India (bharat). Historia Moderna y Contemporánea. HIST.
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Historia
Los portugueses en la India. Gracias a la ayuda de un piloto árabe, Vasco de Gama (v.) atravesó el Indico y llegó a Calcuta (1498), efectuando el primer enlace marítimo entre Europa y la I. La principal consecuencia que se derivó de tal hecho fue la eliminación de los musulmanes como intermediarios en el comercio de las especias, creándose así las bases del futuro Imperio colonial portugués. La clásica ruta mar Rojo-istmo de SuezVenecia se veía sustituida por otra que, doblando el cabo de Buena Esperanza, iba a depositar tan preciados cargamentos en Lisboa. El enfrentamiento con los hasta ahora monopolizadores de ese comercio no se hizo esperar, imponiendo su ley los potentes galeones católicos sobre los de la media luna tras la batalla de Diu (1509). El arrojo de Albuquerque ponía la base de la moderna talasocracia lusa.La concurrencia y enemistad con los musulmanes le ganó la amistad y el apoyo del Imperio hindú de Vijayanagar, en el Decán. La complicidad indígena ayudó a la toma por sorpresa de la villa de Goa (1510), perteneciente al sultán de Bijapur. Albuquerque comprendió le era absolutamente necesario contar con un hinterland en tierra para mantenerse en el país, por lo que --obtenido el permiso para fundar factorías-fortalezas°se escalonó estratégicamente por las costas del Indico. Cochin, Bombay y Damau en la costa occidental; Tuticorin, Porto Novo y Santo Tomé en la oriental; Colombo y Tricomali y Ceilán fueron, entre otras, las factorías más importantes creadas por los portugueses, quienes ocuparon posteriormente Malaca y la isla Socotora para fortalecer sus posiciones y controlar la entrada al mar Rojo.La dilatada extensión de las tierras conquistadas y la limitada fuerza demográfica del país conquistador -amén de la progresiva relajación energética- ocasionaron la pronta disgregación del Imperio portugués en la l., atomización que se acentuó a partir de 1580, cuando Portugal pasa a ser miembro de la corona española. Todo ello produjo un vacío que no tardarían en llenar los holandeses.El Imperio mongol. Limitado al norte por los pequeños sultanatos musulmanes del Dekán, el Imperio hindú de Vijayanagar seguía siendo en los comienzos del s. xvi la primera potencia meridional. El aparente semifracaso musulmán en la cuenca indogangética se puso en evidencia ante la invasión mogola.Nómadas procedentes del Asia central, los mogoles (v.) -que se habían convertido al Islamismo- gozaban de temible fama guerrera, las hazañas de Gengis Khan (v.) y Timur en los siglos anteriores mantenían lacerante el recuerdo.De ellos era descendiente Babur, jefecillo mogol de viva inteligencia y regular cultura que, seguido de su hueste, bajó a las estepas del Turquestán y tomó Kabul (1504), convirtiendo el Afghanistán en centro operacional de sus conquistas. A través del puerto de Khaibar, vía natural seguida anteriormente por otros pueblos invasores, Babur atacó las posesiones musulmanas y se apoderó de Lahore (1524). La decisiva batalla de Panipat y la toma de Delhi le supuso el dominio sobre la cuenca del Ganges.Obra de un conquistador excepcional, la cohesión del Imperio mogol estaba aún por realizar. Pese a los esfuerzos de su hijo Humayún, la osadía de un sencillo guerreo afgano, Sher Kan, imprimiría nuevos rumbos al pueblo mogol. Victorioso en Kanauj (1540), Sher Kan se apoderó de Agra, Delhi y Lahore, teniendo Humayun que refugiarse en Persia. Sher Kan o Sher Sha pacificó, consolidó y organizó el imperio mogol, dotándole de unas sólidas instituciones -centralización politicoadministrativa; reforma del impuesto agrario- que perdurarían a su muerte (1555).En el Decán, la coalición de los cinco sultanatos musulmanes significaba la ruina de Vijayanagar, hundimiento que se consuma tras su aplastamiento por la artellería mahometana en Talikota (1565): más de 100.000 hindúes quedaron en el campo de batalla. La desmembración subsiguiente (Estados de Madura¡, Tanjore y finji) supone la sustitución del hinduismo como elemento integrador, nacional, por el poder de las armas musulmanas desde Bijapur; y ello hasta que el Myssore hindú vuelva a tener peso específico suficiente.El reinado de Akbar (1556-1605). Hijo de Humayún y dotado de brillantes dotes guerreras y políticas, Akbar pensó inmediatamente en la reconquista del Imperio que Sher Kan usurpara a su padre. Sueño que, a costa de los musulmanes, empezó a ser pronto realidad tras su victor¡a en Panipat (1556), la conquista de las principales ciudades, la expansión progresiva de sus fronteras, de Persia al Assam, y la anexión sin lucha de Cachemira (1586). Tras las durísimas represiones llevadas a cabo frente a los heroicos defensores de Chitor (1568), Akbar dio muestras de su tacto político al alternar la dureza con el buen trato, dando ejemplo de moderación y de ansias integracionistas al enlazar con una princesa rajputa. Medida que fue imitada por los principales jefes militares y que consolidaría al Imperio por espacio de más ele un siglo. Hacia fines de su reinado, Akbar amplió sus dominios del Decán hasta el Godavari, en un intento unificador bajo la égida mongola que no lograrían llevar a cabo ni él ni sus sucesores.Excelente gobernante, Akbar evitó toda discriminación de carácter religioso -liberó al infiel del pago del impuesto personal o jiziya- y procuró frenar los excesos de ambas comunidades en un intento de integrar definitivamente a hindúes y musulmanes. A ello responde la adopción del urdu como lengua común, el intento de liberar al Islamismo de ciertas taras institucionales (Din Ilahi o Fe Viva) y la posterior plasmación de ese espíritu conciliador en el tolerante monoteísmo del sikhismo, doctrina que su fundador, Nanak (1469-1538) extrajera de los Upanishad. A él se debe igualmente la traducción de los clásicos sánscritos al persa.Bajo su mandato, el Imperio mogol es la primera potencia industrial del mundo. Cuenta, además, con una próspera agricultura, revitalizada por el pago en metálico del impuesto del jagir. Con los sultanatos del Decán girando en su órbita, el Imperio de Akbar está a punto de dotar a la I. de una conciencia nacional. Si no lo consigue definitivamente tal vez se deba a la cesión de la iniciativa en el mar a los europeos, establecidos desde hacía años en Surat.Esplendor y ruina del Imperio mongol. A lo largo de todo el s. xvii, el Imperio mogol continúa su expansión imperialista: Golconda y Bijapur caen en sus manos (1587), al igual que casi todo el viejo Imperio de Vijayanagar: sus fronteras llegan hasta Kavir.Hijo de Akbar y de una princesa rajputa, Jahangir (1605-27) no siguió sus directrices guerreras, dedicándose al mecenazgo de las bellas artes y las letras. Labor que prosiguió su hijo y sucesor Sha Jahan (1627-58), emperador que hizo construir el Taj Mahal para guardar los restos de su bienamada esposa Muntaz Mahal. La apatía del soberano y las turbulencias feudales desembocaron en una guerra fratricida en la que se impuso, por la violencia y la traición, uno de sus hijos, Aurangzeb (16581707), quien le encerraría de por vida en una fortaleza de Agra.Celoso seguidor de las prescripciones coránicas, Aurangzeb reanudó las persecuciones religiosas, avivando la hostilidad entre las comunidades musulmanas e hindúes. Contra estos últimos restableció la capitación personal o jiziya, volviendo a iniciar también las interminables guerras contra los sultanes musulmanes del Dekán. Como resultado de su ardiente belicismo, el descontento hizo presa en el Imperio, agotado en luchas inútiles que acabarían en la anarquía. Proceso al que contribuyó de manera decisiva, además de su nefasta labor de gobierno, el egoísmo feudalaristocrático -restablecimiento del jagir latifundista- y el exagerado crecimiento demográfico. La I. mogólica iba a deshacerse, presa de una ola de violencias reavivada por Aurangzeb al dividir el Imperio entre sus hijos. Ni siquiera dejaba una administración capaz de sobrevivirle. El poderío mahrata y persa creció peligrosamente. Al mando de Nadir Sha, estos últimos invadieron la I. y vencieron a los mahratas en Panipat (1761). El asesinato de Alangir (1759) daba en tierra con el poder mogol, cuyo nominal dominio -posteriormente restaurado por Inglaterra en las personas de Sha Alam y Akbar Sha- se eclipsará definitivamente cuando los británicos, tras la rebelión de 1857, deporten a Bahadur Sha II a Rangún.Los europeos en la India: primeras misiones católicas. Exentas en principio de un claro espíritu de dominio, el debilitado poder real había permitido fortificarse a las factorías. Los extranjeros vieron de inmediato en ello la posibilidad, no sólo de defenderse de salteadores y funcionarios voraces, sino de crear hinterlands terrestres que aseguraran el mantenimiento y defensa de sus enclaves comerciales. En tal sentido se definiría a fines del s. xvii sir Josia Child, gobernador de la East India Company (fundada en el a. 1600), al sostener que Madrás y Bombay, siguiendo el ejemplo holandés en Batavia, debían constituir "la base del poderío inglés amplio, firme y seguro de cara a los tiempos futuros en la India".Tras chocar con los portugueses en Santo Tomé, los holandeses les irán sustituyendo en las costas de Golconda (Masulipatam 1606), en el Occidente (Cochín, Surat), Ceilán (Colombo) y Malasia (Batavia), encontrándose pronto con la concurrencia inglesa. Los británicos reafirmarán sus posiciones al construir en 1640 el fuerte S. Jorge (embrión de Madrás) y establecerse en Bombay y Hugli (en esta fundará lob Charnock, en 1690, una factoría que dará origen a Calcuta). Por estas fechas empezará también el establecimiento de los franceses, procedentes de las islas Borbón y Francia (hoy Reunión y Mauricio).Aunque desde el s. v existía una comunidad cristiana de rito sirio en Kerala, la cristianización del país comenzó en regla tras la llegada de los portugueses, quienes fundan pronto el obispado de Goa (1534). La llegada, ocho años después, del jesuita español Francisco Javier (v.) hace se hagan más benévolos los radicales métodos proselitistas lusos, rehabilitándose poco a poco los valores de la cultura indígena. Frenaba la evangelización el prejuicio de que el cristianismo era identificado con las castas inferiores, al arraigar especialmente entre los intocables. Otro jesuita, Roberto de Nobili (1577-1656; v.), sentaría con su ejemplo personal las bases del mejor proselitismo al asiatizar la misión e identificarse plenamente con los aborígenes. Gracias a la labor misional, Occidente comenzó a conocer y valorar el hinduismo.La lucha por la hegemonía colonial. Hacia el 1740, ingleses por un lado, franceses y mahratas por otro se reparten el dominio de la I. La rivalidad anglo-francesa por la hegemonía colonial se decanta en la I. del lado inglés tras la victoria de Clive (v.) (Plassey 1757), la destrucción de Pondicherry y la paz de París (1763). El apoyo galo a las colonias americanas sublevadas y, en Myssore, a su soberano Haider Alí, enemigo mortal de los ingleses, reanudó en la 1. la contienda entre ambas potencias. Tras invadir la Carnática, Haider Alí fue frenado en Porto Novo (1781); sin embargo, la flota francesa de Suffren batió a la británica y cortó los aprovisionamientos a Madrás. La falta de coordinación entre sus adversarios y la habilidad del gobernador Warren Hasting salvaron la difícil situación, aislando a Myssore tras la firma del tratado de Salbai (1782), con los marathas y del de Versalles (1783), con Francia. Inglaterra logró mantener el statu quo.A partir de ahora los británicos tienen manos libres para actuar en la I. El escandaloso robo del, tesoro de la begam del Aoudh y las vergonzosas hipotecas sobre la nababía de Arcot -con lo que la Carnática y otros territorios pasan a depender directamente de la Presidencia de Madrás- son muestra de la nueva etapa carente de escrúpulos que Inglaterra inaugura para someter arbitrariamente el país. Las nuevas guerras contra el Myssore de Tipu Sultán -hijo de Haider Alí- finalizan (1772) con el desmembramiento de este Estado en sus costas malabares, al tiempo que el invasor extiende su influencia por los Ghattes orientales.La Revolución trancesa parece poner en peligro la situación británica. Mas la derrota de la flota francesa en Abukir y la enérgica actuación del gobernador lord Wellesley -a quien ayuda su hermano Arthur- presupomen la caída de Seringapatan (1799), capital del Myssore, donde pierde la vida Tipu Sultan, Kannara y Coimbatore, posesiones éstas que permiten el enlace de las factorías costeras del Malabar con las del Coromandel y facilitan la protección de los Estados del nizam de Hyderabad (Ceded Districts, 1800). Al año siguiente, toda la cuenca del Ganges cae en manos de los ingleses, dueños ya, no árbitros, de los destinos de la 1.Los ingleses, dueños del país. Vencidos los marathas, sikhs y gurkas son los únicos pueblos libres de vasallaje. Las confederaciones sikhs del Punjab encontraron su pequeño Napoleón en la figura de Ranjit Singh’(1780-1839), quien supo limitar sus ambiciones y salvaguardar sus posesiones al firmar de igual a igual con los ingleses el tratado de Amritsar (1809). Éstos protegen y administran la Rajputana y el Myssore y dominan el Decán. Sometidos los gurkas bajo el dominio de lord Hasting, el Darjeeling (Sikkim) y Cachemira caen bajo su vasallaje a mediados del s. xix, al igual que la fachada marítima birmana.Los contactos de Afghanistán con Persia y Rusia se consideraron como amenazadores para la seguridad del Imperio (1838); aunque fracasaran en su primera tentativa, la fácil conquista del Sindh y el paseo militar de Charles Napier a través del Afghanistán provocan la guerra sikh (1845), que termina al año siguiente (paz de Lahore) con el sometimiento de tan valeroso pueblo. Los métodos imperialistas de conquista no se encubren ya con la falacia de "mantener las posiciones adquiridas". Endebles razones morales no pueden ocultar el abuso de la fuerza y las deliberadas agresiones; p. ej., la toma de Batavia, aprovechando la invasión de Holanda por las tropas francesas; el asentamiento en El Cabo para controlar la ruta del Indico; la toma de Singapur (1819), para vigilar el estrecho de Malaca y la de Adén, en la salida al mar Rojo. Enclaves que, junto con los mediterráneos de Gibraltar y Malta, aseguran los goznes del imperialismo británico.En esta etapa de anglosajonización que trata de hacer de la 1. un Estado moderno destaca, sobre todo, un gobernador: el Gran Procónsul lord Dalhousie (1848-56), cuya tesis del lapso originó, indirectamente, la mutinerie cipaya de 1857. A su iniciativa se debe la construcción del primer ferrocarril (1853), la reorganización del correo y las comunicaciones (empedrado del Grand Trunk Road de Delhi a Calcuta), la creación (1857) de universidades en Madrás, Bombay y Calcuta y la adopción de reformas sociopolíticas y religiosas (ley de conversión al cristianismo), a veces impuestas autoritariamente.La India en el siglo XIX: primeros intentos autonomistas. Vencida la rebelión cipaya, la reina Victoria (v.) es proclamada posteriormente (1876) emperatriz de la I. en sustitución del Gran Mogol. El capitalismo juega papel decisivo en las tareas de remoción estructural. La guerra de Secesión (v.) norteamericana y la apertura de nuevas vías de comunicación interiores y exteriores (Suez) van a poner fin al aiglamiento de la I. El colonialismo económico presupondrá la comercialización de ciertos productos agrícolas (algodón, té, café, caucho, etc.), la importación de productos manufacturados y la concentración del capital (Managing Agency System) en manos británicas.Los primeros intentos autonomistas del movimiento svadeshi (v. svaraj), anterior en 40 años a los de descolonización política, tienen raíz económica. De ahí la creación posterior de los grandes bancos indios por acciones en Bombay y Madrás y la floración de la industria algodonera indígena, cuarta potencia mundial en 1914 y competidora con la de las Islas. En contraste con el florecimiento industrial y el enriquecimiento de la burguesía, las masas campesinas se empobrecen progresivamente a causa del anquilosamiento de la propiedad (minifundismo), la mentalidad rentista del zamindar y la escasa inversión de capital en la agricultura. La meteórica explosión demográfica no hace más que agravar un problema que ni siquiera pueden corregir las hambres periódicas -p. ej., la del Dekán, en 1877, ocasionó cinco millones de víctimas.Hitos decisivos en la lucha hacia la representatividad democrática, y autonomista por tanto, son las progresivas reformas legislativas (Indian Council Acts de 1861 y 1892 y leyes-Minto de 1909) y la toma de conciencia prenacionalista por parte de esa burguesía instruida que se plasma en los movimientos reformistas (Brahma Samaj, fundado por Ram M. Roy en 1828) y Prarthana Samai (1867) de Keshab Ch. Sen, y en los religiosos que encabezarán el vedista Sarawasti (1824-83) y Ramakrishna (1836-86), este último ligado al parlamentarismo religioso de Swami Vivekananda (1863-1902) y al teosofismo educacional de la irlandesa Mrs. Annie Bessant (1847-1933).Las etapas de la independencia. El virrey, muy liberal, lord Ripon (1880-84), dictó leyes de protección al trabajo y restableció la libertad de prensa. Los intentos por evitar la discriminación judicial ocasionaron su pronto cese. Su sucesor, lord Dufferin, aprobó la iniciativa de Allan Hume en el sentido de crear un congreso abierto a todas las comunidades (Indian National Congress, Bombay 1885). El inmovilismo y el paternalismo de lord Curzon (1899-1905) y la política represiva de su sucesor lord Minto 11 (190510) alentaron las peticiones autonomistas de svarai (v.).La política de no-violencia y resistencia pasiva y el desencadenamiento de la 1 Guerra mundial fortalecen el nacionalismo indígena y fuerzan a Gran Bretaña a hacer concesiones (Gorernment of India Act de 1919), empañadas por las represivas leyes Rowlatt. Tras el encarcelamiento de Gandhi (v.; 1922), la Diarquía -reparto del gobierno entre aborígenes y británicos- funciona irregularmente hasta la promulgación de la nueva Constitución ( 1935), que tampoco satisfizo al Congreso, por no elevar a la I. a la categoría de dominio tipo Canadá. Mientras tanto, se ha logrado una libertad sindical pareja a la británica y han fracasado las Conferencias de mesa redonda (193031) con el partido laborista, por la desconfianza de los minoritarios musulmanes ante una solución democrática. Desencadenada la II Guerra mundial, Gandhi denuncia sus principios imperialistas y los intentos británicos de "dividir para reinar". El fracaso de la misión Stafford Cripps (1942) presupone el encarcelamiento de los líderes nacionalistas. Exceptuando la intentona nacionalfascista de Subhas Ch. Bose (1897-1945; v.) que se hunde con sus valedores japoneses, el país apoya decidido la causa aliada. Las desmesuradas peticiones de Al¡ Jinnah, líder musulmán, impiden el acuerdo bilateral que propugna el recién liberado Gandhi (1944). Consciente de la vital ayuda india al virrey lord Wawell y de las deudas británicas -que se elevan a unos 125 millones de libras esterlinas en 1945- y sustituido el gobierno conservador por el laborista, los disturbios raciales entre ambas comunidades (Calcuta, agosto 1946) aceleran la concesión de la India Independence Act por el Parlamento británico, soberanía que el virrey lord Mountbatten transfiere al primer ministro Pandit J. Nehru (v.) en la madrugada del 14 al 15 ag. 1947. La 1. se consagra al fin como nación independiente, si bien separada irremediablemente del también nuevo estado del Pakistán.La India contemporánea. El asesinato de Gandhi (30 en. 1948) frenó un tanto las luchas entre hindúes y musulmanes, aunque las hostilidades no tardarían en reanudarse (cuestión de Cachemira); lord Mountbatten había ya abandonado la L, ahora Unión tras la entrada en vigor (26 en. 1950) de la Constitución federal elaborada por Patel (v.). Fue precisa toda la energía de éste y el carisma de Nehru para poder sacar dificultosamente adelante país tan complejo y en vías de desarrollo. Las primeras elecciones generales (1952) reafirman al Pandit y al Congreso en su neutralismo ante la guerra fría desencadenada entre la URSS y los EE. UU.: la I. actúa como mediadora en las conferencias de paz que ponen término a los conflictos en Corea e Indochina y colabora decididamente con la ONU en su labor pacificadora. La actitud unilateral del Pakistán al firmar acuerdo de tipo militar con los Estados Unidos excusan a Nehru de adherirse a la SEATO. Sin embargo, el país no puede evitar los conflictos fronterizos con China y Pakistán, ni la anexión por la fuerza de los territorios portugueses, una vez cedidos los suyos por los franceses.Frenado por ancestrales dificultades de tipo cultural, socioeconómico, religioso y demográfico, el socialismo democratizante de Nehru -abolición de toda discriminación basada en motivos religiosos, racistas o de casta; leyes de seguridad social y nacionalización de la Banca; destierro del antifeminismo; planificación de la industria y control de la demografía- suscita la oposición: 1" del comunalismo disociador (separatismo de los sikhs de Amritsar, mappilei de Kerala, naga de Assam y parias del Sur); 2° del derechismo tradicional (moderado bajo la jefatura de Rajagopalachari y el partido Svatantra, violento, tal como se evidenció con el asesinato de Gandhi) y 3° del izquierdismo marxista, ya en su tendencia, socialreformista (partido Praja), ya en un sentido revolucionario y agrarista que pronto ocasionaría disturbios y dificultades en Kerala y la Telengana.A Nehru (m. 1964) le sucede Lal B. Shastri, quien se enfrentó a una nueva guerra con Pakistán y a una crisis interna al adoptar el hindi como idioma oficial. Muerto repentinamente Shastri en 1966, le sucede la hija de Nehru, Indira Gandhi (v.), también del Partido del Congreso, que gana las elecciones en 1967 y 1971, aunque sufre una importante escisión en 1969. Un nuevo conflicto indopakistaní, en 1971, se salda con la invasión de Pakistán Oriental por la 1. y el surgimiento del Estado independiente de Bangladesh. Indira dirige el país con astucia y autoritarismo. El 12 jun. 1975 es declarada culpable de fraude electoral por un tribunal de Allahábad, a lo que responde declarando el estado de excepción y prorrogando su mandato (expiraba en 1976) un año más. En 1977, el P. del C. pierde por primera vez desde la independencia unas elecciones generales. Triunfó la inestable coalición Janata (liberal-conservadora) que nombró Jefe de Gobierno a Morarji Desai, sustituido en 1979 por Charan Singh.Indira, al frente del P. del C., vuelve a ganar las elecciones en enero 1980. Se radicalizan algunos conflictos (religiosos, de castas, separatistas), que la Primer ministro enfrenta con medidas de excepción. Ante las reivindicaciones de los sikhs (v.), manda atacar el Templo Dorado de Amritsar (junio 1984), causando centenares de muertos. Poco después, el 31 oct. 1984, Indira es asesinada por miembros sikhs de su escolta. Siguiendo la saga familiar, le sucede su hijo Rajiv Gandhi, sin apenas experiencia política. Aunque Rajiv, aprovechando el impacto del asesinato de su madre y una imagen dialogante, vence en las elecciones de diciembre 1984, pierde -y, con él, el P. del C. por segunda vez- las de noviembre 1989. Pero la coalición Janata, con Wishwanath P. Singh en el poder no consiguió mermar el descontento popular. Se convocan elecciones que, como en otras ocasiones, provocan violencias y muertes, llegando esta vez al asesinato (21 mayo 1990) de Rajiv Gandhi (candidato del P. del C.), por terroristas tamiles. El 18 jun. 1991 el P. del C. gana las elecciones y elige a Narashima Rao como Jefe de gobierno de la India.V. t.: GANDHI, MOHANDAS KARAMAND; NEHRU, JAWAHARLAL PANDIT; GANDHI, INDRA; PATEL, VALLABHBHAI, J.; SAWARAJ.ANTONIO PADILLA.
BIBL.: T. MENDE, L’Inde devant l’orage, París 1950; K. A. NILAICANTA SASTRI, History of India, 3 vol. Madras 1950-53; J. NAUDou, L’Inde, en Histoire Universelle, 1, París 1955; C. C. DAVIES, An Historical Atlas of’ the Indan Península, Madras 1953; J. AUBAYER, La vie quotidienne dans 1’Inde ancienne, París 1961; D. N. MAJUMDAR, Races and Cultures of’ India, Londres 1961; P. SPEAR, Historia de la India, México 1969; J. POUCHEPADAss, La India del siglo xx, México 1976; R. SHAHANI, Gandhi, revolución sin violencia, Santiago de Chile 1970; R. PAYNE, Gandhi, Barcelona 1971; A. CUBLIER, Indira Gandhi, Madrid 1970; S. BRATA, India: Labvrinths in the Lotus Land, Londres 1985; P. GUPTE, Vengeance: India after as.sassination of’Indira Gandhi, Nueva York 1985; P. LOZANO BARTOLOZZI, India, una anarquía que.funciona, "Nuestro Tiempo" n.° 377 (nov. 1985) 36-47.
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