India (bharat). Lengua y Literatura. LIT.
Categoria:
Literatura
1. Lengua. Entre el pueblo de la I. hay una gran disparidad, tanto en cuanto a su origen como a su cultura y al desarrollo económico; además, emplean gran número de lenguas e idiomas. El último censo lingüístico, fechado en 1961, da una lista clasificada de las lenguas y dialectos, que se elevan a 872. Evidentemente, esta cifra incluye grupos lingüísticos muy reducidos, dialectos locales; en realidad, en la I. hay un centenar de lenguas que se reducen a un pequeño número de familias que, a menudo, tienen entre sí grandes afinidades; muchas veces, los hindúes hablan dos o tres lenguas aun siendo analfabetos.Se distinguen tres familias lingüísticas principales: las lenguas indoarias (v.), en número de 27 y habladas por 321.720.700 personas; las lenguas drávidas (v.), en número de 14 y habladas por 107.410.820 personas, y, finalmente, las lenguas austro-asiáticas, habladas por 6.192.495 personas (censo de 1961). Hay otros grupos que forman una fracción fácilmente omisible y que, por otra parte, carecen de literatura propia. Las lenguas indoarias ocupan la mayor parte de la I.: todo el Norte así como la rica cuenca indo-gangética; todas ellas derivan del sánscrito (v.) y su gramática resulta de una evolución natural, por vía de simplificación y por una tendencia analítica; su vocabulario procede del sánscrito con aportaciones extranjeras, persas y árabes, debidas a las invasiones. La aparición de las lenguas modernas tuvo lugar hacia el s. x d. C., y fue favorecida por las invasiones musulmanas que provocaron diversas fragmentaciones del territorio. Parece que en la 1. hubo primero una especie de koiné poco diferenciada; no hay mucha relación entre las lenguas indoarias modernas y los prácritos regionales antiguos, que fueron los dialectos hablados salidos del sánscrito y utilizados en la literatura clásica de la I.; la relación entre los prácritos y las lenguas modernas es del mismo orden que la evolución del latín vulgar en las lenguas romances. Citaremos a continuación las principales lenguas del grupo indoarío, seguidas de un paréntesis que comprende la cifra -en números redondos- de personas que hablan cada una de ellas según el censo de 1961: hindi (134 millones), maráthi, v. (33 millones), oriya (16 millones), bengalí (34 millones), sindhi (1 millón), konkani (1 millón), bihari (17 millones), assami (7 millones), urdir (23 millones), punjdbi (11 millones), gujarati (20 millones), bhili (3 millones) y rajasthani (15 millones).Las lenguas drávidas se presentan en forma de un grupo compacto que cubre la mayor parte del Decán y del Sur de la I., junto con los islotes diseminados por el Norte del país, vestigio de la existencia de esta familia lingüística en el Indo. De origen desconocido, sigue habiendo hipótesis muy discutidas sobre ese tema; citaremos a continuación las principales lenguas de este grupo, seguidas de un paréntesis que comprende la cifra aproximada de personas que hablan cada una de ellas, según el censo de 1961: tamul (31 millones), malayalam (17 millones), kanara (17 millones), telugu (38 millones), gondi (2 millones). La tercera familia de lenguas, llamada munda o grupo austroasiático, cubre diversos grupos (santali, mundari, ho, korku, etc.), pero carece de literatura y refleja unas familias étnicas con un retraso cultural bastante considerable.Todas estas lenguas se dividen en numerosos dialectos y algunas de ellas han producido literaturas de valor muy diverso; no hay un texto literario de las lenguas modernas antes del s. x d. C. Anteriormente, los textos literarios de la 1. se escribían en sánscrito o en prácritos. Este último término denomina a un cierto número de lenguas populares habladas entonces en las distintas partes de la l., y entre las que se cuentan como más importantes la mahárdshtri, la múghadi, la ardhamúghadi, la shauraseni, la paishachi, así como el palí (v.). Pero estos prácritos han llegado hasta nosotros en su forma literaria, es decir, artificial y compuesta; es difícil descubrir la lengua popular hablada bajo estas formas cultas. Lo mismo ocurre con el sánscrito, al que se subdivide en védico y clásico; siempre tuvo carácter de lengua de poetas y eruditos, . de lengua literaria, fijada gramaticalmente y establecida de una manera artificial. No es una lengua muerta, desde el momento en que se sigue utilizando en la I., pues los eruditos la hablan, componen discursos, escriben obras y, actualmente, publican revistas en sánscrito, pero es una lengua distinta de los idiomas empleados en la conversación familiar. En el transcurso de su larga historia, estas lenguas han evolucionado y se han influido entre sí; el sánscrito védico se transformó en sánscrito clásico, el indoario dio origen a las lenguas modernas del Norte de la I. Las lenguas modernas derivan de las antiguas, de las que el sánscrito literario es un reflejo lejano, del mismo modo que los prácritos y el palí, lenguas literarias, son en realidad ramas aisladas de un mismo tronco lingüístico; este fenómeno originado por su carácter artificial no se da en la lingüística romance y constituye una dificultad en el estudio de la lingüística hindú.2. Escritura. En la 1. se utilizan numerosos tipos de escritura; no han sido descifrados los caracteres de los sellos de la cuenca del Indo, procedentes de los tiempos prehistóricos, y hallados en las excavaciones de Mohenjo Daro y Harappa en 1921. La primera escritura hindú que se conoce es la que figura en las inscripciones sobre piedra de los edictos del emperador Ashoka (ca. 250 a. C.), en las que se emplearon dos tipos de escritura: una es la llamada kharoshti, que se escribe de derecha a izquierda y que, probablemente, deriva de un modelo arameo, dialecto de los semitas nómadas del O del Éufrates. La formación de esta escritura se hizo en el NO de la 1. que, en el s. v a. C., se hallaba bajo la dominación persa; esta escritura se utilizó tan sólo hasta el s. iit d. C., y únicamente en el NO de la 1. Todas las demás escrituras de la 1. derivan del otro tipo de escritura llamado bráhmi, que se escribe de izquierda a derecha y que parece de origen semítico fenicio, como la inscripción sobre piedra del rey moabita Mesa, que se refiere a su combate victorioso contra Israel en el a. 850 a. C. Según H. de Glasenapp parece que el alfabeto llegó a la 1. trasmitido por mercaderes hindúes y fue adaptado por algunos eruditos locales. Este alfabeto evolucionó siguiendo dos formas particulares, la del Norte y la del Sur. La forma más importante del Norte es la secritura devanágari, silábica, con la que están emparentados los tipos de escritura de las grandes regiones del Norte de la l.: bengalí, oriya, gujarati, etc., así como la escritura tibetana. Las formas del Sur sirvieron para transcribir el palí y las escrituras drávidas: grantha, telugu, kanara, tamul.Se escribió sobre materias muy diversas: piedra, láminas de metal, corteza de abedul, hojas de palmera, y, más tarde, después de la llegada de los musulmanes, se empleó el papel. Las inscripciones más antiguas realizadas sobre piedra se remontan al s. tii a. C. (edictos del emperador Ashoka), y los primeros manuscritos datan del s. xi d. C., debido a que el clima de la 1. no es favorable a su conservación; tanto en el Japón como en el Turquestán se han encontrado manuscritos hindúes con muchos más siglos de antigüedad. Gracias a las múltiples copias de los antiguos textos y, sobre todo, a la sorprendente memoria de los hindúes, que, mediante una sutil mnemotecnia pueden memorizar y recitar volúmenes enteros de textos, se ha podido conservar y trasmitir fielmente la antigua literatura de la 1. No hay que olvidar que una gran parte de esta literatura no estaba destinada a ser leída, sino escuchada; por lo general, ni los bardos ni sus oyentes actuales saben leer o escribir. Según las estadísticas del censo de 1961, sólo el 34,5% de hombres y el 13% de mujeres saben leer y escribir.3. Literatura clásica. Primeros documentos literarios: el "Veda". Constituyen la primera manifestación literaria de la I. unos textos religiosos trasmitidos de generación en generación, durante largo tiempo y de una manera puramente oral por recitadores profesionales; éstos son los textos del Veda (v.). El Veda (El Saber), se sitúa cronológicamente a comienzos de la historia de la I.; según los hindúes, sus orígenes son divinos y proceden de una revelación sobrenatural. La antigüedad y el lugar de origen de este texto han sido muy discutidos, y las fechas varían mucho según las bases astronómicas, históricas o literarias de estas hipótesis; van del a. 4000 al 5000 a. C. (Tila K. Jacobi), al 1200-1000 a. C. (Max Müller), pasando por el 2000 a. C. (Whitney, Scharoeder, Hang); este punto se halla todavía lejos de estar aclarado, y sigue siendo problemático; H. de Glasenapp indica la segunda mitad del II milenio a. C., y establece su origen en el NO de la l., opinión que parece bastante razonable. Los textos del Veda comprenden, en primer lugar, la Samhita, por lo general en verso, en sus cuatro formas: el Rig-Veda, colección de estrofas, ric, recitadas en el trascurso del sacrificio; el Yajurveda, que comprende las fórmulas de los sacrificios, yajus, con o sin comentarios; el Sámaveda, colección de melodías y, por último, el Atharvaveda, conjunto de fórmulas mágicas, atharvan.El Veda comprende también los Brahmanas, comentarios teológicos de los textos precedentes, los Aranyakas, y las Upanishads, obras esotéricas que estudian problemas fisiológicos, cosmológicos, filosóficos y místicos. Hay catalogadas 14 Upanishads védicas a las que la tradición añadió posteriormente un número considerable de nuevas Upanishads. Aquí termina lo que la tradición hindú llama la shruti, es decir, los textos revelados propiamente dichos; también existen los Vedánga, miembros auxiliares del Veda, obras de exégesis que forman parte de la smriti, la tradición confiada a la memoria. Es un conjunto de aforismos, los sútras, de textos escolásticos o comentarios relativos al culto; la tradición los clasifica en seis ramas, fonética, ritual, gramática, etimología, métrica y astronomía. Cada forma del Veda tiene sus propios sutras, cuyo fin es ordenar las prescripciones del ritual y presentarlas de una manera fácil para su enseñanza. Por esto, el estilo se compone de pequeñas frases cortas que el discípulo puede retener y que corresponden a un comentario oral.Literatura épica. Después de los textos del Veda y de sus continuaciones hay que citar la aparición de una literatura épica procedente de una poesía popular de origen religioso y profano, que tomó la forma de epopeya, acerca de ciertos relatos tradicionales de indudable origen histórico. Estos relatos proceden de la época védica, ya que los diálogos, las narraciones y los textos cantados acompañaban a algunas ceremonias védicas; los recitadores profesionales organizados en castas, los Súta, bardos y panegiristas, conductores de los carros durante las guerras, trasmitieron estos relatos épicos, adaptándolos y completándolos. De aquí salieron las dos grandes epopeyas de la I., el Mahabharata (v.), y el Ramayana (v.). El sánscrito de estas epopeyas está en prosa y en verso; la narración es de forma arcaica, pero los versos narrativos forman la parte más importante; el discurso caracteriza la composición épica y reemplaza el estilo directo, mezclando en él máximas religiosas y conclusiones moralizantes. Es imposible fijar una fecha exacta, desde el momento en que se trata de una elaboración de redacciones sucesivas, pero se sitúan entre los s. iv a. C. y iv d. C.Literatura religiosa y pedagógica. Cronológicamente apareció entonces el conjunto de textos llamados Purúnas (v.), es decir, las "narraciones antiguas", que, en forma poética, contienen gran cantidad de tradiciones míticas e históricas, enseñanzas filosóficas, prescripciones rituales y datos de ciencias profanas. Indudablemente, sus materiales son antiguos, y después de la era cristiana, su elaboración se prolonga a lo largo de varios siglos. Hay que añadir el grupo de obras sagradas de ciertas comunidades religiosas, de ciertas sectas del hinduismo conocidas. con el nombre de Agamas shivaístas, de Samhitús visnuistas o de Trantas propiamente dichos, que se ocupan ante todo de marcar las directrices para el culto a las divinidades, describiendo y explicando el ritual con consideraciones filosóficas predominantemente no dualistas y vedánticas. Los Tantras se componen de 64 obras, o de tres series de 64 según las tradiciones, cuyo origen parece haber estado en Bengala y Assam, y comportan enseñanzas de técnicas de yoga y de magia; el vocabulario es simbólico, pero el sánscrito es el de los Puránas. Esta literatura religiosa se termina por comentarios en forma de tratados que son norma en materia de religión, de Derecho y de moralidad, y a los que se da el nombre de Dharma-Shástras. Tratan métricamente de los deberes de las castas, del rey, de la justicia y de la política; el más célebre de todos es el Mánava-dharma-shástra, conocido bajo el nombre de Leyes de Manu. Sus fechas se fijan alrededor de la Era cristiana. Junto a ellas hay que citar asimismo a las smriti, versificadas, y a los sútra, dos tipos de obras que establecen los derechos y deberes, el dharma, de las castas superiores, así como la antigua tradición brahmánica.Apoyo de la lírica. Después apareció en la historia literaria de la 1. una literatura profana, poética y lírica, la poesía de tipo clásico, el kavya. Esta forma va a imponerse a todas las manifestaciones literarias, a excepción de la prosa de los diálogos teatrales y de ciertos cuentos; debe satisfacer las exigencias más estrictas de las leyes de la gramática, de la poética y de la métrica del sánscrito refinado. Las condiciones políticas de su desarrollo se presentaron con los monarcas de la dinastía de los Gupta (s. iv d. C.), dueños y señores de un vasto imperio que tuvieron en su corte un grupo de poetas y que favorecieron los cenáculos, las competiciones literarias, así como las bellas artes. La gran lírica se remonta a esta época. Los textos más antiguos que se conservan son los poemas épico-líricos de Ashvagosha, doctor budista del s. i d. C.; pero fue el gran poeta Kalidasa (v.) quien fijó el género en sus elementos definitivos: la elegía, la lírica pura, la epopeya lírica y el teatro.Después de Kalidasa, el gran poema se puso muy de moda en la I.; cada autor trataba de superar en sutilezas y dificultades técnicas a sus predecesores. Entre los poetas más notables de esta época citemos a Bháravi (s. vi), Mágha (s. vtt) y Shriharcha (s. xii). Los grandes poemas de tipo histórico no difieren de los precedentes; son obras de alabanza a un héroe, a un rey contemporáneo; este estilo aparece en los panegíricos de la epigrafía. Hay igualmente un gran número de pequeños poemas, de odas cortas, de centurias que pertenecen a la lírica pura o didáctica; podemos encontrar himnos religiosos y eruditos, poemas más populares pertenecientes al visnuismo y al shivaísmo y que están llenos de amor y devoción, tales como el Gitagovinda, fuertemente impregnado de sensualidad, de layadeva (s. xii), o bien como poesía didáctica y gnómica, de aspecto moralizante, cuyo ejemplo más célebre lo da Bhartrihari (¿s. vii?), que escribe sobre el amor, la buena conducta mundana y la renuncia ascética. Como contraposición, la literatura sánscrita presenta poemas muy realistas, eróticos, tales como la poesía de Kchemendra (s. xi), destinada a ilustrar las costumbres de las cortesanas. El sánscrito, con su sorprendente concisión, se presta muy bien a estos aforismos poéticos, que, bajo un aspecto picaresco, contienen una descripción realista de las costumbres de su tiempo. La época clásica vio surgir igualmente una gran abundancia de estrofas gnómicas que trataban los temas más diversos sobre moral y conducta social; el tono es a menudo escéptico y, a veces, irreligioso.Literatura narrativa. La literatura sánscrita contiene una literatura narrativa, parte en verso y parte en prosa, que comprende la novela y el cuento, al que se une la fábula; el Panchatantra (v.) es el mejor ejemplo de este último, junto con la otra gran colección de cuentos, el ciclo de la Brihatkathá, epopeya caballeresca y maravillosa. Ilustra la novela el Dashakumáracharita (La historia de los diez jóvenes) de Dandin, que es la obra maestra de la prosa artística sánscrita, así como las obras de Bána, poeta de la corte del emperador Harsha (s. VIII), que fue el último gran monarca puramente hindú anterior a las invasiones de los mogoles. Bána escribió la vida de su real protector, la Harshacharita (Historia de Harsha), que hace una descripción muy interesante de las escenas de la vida en la corte, de las expediciones militares y de la vida social. El estilo sánscrito se halla en su apogeo, pero su virtuosismo, las palabras compuestas entrelazadas formando frases sin fin, hacen su traducción muy difícil. De este mismo autor podemos citar el Kádambari, cuento lírico y tierno considerado como una de las máximas cumbres de la literatura hindú.Literatura especulativa y técnica. La literatura clásica de la I. comporta igualmente un número considerable de obras de orden especulativo y técnico. La filosofía está ampliamente representada por lo que se designa con el nombre de los seis darshanas o escuelas filosóficas ortodoxas y que son: la Mimámsá, que es una teoría del conocimiento y del lenguaje, y donde destaca el nombre de Kumárila; el Vedánta, metafísica del Ser, donde se ilustraron Sankara, Rámánuja, Madhva y sus continuadores; el Sánkhya, filosofía de la naturaleza, descripción del universo, normalizado por Kapila; el Yoga, técnicas místico-fisiológicas reunidas por Patañjali; el Nyaya, obra de Gotama, método de lógica formal; el Vaisheshika de Kanáda; doctrina realista de las categorías con tendencias atomísticas. Todas estas escuelas tienen sus sútras con los comentarios y tratados correspondientes. Las ciencias están representadas por obras que son de origen religioso y que tratan de fonética, astronomía, geometría, gramática, poética, derecho, economía, política y erotismo. Estas diversas ramas técnicas tienen sus obras, sus Shástras, sus smritis (comentarios): el Mánavadhartnashástras (Leyes de Manu), el Artha-shastras (Tratado de política) de Kautilya, el Kama-shastras (Aforismos sobre el placer) del brahmán Vátsyáyana. La medicina, el Ayur-Veda, y la astronomía, Jyotisha, dieron lugar a obras y trabajos notables en sánscrito que incluso en nuestros días siguen siendo estudiados y comentados en la I.Literaturas búdica y jaina. Antes de pasar a la literatura moderna en la I., debemos hablar de las literaturas búdica y jaina. La principal forma de expresión del budismo no fue el sánscrito, por lo menos en sus comienzos, sino el palí, lenguaje relativamente arcaico, de tipo simple y bastante uniforme. El Canon palí contiene tres grupos de obras, llamadas cestos, para recordar el cesto donde se conservaban los manuscritos: el VinayaPitaka (Cesto de la disciplina), el Sutta-Pitaka (Cesto de los discursos doctrinales) y el Abhidamma-Pitaka (Cesto de los conceptos doctrinales). Cada uno de los grupos contiene diversas colecciones de textos canónicos, cuya base está formada por los grandes discursos de Buda; al Sutta-Pitaka se añaden importantes textos tales como el célebre Dhammapada, que describe la ética popular del budismo antiguo, poemas de carácter narrativo y a menudo didáctico, en forma de diálogos, de cantos, de sermones y, sobre todo, los no menos célebres Játakas, cuentos edificantes que se refieren a episodios de las vidas anteriores de Buda.Desde los comienzos de nuestra Era reaparecieron los textos búdicos en sánscrito, y se desarrolló una vasta literatura, traducida a menudo al chino y al tibetano; los originales sánscritos se extraviaron, y a menudo sólo se han podido reconstruir a través de estas traducciones. El conjunto de estos textos sánscritos forma el budismo septentrional o Maháyana (Gran Vehículo), en contraposición con la tradición meridional o Knayána (Pequeño Vehículo) en palí; son textos narrativos que relatan las vidas y hazañas de los santos budistas; sermones tales como el Saddharma-pundarika (El loto de la buena ley), en verso y prosa, que describe el ideal del futuro Buda, el Bodhisattva; textos doctrinales, didácticos, místicos, tales como la colección de las Praia-Páramitas, con sus grandes comentarios escritos por los maestros del Mahúyána, como Nágarjuna (s. ti d. C.), Asanga y Vasubandu (s. in-M; tratados ético-filosóficos y de lógica. Algunas obras budistas han intentado rivalizar con los modelos brahmánicos en el campo del estilo literario y de la inspiración poética; citemos los poemas y los escritos de Ashvaghosha (s. n), ya mencionados.En el s. iv a. C., la predicación de los jainas tampoco se hizo en sánscrito, si bien esta lengua fue pronto la de las obras poscanónicas de los primeros siglos de nuestra Era. Los tratados jaina de dogmática, de ritual, de ética y los cuentos edificantes, así como las obras de literatura técnica, fueron escritos en sánscrito. Señalemos además que los jainas sobrepasaron en cantidad, si no ya en calidad, la producción narrativa ya muy abundante de los hindúes. Entre los autores más notables podemos citar a Haribhadra (s. vtii), Siddharshi (s. x), autor de una famosa novela alegórica y, sobre todo, a Hemachandra (1089-1172), poeta y erudito, y uno de los autores más fecundos y variados de la I. medieval.4. Literatura moderna. Se la divide en dos grandes categorías: el grupo de las literaturas drávidas del Sur de la I., y el grupo de las literaturas indoarias del Norte de la I. En el primer grupo, la más rica y antigua es la literatura tamul (v.).La literatura de la lengua kannada, hablada en una gran zona del Sur y del Sudoeste de la I., es abundante y aparece en el s. ix con el Kavirújamúrja (El camino real del poeta). El periodo de la kannada antigua está dominado por obras jainas; la inspiración hindú se precisó hacia finales del s. xii, debido sobre todo a la celosa iniciativa de una secta shivaísta, la de los lingáyats, reformada por Basava, ministro de un rey de Kalyání, que inauguró las doras populares en prosa, las vachanas (los dichos). Los visnuistas publicaron obras de controversia, más técnicas, y, a partir del s. xvi, tradujeron a la lengua kannada los textos sánscritos. Cuando las literaturas drávidas declinaron en el s. xvii, la kanara tomó un nuevo impulso en Mysore con el gran poema a la gloria de Krishna, el Jaimini Bhárata, de Lakshmúsha. El periodo moderno es bastante activo; podemos citar a los poetas K. V. Puttappa, Madhura Chenna, Gokak, al dramaturgo R. V. lagirdar, especializado en la crítica social, y a T. P. Kailasam, que ha sido comparado con Ibsen. Son numerosas las traducciones de novelas inglesas y de las obras de Tolstoi.La literatura malayálam, lengua hablada en Kerala, al Sudoeste y Sur de la I., se halla muy cerca de la tamul, tanto en cuanto a lengua como en cuanto al fondo; por otra parte, muchas veces se la considera como un dialecto tamul. Invento de esta región es el Kathákali, cuentos dramáticos con recitativos y diálogos líricos, extractos de viejas leyendas representadas en forma de danzas o, tan sólo, por medio de los ademanes de los dedos, las mudrás, que expresan las emociones y describen los sentimientos; el rostro se maquilla en forma de máscara. El moderno malayálam ha producido numerosos cuentos y novelas, dramas con temas sociales. En poesía debemos citar a Vallathol, iniciador de una forma poética popular. Finalmente, la literatura drávida telugu corresponde a una lengua hablada desde Mádrás hasta Orissa; apareció en el s. xJ y se asoció a un despertar del hinduismo. Las primeras grandes obras son un resumen del Mahabharata y una gramática telugu de Nannayya Bhatta (s. xl); el texto épico fue continuado por Tikkana (s. xiil) y terminado por Yerrápragada (s. xiv), último de los tres grandes poetas medievales telugu. El gran nombre de la literatura es Vemana (s. xv), revolucionario poeta religioso. Del s. xvi al xvii, el telugu imitó el estilo preciosista y barroco del sánscrito bajo el mecenazgo de la dinastía Vijayanagar. La producción moderna es bastante considerable y en ella se hace sentir la tendencia social de Víresalingam y de su discípulo, el poeta ciego Lakshminarasimham, especializado en la novela y el drama; los hermanos Kavulu, poetas y bardos ambulantes, hicieron revivir las antiguas improvisaciones poéticas. En las ciudades hay un teatro callejero de intención satírica y otro de marionetas de cuero. Actualmente, la literatura telugu se orienta tanto hacia la poesía religiosa como hacia las fórmulas impresionistas y surrealistas.Las modernas literaturas indoarias comportan importantes grupos. La lengua hines (v.) forma un considerable grupo en la I. del Norte, y su literatura es de una gran riqueza; como ha sido declarada lengua oficial de la I., tiene actualmente una gran actividad en todos los géneros, tanto literarios como técnicos. Citemos asimismo el urdu (v.), de origen musulmán, variantes del hindi, en la que se incluyen numerosos términos persas y que se habla principalmente en el Pakistán occidental. El maráthi (v.), hablado en Bombay y en el país maháráshtra; el bengalí (v.) forma el grupo más elevado, literariamente hablando, de todas las divisiones indoarias y, quizá, de la 1. Se puede citar aquí al gran escritor bengalí Dvijendra Lál Róy (1864-1913). El oriya, idioma del país de Orissa, al S de Bengala, tiene a partir del s. xv una literatura fundamentalmente religiosa de tendencia visnuista. En el s. xvlll se introdujo el elemento novelesco con Upendrabhanja, rajá de Gumsur, autor de epopeyas de tipo caballeresco y cuyo estilo imita al sánscrito; el mejor prosista ha sido el escritor de cuentos y ensayista Rádhánáth Ráy (1848-1908), pintor de la naturaleza; Madhusúdan Ráo (1853-1912) fue un poeta místico muy estimado. Numerosos poetas líricos han continuado esta tradición. El assami, hablado en Assam, tuvo primero una literatura oral; en el s. xv apareció una literatura escrita visnuista que fue seguida por adaptaciones assamis de textos sánscritos. El romanticismo inglés influyó mucho sobre su literatura moderna; podemos citar al gran escritor Lakshmináth Bez Baruah y al poeta místico Candrakumar Agarwalla.5. Influencia de la literatura de la India. Sobre Europa se ha acusado prolongada y notablemente; esta acción comenzó en el s. xviii en Inglaterra, Francia y Alemania gracias a los trabajos de los orientalistas (v.). Se fundaron las primeras Sociedades asiáticas, y el s. xvlii descubrió el Oriente junto con el prestigio del pensamiento hindú. Entre 1830 y 1860 la influencia de la 1. se hizo sentir fuertemente sobre las literaturas europeas; la Bhagavad-Gitit, las Upanishads y el Veda fueron traducidos y editados, y después las grandes epopeyas, la poesía de la corte, los grandes dramas, los textos hindúes y budistas, los monumentos del Derecho, de la Filosofía y de la Medicina de la 1. Este periodo romántico desapareció hacia 1860, que fue cuando comenzaron las investigaciones críticas y los estudios comparativos. La labor de los orientalistas ha asentado sus especialidades sobre bases sólidas: cronología, historia, filología y filosofía; hace 100 años sólo se conocían 100 textos sánscritos y actualmente se han descrito e inventariado más de 10.000.La poesía europea ha sufrido una profunda influencia procedente de la L; citemos a Leconte de Lisle y Mallarme en Francia, a Carducci en Italia, a Stefan George en Alemania, a Edwin Arnold en Inglaterra, a Gjellerup en Dinamarca, a Whitman en EE. UU., a Maeterlinck en Bélgica y a Tolstoi en Rusia. Fue Yeats quien descubrió a Tagore para Occidente; T. S. Eliot reunió temas búdicos en sus poemas. Cuando se trata de la I., lo que domina a menudo son las inquietudes espirituales y filosóficas: Aldous Huxley e Isherwood en EE. UU., René Guénon en Francia, Keyserling, Spengler, Max Weber y Rudolf Otto en Alemania, así como A. Schweitzer, Romain Rolland y Bergson, se ocuparon en sus obras del pensamiento de la I., y lo interpretaron con mayor o menor fortuna. La I. se convierte en un falso motivo, en un tópico, en simple pretexto para el desarrollo de ideas personales. La comprensión de la 1. tradicional y verdadera exige una erudición, una investigación prolongada y difícil, que muchas veces sólo puede hacerse en su verdadero lugar de origen.1. ROGER RIVIÉRE.
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