, organizó un ejército común, favoreció los matrimonios mixtos y apoyó a la Iglesia, una vez convertido a la nueva fe. Esta obra de unificación y centralización no sobrevivió a su muerte (1035). Las luchas fratricidas de sus sucesores entregaron finalmente el trono a Eduardo el Confesor (v.), un hijo de Etelredo que se había educado en el feudo francés de Normandía y que asoció caballeros normandos a su trono. Eduardo (1042-66) restableció el orden interno y, durante su reinado, las instituciones inglesas lograron su consolidación.La monarquía, con un carácter eminentemente religioso, veía su poder limitado por la actitud independiente de la Iglesia y, sobre todo, por los consejeros del rey (witan). El soberano, antes de tomar decisiones trascendentales, había de convocar la asamblea de los witan en la que intervenían también, en cuanto alto tribunal de justicia, miembros de la familia real, oficiales de palacio, obispos, jefes militarés de los condados (ealdormen) y vasallos importantes (thanes). Desde Alfredo el Grande, correspondía a los witan la abolición de las leyes, la percepción de impuestos, el nombramiento de los ealdormen, e intervenían en asuntos aclesiásticos, especialmente en los conc. nacionales. El territorio se dividía en condados (shires), gobernados por el obispo, el ealdorman (cuyo poderío fue aumentando progresivamente hasta convertirse el cargo en hereditario) y el sherif f (funcionario encargado de percibir las rentas reales, administrar justicia y presidir el tribunal del condado, shiremoot).3. El Imperio anglonormando. Las circunstancias que llevaron a Eduardo al trono y el clima de inseguridad que las constantes invasiones crearon en la isla motivaron la aparición del régimen señorial (v.), que se impuso a las estructuras centralizadas de la monarquía inglesa. La necesidad de protección a sus súbditos y la defensa del país hicieron que Eduardo enfeudara grandes territorios a los señores o thanes, con una misión eminentemente militar.A su muerte, I. conoció una de sus etapas más decisivas. Mientras parte de los thanes anglosajones entregaban la corona a Harold (hijo del conde Gowdin), el duque de Normandía, Guillermo, primo del Confesor, la reclamó. Esta crisis dinástica originó la invasión de la isla por parte de Guillermo con un ejército normando. Derrotado Harold en Hastings (1066), Guillermo se proclamó rey de I. (1066-87) con el apelativo de Conquistador (V. NORMANDA, DINASTÍA). Con la conquista normanda y a través de la obra de Guillermo, 1. entró en la órbita de Europa occidental. El nuevo rey impuso también su soberanía a Gales (v.) y realizó la fusión de las instituciones sajonas con las normandas, favoreciendo a los invasores, lo que acarreó el derrumbe definitivo de la resistencia sajona, falta de unidad y sentido diferenciador. La fusión tuvo una doble vertiente: la transferencia del dominio territorial a los barones normandos que habían intervenido en la conquista (con lo que los grandes señoríos anglosajones quedaron fraccionados dando origen a un profuso sistema de pequeños feudales) y la entrega de la Iglesia nacional a los prelados normandos. En el primer aspecto, Guillermo introdujo en I. los cánones feudales del continente sobre el cuadro institucional sajón. Por lo que se refiere al segundo, la Iglesia anglosajona, refractaria a la reforma gregoriana, cedió paso a la normanda, de acuerdo con las directrices del Pontificado. Además, por el hecho de ser rey de I. y duque de Normandía, fomentó el desarrollo de las actividades mercantiles con Francia, dando entrada en el país a mercaderes, sobre todo angevinos y flamencos.La sucesión de Guillermo supuso para 1. el de una larga crisis interna cuyo resultado fue el advenimiento de una nueva dinastía. En 1087, sus hijos Roberto y Guillermo II el Rojo heredaron Normandía e 1. respectivamente. Guillermo II (1087-1100) intentó sin éxito rehacer la unidad anglonormanda, e idéntico objetivo tuvo su sucesor Enrique 1 Beauclerc (1100-35), cuyo reinado estuvo presidido por la consecución de dos metas básicas: fortificar el poder real y restaurar la unidad anglonormanda. Para ello, una vez consolidada su posición interna, emprendió una vigorosa ofensiva diplomática de alianzas con Francia, Flandes, Anjou, Maine y Bretaña que le permitieron, al fin, recuperar Normandía (v.). Sin embargo, la falta de herederos masculinos y la posible entronización de la hija de Enrique, Matilde, casada en segundas nupcias con Godofredo Plantagenet de la casa Anjou, ocasionó una guerra civil (guerra de las dos Matildes), en la que se hizo con el trono su primo Esteban de Blois (113554). Terminado el conflicto por el tratado de Wallingford (1153), tras la muerte de Esteban se proclamó rey a Enrique II Plantagenet, hijo de Godofredo y de Matilde (V. ENRIQUE II DE INGLATERRA).4. La génesis del sistema parlamentario. En Enrique 11 (1154-89), que inaugura la dinastía Plantagenet (V. ANlouPLANTAGENET, DINASTÍA), confluyeron tres herencias: la anglonormanda, la angevina y la aquitana (esta última por su matrimonio con Leonor de Aquitania, repudiada por Luis VII de Francia). En I., aun manteniendo la estructura feudal, emprendió la tarea de centralizar todo el reino bajo su mando. Para ello se rodeó de juristas conocedores del Derecho romano y, aumentando el poder de los sherif fs, procuró la fusión en un solo sistema jurídico del Derecho consuetudinario y de nuevas leyes, razón por la que su reinado se conoce como the period of amalgamation. También revisó el estatuto jurídico de la Iglesia y, al objeto de someterla al Derecho común, promulgó las Constituciones de Clarendon (1164) que suprimieron las inmunidades eclesiásticas. Esta obra de afirmación monárquica encontró clara oposición en la Iglesia y fundamentalmente en Tomás Becket (v.), arzobispo de Canterbury, cuyo asesinato (1170) acarreó una reacción antimonárquica que obligó al soberano a ceder ante los privilegios del clero.Por lo que respecta al exterior, Enrique II llevó a cabo una amplia política expansiva en las islas Británicas, obteniendo el vasallaje de Gales y Escocia, e iniciando la conquista de Irlanda (v.). Sus extensos territorios en el continente, que dominaban la fachada atlántica de Francia y que lo sometían feudatariamente al rey de París, plantearon un antagonismo entre ambas monarquías, reflejado en los conflictos que presidieron la historia exterior inglesa de la Baja Edad Media.La incompatibilidad absoluta entre el imperio Plantagenet y la tendencia autoritaria nacional de Felipe II Augusto de Francia (v.) ocasionó frecuentes e indecisas guerras a finales del reinado de Enrique II. Ante las exhortaciones pontificias, a fin de emprender la reconquista de los Santos Lugares, Ricardo I Corazón de León (v.; 1189-99) y el monarca francés llegaron a un acuerdo en Nonancourt (1189) sobre la base del statu quo y ambos, junto al emperador Federico Barbarroja, fueron los caudillos de la tercera Cruzada (v.). La ausencia de Ricardo Corazón de León significó el robustecimiento de la aristocracia feudal inglesa, acentuada al usurpar el trono su hermano Juan Sin Tierra (v.), cuando Ricardo fue hecho prisionero en Austria al regresar de la Cruzada (1193). Tal oportunidad fue aprovechada por el rey de Francia para presionar sobre las fronteras de Normandía, de las que fue obligado a retirarse por Ricardo, una vez liberado éste. La situación se estabilizó al imponer el papa Inocencio III una tregua (1199).La lucha anglo-francesa se renovó con desventaja para I. con el nuevo monarca Juan Sin Tierra (1199-1216), que tuvo que ceder a Francia parte de sus amplias posiciones normandas. Estas circunstancias adversas, que se complicaron con un conflicto interno entre la monarquía y la Iglesia, cuyo resultado fue la excomunión del soberano inglés por Inocencio 111 (v.), obligaron a Juan a prestar homenaje a Felipe Augusto (1200), quien pocos años más tarde y por delito de felonía dictó contra su vasallo, el rey inglés, sentencia de confiscación de los feudos de Normandía y Anjou ante un tribunal feudal. A esta medida replicó Juan Sin Tierra aliándose con el conde de Flandes, con Fernando de Portugal y con el emperador Otón IV, y preparó la invasión de Francia; la batalla decisiva, que se dió en 1214 en Bouvines (Flandes), supuso no sólo la derrota inglesa y con ella la pérdida de gran parte de los dominios de los Plantagenet en Francia y Artois, sino también la sublevación de los nobles británicos, los cuales con el apoyo del clero y de la alta burguesía londinense impusieron al soberano la Carta Magna (v.; 1215). Según este documento, una curia integrada por barones, prelados y delegados de la ciudad de Londres -Concilium magnum generale- se convertía en órgano especial de gobierno, ya que limitaba el poder real, al ser indispensable su consentimiento para establecer cualquier impuesto.La reacción aristocrática que, con el apoyo de la burguesía y el clero, impuso la Carta Magna al rey Juan, centrada en el Concilium magnum o Parlamento, hizo notables progresos durante el reinado de Enrique III (v.; 1216-72), especialmente cuando éste trató de reducir el poder parlamentario sometiendo por completo la Iglesia británica a la autoridad de Roma, siguiendo los consejos de la Santa Sede. Esta política autoritaria de Enrique III hizo crisis en la conciencia de los estamentos privilegiados del país, a la cabeza de los cuales se situó Simón de Monfort, conde de Leicester, que arrancó al monarca las Provisiones de Oxford (1258), las cuales aumentaban las atribuciones del Parlamento. La revocación de aquéllas por Enrique III y el arbitraje favorable al rey que dictó Luis IX de Francia, originaron un movimiento revolucionario de matiz aristocrático y burgués que culminó con la victoria de Simón de Monfort en Lewes (1264), tras la cual pudo ejercer una verdadera dictadura que duró hasta su derrota y muerte en Evesham (1265), a manos del nuevo rey Eduardo 1 (v.; 1272-1307).La política expansiva de Eduardo en Flandes y Gales disminuyó momentáneamente las ambiciones nobiliarias, pero le planteó acuciantes necesidades financieras que le obligaron a recurrir al Parlamento. Así, el llamado Parlamento modelo de 1295 constituye un jalón importante en el desarrollo institucional inglés, pues en el transcurso de sus sesiones fijó su fisonomía característica. Sin embargo, la creciente preponderancia del Parlamento no trajo consigo el que la realeza británica cesase en su tendencia hacia la centralización interna, sino que, al existir sólo pequeños feudos, la autoridad real, gracias a una cada vez más extensa red de funcionarios y a la jurisprudencia de los romanistas, consolidaba su posición, aunque se veía obligada a contar con el Parlamento, considerado como pieza esencial del sistema constitucional.5. La pugna anglo-francesa. El primer tercio del s. xiv fue crítico para la monarquía inglesa. Eduardo 11 (130727), rey débil y sin personalidad, no supo impedir el acrecentamiento del poder aristocrático. Se vio obligado a capitular ante sus nobles sublevados (1309), a quienes reconoció una supervisión del poder real (Ordainers) y acabó siendo destronado por su esposa Isabel de Francia. Contra ésta (1327-30), que dio el poder a su favorito Roger Mortimer, acaudilló su hijo Eduardo un golpe de Estado, que le proporcionó la corona como Eduardo 111 (v.; 133077). Enérgico y oportunista, dedicó los primeros años de su reinado a consolidar su autoridad interiormente, para luego llevar a cabo una activa preparación diplomática y militar con objeto de conseguir el trono de Francia, al que se consideraba con derechos suficientes por su parentesco con Carlos I V de Francia.El antagonismo franco-británico, que se remontaba a muchos años antes, originó la guerra de los Cien Años (v.). El conflicto lo encauzó Eduardo III no sólo como una fase más del imperialismo de los Plantagenet en el continente, que le permitía mantener alejada de 1. a la nobleza feudal, sino además, desde un punto de vista económico, como la posibilidad de controlar las rutas del canal de la Mancha y ampliar su influencia comercial en las ciudades de los Países Bajos, donde la burguesía inglesa mantenía importantes intereses basados en las exportaciones de lana. Tras las resonantes victorias de su padre, Ricardo 11 (1377-99) inauguró un periodo de aislamiento pacifista y una tregua en la conflagración europea. Esta política, unida a un intento de incrementar su autoridad sobre el Parlamento y a su tolerancia en las campañas místicas, nacionalistas y demagógicas de Wiclef (v.) y de los lollardos, originó una reacción en todas las clases sociales del país y en particular en el Parlamento, con cuyo concurso Enrique de Lancaster destronó al monarca y ciñó la corona. Enrique IV (1399-1413), con el que comenzó en 1. la nueva dinastía de su apellido (v. LAivCASTER, DINASTíA) contemporizó con la Iglesia, a la que se atrajo persiguiendo a los lollardos, y cedió ante el Parlamento, que adquirió renovado poder. Su hijo Enrique V (1413-22), haciéndose eco de los deseos del nacionalismo inglés, representado en la nobleza y la burguesía, llevó de nuevo la guerra al continente; sus victoriosas campañas le permitieron, una vez firmado el tratado de Troyes (1420), erigirse en regente de Francia.Enrique V I(1422-61), reconocido también comorey de Francia (v. FRANCIA iv), vio declinar el poderío de 1. en el continente conforme la reacción cundió en Francia en torno a Carlos VII. Progresivamente, los dominios controlados por los británicos en la otra orilla del canal de la Mancha fueron disminuyendo hasta el extremo de que en 1453 los ingleses no ostentaban su soberanía más que en la plaza de Calais. La pérdida de Francia trajo como consecuencia no sólo el descrédito de la dinastía, sino además una profunda crisis interna y una contienda civil, conocida como guerra de las Dos Rosas (v.; llamada así por ser una rosa blanca el emblema de la casa de York y una roja de los Lancaster), de la que habría de salir una nueva dinastía reinante y con ella el definitivo autoritarismo monárquico (v. YORK, CASA DE). Los Lancaster, que habían llevado el imperialismo británico a su máximo apogeo, no pudieron resistir la sublevación de las clases aristocráticas, encabezadas por Ricardo de York y el conde de Warwick, los cuales, vencido el monarca en Northampton y Towon y encerrado en la Torre de Londres, entronizaron a Eduardo IV de York (v.; 146183) como rey de I. (v. YORK, CASA DE).El nuevo monarca, con la ayuda de Carlos el Temerario (v.) de Borgoña, consolidó su poder en la batalla de Barnet Heat, frente a un último intento de los Lancaster, auxiliados por Warwick -con quien el rey se había enemistado-, el francés Luis XI (v.) y Escocia. Pero sus desprecios hacia el Parlamento le enfrentaron a la nobleza, de tal manera que ésta, a la muerte del monarca, apoyó a su hermano Ricardo en la eliminación del sucesor legítimo, Eduardo V (v.). Ricardo 111 (1483-85) devolvió al Parlamento su poder; mas sus medidas administrativas y los crueles métodos con que alcanzó la corona dividieron a sus partidarios, de los que un numeroso grupo se alió en torno a Enrique Tudor, duque de Richmond, remoto pariente de los Lancaster, refugiado en Francia. Tras la batalla de Bosworth (1485), en la que Ricardo 111 perdió la vida, Enrique Tudor se proclamó rey de 1. y, al casarse con Isabel de York, unió las dos familias rivales, con lo que se puso fin a la guerra de las Dos Rosas e inauguró la dinastía Tudor.A. BRAOJOS GARRIDO.
BIBL.: Cambridge Mediaeval History, VI-VIII, Cambridge 192936; F. M. STENTON, Anglo-Saxon England, Oxford 1947; D. KNOwLES, The Monastic in England, Cambridge 1949; E. F. YAcoB, Henry V and the invasion of France, Londres 1947; F. J. TEJADA, Las doctrinas políticas de la Baja Edad Media inglesa, Madrid 1946; Ce. PETIT-DUTUALLIs, La Monarquía feudal en Francia e Inglaterra, México 1961; G. M. TREVELYAN, Historia social de Inglaterra, México 1946; íD, Historia política de Inglaterra, México 1943; P.’ NIAELLE, Historia de Inglaterra, Barcelona 1953; J. THORN, Historia de Inglaterra, Santiago de Chile 1964.
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