Infección MEDICINA
Categoria:
Medicina
El ser humano desde el momento de su nacimiento y en el transcurso de su vida está expuesto, a través de su piel y mucosas, a numerosos contactos con microorganismos. Desde el punto de vista microbiológico a este hecho se denomina i., y tanto el huésped (ser humano) como el parásito (microorganismo) establecen una serie de relaciones condicionadas por la naturaleza de ambos.Esta relación puede suponer: 1) ventajas mutuas (simbiosis), como sucede con el E. col¡, que vive en el intestino humano y que sintetiza vitamina K, tan útil para la sangre; 2) ventajas para el parásito (comensalismo), como es el caso de las bacterias que viven en la piel y mucosas; 3) perjuicio para el huésped (enfermedad). A los microorganismos que son capaces de desarrollar una enfermedad se les denomina "patógenos". Desde el primer momento en que penetran en nuestro organismo, se establece una lucha entre ambos. Al principio, cuando esta lucha no es manifiesta, se habla de i. latente o subclínica. Si el microorganismo continúa multiplicándose dañará al huésped y éste reaccionará con más intensidad para tratar de eliminarlo; esta situación se manifiesta al exterior (enfermedad) con síntomas y signos clínicos típicos correspondientes a cada enfermedad infecciosa. Si el microorganismo anula alguna función vital del hombre se producirá la muerte. Por el contrario, las defensas del huésped pueden destruirlo en la fase de i. latente; si esto ocurre cuando ya está establecida la enfermedad, se llega a la curación.Defensas del huésped. El hombre cuenta con mecanismos de defensa como son: mecánicos y químicos, humorales y celulares. a) Los dispositivos mecánicos están representados por la piel y mucosas, que actúan como barreras defensivas impidiendo la entrada del parásito en tejidos profundos. Cuando se produce una herida y se establece por tanto una solución de continuidad, los microorganismos situados en la superficie de la piel y mucosas pueden penetrar y multiplicarse en los tejidos de nuestro organismo. Además en la superficie de la piel y mucosas se encuentran ciertas sustancias de naturaleza química, como son los ácidos grasos, li’sozima y moco, que impiden que muchos microorganismos sean capaces de establecerse en las superficies mencionadas, ya que poseen capacidad bacteriolítica o de arrastre. b) Entre los mecanismos humorales, presentes en la sangre y tejidos, se encuentran ciertas enzimas y anticuerpos que también poseen una función defensiva, pues actúan positivamente contra el microorganismo impidiendo de alguna manera su multiplicación. c) Finalmente, el mecanismo celular de defensa está representado por la acción fagocítica de las células blancas de la sangre y sistema reticuloendotelial. Estas células poseen la capacidad de ingerir y destruir los microorganismos.Propiedades patógenas del parásito. Aquellos microorganismos que poseen la propiedad de vencer los mecanismos de defensa naturales que presenta el huésped y multiplicarse en sus tejidos se denominan patógenos primarios. Un claro ejemplo está representado por el virus del sarampión. Este virus siempre que infecta una persona, que previamente no ha estado en contacto con él, es capaz de superar las barreras defensivas y desarrollar la enfermedad. Por el contrario, existen otras especies de microorganismos que actúan como patógenos secundarios; únicamente producen enfermedad cuando los mecanismos de defensa del huésped se encuentran deprimidos de alguna manera, como sucede con heridas, desnutrición, enfermedades crónicas, isquemias, etilismos, enfriamientos, etc.Las bases bioquímicas de la patogenicidad no se conocen con precisión en un gran número de especies microbianas; sin embargo, el microorganismo que ha llegado a un tejido profundo se comportará como patógeno, si posee las vías metabólicas apropiadas para multiplicarse utilizando las sustancias nutritivas que ofrecen esos tejidos y, al mismo tiempo, si es capaz de vencer y anular los mecanismos de defensa del huésped.Esto lo consigue mediante las llamadas agresivas, que no poseen necesariamente carácter tóxico. Entre estas agresivas se encuentran ciertas enzimas, que inhiben los factores humorales de defensa y la fagocitosis, y estructuras anatómicas inherentes al microorganismo que desempeñan la misma función. Finalmente, otros factores poseen carácter tóxico por dañar positivamente las células de los tejidos y favorecer a su vez la difusión e invasión del microorganismo. Estas últimas se denominan exotoxinas.Patogenia de la infección. Existen dos mecanismos bien definidos mediante los cuales un microorganismo causa el síndrome infeccioso. En unos está ligado a su capacidad de invasión que le permite extenderse más allá del foco primario de infección. Debido a su poder agresivo y vencer los mecanismos de resistencia natural del huésped, es capaz, a través de los canales linfáticos y torrente circulatorio, de situarse en tejidos alejados de la puerta de entrada causando trastornos patológicos en otros órganos que pueden ser vitales para el funcionamiento y vida del huésped. Por el contrario, otros microorganismos poseen muy poco poder invasivo, permaneciendo en el foco primario de infección, pero son capaces de elaborar potentes exotoxinas que llevadas por el torrente circulatorio y canales linfáticos alcanzan células vitales del huésped causándole trastornos que le conducen a la muerte. Un ejemplo de microorganismo invasivo es el neumococo; esta bacteria a partir de un foco primario de infección en el pulmón es capaz de pasar a otros sistemas, como el nervioso, a través del torrente circulatorio, multiplicarse allí y causar la muerte. Por el contrario, el bacilo del tétanos siempre permanece en la herida, foco primario, pero es capaz de elaborar una exotoxina muy potente que llegando al sistema nervioso afecta las células motoras y produce daños irreversibles en el huésped.Trasmisión de la enfermedad infecciosa. Una enfermedad para que se trasmita debe reunir una serie de condiciones: el microorganismo responsable ha de poseer una puerta de salida, sobrevivir fuera del huésped y encontrar un vehículo de trasmisión. Las vías más importantes de trasmisión siguen mecanismos directos e indirectos. Los primeros trasmiten el microorganismo directamente de huésped a huésped (los más importantes son el contacto sexual como en la sífilis, y las gotitas de Pflügge expulsadas por la voz, tos o estornudo a otro huésped). Los mecanismos indirectos utilizan un vector; los más frecuentes son los alimentos, como la leche en el caso de la fiebre de malta, verduras como en el caso de la disentería, el polvo y ciertos artrópodos en los que el microorganismo sobrevive o desarrolla un ciclo biológico vital para perpetuarse.V. t.: INMUNIDAD; ALERGIA Y ANAFILAXIA.R. DÍAZ GARCTIA.
BIBL.: A. PEDRO-PONS, Patología y clínica médicas, VI, Barcelona 1968; R. DAVIS Y COL., Microbiology, Nueva York 1968; F. H. Top, Communicable and Infectious Diseases, S. Luis 1968. A. RODRÍGUEZ BURGOS
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