Indos
Categoria:
Cultura
Pueblos de origen ario que alrededor del s. xvi a. C. entraron en el subcontinente indio para dar origen a una cultura nueva, distinta de la drávida (v.) que anteriormente había dominado el valle del Indo. La infiltración aria (v.) se produjo lentamente. Los i. pasaron durante siglos por las puertas del Hindukusch con sus rebaños. Hacia 1500 a. C. habían terminado su inmigración. La gran civilización que Sind y Punjab (v.) habían conocido en los tiempos de Mohenjo-Daro (v.) y Harappa sufría, desde hacía muchos siglos, una irremediable degeneración (v. INDIA III). Los i. acabaron con ella, exterminando a la población drávida. Desde entonces, la cuenca del Indo ya no había de jugar ningún papel económico durante 1.000 años.Los Libros Sagrados. Hoy, la mayor parte de los conocimientos que poseemos acerca del pueblo i. proceden de los Vedas (v.), conjunto de textos sagrados, los más antiguos de los cuales son considerados por la ortodoxia hindú como revelados. Los eruditos han intentado distinguir en esta abundante literatura diferentes fases cronológicas, pero la estratigrafía filológica empleada no es rigurosa ni precisa. Es admirable en conjunto, pero no sirve demasiado para los detalles. Por eso, muchas de las afirmaciones actuales sobre los primeros i. no pasan de ser meras hipótesis. A pesar de su antigüedad, el Rig-Veda no puede informarnos fielmente del estado cultural de los invasores arios en toda su pureza, ya que la mayor parte de sus himnos están compuestos en la India; esto es, después de la conquista parcial del suelo y tras un primer contacto con las poblaciones nativas anteriores. La descripción geográfica que se hace en estos cantos es la de los "siete ríos", lo que los iraníes llamaban las "cinco aguas", es decir, el Punjab.’ Igualmente la fauna y la flora descritas confirman esta localización, y también las indicaciones concernientes al clima; concretamente, la violencia de las tormentas tropicales debieron impresionar vivamente la imaginación de los invasores, que procedían de lugares donde este tipo de fenómeno era desconocido, inspirándoles himnos hermosísimos donde se mezclan la admiración y el terror religioso.Sobre los ocupantes anteriores de esta región y la manera en que se operó la conquista y la fusión de las dos culturas, las fuentes son de una interpretación delicada. De todas formas, los himnos han conservado el eco de numerosas luchas ocasionadas por la posesión del ganado.La estructura social y económica. Estas guerras no sólo fueron realizadas contra los anteriores poseedores del suelo, sino también entre los mismos i., como la que enfrentó a la tribu bahrata con su rey Sudas a una coalición de "diez reyes". La guerra era el oficio de los nobles, lo mismo que la función económica incumbía a los vaycyas y el sacrificio y la oración a los brahmanes. Así, algunos historiadores encuentran en la sociedad rig-védica la división tripartita que caracteriza a los pueblos arios. Los nobles, que todavía no se llaman en los himnos kchatriyas (una de las castas posteriores) sino rajanyas, combatían armados de arcos, sobre un carro de dos ruedas tirado por una pareja de caballos y conducido por un cochero. Al lado de los carros, luchaba una infantería de gente humilde, reclutada según las necesidades e informalmente armada, con utensilios propios de sus oficios. El jefe militar era el rey, elegido por una asamblea de nobles, aunque de hecho se tratase de una monarquía hereditaria. El monarca estaba asistido por un jefe del ejército, un chamberlán y una especie de primer ministro, aparte de diversos personajes de funciones no bien definidas.Los recursos económicos se basaban en la, agricultura y la ganadería, ya que la caza había dejado de ser una necesidad para convertirse en un deporte. Las técnicas agrícolas estaban muy desarrolladas y existían dos tipos de arados, si no en lo que llamamos la época del Rig-Veda, sí un poco después; se practicaba el abonado y el riego y se conocía la cebada o una variedad de trigo, aunque el arroz no apareció hasta época posterior. La ganadería ocupaba un lugar mucho más importante que la agricultura; el caballo, al cual debían los arios una parte importante de sus éxitos en toda Asia, era considerado como un animal noble, reservado para la guerra o el deporte; la vaca y el toro, aunque se utilizaban todavía para carne y para labrar el campo, eran animales sagrados. La importancia de los rebaños daba la medida de la riqueza, y la posesión de vacas constituía un motivo de ambición; según los Vedas, la leche y la mantequilla clara jugaban un papel importante en los rituales de los sacrificios.Las ideas religiosas. La religión tenía asegurado un primer lugar en la vida védica; la información que sobre ella proporcionan los himnos es abundante, aunque fragmentaria y de interpretación difícil. Esta religión poseía una mitología parcialmente naturalista, ordenada de acuerdo con la estructura social y un ritual público y privado muy abundante que, sin duda, exigiría un clero numeroso y diferenciado. Los dioses eran innumerables, pero no existían ídolos ni templos; el politeísmo védico recuerda al griego y al romano; sin embargo, el intento de algunos investigadores de emparentar la religión de los i. con la de los demás pueblos indoeuropeos es, en nuestros días, rechazable. En cambio, se admite un parentesco religioso entre la India (v. INDIA vi) y el Irán (v. IRÁN VII); así, p. ej., gracias a la religión védica, ha sido en parte posible reconstruir la religión iraní anterior a la reforma de Zoroastro (v.).Una teoría interesante es la que atribuye a los dioses i. un papel "funcional". Según ella, la teología védica estaba organizada de acuerdo con el modelo de una sociedad jerarquizada; la más alta función social era la sacerdotal y real; el monarca fue en tiempos remotos el detentador exclusivo de "lo sagrado". De acuerdo con esto, Varuna, el dios mayor del vedismo, representa al soberano como ser guerrero y terrible; Mitra (v.), que le está a menudo asociado, es la imagen del soberano en su aspecto sacerdotal, razonable y vigilante. Indra es el dios de la guerra; se habla de él como de un gigantesco soldado embriagado por el licor ritual y lleno de fiereza. Dos divinidades gemelas, "los caballeros", patrocinaban la agricultura, la ganadería y las técnicas industriales; protegían a los vaycya y presidían la fecundidad.Junto a estas divinidades había tres dioses que ocupaban en los himnos un lugar especial: Agni, Soma y Brahman. Agni es el fuego del hogar doméstico y del sacrificio, considerado intermediario entre los dioses y los hombres. De la misma manera, el Soma (el Haoma avéstico), licor que producía una embriaguez mística, fue elevado a la categoría de dios. El Brahman constituía la "fórmula" del sacrificio; era menos un dios que un fondo universal de energía mágica, capaz de ser liberada por las palabras rituales, cuyo empleo sólo conocían los sacerdotes o brahmanes.Esta religión fue evolucionando, a medida que el pueblo i. no se extendía y dominaba el territorio, hasta dar origen al brahmanismo (v.).La expansión. Desde su primitivo emplazamiento en el Punjab, los i. siguieron hacia Oriente, de tal forma que en los textos védicos se observa cómo el centro de gravedad de lo ario en la India dejó de ser el "país de los cinco ríos" para pasar a la región comprendida entre el Ganges y el Sarasvati y, de allí, se extendió al Ganges meridional, mientras que las regiones de Maghada (v.) y Bengala (v.) permanecían marginadas. Este periodo del pueblo i. puede ser adivinado en parte por la tradición épica, completada por algunas alusiones históricas de los libros sagrados. Los soberanos, al parecer, estaban agrupados en dos dinastías: la solar, a la cual pertenecía Rama, el héroe del Ramayana (v.), y la lunar. Entre ellos se dio la "batalla de los diez reyes", de que habla el Rig-Veda. Un importante suceso histórico permite establecer una fecha aproximada: hacia 1400 a. C. se produjo la guerra de Bharata, un encuentro, al parecer por fútiles motivos, que enfrentó a la mayoría de los clanes arios. El rey Parikchit, que vivió después de terminada la guerra de Bharata, es ya casi una figura histórica. En su época, se sabe que la India del Norte estaba dividida en numerosos reinos y, si bien aún no se poseen listas dinásticas de ellos, los más importantes se encontraban entre el Sarasvati y el Ganges.Las castas. En época protohistórica y en torno al valle del Ganges, los i., para dominar a las gentes autóctonas, crearon el sistema de castas que continuaría esolucionando. Los primitivos habitantes del país, los drávidas, los mundas y los vedas descendieron a la categoría de zudras o parias, cuya misión era servir a los brahmanes; carecían de todo derecho y debían vivir apartados de la población aria. En la cumbre de la escala social se encontraban los brahmanes, encargados de la función sacerdotal; eran los servidores de los dioses, los únicos que poseían los Vedas, llave del saber filosófico. La casta de los brahmanes se apoyaba en la de los kchatriyas, que no era inferior a aquélla; se componía de nobles, descendientes de los primeros guerreros arios que ocuparon el país, y tenía el deber de proteger a los sacerdotes y al pueblo. Entre ellos se reclutaban los funcionarios, de entre los que se destacaban los príncipes y los reyes. En el Sur, que no había sido conquistado realmente por los i., no había kchatriyas auténticos; los funcionarios y los guerreros procedían de diversos grupos de la sociedad dravídica. Venía después la casta de los vaycyas o comerciantes y, por último, la ya mencionada de los zudras, que en realidad no era propiamente como una casta.Estos grupos sociales varían con la época, subdividiéndose en castas nuevas. Así, cuando Megástenes visitó la India, contó siete distintas: brahmanes, campesinos, pastores, artesanos, guerreros, funcionarios y juristas. El sistema garantizaba los privilegios de las clases superiores. El hombre nacía en el seno de una casta y no podía penetrar en la casta superior. Los matrimonios entre personas de castas diferentes estaban prohibidos. Cada uno estaba obligado a ejercer el mismo oficio o profesión que sus antepasados. El hombre estaba encerrado en un destino fijado por la comunidad en que había nacido. Así, el orden de las cosas, reflejo del orden divino, al parecer de los brahmanes, era respetado. De todas formas, esta división en castas cerradas no impidió que los i. adoptasen la civilización e incluso gran parte de las creencias de los indígenas.Lanueva fase.Hacia els.v a. C., la civilización india del Ganges alcanzó la forma monárquica y un desarrollo económico notable, manteniendo relaciones importantes con la zona del Punjab y del Indo dominada por los persas. Fue en este periodo cuando comenzaron las predicaciones de Buda (v.; 560-483), que dio al pueblo i. un nuevo carácter. Poco después de la muerte de Alejandro Magno, un caudillo i., Chandragupta, se apoderó del reino gangético de Maghada (321 a. C.) y fundó la dinastía Maurya (v.). Aprovechando que la región del Punjab y toda la cuenca del Indo, que constituían una satrapía del Imperio de Alejandro, se hallaba desguarnecida, Chandragupta invadió las hasta entonces provincias macedónicas de Kabul, Punjab y Sind y, de este modo, se encontró dueño de un gran imperio indio que, abarcando las cuencas del Indo y del Ganges, se abría a la vez sobre dos mares, uno que daba acceso a Poniente por Arabia y Egipto, y otro hacia la Insulindia. Por tanto, con la fundación del Imperio Maurya, monárquico, absolutista y centralizado, comienza propiamente la historia de la India (v. INDIA IV).A. LAZO DÍAZ.
BIBL.: G. COURTILLIER, Les anciennes civilisations de 1’Inde, París 1930; L. DE LA VALLÉE-POUGGIN, Indo-Européens et IndoIranies: 1’Inde jusqu’á vers 300 a. J.-C., París 1936; R. GROUsSET, L’Inde, París 1949; K. M. MUNSHI (dir.), The History and Culture ol the Indian People, 1, Vedie Age, Bombay 1951; H. vox GLASENAPP, Die Religionen Indiens, Stuttgart 1943; A. BERRIEDALE KEITH, A History of Sanscrit literature, Oxford 1941; H. H. RISLEY, The People ol India, Londres 1915; C. G. SELIGMAN, The Veddas, Cambridge 1911; L. RENOU, Hinduismo, Barcelona 1961.
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