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Medios de Información
Con el término i. se expresa hoy, indiscriminadamente, una serie muy varia de actividades humanas, e incluso se usa para designar tomas de contacto y trasmisiones de mensajes no específicamente humanos: como ocurre en el campo de la Fisiología y de la Cibernética, p. ej., ciencias en las que la i. no cumple una función racional propiamente hablando. Tal carácter equívoco del término, que es fruto de la riqueza de su sentido obvio, ha permitido stl empleo en distintas direcciones científicas y prácticas, que, coincidentes en su punto de partida conceptual, se ha constituido en parte importante del objeto formal de ciencias muy diversas y de gran desarrollo contemporáneo. Evidentemente, todo estudio de la i. debe partir de su primer sentido verbal de "enterar" o "dar noticia de una cosa": la i. como "acción y efecto de informar o informarse". Según este primer sentido, la consideración científica y el uso práctico del término i. entran en contacto con el análisis del mismo y el concepto de comunicación, que de modo tan extraordinario atrae hoy la atención de las más diversas especialidades científicas. Desde este punto de vista, la i. se abarca desde un tratamiento científico-operativo (Física, Bioquímica, Psicología, Sociología, etc.) y otro propiamente filosófico (ontológico 0 existencial).1. La información desde las ciencias de la información. El tratamiento que debe recibir aquí el término y concepto de i. es el propio de las ciencias de la información. Y para ello son necesarias dos precisiones: la situación embrionaria, fragmentaria de las ciencias de la i., que aún siguen desarrollándose desde posiciones de otras ciencias, y la estrecha relación y casi confusión en el empleo de los términos i. y comunicación, como lo demuestra el uso indistinto de las denominaciones de ciencias de la i. o ciencias de la comunicación; y esto, en todas las lenguas cultas. El concepto básico que sirve de arranque a las disciplinas que se ocupan de la i. entiende que ésta se refiere a la trasmisión o difusión de mensajes, de saberes, desde un polo emisor a otro receptor, o que circulan entre polos igualmente activos que se enriquecen mutuamente. Cuando la relación informativa se establece con referencia plural, es decir, teniendo como receptor a un medio social amplio, nos encontramos con el fenómeno de la i. publicística, o mejor, periodística, que es el objeto propio de las ciencias de la i.Las ciencias de la i. investigan, por tanto, el hecho social del diálogo público que se establece a través de los llamados medios de comunicación social (V. COMUNICACIÓN SOCIAL II; PERIODISMO; PRENSA; RADIODIFUSIÓN; TELEVISIÓN; ESPECTÁCULO; CINEMATOGRAFÍA; TEATRO; CIRCO; etc.). La tradición científica ya acumulada en este campo estudia no sólo la acción pública de los diversos medios técnicos, sino todas las fases del proceso informativo y los distintos elementos que se dan cita en él: humanos, económicos, técnicos, políticos, culturales, sociales en definitiva. El marcado y primario carácter social de la acción de la i. en la historia contemporánea ha constituido a la Sociología en la ciencia madre de todos los planteamientos científicos que han tratado de analizar los medios de i., su contenido y realización técnica, y, sobre todo, su repercusión social y pública. Son los Estados Unidos y los países de Europa occidental los que hasta ahora han contribuido más eficazmente al desarrollo de las ciencias de la i. La aportación de los Estados Unidos, de un marcado carácter sociológico, ha proporcionado la mayor cantidad de bibliografía científica, volcada también al estudio de los factores económicos y políticos del proceso informativo. Las aportaciones europeas, procedentes de países de tradición humanística, partieron de la sociología del lenguaje y de la del conocimiento y también, por sus antecedentes en el romanticismo político, de una cierta investigación de las bases populares de la historia y del descubrimiento de las mayorías como contrapunto al concepto de "élites" en el protagonismo histórico: Mannheim y Ortega, p. ej., con sus atisbos de lo que se consolidaría como teoría de la sociedad de masas. En el desarrollo de las primeras aproximaciones a las ciencias de la i. se ha pasado de la pura teorización a las comprobaciones empíricas que han supuesto un acercamiento evidente entre las más diferentes líneas de investigación.En el momento actual, puede advertirse que, en los Estados Unidos, dada su mayor madurez científica en este campo, las distintas corrientes se mueven en el marco de la sociología de las comunicaciones, analizándose el diverso cometido de los medios de i. y comunicación: sus funciones públicas de control social, de igualitarismo alienante y de deformación o enriquecimiento social. En Europa, la nueva fase de investigaciones empíricas de los efectos de la i. ha llevado a tres corrientes fundamentales, ya algo alejadas de la antigua presión de la cultura humanística: el estudio sociológico del hecho noticiable (la corriente más propiamente periodística); la línea psicológico-social, que casi identifica i. con percepción, representada hoy sobre todo por el profesor de la Univ. de Estrasburgo, Abraham H. Moles; y una tercera corriente, claramente inserta, en principio, en el cultivo de las ciencias sociales estrictas, que, representada por numerosos autores, está protagonizada por toda una variada escuela científica de lengua alemana posterior a la 11 Guerra mundial, y que, siguiendo las huellas de W. Hagemann, estudia la opinión pública (v.), los instrumentos técnicos que facilitan el diálogo social y los métodos de tratamiento de la i.Esta escuela, muy variada y extendida, de evidente repercusión en España a través de publicaciones relacionadas con la Teoría General de la Información, de la Univ.de Navarra, considera la i. íntimamente ligada al concepto de actualidad (v. ACTUALIDAD PERIODÍSTICA) y entiende que la i. es toda difusión de hechos actuales con interés público. Esta consideración de la actualidad como elemento fundamental de la i., en su tratamiento español, por tener en cuenta también las aportaciones italianas, de F. Fatorello sobre todo, del belga R. Clausse y de los más actuales sociólogos norteamericanos de la comunicación, ha superado la despreocupación alemana por la investigación estricta de las comunicaciones de masas, advertida por Silbermann, y que en España ha comenzado a desarrollar empíricamente el Inst. de la Opinión Pública.
2. Información y comunicación. Es necesario abordar ahora el problema de la relación entre i. y comunicación. Las ciencias que se ocupan de estos temas dan a la i. un contenido vario propio de un estudio interdisciplinar, y, en este sentido, la i. debe considerarse en el marco del proceso de la comunicación social. De hecho existen hoy tres niveles fundamentales en el análisis de la comunicación: 1) socio-cultural amplio, que trata de abarcar todas las fases de la comunicación humana; 2) semántico, en el que la sociología del lenguaje estudia los "símbolos" utilizados en el diálogo humano; 3) y puramente físico, que se ocupa de todo sistema, mecánico o electrónico, empleado en la comunicación.La i. hace referencia tanto al contenido del mensaje como a su forma (in-forma), y, sin perder de vista el primer sentido de la i., la "acción y efecto de informar e informarse", cuando empleamos el término i. aludimos al carácter activo del que informa, al modo de informar, al contenido de la i. y también al término de la i., que, en una consideración social de la comunicación, debe entenderse no como un simple receptor de i., sino como un sujeto social, activo y libre para adherirse o no al contenido y la intención que la i. pueda tener. La estructura de la comunicación social resultante de la i. es la siguiente: un sujeto técnico, profesional de la i. -al que llamaremos St-, envía un mensaje, una i., a través de unos medios técnicos -M-, con un propósito -P- también llamado contenido de polarización, a un sujeto social -la sociedad en su conjunto y los individuos, a lo que llamaremos SS para la consecución de unos fines; los llamados fines sociales de la i.: informar, orientar, distraer, y también para el desarrollo de la vida económica, que es un cuarto fin social de la i., añadido por los primeros autores norteamericanos que advirtieron la importancia de la publicidad comercial en los medios de comunicación social y la propia potencia económica de la empresa de i. Todos los elementos de la i. han de perseguir los fines sociales.Este proceso de la comunicación social, equivalente al de la i. periodística, puede representarse por una fórmula, planteada a partir del ideograma con el que el director del Inst. de Publicismo de la Univ. de Roma, F. Fatorello, acertó a expresar el panorama general de la i., como fenómeno social de interrelación entre individuos y grupos. La fórmula es la siguiente:M~Si: Sujeto técnico (profesional)M: Medio técnico empleadoSi-- FS ---SsO: Opinión1Ss: Sujeto social (sociedad)OFS: Fines socialesEn la experiencia diaria de los profesionales de la i., a través de los instrumentos técnicos de la i. contemporánea, los fines sociales de la i. tienden a diferenciar los distintos instrumentos. Así, el decano de la Facultad de Periodismo de la Univ. de Varsovia, prof. M. Kafel, ya fallecido, estableció una clasificación de los instrumentos de la i. en función de sus fines. Para Kafel, el fin primordial de la prensa escrita es informar; el de la TV y el cine, educar y divertir; la radio tiene un fin intermedio, informativo y de educación y diversión al mismo tiempo. De esta clasificación se deduce, dice el prof. de la Univ. Autónoma de Barcelona, José Luis Albertos, que "la TV y la radio son medios informativos secundariamente, una vez cumplidos otros fines sociales. Sin embargo, en un sentido amplio, estos fines, la educación y la distracción, son también información. Habría que decir más bien que la radio y la TV son medios informativos, pero la información que se realiza a través de ellos no es la técnicamente llamada información de actualidad o periodística".3. Los niveles informativos. La i. de actualidad es la típicamene periodística. Para una cabal comprensión de la complementariedad social de los medios de comunicación, es preciso señalar que la i. de actualidad (ia) se realiza en dos niveles distintos, que se refieren al grado de profundización en el conocimiento y análisis de los hechos que puede realizar cada instrumento informativo. La ia, es decir, la primera difusión de un hecho acabado de suceder, o acabado de conocer, si se efectúa a través de la radio o la TV, se hace de un modo escueto e inmediato; las noticias de los hechos de gran trascendencia y de todo acontecimiento que pueda ser previsto son conocidas antes a través de la radio y la TV. Por eso debe afirmarse que la i. de actualidad, en un primer nivel, es propia de los medios audiovisuales, radio y TV; y en un segundo nivel, las noticias son ampliadas, comentadas y valoradas por la prensa escrita. De aquí ha surgido la complementariedad de los medios de comunicación, que han superado su primitiva competencia noticiosa, por una labor paralela de mutua colaboración; la radio y la TV llevan a cabo una tarea de i. de actualidad en un primer nivel; la prensa escrita, el más ilustre medio de comunicación social, realiza una i. de actualidad de segundo nivel, más honda, acabada y contrastada, más valorada en definitiva. Esta es la causa por la que, ante el desarrollo extraordinario de la i. por radio y TV, la prensa escrita se ha ido convirtiendo, especialmente en los países más evolucionados, en un periodismo en profundidad, en un periodismo de explicación que agota y amplía el conocimiento de los hechos, cuya primera noticia ha sido difundida antes por los medios audiovisuales.
No obstante estas precisiones de carácter técnico, la i. sigue siendo un elemento clave en el proceso de la comunicación social. Comunicar no es otra cosa que poseer algo en común. Comunicar y comunicación, verbo y sustantivo, vienen de la palabra latina communis (común). De esta última procede la palabra comunión y es clara la relación de este término con el de comunicación. Tanto comunión como comunicación apuntan a la idea y a la realidad de poseer algo en común: dos seres se ponen en contacto y uno de ellos, o ambos, hacen donación de algo al otro, o se hacen mutuamente donación de algo. Cuando este supuesto se da, nos encontramos ante una situación de comunicación, y la acción desarrollada entre ambos términos es la acción de comunicar. La comunicación tiene como nota distintiva la de dar sin empobrecerse, participar de algo en comunión con otro. La i., por tanto, es la acción de comunicar un saber a otro, coparticipar con otro el conocimiento de un suceso, que conforme se refiera a un término receptor más amplio tiene mayor carácter social.Propiamente hablando entre los profesionales de la i., lo que se pone en comunicación, lo que se ha in-formado, habida cuenta del carácter activo y técnico del profesional de la i., es siempre la información de un hecho que, en el lenguaje de los géneros periodísticos, es la narración acabada, precisa a cada medio de comunicación social, de todo acontecimiento de interés público. Ha de concluirse, por tanto, que la i. es una especie del género comunicación. Así, al hablar de "medios o instrumentos de comunicación", nos referimos a los medios técnicos, prensa, radio, TV, cine, etc., que sirven para poner en común una i.; el objeto propio de los medios de comunicación social no es otro que el de proporcionar a la sociedad un conocimiento acabado de cuanto acontece y de registrar las reacciones producidas ante los hechos, sus consecuencias. La narración de lo sucedido y los comentarios constituyen el contenido específico de todo medio de i.4. Efectos públicos de la información. El desarrollo masivo de los medios de comunicación, como instrumentos de i., tiene una extraordinaria trascendencia pública. La fuerza de penetración de los medios de comunicación social, aun teniendo en cuenta la pretendida objetividad de la i. (v. PERIODISMO 111) es una realidad que hay que considerar en todo lo que se haga, por el proceso creciente de desarrollo e integración de la sociedad. La acción cultural, psico-social y política que, según la mayoría de los autores, ejerce la i. sobre la sociedad, a la que habría que sumar la contribución de los medios de i. al desarrollo económico, supone uno de los pilares más importantes sobre los que se asienta nuestra vida contemporánea. La acción pública de la ¡.ejercida a través de los medios de comunicación social da a las manifestaciones externas de nuestra sociedad una amplitud y una trascendencia que, no siendo nuevas, son más decisivas y definidoras de nuestra época. Esta manifestación de la vida social es lo que se llama opinión pública, hecho social antiguo que ha alcanzado su mayor desarrollo en la segunda mitad del s. xx, merced a la acción pública de la i.Tales efectos públicos de la i. han determinado en el correr del tiempo una gradual preocupación, por parte del Estado, para controlar y vigilar el uso de los instrumentos informativos. En los regímenes totalitarios y autoritarios, el control de la i. y las limitaciones impuestas a la libertad va de más a menos según el grado de presión política de quien detenta el poder, que controla, dirige o fabrica la propia opinión pública (v.). La abundancia de leyes especiales de prensa e i. es índice de falta de libertad por exceso de controles y exigencias legales para la función pública de la i. (v. CENSURA). Actualmente, el fracaso de la utopía liberal en la regulación jurídica de la i. ha llevado a remitir esta regulación jurídica a las normas constitucionales y a la legislación común, poniendo en manos de los propios profesionales la vigilancia de la acción pública de la i.: el respeto a la verdad y a la intimidad de las personas, la observancia de las leyes y normas éticas de la profesión, etc. Es lo que se llama "autocontrol", que, situado en el marco del Estado social de Derecho, incluye también el derecho del público a una i. verdadera con la garantía de los poderes públicos, que, no sólo han de poner los medios para que la sociedad pueda informarse por sí misma, sino defenderla de todo monopolio de la i., de todo falseamiento de la verdad y de toda presión sobre la opinión pública. Sólo con estas garantías y con el respeto de los profesionales de la i. a un código moral, que exige también un continuo servicio a las necesidades de la sociedad, la i. podrá desarrollar el papel que le corresponde de poner a los hombres en comunicación, en una situación progresivamente más perfecta de conocimiento mutuo, de fraternidad universal.V. t.: PERIODISMO IV;NOTICIA;NOTICIARIOS;PRENSA 11; PUBLICIDAD.A. BENITO JAÉN.
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